Hacer y pensar: Cómo piensa el legislador – prácticas e ideologías

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/practicas-e-ideologias
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ARTÍCULO ORIGINAL

LEAL, Cícero Pereira [1]

LEAL, Cícero Pereira. Hacer y pensar: Cómo piensa el legislador – prácticas e ideologías. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 12, Vol. 18, págs. 116-130. Diciembre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/practicas-e-ideologias, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/practicas-e-ideologias

RESUMEN

El estudio tiene como objetivo identificar en la literatura algunas características que componen e influyen en las decisiones de las políticas públicas.  Podemos inferir que las ideologías: personal, social y partidista influyen en los votos de los representantes del parlamento. Para ello, realizamos una encuesta bibliográfica donde encontramos algunas características, que no excluye otras que se pueden contemplar en otros estudios. Así, se observó que las cuestiones personales, sociales y políticas pueden generar cambios en el comportamiento -directa o indirectamente- de los representantes elegidos por la sociedad, dando lugar a cambios en el proceso de votación, ahora con las agendas de reuniones: personales, sociales y/o partidistas. La obra se dividió en una introducción de la literatura seminal donde se ocupa de los representantes preseleccionados por todos, pero que no responden a nadie. En la segunda parte, presentamos los caminos tomados para el desarrollo del trabajo. La literatura teórica se muestra en la tercera parte y las consideraciones que dejamos en la cuarta parte del texto.

Palabras clave: Ideología, perfil parlamentario, polarización, intercambios.

INTRODUCCIÓN

El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau fue uno de los primeros pesos pesados de la cultura política hegemónica. Su intención era desarrollar un modelo político que garantizara la democracia, ya que la propiedad privada promueve la desigualdad y pone en peligro la libertad. Un modelo político que estableció un estado, mantuvo la propiedad privada y determinó la propiedad pública como algo de todos sin pertenecer a ninguna persona. De esta manera, la representación política estaría al servicio de todos, sin embargo, siendo de todos, no pertenecería a nadie. Según Rousseau, la representación política partiría de la “voluntad de todos” de la sociedad a la “voluntad general”, es decir, los representantes preseleccionados por todos, pero no respondiendo a nadie. Según Carl Schmitt, representar significa hacer presente a un ausente, es decir, a nadie (BENJAMIN, 2008).

Los conceptos de Rousseau se insertaron en la Constitución de los Estados Unidos y en las constituciones consiguientes de la Revolución Francesa. La Revolución Francesa generó un cambio histórico del sistema mundial moderno, presentando dos cambios fundamentales, que organizaron la base de la cultura política del sistema mundial moderno: la normalidad del cambio político y la reformulación del concepto de soberanía, con un enfoque en el pueblo-ciudadano. La comprensión de la soberanía popular, si era inclusiva, dio lugar a la exclusión de una gran mayoría de personas. En los siglos XIX y XX, presentó un debate entre los incluidos y excluidos, esta discusión tuvo lugar en una geocultura que expresó la inclusión de todos como sinónimo de una sociedad justa (PINTO; GUIMARÃES; BARROS, 2016).

Según Ceron (2015), las partes actúan como actores, siendo así los miembros exhiben el comportamiento de acuerdo con su leyenda. Sin embargo, esta afirmación no refleja la realidad. Los partidos no son estructuras de monopolio político, ya que suelen estar compuestas por una variedad de subgrupos (es decir, facciones) que mantienen preferencias similares pero no idénticas. Conscientes de tal heterogeneidad interna, los eruditos han investigado los elementos que afectan el nivel de unidad del partido para evaluar las condiciones bajo las cuales los miembros del mismo grupo se comportan de manera consistente o (mejor) eligen diferentes opciones.

Los estudios sobre la unidad del partido presentan varias respuestas a este fenómeno (heterogeneidad). Además de algunos estudios comparativos que evalúan el impacto de los diferentes sistemas políticos (Carey, 2007, 2009; Depauw y Martin, 2009; Kam, 2009; Sieberer, 2006), citado por Ceron (2015), donde una serie de artículos analizan la unidad del partido en un solo país. Estas obras arroja luz sobre los elementos que afectan la voluntad de las divisiones del partido. Llaman la atención sobre la heterogeneidad de las preferencias políticas, el grado de partidismo, el impacto de las reglas o modos electorales contrastantes o modos de organización del partido, las diferencias entre el gobierno y la oposición, el margen de la coalición gobernante y el tamaño del partido. En general, los eruditos identificaron dos caminos principales hacia la unidad del partido: la cohesión (homogeneidad de las preferencias políticas) y la disciplina (se proporcionan sanciones). Ambos elementos son cruciales y se tienen en cuenta para explicar el comportamiento electoral de los representantes (Bowler et al., 1999; Hazan, 2003) referenciado en (CERON, 2015).

En cuanto a la primera vía (cohesión), la relación entre la afiliación de los partidos y las preferencias políticas divergentes se ha investigado en estudios recientes. En otro caso de estudio relacionado con la afiliación partidista en los demócratas de izquierda italianos (DS), Giannetti y Laver (2009) citados por Ceron (2015), destacan cómo las preferencias generacionales divergentes alteran el grado de unidad del partido y explican la variación en el comportamiento electoral de los diputados. Ceron (2015), presentando Spirling y Quinn (2010), demostrando que las preferencias de facción pueden ser vinculaciones dentro del partido presentando una polarización como comportamiento electoral.

Por otro lado, Ceron (2015), destaca que, cuando la disciplina no es efectiva, la heterogeneidad intrapartidista da lugar a un comportamiento electoral heterogéneo, ejerciendo una disminución en la agenda del partido. Por el contrario, cuando el liderazgo puede depender de recursos efectivos de disciplina, será capaz de imponer, y el comportamiento de los miembros mostrará homogeneidad y adhesión a la agenda del partido. Por lo tanto, la polarización ya no tiene efectos significativos en la unidad de los partidos

CAMINOS METODOLÓGICOS DE INVESTIGACIÓN

Para la implementación de este trabajo, se llevó a cabo una gran investigación bibliográfica, que dio lugar a material de análisis extremadamente importante, teniendo en cuenta el tema abortado. La propuesta es verificar en la literatura el debate sobre el comportamiento del votante parlamenta y presentar las ideologías en función de la influencia del comportamiento de las acciones de los representantes de la legislatura. Contemplando al final de la obra, las preguntas propuestas sobre la definición y los atributos que abarcan el perfil y las prácticas de los diputados, así como los mecanismos institucionales que permitieron la existencia y reproducción de este grupo.

MARCO TEÓRICO

Según Messenberg (2017), Norberto Bobbio es uno de los principales defensores de entender el pensamiento izquierdo y derecho. Presenta en su artículo Derecha e Izquierda: razones y significados de una distinción política (1995), proponiendo una variedad de principios que– según Bobbio, se pueden observar en ideologías de izquierda y derecha. Aclara que la derecha y la izquierda son bloques políticos homogéneos y/o coherentes, entendiendo que la izquierda tiene una agenda orientada hacia la igualdad entre los hombres y la modificación del orden social, mientras que la derecha considera la desigualdad como algo inherente a la humanidad y manteniendo la conservación del orden corporativo. Observar estos principios en los países industrializados y mantener ideas recurrentes.

Así, la izquierda, sobresale en el igualitarismo del libre comercio, el racionalismo, el laicismo, la crítica de las limitaciones ético-religiosas, la falta de opiniones absolutas del bien y del mal, la falta de aprecio a la oligarquía, la conservación del medio ambiente y las demandas de los trabajadores, que deben solapar la necesidad de crecimiento económico, el antifascismo y la identidad con las clases más bajas de la sociedad.

El derecho – según Bobbio (1994) citado por Messenberg (2017), trabaja con otros ideales que incluyen: individualismo, la hegemonía de la propiedad privada y la libre empresa, la intuición, la precedencia de lo sagrado, el reconocimiento del orden y la tradición, la nobleza y el heroísmo, la inflexibilidad a la diferencia étnica, cultural y sexual, el militarismo y la seguridad nacional, el crecimiento económico a la pérdida de la conservación ambiental y las demandas de los trabajadores y las demandas de los trabajadores , anticomunismo e identidades con las clases altas de la sociedad (MESSENBERG, 2017).

Así, en el ámbito político, las cosmovisiones[2] de izquierda y derecha componen y extienden “campo metapolítico de las relaciones sociales diarias y la lucha cultural” (Pierucci, 1990, p. 11) citado por (MESSENBERG, 2017). Ser, modelos de alusión de los cuales los individuos entienden y se relacionan con el mundo, constituyendo significado para su experiencia y aclarando el “orden de las cosas”.

Según Messenberg (2017), actualmente los medios de comunicación de masas y las redes digitales establecen entornos únicos para la constitución de marcos[3], organizando y seleccionando posiciones políticas. Estos marcos son consecuencias de un proceso bidireccional entre los emisores y los receptores de conocimientos, que implica la repetición de patrones interpretativos y completos de manera selectiva y manipuladora, que implican valores y símbolos de entendimiento común, que efectivamente se respaldan y/o se reforman.

Además de las ideologías de los medios de comunicación y de los partidos, la dimensión sociocultural, económica e ideológica de hacer y pensar la política puede estar representada por el perfil de los parlamentarios. Identificar a los actores y sus prácticas políticas, y entender cómo los diferentes matices socioculturales intervienen en el proceso de construcción y consolidación de sus carreras e identidades como políticos (MESSENBERG, 2007).

Bajoit (2006, p. 235) aclara que cada individuo está continuamente en (re)constitución, asumiendo compromisos de identidad: “tiene una cierta idea de lo que es y lo que quería ser y lo que cree que debe hacer por él”. En este sentido, debemos entrar en relaciones sociales, participando en intercambios, intercambios y conexiones sociales. Por lo tanto, cada sujeto construye lógicas de acción con los demás, impregnadas de obtener su identidad personal. Este proceso contribuye a la construcción del actor social, comprometido con las lógicas de acción establecidas por él en la relación con el otro. Para que el individuo resuelva sus conflictos de su vida, con el fin de minimizarlos o resolverlos, “se esfuerza por reducir o aumentar el valor que atribuye a ciertos rasgos de sus identidades deseadas, atribuidos y comprometidos, con el fin de reconciliarlos mejor” (BAJOIT, 2006, p. 235). Este proceso se llama gestión relacional de usted.

La gestión relacional de uno es también el trabajo a través del cual el individuo “concibe” las lógicas de la acción. El compromiso es la traducción de la identidad comprometida en lógicas de acción sobre los demás. Teniendo en cuenta la “idea” que tiene de lo que es y quiere ser, y las posibilidades que se le abren o cierran sus lazos con los demás en los diferentes campos relacionales, el individuo constantemente reconstruye sus “proyectos” de vida (BAJOIT, 2006, p. 236).

Cada individuo, por lo tanto, actúa ante los demás para llevar a cabo sus compromisos consigo mismos, a través de tres maneras: “estar siempre con ellos en las relaciones de intercambio; participa, a veces, en formas de solidaridad colectiva; y a veces pueden comprometerse con acciones colectivas” (BAJOIT, 2006, p. 236).

En referencia a las relaciones de intercambio, en la siguiente tabla está la sistematización de las lógicas de intercambio establecidas por los actores sociales para lograr sus objetivos, propósitos, identidades, etc., sobre la base de dos criterios que permiten distinguir, definir y clasificar sus formas, como se muestra en la tabla siguiente:

Tabla 01: Lógicas de intercambio.

Fuente: Bajoit (2006)

Teniendo en cuenta la tabla anterior, se deduce que los actores sociales organizan diferentes lógicas de intercambio para realizar sus identidades personales, con diferentes propósitos y estrategias. Por lo tanto, cada criterio produce tipos de lógicas de intercambio que promoverán el fortalecimiento o no de la relación entre los actores.

Corroborando la interpretación de la imagen, Bajoit (2006, p. 241) resume:

También podemos verificar que cada una de estas cuatro lógicas se puede recubrir de una manera amplificada y latente. La cooperación puede ser activa o pasiva, el conflicto puede abrirse o disfrazarse, la contradicción puede ser una confrontación directa o una huida, y la competencia puede ser ofensiva o reducirse a un simple oportunismo. Cuanto más la latentes las lógicas, mejor se combinan entre sí y coexisten; cuanto más se amplifican, más se excluyen mutuamente.

Otra forma de que las personas se relacionen y asesen sus compromisos con los demás se basa en las lógicas de la solidaridad. Según Bajoit (2006, p. 242), “las personas que eligen la(s) lógica(s) de intercambio a menudo (pero no siempre) tienden a reconocerse mutuamente en acción y a construir lazos de solidaridad entre sí”. El reconocimiento para la construcción de relaciones entre individuos a menudo implica la cuestión del compromiso, porque para realizar sus compromisos de identidad, se necesitan unos a otros y así simpatizar.

Las lógicas de la solidaridad se dividen en dos, donde una se basa en la reciprocidad y la otra en la grecia, según el cuadro siguiente:

Cuadro 02: Lógica de la Solidaridad.

Fuente: Bajoit (2006)

El autor (idem) desarrolla su teoría argumentando que, en la lógica de la reciprocidad, la solidaridad es una relación basada en el “don – contra el don”, porque siempre hay “algo” que es útil para alguien y que alguien está dispuesto a intercambiar por otra cosa, o por más de lo mismo que necesita. La solidaridad se funde, construye y deconstruye, de acuerdo con el compromiso asumido y la necesidad de mantener la relación. Las “cosas” pueden tener diferentes fundamentos, algunos de los cuales se establecen en el afecto, en el intercambio de ayuda moral o afectiva, entendida como expresiva (asesoramiento, apoyo, amor, afecto, respeto, etc.). y otros basados en aspectos materiales o instrumentales (recursos materiales, habilidades, trabajo, información, dinero, etc.).

En la solidaridad afectiva, el intercambio es mucho más subjetivo, y los individuos hacen sus relaciones de compromiso de una manera expresiva; y recibirlo a cambio de la realización de su identidad personal. Cuando los intercambios son materiales o instrumentales, los individuos realizan la solidaridad contractual, que obedece a una relación objetiva y mucho menos subjetiva.

Según Bajoit (2006), en la lógica de la agregación, las relaciones de intercambio y realización de compromisos están más relacionadas con la dinámica de los grupos, y, en grupos, los individuos pueden tener algo que falta de todos por separado, pero que cuando luego juntos, lo tienen.

En este entendimiento, las cosas también se pueden dividir en dos aspectos: uno centrado en cosas de carácter subjetivo y calidad (religión, causa, movimiento social, lucha, coraje para emprender, etc.). y aquellos cuyas cosas son objetivas (fuerza, seguridad, anonimato, etc.). Cuando las cosas que están a cambio, en relación, son de calidad subjetiva, tenemos la lógica expresiva, cuyo interés está en la necesidad de desarrollarlas a través de grupos, fusionando la identidad personal con la de los demás, que juntos proporcionan cualidades que no serían si estuvieran solas, generando la llamada solidaridad fusión. Por otro lado, cuando una identidad personal se convierte en fuerza y seguridad además de las de los demás, creando un grupo fuerte, se llama solidaridad en serie. Mientras tanto, estas cuatro lógicas solidarias expresan la necesidad de articularse con los demás en la realización de sus identidades personales, que, por sí solas, no podrían surtir efecto.

Bajoit (2006, p. 243-244) destaca que los grupos sociales (familia, iglesia, grupos de trabajo, sindicatos, etc.) “Son aún más sólidos cuanto más sólidos pueden articular todas las lógicas: sus miembros están conectados entre sí por todos los lazos al mismo tiempo”. Vale la pena mencionar que las lógicas de la solidaridad parten del enfoque en la realización de compromisos individuales e identidades personales, siendo independientes de las identidades colectivas. Sin embargo, Bajoit (2006, p. 244) señala que:

Por supuesto, una de las condiciones indispensables para la formación de la solidaridad es la socialización de los individuos: que ocupen la misma posición en la relación, que participen en la misma identidad colectiva. Sin embargo, no es una condición necesaria: la solidaridad se puede formar entre individuos que no ocupan las mismas posiciones sociales (este es el caso de la altruística, por ejemplo), como también no puede formarse entre individuos que ocupan la misma posición social (se adoptan diferentes lógicas de sujeto e intercambio). Por lo tanto, la solidaridad no es sólo algo más que identidad, sino también algo diferente. Más generalmente, depende de un conjunto complejo de condiciones.

Según la citación anterior, el complejo conjunto de condiciones necesarias para que se produzca la solidaridad es lo que Bajoit llama acción colectiva, formada por condiciones que estimulan la movilización social de las personas involucradas y otras que toman acciones colectivas.

Estas condiciones se clasifican como tres componentes de la acción colectiva: la formación de la solidaridad organizada; la composición de un oponente o enemigo; y el esclareción los objetivos de la acción. Según Bajoit (2006, p. 248), la presencia de individuos involucrados en cualquiera de estos componentes no es suficiente para que la acción colectiva sea fertilizada. Esto, sí, permite el establecimiento de la solidaridad, sin embargo, la movilización social duradera, con el objetivo de lograr los resultados deseados dependerá directamente de una organización formada por líderes, recursos y tradiciones:

      • Liderazgo de calidad: unido, consistente, perseverante, independiente, competente, visible, combativo, organizado, carismático;
      • Recursos para la movilización: dinero, relaciones, información, armas (reales o simbólicas);
      •  Tradiciones de luchas inscritas en una historia común, con éxitos y fracasos a los que el grupo puede referirse para guiar su lucha hoy.

Se percibe que el liderazgo es un factor extremadamente importante para la eficacia de la acción colectiva, cualquiera que sea su objetivo o propósito. En este sentido, entender a los líderes de las empresas económicas solidarias es importante para entender qué lógicas de solidaridad e intercambios establecen las personas en grupos de autogestión, así como si hay líderes que movilizan la acción colectiva de estos grupos en favor de los objetivos que establecen como estructuración de sus identidades personales.

El actor colectivo, al movilizarse, transforma las condiciones de su existencia, participando en la (re)construcción de sus propias condiciones. Por lo tanto, la movilización social tiene su propia dinámica, desencadenando ciertos procesos:

Cuadro 03: Procesos de movilización social

Fuente: Bajoit (2006)

Explicando la tabla anterior, se percibe que los actores sociales comienzan sus lógicas de intercambio, solidaridad e incluso acción colectiva basada en procesos que van, desde el principio, avanzando a procesos más profundos generados por los conflictos que surgen con la participación de los actores, y el actor explica por qué establecer la relación con el grupo. Con ello, su relación con la acción colectiva se hace más fuerte y el nivel de compromiso y responsabilidad que los demás miembros demandan de este actor está aumentando, dando lugar a procesos de evaluación de las acciones realizadas dentro del grupo, analizando su desempeño.

Según Messenberg (2007), estas características del Parlamento no son un fenómeno natural y son el resultado del poder legislativo de tomar e imponer decisiones a los miembros de la institución. El nombramiento de algunos parlamentarios para la ocupación de posiciones privilegiadas y estratégicas en la estructura de la organización, representando así a una élite parlamentaria. Esta élite parlamentaria se caracteriza por la ocupación de puestos clave del Poder Legislativo, en los intereses sociales y/o institucionales organizados y en el reconocimiento de los pares de liderazgo como característica individual. Por lo tanto, son estos parlamentarios los que ejercen influencia en las principales decisiones de la Legislatura, el Ejecutivo y la sociedad. Y sus influencias pueden contener dimensiones culturales: intereses económicos y sociales de individuos y grupos; identidades nacionales, sexuales, sociales, religiosas y partidistas. Por lo tanto, Messenberg (2008), destaca que la cultura política está relacionada con el proceso de democratización, influyendo en los actores en las decisiones del Poder Legislativo.

Las relaciones generan identidades colectivas a partir de las cuales las personas involucradas construyen sus identidades personales y se involucran en lógicas de acción con, on, against, entre otros; y a través de la cual reproducen o alternan los sentidos culturales (BAJOIT, 2006). Por otro lado, Cavalcante (2012) entiende que las diferencias políticas, culturales e institucionales no explican ni explican en parte, las variaciones en las políticas públicas que no niegan la influencia de factores socioeconómicos en la dinámica política y los resultados de las políticas públicas. Entiende que las agendas de educación, salud y asistencia social son menos susceptibles a los efectos de la política, ya que la vivienda y el saneamiento tienden a sufrir la influencia de estos factores.

Bernabel (2015) trabaja sobre las influencias que pueden desencadenar la polarización política. El concepto de polarización y entendido cuando los miembros de un partido determinado votan de una manera y los de otro partido votan de manera diferente, estos dos partidos pueden ser descritos como polarizados. Puede haber varias causas para explicar la polarización. Bernabel (2015) rompiendo a los autores McCarty, Poole y Rosenthal (2006), donde argumentan que los ingresos, la inmigración y las finanzas de campaña pueden generar polarización. También añade que la forma (voto proporcional o mayoritario) como legislador es elegido también puede tener un efecto en la polarización. Los parlamentarios elegidos por el gobierno mayoritario tienden a comportarse más extremadamente que los elegidos por el gobierno proporcional, que votan más con su partido. Paiva (2016), presenta el análisis de las políticas públicas como un proceso que implica negociaciones, conflictos y disputas de la agenda de políticas públicas, sin descartar el poder de influir en las decisiones del poder legislativo.

Bajoit (2006) entiende que la convivencia en la colectividad, en la sociedad, en los grupos, implica la solución de algunos temas importantes, dificultades que, si no se resuelven, pueden poner en peligro la existencia individual. Por lo tanto, podemos entender que los parlamentarios tratan de resolver los conflictos que apuntan a su supervivencia en debates ideológicos, personales o partidistas.

CONSIDERACIONES

El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau fue uno de los primeros pesos pesados de la cultura política hegemónica. Su intención era desarrollar un modelo político que garantizara la democracia, ya que la propiedad privada promueve la desigualdad y pone en peligro la libertad. Un modelo político que estableció un estado, mantuvo la propiedad privada y determinó la propiedad pública como algo de todos sin pertenecer a ninguna persona. De esta manera, la representación política estaría al servicio de todos, sin embargo, siendo de todos, no pertenecería a nadie.

Las partes actúan como actores, por lo tanto, los miembros exhiben el comportamiento de acuerdo con su leyenda. Sin embargo, esta afirmación no refleja la realidad. Los partidos no son estructuras de monopolio político, ya que suelen estar compuestas por una variedad de subgrupos (es decir, facciones) que mantienen preferencias similares pero no idénticas.

Norberto Bobbio es uno de los principales defensores de entender el pensamiento izquierdo y derecho.

Llaman la atención sobre la heterogeneidad de las preferencias políticas, el grado de partidismo, el impacto de las reglas o modos electorales contrastantes o modos de organización del partido, las diferencias entre el gobierno y la oposición, el margen de la coalición gobernante y el tamaño del partido. En general, los eruditos identificaron dos caminos principales hacia la unidad del partido: la cohesión (homogeneidad de las preferencias políticas) y la disciplina (se proporcionan sanciones).

Además de las ideologías de los medios de comunicación y de los partidos, la dimensión sociocultural, económica e ideológica de hacer y pensar la política puede estar representada por el perfil de los parlamentarios.

Los individuos están continuamente en (re)constitución, asumiendo compromisos de identidad: “tienes una cierta idea de lo que eres y lo que quieres ser y lo que crees que debes hacer por ello”. En este sentido, debemos entrar en relaciones sociales, participando en intercambios, intercambios y conexiones sociales.

Las influencias que pueden desencadenar la polarización política. El concepto de polarización y entendido cuando los miembros de un partido determinado votan de una manera y los de otro partido votan de manera diferente, estos dos partidos pueden ser descritos como polarizados.

Entendemos que este estudio no incluye todas las diversidades que producen, divergencias en las decisiones de los votos de los parlamentarios, que requieren, por otro momento, muestras empíricas, de las relaciones y comportamiento de las indicadas por la sociedad. Por lo tanto, hay una brecha para otros estudios o estudios que investigan escaneos con datos y demuestran cuantitativamente verdaderas preferencias o ideologías.

BIBLIOGRAFÍA

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BERNABEL, Rodolpho. A regra eleitoral é importante para a polarização política? O Caso das Câmaras Legislativas Brasileiras. Bras. Political Sci. Rev. vol.9 no.2 São Paulo mai / ago. 2015. https://doi.org/10.1590/1981-38212014000200012.

BENJAMIN, Cássio Corrêa. Schmitt e o problema da democracia. Nostalgia da transcendência ou a representação como questão para a democracia. Kriterion vol.49 no.118 Belo Horizonte Dec. 2008.  https://doi.org/10.1590/S0100-512X2008000200008

BOBBIO, Norberto. Direita e esquerda: razões e significados de uma distinção política. São Paulo: Editora Unesp, 1994.

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CERON, Andrea. Brave rebels stay home: Assessing the effect of intra-party ideological heterogeneity and party whip on roll-call votes. Party Politics 2015, Vol. 21(2) 246–258, The Author(s) 2013 Reprints and permission:  DOI: 10.1177/1354068812472581

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WEBER, Max. A objetividade do conhecimento na ciência social e na ciência política. Metodologia das ciências sociais, v. 1. São Paulo: Editora Unicamp, 1992.

APÉNDICE – REFERENCIAS A LA NOTA AL PIE

2. La noción de cosmovisión (Weltanschauung) adoptada aquí se basa en el sentido Weberian (1992), que la relaciona con los valores o principios culturales que subyacen a las concepciones del universo y a las filosofías de la vida de una sociedad o grupo. Además, como señala Weber: “[…] las cosmovisión nunca pueden ser el resultado de un avance del conocimiento empírico, y que, por lo tanto, los ideales supremos que nos mueven lo más duro posible, existen, en todas las épocas, en forma de lucha con otros ideales que son, para otras personas, tan sagrados como para nosotros los demás” (Weber, 1992: 113).

3. La noción de encuadre se toma aquí en el sentido de Goffmanian (Goffman, 2012) es decir, como “las estructuras cognitivas, que organizan el pensamiento, se componen de creencias, actitudes, valores y preferencias, así como reglas sobre cómo vincular diferentes ideas. Son esquemas que “dirigen la atención a la información pertinente, orientan su interpretación y evaluación, proporcionan inferencias cuando la información es errónea o ambigua, y facilitan su retención”” (Fiske & Kinder, citado por Entman, 1989, apud Aldé, 2004: 47).

[1] Máster en Gestión Económica del Medio Ambiente, Graduación en Ciencias Económicas.

Artículo: Noviembre de 2020.

Aprobado: Diciembre de 2020.

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