Trabajo cosa análoga al esclavo en la industria textil brasileña

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/textil-brasilena
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ARTÍCULO ORIGINAL

NETO, Dalk Dias Salomão [1], SOUSA, Nicole Moreira Faria [2], DENDASCK, Carla Viana [3], FECURY, Amanda Alves [4], OLIVEIRA, Euzébio de [5], DIAS, Claudio Alberto Gellis de Mattos [6]

NETO, Dalk Dias Salomão. Et al. Trabajo cosa análoga al esclavo en la industria textil brasileña. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 06, Ed. 05, Vol. 13, pp. 28-46. Mayo de 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/textil-brasilena, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ciencias-sociales/textil-brasilena

RESUMEN

El instituto de la esclavitud ha estado presente en la humanidad desde el comienzo de la existencia del ser humano. La esclavitud en Brasil ha sostenido la economía durante siglos. Millones de africanos fueron sacados de su tierra natal y colocados en condiciones degradantes de vida y trabajo. El proceso de abolición de la esclavitud fue lento y gradual. Hubo siglos de mucha lucha y sufrimiento para que el mundo comenzara a darse cuenta del mal que representa la esclavitud. Incluso después de la abolición de la esclavitud era común ver al trabajador atrapado en el campo por deudas, o por leyes que facultaban a los empleadores en relación con el empleado. El objetivo de esta investigación era analizar las condiciones de trabajo cosa análoga al esclavo en la industria textil brasileña. Se llevó a cabo con revisión bibliográfica y análisis cualitativo. Debido a su nueva ropa, el trabajo esclavo contemporáneo se volvió invisible durante algún tiempo. Los factores que hacen posible cometer este crimen, aunque en la actualidad, esté básicamente relacionado con un trípode: impunidad, pobreza y ganancias. La situación de miseria de la población más necesitada los obliga a someterse a tipos de trabajo en condiciones infrahumanas. Estos trabajadores textiles son principalmente inmigrantes de países vecinos y subdesarrollados de América Latina. Brasil fue uno de los primeros países del mundo en reconocer este tipo de trabajo, y que conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las entidades ostras gubernamentales buscan combatir esa práctica criminal en su territorio.

Palabras clave: Esclavitud, Legislación, Combate, Industria.

INTRODUCCÍON

El instituto de la esclavitud ha estado presente en la humanidad desde el comienzo de la existencia del ser humano. Aunque ha presentado diferentes significados, formas y objetivos a lo largo de la historia, la esclavitud siempre ha estado marcada por la dominación de unos a otros (Mota e Ramos, 1999)

Para Oliveira (2011) la relación entre los hombres comenzó en la fase prehistórica, debido a las precarias condiciones de vida y la necesidad de caza, pesca y recolección de frutas. Y fue a través del intercambio de experiencias y la colaboración entre los individuos que surgieron las primeras tribus.

El instituto de la esclavitud acompaña al hombre desde el principio de la raza humana, como ya se ha dicho, teniendo evidencia de su existencia en varios momentos de la humanidad y en innumerables formas. Por ejemplo, en la Santa Biblia (el libro principal de los cristianos), encontramos numerosos casos de esclavitud citados a lo largo de los evangelios. La esclavitud, en ese momento, se basaba en la servidumbre por deudas o trabajos resultantes de la subyugación del perdedor por el ganador, entre otros (Oliveira, 2011).

Con el uso de la esclavitud para trabajos más pesados, personas como los griegos han logrado desarrollar la filosofía y las artes como nadie. Concomitantemente con la producción comercial, hubo una gran expansión de la producción artesanal y agrícola canalizado por el comercio de exportación e importación (Oliveira, 2011).

Para Silva (2010), al igual que en Grécia, Roma utilizó el trabajo esclavo, y fue durante el período del imperio que la esclavitud alcanzó su punto máximo, alcanzando un total del 30% de la sociedad romana.

Había muchas maneras de convertirse en esclavo en Roma, por regla general, cada hijo de una madre esclava también era esclavo. Otra forma de esclavizar a alguien era a través de la guerra, con prisioneros siendo obligados a trabajar forzoso, la esclavitud también se utilizaba como una forma de penalizar a las personas, como en caso de deserción del ejército o delincuencia de deudas (Silva, 2010).

La sociedad de la Edad Media estaba formada por señores feudales, clérigos y siervos. En este período la esclavitud no era el principal medio de trabajo, siendo los siervos sustitutos de los esclavos, sufriendo terribles condiciones de vida y trabajo (Silva, 2010).

Aunque los siervos no eran considerados objetos, su situación legal no era tan diferente de los esclavos, ya que eran tratados como meros accesorios de la tierra, sufriendo imposiciones de un orden personal, sin tener su derecho a ir y venir garantizado e incluso la prohibición de contraer matrimonio sin autorización (Silva, 2010).

Poner el foco en nuestro país es importante señalar que la esclavitud estuvo presente en la evolución histórica de esta gran parte de la tierra. Inicialmente conocido como Santa Cruz de Cabrália y más tarde de Brasil, fue colonizado por portugueses, que cuando llegaron aquí en el año 1500, trajeron consigo esclavitud a gran escala, comenzando con los nativos, tupis y guaraníes en su mayoría y más tarde africanos negros (Silva, 2010).

Para tener éxito en la búsqueda de materias primas para la metrópolis, los portugueses comenzaron la colonización utilizando la esclavitud como base de extracción. En primer lugar, utilizaron el trabajo nativo, haciendo el trueque con ellos que, a cambio de especias y metales, dejó a los indios objetos de valor irrelevante como espejos y peines (Oliveira, 2011).

La relación de la corona portuguesa y de los nativos al principio fue bastante pacífica, sin embargo, después de que los portugueses decidieran ocupar el territorio para desarrollar la explotación económica, las relaciones cambiaron. A partir de entonces, los colonos comenzaron a expulsar a los nativos de sus tierras y a someterlos al trabajo esclavo, que sufría de explotación física y nuevas enfermedades traídas por el hombre blanco (Gorender, 1985).

Sin embargo, los pueblos indígenas sufrieron durante mucho tiempo por la esclavitud, esta situación no duró mucho tiempo, dados varios factores que ralentizaron la explotación de los nativos, como la baja densidad de población de los pueblos indígenas; las tribus que se volvieron poco realistas cuando percibieron su esclavitud; la población indígena que finalmente fue diezmada debido a la explotación y enfermedades previamente desconocidas, así como la protección recibida por los jesuitas (Campos, 2015).

La misma protección dada a los indígenas por los jesuitas no fue dada a los negros, por lo que su esclavitud fue prácticamente un consenso entre iglesia y corona (Fausto, 2004). Una de las principales justificaciones para esclavizar al negro africano era que esta práctica ya era común en África, también basada en teorías científicas que afirmaban la inferioridad de la raza negra, porque se demostraba a personas de baja inteligencia e emocionalmente inestables, biológicamente destinadas a la sometimiento, creando una de las mayores formas de prejuicio jamás vistas (Mattos, 2015).

La esclavitud en Brasil ha sostenido la economía durante siglos. Millones de africanos han sido expulsados ​​de su tierra natal y puestos en condiciones degradantes de vida y trabajo. Según (Soares, 1860), aproximadamente 371,615 esclavos ingresaron al país entre 1840 y 1851.

Inicialmente, la mano de obra esclava y la economía brasileña se concentraron en el campo, en la agricultura, más específicamente en las plantaciones de caña de azúcar ubicadas en el noreste, siendo una forma encontrada por la corona de colonizar esta parte del “nuevo mundo”. Es importante demostrar que en el siglo XVIII, con la progresiva expansión de la colonización y el descubrimiento de nuevos espacios en el interior del país, se descubrió el gran potencial minero de las tierras, creando un mercado intenso para la extracción de minerales, como el oro, donde la mano de obra esclava permitió tal actividad (Campos, 2015).

Y fue a este ritmo que la esclavitud marcó negativamente no sólo al mundo, sino también a Brasil. La única justificación para importar al negro era la obra. Trabajaban horas al final, de quince a dieciocho horas al día, sufrían violencia física y psicología a diario y eran tratados como objetos (Pinsky, 1992).

El proceso de abolición de la esclavitud fue lento y gradual. Hubo siglos de mucha lucha y sufrimiento para que el mundo comenzara a darse cuenta del mal que representa la esclavitud. Hay varios momentos importantes que representan este cambio de pensamiento: la proclamación de la independencia de los Estados Unidos, que se basó en la declaración de derechos humanos; la Revolución Francesa en 1789 que exaltó los principios de libertad, igualdad y fraternidad. También vale la pena mencionar la Revolución Inglesa que, con el advenimiento de la máquina, demostró que la producción podría aumentar incluso utilizando el trabajo libre (Montenegro, 1997).

En vista de esto, los comerciantes y productores tuvieron que buscar una manera de reemplazar la mano de obra esclava. Por ejemplo, en las plantaciones de café, la mano de obra esclava fue sustituida por inmigrantes europeos, en el llamado sistema de asentamientos (estímulo del Estado brasileño) que trabajaban por remuneración, estipulado en el porcentaje de producción de café (Silva, 2010).

Incluso después de la abolición de la esclavitud era común ver al trabajador encarcelado en el campo por deudas, o por leyes que facultaban a los empleadores en relación con el empleado, a través de obligaciones contractuales, tales como duras sanciones, como la detención del trabajador que estaba lejos de la granja sin razón justa o que, permaneciendo en la propiedad, se negó a trabajar (Silva, 2010).

Por lo tanto, se entiende que la abolición de la esclavitud en Brasil, por la Lei Áurea, en realidad no liberó a los esclavos, porque existía una sociedad extremadamente racista y prejuiciosa, lo que resultaba en prácticas actuales análogas a la esclavitud.

GOL

Analizar las condiciones de trabajo análoga al esclavo en la industria textil brasileña.

MÉTODO

La investigación se llevó a cabo con revisión bibliográfica y análisis cualitativo.

Según Lima y Mioto (2007): “[…]construir un proceso de investigación, relacionado con la definición de los procedimientos metodológicos que guiarán este proceso, se basa en la observación que varios informes de investigación”.

La investigación cualitativa trabaja con valores, actitudes y la relación entre procesos y fenómenos, no medidos numéricamente (Gerhardt y Silveira, 2009).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

TRABAJO ESCLAVO

La existencia de mano de trabajo cosa análoga al esclavo puede explicarse por el simple hecho de no superar el antiguo sistema de esclavos, debido a sus raíces culturales a lo largo de los siglos, incluso después de su prohibición. Además, la esclavitud contemporánea se basa en un trípode: impunidad, codicia y pobreza, haciéndose necesaria, no sólo para luchar contra este crimen como cualquier otro, sino para revisar nuestro sistema de justicia, patrones de consumo y modelos de desarrollo (Miranda y Oliveira, 2010).

Por lo tanto, el mundo y sus esfuerzos aún no han logrado extinguir el trabajo esclavo, demostrando ser una ardua tarea, especialmente por la cultura y la falta de compasión entre los hombres. De esta manera, tanto los Estados como la sociedad en general deben estar atentos a este tipo de tonterías.

PRINCIPIOS PROTECTORES DEL TRABAJO

Los principios jurídicos se definen como un conjunto de normas de conducta que se presentan en el sistema jurídico. Los principios, así como las reglas, son normas. Se puede afirmar que toda la ciencia se basa en principios, por lo que la ley no escapa a esta regla (Saraiva, 2012).

En el pensamiento de Martins (2011, p. 62) los principios constituyen los pilares del derecho, su base y los principios tienen un grado de abstracción mucho mayor que la norma, y su aplicación es a casos concretos (Martins, 2011).

Los principios se explican por dos corrientes, el positivismo jurídico jusnaturalistand, el primero de los cuales pone los principios por encima de la ley positiva, prevaleciendo así bajo las leyes. Por segundo, los principios serían integradores de la ley, llenando las lagunas en ella (Nascimento, 2010).

No escapando de la norma, la legislación laboral está formada por un conjunto de principios y normas que buscan garantizar mejores condiciones laborales para los trabajadores, a través de la protección.

Es importante mencionar un principio que, aunque no está en el ámbito laboral, es de suma importancia para el sistema jurídico en su conjunto, el principio de la dignidad de la persona humana. Este principio tiene un valor moral y espiritual inherente a la persona, por lo tanto, cada persona está respaldada con este precepto, y esto constituye el principio máximo del estado democrático de derecho.

El principio de protección es el más amplio e importante en el derecho laboral. Este principio es uno que guía la ley laboral severy, con el objetivo de proteger la parte más débil de la relación legal, el trabajador, que se encuentra desprotegido frente al empleador. Busca dar mayores condiciones a la relación hiposufficient de parte, el empleado. Por lo tanto, proporciona la creación de mecanismos para reducir la desigualdad entre las partes, impidiendo la explotación del trabajo y garantizando el bienestar social de los trabajadores (Saraiva, 2012).

Este principio suele dividirse en tres: el “in dubio pro operário”, el de la aplicación de la norma más favorable y el de la aplicación de la condición más beneficiosa. El principio “in dubio pro operário”, establece que frente a dos o más interpretaciones viables, uno debe elegir el más favorable al trabajador, siempre que no contradiga la manifestación clara del legislador, ni es un asunto prohibitivo. El principio de la norma más favorable establece que en caso de conflicto entre dos o más normas aplicables en el caso, se debe optar por la que sea más ventajosa para el trabajador. Por último, el principio de la condición más beneficiosa determina la permanencia de condiciones más ventajosas para el trabajador, incluso si existe una norma jurídica imperativa que estipula lo contrario (Saraiva, 2012; Mattos, 2015).

Los derechos laborales, por regla general, son indispensables para el trabajador. Este principio es extremadamente importante para la protección de los hiposuffíficos, porque a menudo el empleador, a través de la coacción, engaña o fortififica al empleado para decidir en contra de su voluntad, renunciando a los derechos ya ganados (Rodríguez, 2015). Es decir, por regla general, los derechos laborales no pueden ser renunciados por el trabajador, por ejemplo, no se puede renunciar a las vacaciones, si esto ocurre tal acto se considerará nulo (Martínez, 2015).

El Principio de Primacía de la Realidad induce que las relaciones jurídicas laborales se definen por la situación de hecho, es decir, por la forma en que se prestaron los servicios, independientemente del nombre que les asignen las partes (Saraiva, 2012).

Un claro ejemplo es cuando se demuestra el testimonio de testigos de la no provisión de equipos de trabajo individuales (EPI), aunque hay una firma de advertencias para las entregas. Por lo tanto, está claro que se puede probar la verdad de los hechos a través de testigos, por ejemplo, prevaleciendo tales pruebas al documento escrito, si se demuestra la autenticidad del testimonio.

CONSIDERACIONES GENERALES DEL TRABAJO COSA ANÁLOGA AL ESCLAVO

Anteriormente los esclavos eran vistos como objetos y hoy no más. Sin embargo, aunque actualmente son vistos como personas avaladas por la personalidad, todavía están subyugados a condiciones de vida y trabajo degradantes (Mattos, 2015).

Cabe destacar que se llama “Trabajo cosa análoga al esclavo”, ya que la mano de obra esclava en sí se ha extinguido. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, tales prácticas de esclavitud no han desaparecido por completo. 

La existencia de mano de obra similar a una esclava puede explicarse por el simple hecho de no superar el antiguo sistema de esclavos, debido a su arraigo cultural a lo largo de los siglos, a pesar de la implementación de la mano de obra asalariada. Además, la esclavitud contemporánea se basa en un trípode: impunidad, codicia y pobreza, por lo que es necesario, no sólo para luchar contra este crimen como cualquier otro, sino para revisar nuestro sistema de justicia, patrones de consumo y modelo de desarrollo (Miranda e Oliveira, 2010).

El instituto de la esclavitud tiene actualmente una nueva ropa, con varias denominaciones para el trabajo cosa análoga al esclavo: trabajo esclavo contemporáneo; trabajar en condiciones infrahumanas, esclavitud por deudas, trabajo forzoso, sobreexplotación laboral, nueva esclavitud entre otros, trabajo forzoso, trabajo degradante entre otros (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Las distintas denominaciones mencionadas anteriormente se deben a la falta de consenso en torno a su concepto, así como a los criterios utilizados para su caracterización del instituto. Debido a esto, hay una variación de elementos en su conceptualización, así como en los términos utilizados, para referirse a este tipo de explotación del trabajo del trabajador (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Varios autores ya se han posicionado sobre este tema, y no había una comprensión uniforme entre los pensamientos. Sin embargo, estaba claro en la misma sensación de repulsa por estos esums inhumanos de tratar a las personas, sometiendo al trabajador a condiciones infrahumanas (Brito Filho, 2004).

La realidad del trabajador esclavizado es la de alguien que no tiene ninguna opción de elección, no tener derechos. Estos trabajadores suelen ser seducidos en lugares lejos del lugar de trabajo, a los que se les promete un buen trabajo, con una cartera firmada, una remuneración generosa y otros beneficios. Sin embargo, cuando el trabajador llega al lugar de trabajo está en una realidad completamente diferente a la prometida, la mayor parte del tiempo tiene que asumir los gastos de viaje, vivienda y alimentación (Prado, 2005).

El término “trabajo esclavo” facilita la comprensión por parte del público más laico, ya que tiene características que se asemejan a los conceptos adoptados por la Organización Internacional del Trabajo. Tal concepto era muy cercano al “trabajo forzoso” (Audi, 2006).

En vista de estos conceptos, podemos percibir que el trabajo análogo al esclavo existe, muchas veces, debido a la hiposuficiencia de los trabajadores, que, en busca del mínimo para su sustento y sus familias, terminan dejando de lado su propia dignidad, sometiéndose a un trabajo humillante (Campos, 2015).

La dificultad para caracterizar el trabajo en condiciones similares a las de los esclavos no sólo en el entorno académico, involucra a agentes públicos como jueces, fiscales y empleados de comisarías de trabajo. Esta dificultad tiene grandes consecuencias, porque termina obstaculizando la caracterización y tipificación del acto, lo que dificulta la percibición del delito en sí.

Por lo tanto, sobre la base de los conceptos anteriores y la investigación, se puede definir el trabajo en condiciones análogas a la condición de esclavo como el ejercicio del trabajo humano con restricción, en cualquier forma, que puede ser de la libertad del trabajador, no tener sus derechos mínimos para salvaguardar la dignidad de la persona humana.

El reconocimiento oficial del trabajo similar a esclavos en Brasil tuvo lugar en 1995, a pesar de varias quejas a la OIT (Organización Internacional del Trabajo) a lo largo de los años. A pesar de este agravante, Brasil fue uno de los primeros países del mundo en asumir internacionalmente la existencia de la esclavitud contemporánea (Miranda e Oliveira, 2010).

Según los datos del Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE), la trabajo cosa análoga al esclavo es una realidad muy presente en el país, como lo demuestran los propios datos del MTE, que revelan que entre 1995 y 2010, 36.759 trabajadores fueron retirados de las condiciones similares a las de los esclavos (Mte, 2018).

Según la Organización Internacional del Trabajo, la principal causa de esclavitud es la explotación económica de los trabajadores, que se estima en unos ocho millones de personas que viven en estas condiciones en el mundo. En Brasil, según datos del gobierno brasileño, proporcionados a través de investigaciones de la Comisión Pastoral de Tierras, hay unas veinticinco mil personas trabajando en condiciones similares a las de los esclavos. Por esta cantidad la mayor concentración se encuentra en los estados del norte y centro-oeste, y el 90% del total se compone de analfabetos, el 90% comenzó con la explotación del trabajo infantil y el 80% ni siquiera tiene certificado de nacimiento (Simón e Melo, 2007).

Brasil reconocido por la OIT fue uno de los primeros países en conocer y combatir el trabajo cosa análoga al esclavo. Por lo tanto, su criminalización se llevó a cabo a través del Art. 149 del Código Penal brasileño, que más tarde fue modificado por la Ley N° 10.803/2003 (Brasil, 1940; 2017) Es muy importante destacar que en Brasil, a través del artículo 149 del CP, el “trabajo esclavo” es un género, que tiene otras especies, como el trabajo forzado y degradante (Brasil, 2017).

Desde la modificación del artículo 149 del CP por ley Nº 10.803, de 11 de diciembre de 2003, la lucha contra el trabajo cosa análoga al esclavo ha hecho un gran avance, porque se ha vuelto más fácil caracterizar tal ofensa.

El trabajo análogas al esclavo es un género que posee algunas especies. Para algunos eruditos de la zona estas especies varían, y pueden ser trabajos forzados, trabajo exhaustivo, trabajo degradante y deudas.

Simón e Melo (2007) utiliza la nomenclatura “trabajo realizado en condiciones similares a las de los esclavos”, dividido en tres especies: trabajo forzoso, trabajo en condiciones degradantes y servidumbre de deuda. Tales formas ilegales de trabajo no tenían efectos legales, ya que son nulas y nulas, y la lucha contra estas prácticas, de acuerdo con la legislación brasileña, se lleva a cabo por el derecho penal.

El erudito Greco (2008) afirma que el trabajo esclavo ocurre actualmente cuando una persona obliga a otra a realizar trabajos forzados, requiriendo viajes exhaustivos, sometiendo al trabajador a condiciones degradantes, o restringiendo su locomoción debido a la deuda contraída.

Silva (2010) también demuestra que la coeridad del trabajador para que no abandone el trabajo puede tener varias naturalezas, morales o psicológicas, como ocurre en las amenazas la integridad mental del trabajador, también el físico, y el trabajador no puede salir del lugar de trabajo, porque de lo contrario sufrirá castigo físico, a menudo con vigilancia armada.

Según Araújo Júnior (2006), el trabajo en condiciones degradantes se caracteriza por el incumplimiento por parte del empleador de las normas básicas de seguridad y salud en el trabajo, que no proporciona los exámenes médicos del trabajador, no garantiza el equipo de protección individual (EPI), o un lugar para la protección de los trabajadores contra el clima, además de mantener el alojamiento sin las más mínimas condiciones higiénicas y sin alimentos adecuados.

También hay un trabajo exhaustivo, conocido como trabajo extenuante, en el que el trabajador es sometido a pruebas en condiciones de trabajo más allá de los plazos permitidos por la legislación, lo que puede causar mucho daño al trabajador. El exhaustivo camino puede conceptualizarse como uno que va más allá de los límites del principio de la dignidad de la persona humana. Un viaje tan extenuante no sólo significa el número exagerado de horas, sino también el ritmo inadecuado (Campos, 2015).

El académico Proner (2010) afirma que una jornada laboral exhaustiva termina influyendo negativamente en el trabajador, porque le priva de momentos de ocio y educación, vida social y familiar, que pueden conducir a enfermedades psicológicas y físicas, porque se vuelve propenso a adquirir una enfermedad ocupacional.

Según Bales (2001) la esclavitud de la deuda es una forma moderna de explotación del trabajo humano, siendo la más común en el mundo y especialmente en Brasil. Esta condición ocurre cuando la persona se compromete a trabajar para otra debido al préstamo contratado. Los contratos de trabajo se ofrecen con supuestas garantías laborales, generalmente en lugares más remotas geográficamente, en granjas o fábricas, sin embargo, al llegar al sitio la realidad es diferente, los trabajadores engañados terminan siendo esclavizados, sirviendo el contrato sólo para engañar al trabajador y llevarlo a un error.

Según Audi (2006), podemos concluir que a pesar de las numerosas formas presentadas, todas las formas de trabajo análogas al esclavo siempre tienen dos características en común: el uso de la coeridad y la negación de la libertad.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN AL TRABAJO SIMILAR A LOS ESCLAVOS EN BRASIL

En 1988 se produjo la publicación de la Lei Áurea, que abolió la esclavitud en el país. Sin embargo, no fue eficiente erradicarlo, debido a varios factores sociales, como la descalificación de la fuerza laboral de los “ex esclavos” (Cristova y Goldschmidt, 2012).

El autor Monteiro (2011) observó factores esenciales para la permanencia del trabajo esclavo en el país, definiéndolos en un trípode: impunidad, pobreza y ganancias.

En cuanto al beneficio, se refiere a los beneficiarios que utilizan el trabajo esclavo como una forma de obtener altos beneficios, más fácilmente, ya que no se sienten obligados a cumplir con las leyes laborales (Monteiro, 2011).

En cuanto a la pobreza, es el principal responsable de hacer que muchos trabajadores se sometan a trabajar con condiciones similares a las de los esclavos, ya que están dispuestos a ponerse de acuerdo incluso con propuestas inhumanas con el objetivo de salir de la pobreza extrema y apoyar a sus familias (Monteiro, 2011).

Según la Organización Internacional del Trabajo, la causa predominante de la esclavitud es la explotación económica. Y junto con esta información, la globalización en los mercados puede ser la razón principal, ya que genera una gran competencia, haciendo que los fabricantes /productores acepten el sistema, produciendo a costos muy bajos (Cristova e Goldschmidt, 2012).

En cuanto a los factores preponderantes para la existencia de mano de obra esclava en las zonas rurales, Silva (2009) explica que influyen en la mala región de los trabajadores rurales, siendo una zona con un gran número de desempleados que son convencidos por el contratista a través de falsas promesas, sin contrato laboral formal ni ninguna norma establecida por la Consolidación de las Leyes Laborales (CLT).

Con respecto al conocimiento previamente explicado de que las decisiones judiciales favorables a los empleadores contribuyen al mantenimiento del trabajo esclavo en Brasil, complementa la opinión de Silva (2009) de que no hay una sanción estricta en la legislación para castigar a los responsables de la explotación de mano de obra similar a la de los esclavos.

Así, ante la ausencia de una legislación satisfactoria, el sentimiento producido es la impunidad, que empieza a transmitir la idea de que los malhechores pueden continuar con la misma conducta delictiva, ya que no serán graves consecuencias para sus acciones (Silva, 2009).

Para el autor Damião (2014), las causas del trabajo esclavo en el país son principalmente la mala distribución de los ingresos y la educación deficiente. Por lo tanto, la miseria generada por la distribución injusta de los ingresos, como se dijo anteriormente, hace que los trabajadores estén sujetos a los estinies inhumanos del trabajo esclavo. Por otro lado, una educación insatisfactoria facilita el engaño de los trabajadores, de modo que no puedan luchar por sus derechos laborales.

En los últimos años, se han creado varios mecanismos de combate, por ejemplo, la “lista sucia” y los planes nacionales para erradicar el trabajo análogas al esclavo. Sin embargo, a pesar de toda esta historia de combate y supervisión, en 2017, la reforma de la ley laboral se produjo en Brasil, por la ley 13.467/17, que trajo un revés en el tema, trivializando la práctica del delito y obstaculizando la prevención (Costa, 2015).

FORMAS DE COMBATE Y ERRADICACIÓN DEL TRABAJO ESCLAVO CONTEMPORÁNEO

En Brasil, la confrontación de este crimen ha ganado fuerza en las últimas décadas, a pesar del retraso experimentado por la reciente reforma laboral. Se sabe que hay innumerables casos de personas que viven en condiciones análogas a la esclavitud que eluden la precaria supervisión del Estado (Oliveira, 2011).

La lucha y erradicación del trabajo esclavo contemporáneo es mucho más difícil de lo que parecen, ya que la situación no se resuelve simplemente sacando al trabajador de la precaria situación y castigando a los delincuentes. Lo que hay que hacer es un cambio en el modelo de desarrollo capitalista que, a través de la búsqueda de beneficios, acaba con la vida de familias enteras (Miranda e Oliveira, 2010).

Hay varias maneras de combatir el trabajo análogas al esclavo, tanto judicial como extrajudicial. Sin embargo, son las políticas públicas las que influyen en la reeducación y el cambio cultural de la sociedad que es la principal manera de superar este laberinto social (Silva, 2010).

En Brasil hay cooperación conjunta de varios organismos públicos en un intento de erradicar la explotación de mano de obra similar a la de los esclavos, a saber: Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA); Policía Federal (PF); Policía Federal de Carreteras (PRF); Ministerio de Trabajo y Empleo (MTE) y Ministerio Público (MP). Es importante señalar que la labor aislada de una sola institución no es eficaz. Otra forma importante de combatirlo es a través de la propia sociedad, que, a través de denuncias anónimas, puede proporcionar respuestas más rápidas para resolver tales problemas.

Contrariamente a la práctica del trabajo esclavo contemporáneo, es importante algunos autores, como el Ministerio Público de Trabajo y Justicia Laboral, que tiene un papel muy importante, a través de medidas de represión, tomando como ejemplo las Acciones Civiles Públicas por Daños Morales, que busca la reparación pecuniaria.

Es importante destacar la creación del Plan Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo, que fue preparado por el Comité Especial del Consejo para la Defensa de los Derechos de la Persona Humana (CDDPH), que opera en todo el país. Este plan reúne a entidades y autoridades relacionadas con el tema, que buscan la creación y mantenimiento de una política pública duradera, siendo supervisado por organismos nacionales o foro dedicado a la represión del trabajo esclavo.

Otra estrategia utilizada para combatir este tipo de delitos en Brasil tiene su origen a través de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo (CONATRAE), que articula y ejecuta iniciativas. Según Oliveira (2011), este órgano fue creado en agosto de 2003 y está formado por un colegiado vinculado a la Secretaría Especial de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, teniendo como función principal vigilar la implementación del Plan Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo.

Otra forma de choque es el Pacto Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo en Brasil. Esta iniciativa se basa en esfuerzos internacionales, a través de la influencia de la OIT (Organización Internacional del Trabajo, un organismo de las Naciones Unidas). El pacto antes mencionado trabaja con la colaboración de los organismos de inspección estatales, que buscan localizar y castigar el trabajo esclavo contemporáneo. Según Miranda y Oliveira (2010) este esfuerzo ha estado dando resultados, recibiendo el apoyo de representantes de empresas que, en conjunto, significan más del 25% del PIB nacional.

Una de las maneras de combatir el trabajo análogo al esclavo más conocido en Brasil es la “lista sucia”. Esta herramienta funciona de la siguiente manera: se ha creado un Registro de Empleadores que obliga a los trabajadores a someterse a condiciones análogas a las de esclavos. Esta lista es un mecanismo de transparencia pública del Estado brasileño, creado en 2003, que busca revelar los nombres de individuos o personas jurídicas que fueron capturados usando mano de obra esclava (Mattos, 2015).

El citado registro estaba regulado por la Ordenanza Nº 1.234 de 2003 del Ministerio de Trabajo y Empleo, que posteriormente fue sustituida por la ordenanza interministerial Nº 2, de 12 de mayo de 2011, documento vigente (Campos, 2015). Se percibe que esta forma de combate cobra gran importancia en la lucha contra el trabajo esclavo contemporáneo, y en la lista de empleadores considerados por la ONU, un modelo de referencia en el mundo.

En el mismo sentido de la “lista sucia” ley Nº 14,946/2013 fue creado por el Estado de São Paulo, que tiene como objetivo buscar y prohibir las actividades de las empresas que tienen en su cadena de producción el uso de empleados en condiciones análogas a la esclavitud. Esta ley descendió de un proyecto de ley Nº 1.034 de 2011 escrito por el congresista Carlos Bezerra Junior, con una peculiaridad, porque está dirigido a la realidad de los trabajadores de la industria textil de São Paulo (Mattos, 2015).

La forma de combate expresada en esta ley se basa en la cancelación del registro estatal de contribuyentes del Impuesto sobre Circulación de Bienes y Servicios (ICMS). Así pues, el empresario que se beneficia directa o indirectamente del trabajo esclavo ha revocado su registro, además de estar restringido por la legislación propia del sujeto, dicha sanción se presenta en el artículo 1 de dicha Ley (Dou, 2013).

Artículo 4 de la Ley N° 14.946 de 2013 del Estado de São Paulo, una vez revocado el registro de ICMS, la persona jurídica infractora no puede llevar a cabo actividades en la misma rama, incluso en un lugar diferente, y los socios se les impide abrir otras sociedades de la misma actividad, por un período de 10 años, desde el momento de la destitución (Campos , 2015).

El trabajo esclavo, aunque abolido durante cientos de años, sigue presente en la sociedad, contrariamente a los derechos humanos. La esclavitud contemporánea, a diferencia de la antigua, ya no se basaba en la propiedad del señor sobre los esclavos, y mucho menos en el negocio de comprar y vender trabajadores, sino más bien en el excesivo control del empresario sobre el trabajador, utilizando medios como la coacción y la coerción, con el objetivo de aumentar sus ganancias.

Uno de los sectores de la economía en el que esta práctica criminal está muy presente son los textiles. Existente en las principales capitales mundiales, la mano de obra esclava ya no es predominantemente rural y se presenta como urbana, especialmente en las fábricas de costura.

En la realidad del trabajo esclavo urbano, un gran número de personas abandonan sus hogares, abandonan a las familias en busca de mejores condiciones de vida y terminan sometiéndose a prácticas análogas a la esclavitud, principalmente por necesidad, en grandes fábricas textiles (Campos, 2015).

Por lo tanto, la industria textil es uno de los grandes exploradores de la mano de obra esclava contemporánea. Según Mattos (2015), la industria textil beneficia directamente a la mano de obra esclava contemporánea, especialmente porque su producción es a corto plazo, y China es uno de los principales usuarios de este tipo de mano de obra, por lo que es extremadamente competitiva en este mercado.

Utilizando esta situación de vulnerabilidad del ser humano, la “industria de la moda” utiliza la mano de obra similar a una esclava como una forma de reducir sus costos de producción. Las industrias textiles, a través de la externalización de sus actividades, terminan contribuyendo a las precarias condiciones de trabajo, delegando sus actividades en talleres de costuras formales o incluso caseras.

Este sistema de explotación laboral esclava, utilizado por las industrias textiles, es conocido como sweating system, siendo la forma más encontrada de esclavitud contemporánea en el entorno urbano de todo el mundo. El término inglés, también conocido como “sistema de sudor” (nuestra traducción), se refiere a los lugares de trabajo realizados en lugares inusuales que terminan confundiendo con residencias y ofrecen condiciones de trabajo extremas y salarios miserables (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Cabe destacar que los principales temas liderados por estos sistemas son los extranjeros, generalmente de países más subdesarrollados, como algunos países asiáticos y latinoamericanos. Porque, debido a la condición de miserable que se encuentran en sus países de origen, terminan atraídos por falsas ofertas de trabajo. Así, el mercado capitalista crea un entorno en el que las empresas buscan la externalización como forma de reducir costes y aumentar la competitividad. El trabajador está sujeto a trabajar en condiciones análogas al esclavo, por necesidad, dando espacio para la creación de pequeños talleres de costura, que practican la explotación, a través del trabajo forzado y degradante (Palo Neto, 2008).

Las condiciones de trabajo análogas a la esclava en la que se encuentran los trabajadores de la industria de la moda en Brasil son parte de la mano de obra esclava urbana contemporánea, un poco menos común que la rural, pero también es un problema importante.

Esta red de esclavitud en el medio ambiente urbano está directamente vinculada a la inmigración de extranjeros, provenientes principalmente de países más pobres de América Latina. Trabajo que se siente atraído por el trabajo en las fábricas de ropa. Este hecho no excluye el tráfico interno de personas, que son dirigidas desde los interiores de Brasil, desde pequeños municipios, a grandes metrópolis (Mattos, 2015).

El crecimiento de este tipo de delitos se dio principalmente, según Santos (2015), debido al aumento en la importancia de la industria textil para el mercado interno del país en las últimas décadas, debido a la expansión de la clase media y el acceso de las clases bajas a las líneas de crédito, estimulando intensamente el consumo (Palo Neto, 2008). En 2012, la industria del país creó 1,7 millones de empleos formales, de los cuales 733 mil 000 se concentran en las industrias de la confección (Campos, 2015).

Por lo tanto, debido a que Brasil tiene una industria textil relevante para su economía, añadida a la facilidad de mano de obra barata en los países latinos (vecinos) y la necesidad de ser más competitivo frente al mercar externo, los extranjeros se han convertido en una presa fácil para la implementación del sistema de producción mencionado anteriormente, el sweating system.

El sweating system es una forma de subcontratación que las grandes marcas encuentran para reducir sus costos de producción mientras tratan de eximirse de responsabilidades laborales.

Este sistema tiene como característica, los lugares de trabajo que se confunden con las residencias, en las que los trabajadores trabajan en condiciones deplorables, sufren opresión, reciben salarios miserables, tienen horas de trabajo exhaustivas y precarias.

Esta forma de trabajo, en la que no hay un mínimo de respeto a las leyes laborales, en la que la remuneración es sólo para la producción, también se conoce como “sistema de sudor” (nuestra traducción). En Brasil, este tipo de trabajo es más común entre los trabajadores extranjeros (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Uno de los casos más significativos de los últimos años ocurrió en 2011, en la ciudad americana, que involucró a la tienda “Zara”, en el estado de São Paulo, en la que la Fiscalía de Trabajo descubrió a 51 personas (en su mayoría bolivianos) trabajando en condiciones análogas a la esclavitud en una fábrica de ropa que suministraba la gran marca en cuestión. Los trabajadores fueron sometidos a viajes extenuantes de hasta 14 horas al día, recibiendo veinte centavos por pieza producida (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Otro caso de gran repercusión fue la participación de la red Pernambucanas, que, incluso después de ser investigada en 2010 y 2011, no quiso firmar un plazo de ajuste de conducta ante el Ministerio Público, siendo demandada por explotación laboral (Cristova e Goldschmidt, 2012).

En Brasil, la lucha contra este tipo de prácticas se da principalmente por organismos públicos como el Ministerio público de Trabajo, la Policía Federal, los gobiernos federal y estatal, y por organizaciones internacionales, como la OIT, que buscan a través de la supervisión y el castigo, frenar este tipo de prácticas inhumanas que afectan principalmente a los extranjeros latinoamericanos, con una considerable mayoría provenientes de Bolivia , con la intención de escapar de las terribles condiciones de vida que hay.

Según Mattos (2015), la mayoría de las personas que están sometidas a condiciones laborales degradantes en la industria textil en Brasil son bolivianas, que abandonan su país debido a la precaria situación socioeconómica, la corrupción y el sistema gubernamental, ya que el país tiene algunos de los peores indicadores sociales de Sudamérica.

Buscando solo ganancias, las empresas contratan inmigrantes bolivianos y los pagan según la producción, sometiéndolos a bajos salarios, exponiéndolos a viajes agotadores y degradantes, que llegan hasta 16 horas al día. También sufren de trabajo forzoso, ante la limitación de su libertad, a través de deudas que nacen de cobros irregulares, o porque están siendo documentadas ilegalmente.

Así, la fuerza laboral boliviana satisface la necesidad momentánea del sector textil, ya que son trabajadores desechables, temporales y aislados, sin protección social, que llenan adecuadamente el vacío de los servicios baratos, renegados por los brasileños.

Brasil ha adoptado durante décadas la lucha contra este tipo de prácticas a través de la unión de gobiernos y organizaciones no gubernamentales. Y fue a través de la supervisión que muchos casos de bolivianos en condiciones análogas al esclavo han sido descubiertos y combatidos. Uno de los casos más sorprendentes ocurrió en 2011, en la ciudad americana, en el interior de São Paulo, en el que el Ministerio de Trabajo descubrió a 51 personas, de estas 46 bolivianas, trabajando en condiciones análogas a la esclavitud, de una manera degradante e inhumana en un taller, que a su vez había sido contratado por una gran tienda minorista, “Zara”. Los trabajadores trabajaban un promedio de 14 horas al día y recibían R$ 0,20 (veinte centavos) por prenda producida (Cristova e Goldschmidt, 2012).

Otro caso que obtuvo mucha repercusión nacional fue el de la gran tienda “Marisa”, que recibió 48 avisos de infracción por mantener a 16 bolivianos en una situación de esclavitud contemporánea, en la ciudad de São Paulo. Los trabajadores fueron sometidos a horario diario de 14 horas, recibiendo sólo R$ 247.00 (doscientos cuarenta y siete reales). Además, se encontraron documentos en el sitio que demostraban el tráfico de inmigrantes a través de la frontera (Campos, 2015).

Al no huir de la mayoría de los otros casos que ocurren en Brasil, los trabajadores encontraron que en su mayoría eran inmigrantes bolivianos, que eran seducidos por promesas de empleo y mejores condiciones de vida. Sin embargo, al llegar a Brasil, la realidad era diferente. Quedaron atrapados en un sistema de deuda, principalmente con alimentos, transporte y documentación (Mattos, 2015).

CONCLUSIONES

Debido a su nueva ropa, el trabajo esclavo contemporáneo se volvió invisible durante algún tiempo, pero con los esfuerzos de organizaciones internacionales y varios países, ahora ha sido reconocido y conceptualizado, y su combate es posible.

Los factores que hacen posible cometer este crimen, aunque en la actualidad, esté básicamente relacionado con un trípode: impunidad, pobreza y ganancias.

La situación de miseria de la población más necesitada los obliga a someterse a tipos de trabajo en condiciones infrahumanas. En el caso de la industria textil, estos trabajadores son coaccionados mediante talleres de costura, que a su vez prestan servicios externalizados a grandes tiendas minoristas, caracterizando el sistema de sweating system de la producción.

La competitividad del mercado, buscando rentabilidad a cualquier precio, hace que el sector textil someta a los trabajadores a dieciséis horas diarias, en lugares insalubres y privados de su libertad.

Estos trabajadores textiles son principalmente inmigrantes de países vecinos y subdesarrollados de América Latina. El principal país que suministra la fuerza laboral es Bolivia, que tiene una gran población en pobreza, que busca mejores condiciones de vida en el país vecino.

Brasil fue uno de los primeros países del mundo en reconocer este tipo de trabajo, y que conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las entidades ostras gubernamentales buscan combatir esa práctica criminal en su territorio.

Por lo tanto, la mano de obra esclava sigue siendo una realidad en Brasil y en el mundo, encontrando condiciones para proliferar en el sector textil brasileño.

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[1] Abogado, Licenciado en Derecho (CEAP – Centro de Educación Superior de Amapá), Especialista en Derecho Laboral y Proceso Laboral por la institución educativa Damásio.

[2] Abogado, Licenciado en Derecho (CEAP – Centro de Educación Superior de Amapá), especialista en Derecho Procesal Civil por la institución Damásio Educacional.

[3] Teólogo, Doctor en Psicoanálisis Clínica. Ha estado trabajando durante 15 años con metodología científica (Método de Investigación) en la Guía de Producción Científica de Estudiantes de Maestría y Doctorado. Especialista en Investigación de Mercado e Investigación centrado en la salud.

[4] Biomédico, Doctor en Enfermedades Tropicales, Profesor e investigador del Curso Médico del Campus Macapá, Universidad Federal de Amapá (UNIFAP), Pro-Rector de Investigación y Estudios de Posgrado (PROPESPG) de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[5] Biólogo, Doctor en Enfermedades Tropicales, Profesor e investigador del Curso de Educación Física de la Universidad Federal de Pará (UFPA).

[6] Biólogo, Doctor en Teoría e Investigación del Comportamiento, Profesor e investigador del Curso de Grado de Química del Instituto de Educación Básica, Técnica y Tecnológica de Amapá (IFAP) y del Programa de Posgrado en Educación Profesional y Tecnológica (PROFEPT IFAP).

Enviado: Mayo de 2021.

Aprobado: Mayo de 2021.

Teólogo, Doctor en Psicoanálisis Clínico. Ha trabajado durante 15 años con Metodología Científica (Método de Investigación) en la Orientación de Producción Científica de estudiantes de maestría y doctorado. Especialista en Investigación de Mercado e Investigación en Salud.

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