El maestro mediador y comunitario (PMEC) y su papel de intercesor cultural

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ARTÍCULO ORIGINAL

BARREIRO, Mateus de Freitas [1], CARVALHO, Alonso Bezerra de [2]

BARREIRO, Mateus de Freitas. CARVALHO, Alonso Bezerra de. El maestro mediador y comunitario (PMEC) y su papel de intercesor cultural. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 06, Ed. 02, Vol. 10, pp. 05-13. Febrero de 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/educacion-es/mediador-y-comunitario

RESUMEN

Este artículo tiene como objetivo investigar las contribuciones de la filosofía como elemento formativo para el desempeño del Mediador y el Maestro Comunitario (PMEC), haciendo hincapié en el valor de la enseñanza para actuar en la cultura local. Se trata de una investigación cualitativa en el área de Filosofía de la Educación, por lo que el debate bibliográfico, tiene como objetivo ayudar al profesor a ser un agente mediador eficaz, siendo indispensable ofrecer formación a los profesores para que puedan renunciar a la relación profesor-alumno, teniendo en cuenta las formaciones éticas de cada contexto social. Para que el maestro sea un agente mediador eficaz, es necesario que los conocimientos adquiridos por él, sirvan como una experiencia facilitadora para disponer emocionalmente en relación con el estudiante y darle la bienvenida pedagógicamente. Como conclusión, se discute que el Mediador y el Profesor Comunitario (PMEC) deben renunciar a la formación humana en las aulas, reflejando, insintiendo y deconstruyendo discursos que operan dentro del ámbito de una moral trascendente basada en el sentido común. Dado este panorama, una visión crítica sobre la educación del profesorado, es fundamental en tiempos que el aula se haya cerrado al diálogo y al reconocimiento de la otro, lo que evidencia aún más el fracaso de la ética en la sociedad, incluso en las aulas.

Palabras clave: Ética, virtud, formación del profesorado.

INTRODUCCIÓN

La discusión contemporánea sobre el papel de la educación parece algo más difícil de lo imaginado hace unos años, la supervivencia de la educación dependerá de numerosos desafíos para el futuro. Esta tarea implica el elogio de las políticas públicas, que comparten dilemas éticos, como la coexistencia de diferentes valores morales, las implicaciones de las nuevas tecnologías en las instituciones educativas y la reconciliación de los proyectos de emancipación humana en una sociedad competitiva, fomentando diversas formas de desigualdad. Al discutir cómo las contribuciones de la filosofía griega, con el fin de asimilar la vida cotidiana que implica la formación del Mediador y el Maestro Comunitario (PMEC), es apropiado pensar que el ideal de desarrollo ético y cultural sigue siendo crucial para la formación de personas, aunque la ciencia también juega un papel relevante en estos caminos, pero, basado en tensiones con otros pensadores que también han problematizado las prácticas educativas actuales , es factible desarrollar temas que merecen más atención, con el objetivo de aportar contribuciones al desarrollo de la formación que subyace en la formación del profesorado y las prácticas pedagógicas. Este camino de reflexiones que comprende el ámbito de la formación humana en un tema ético-educativo, parte de la hipótesis general, en la que la Filosofía de la Educación, pretende investigar las dificultades educativas con el apoyo de la filosofía, ya que la cultura del conocimiento filosófico compone el desarrollo de procesos educativos. Al investigar ramas de conocimientos como Filosofía y Educación, hay una amplia apreciación a la hora de evaluar los estudios bibliográficos sobre la educación del profesorado, así como las prácticas pedagógicas que abarcan el Profesor Mediador y Comunitario (PMEC). Una de las creencias más compartidas, se resume que la educación en las escuelas serviría exclusivamente para la entrada en un curso de educación superior de calidad, con el objetivo en el futuro de “formar” a un profesional bien pagado. La educación es más que la formación de los trabajadores, el conocimiento hace posible humanizar el mundo, permitiendo a las personas ser éticas entre sí.

Como forma de debatir la crisis ética contemporánea, la presunción de la “ética de la virtud” de MacIntyre (2011) indica que la virtud debe definirse sobre la base de las conjeturas de tres predicados correlacionados: el primero se refiere a las virtudes como modelo fundamental para la promoción de los bienes de interior, que acuerdan contribuir al desarrollo de las virtudes; el segundo, que evalúa como característica algo que hará posible experimentar una buena vida; y la última, que se basa en la formación de elementos cruciales para la tradición social actual (MACINTYRE, 2011, p. 317). Aunque estos tres elementos de virtud están conectados, en el tercer argumento basado en MacIntyre, es notable que la virtud es una noción que se constituyó a partir de una cierta tradición, pero no siempre lo que se acepta socialmente como una virtud, podría ser aceptado como un bien interno que guía las acciones de las prácticas que contribuyen al bien común, como es el caso de la fama y el individualismo , que se refiere únicamente a un bien externo (BARREIRO, 2017)

En este sentido, la intención es una condición necesaria para actuar. Entender esta condición es fundamental para el educador. La acción docente implica al mismo tiempo la práctica y la acción y no presupone sólo el “saber hacer”. Pero las razones desencadenantes de la acción deben representar un deseo, una intención, una necesidad de la materia, mediada por los sistemas de valores colectivos y los compromisos que guían la educación. “Las acciones emprendidas en la educación, tanto individuales como colectivas, no podían entenderse si no se consideran las que llevan a cabo, por lo que se llevan a cabo” (SACRISTÁN, 1999, p. 33). Así, hacerlo en comunidad se presenta como una dimensión que teje críticamente los modelos de totalitarismo y liberalismo, porque la idea es insistir en la restitución de la idea de comunidad y en socialización como algo fundamental para el desarrollo de la identidad humana.

En Brasil, una de las acciones de vinculación del aula con la comunidad proviene del Programa Escola da Família – Escuela de familia [3], que es parte del legado de Paulo Freire, cuyo propósito era hacer emerger ciudadanos emancipados. Una de las conjeturas de la educación popular se basa en el respeto a la sabiduría de la cultura popular de los estudiantes, problematizándola y tratando de originar una teoría a través del desarrollo de la crítica y la constitución del conocimiento que tenga sentido en cada contexto histórico (BARREIRO, 2017) . Además del objetivo de aprender conocimientos significativos para el alumno, el papel del aula para muchos alumnos es la posibilidad de conseguir un trabajo, de transformar su situación social y la de su familia. Esta ausencia de necesidades básicas y afectivas, que padecen una parte considerable de los estudiantes, nos lleva a cuestionar cómo podrían ser las aportaciones de los elementos formativos de la filosofía al Docente Mediador y Comunitario (PMEC) en contextos comunitarios, posibilitando una formación ética y cultural. formación (BARREIRO, 2017).

Al evaluar las contribuciones de los conceptos de ética y virtud como una posibilidad de formar un ciudadano que dialogue con las instituciones contemporáneas, replanteando nuevas formas de relacionarse con otras culturas. Sin duda, el análisis de la filosofía puede estar relacionado en un panorama que es consistente con la formación de virtudes, una visión más atenta sobre este concepto, conduce a una investigación de que la ética no presenta un solo concepto, pero hay varios significados para el trabajo del maestro mediador, por lo que las virtudes se integran, de modo que si el individuo está poseyendo una virtud , puede comenzar un trabajo para ser un mediador en su comunidad. Al pensar en la ética en contextos históricos, esta noción se refiere a un estudiante autónomo, que puede elegir acciones, siempre y cuando el individuo desarrolle habilidades para ser educado. La reflexividad de la filosofía permite tener una perspectiva de contribuir hoy en día, para que las personas se integren en las comunidades, siendo activas en el proceso de participación de las políticas públicas.

En Brasil hay varias acciones educativas que han tenido éxito, merecen mención las políticas públicas vinculadas al Mediador y al Profesor Comunitario (PMEC). Para evaluar detenidamente las especificidades de las elecciones que presenta el Mediador y el Profesor Comunitario, citaremos la resolución de la SE Nº 19, de 12 de febrero de 2010, en la que el Departamento de Educación del Estado de São Paulo asignó las siguientes funciones al Mediador y al Profesor Comunitario:

Arte. 7º En la ejecución de las acciones específicas del Sistema de Protección Escolar, la escuela podrá contar con hasta dos (2) profesores para actuar como Profesor De Escuela y Mediador Comunitario, cuyas atribuciones consisten, en precipicio, en:

Yo – adoptar prácticas de mediación de conflictos en el entorno escolar y apoyar el desarrollo de acciones y programas de justicia restaurativa;

II – guiar a los padres de los estudiantes, o tutores, sobre el papel de la familia en el proceso educativo;

III – analizar la vulnerabilidad y los factores de riesgo a los que los estudiantes pueden estar expuestos;

IV – guiar a la familia, o tutores, con respecto a la búsqueda de servicios de protección social;

V – identificar y sugerir actividades pedagógicas complementarias, que deberán llevar a cabo los estudiantes fuera del período escolar;

VI – guiar y apoyar a los estudiantes en la práctica de sus estudios.

Al entender esta regulación, el Mediador y el Profesorado Comunitario tiene el propósito de prevenir los desacuerdos escolares, y ser el mediador cultural con la familia del estudiante, interactuando en el proceso educativo, proponiendo funciones escolares complementarias, ayudando a los estudiantes en las prácticas de estudio. A propuesta del profesor mediador para acercarse al alumno y a la familia, es esencial que el profesor no reproduzca prácticas con alumnos que se basen en perspectivas punitivas, dejando la mediación en segunda prioridad, o incluso posicionarse en otra perspectiva, en la que, a falta de límites y apatía, puedan considerarse supuestos aceptados por la familia y la cultura escolar.

El área de las políticas públicas es la base de los éxitos en el contexto de la supervivencia para tener un ingreso y ser un profesional exitoso, sin embargo, es necesario que las personas en las escuelas, ampliar su concepción del estudiante, teniendo en cuenta que la escuela puede presentar una perspectiva rectilínea de la realidad, en la que el distanciamiento de la realidad estudiantil, tiende a enlucir las propuestas de las políticas públicas. Políticas públicas y, más concretamente, las de la educación del profesorado, que sugieren iniciativas en la inserción de cada cultura, en las que se discute la dimensión ético-social, y pueden hacer que los profesores abandonen prácticas que reproducen valores morales absolutos, legitimados por el profesor a lo largo de experiencias personales. Según Candau (1996), muchos programas de educación continua están en línea con la perspectiva de la tradición de la formación, en la que se defiende la propuesta de “reciclaje” de profesores, que presenta el significado de “rehacer el ciclo”, devolver y actualizar la formación recibida (CANDAU, 1996, p.141).

Al tener en cuenta una propuesta más formal, vinculada a la noción de educación del profesorado, la investigación ha hecho hincapié, como propuestas para el desarrollo del profesorado, dos perspectivas: la educación inicial y la educación continua. La formación inicial presenta componentes de las instituciones que cubren un do y culminan en la licencia para su desempeño, su reconocimiento legal y público. Los cursos de grado, de acuerdo con la legislación brasileña, están vinculados a la formación inicial de los profesores para trabajar en los niveles fundamental y medio, y deben corresponder a la legislación en relación con sus propósitos, formatos y duración. En el caso de la educación continua, se trata de iniciativas para indicar las prácticas de los profesores en la práctica. Podrían tener diferentes formas y duraciones, y pueden tomar una perspectiva de la formación como un proceso. Esta iniciativa de los profesionales afectados puede estar ligada a programas de formación institucional. En este caso, los sistemas educativos, las universidades y las escuelas son las instituciones que trabajan con esta formación (CUNHA, 2013, p.612). En el contexto de la inserción cultural, como en los contextos brasileños, uno de los propósitos en el camino de la formación del Mediador y maestro comunitario (PMEC) abarca una reconstrucción del significado moral y cultural, que en la historia del Brasil ha sido olvidado, siendo separado de las prácticas pedagógicas de enseñanza.Esta situación se debe en gran medida a la tradición dualista de los pensamientos, en la que la comprensión de los seres humanos se ha fragmentado, separando radicalmente los aspectos racionales y emocionales, un significado que se ha fortalecido, especialmente idealizando la racionalidad moderna u otra moral universal.

En América Latina, la enseñanza de la ética carece de investigación sobre las experiencias populares de varias culturas. Para contextualizar la ética en América Latina, es necesario entender las diversas culturas latinas, que constituyen un conjunto de símbolos y significados, teniendo en cuenta las diferentes perspectivas de las miradas, en un momento dado, en una sociedad determinada. Cuando se trabaja en la enseñanza de la ética basada en la vida cotidiana del estudiante, es de gran valor tener en cuenta las advertencias contenidas en el pensamiento de Michel de Certeau (1994), especialmente en relación con el trabajo con los conceptos de tácticas y estrategias. La enseñanza basada en el camino de la estrategia se define “como algo propio y como la base de la cual se pueden gestionar las relaciones con una externalidad” (CERTEAU, 1994). En este sentido, la estrategia puede presentar un carácter normativo, organizado por instituciones y difusión de epistemes, en el que la enseñanza de la ética se convierte en algo normativo, es decir, sólo mantiene el statu quo y se convierte en un conocimiento para ser reproducido socialmente.

En las escuelas, las preocupaciones sobre el desarrollo de una racionalidad neutral, desde el conocimiento hasta la “decoreba”, excluyendo así la importancia de cómo el estudiante se relaciona con su formación moral y cultural, todavía se perpetúa. Vivir en el aula presenta varias oportunidades para trabajar en situaciones de conflicto. A partir de las prácticas intencionadas, sería posible repensar la estructura del aula, así como los enfoques pedagógicos y tratar de hacer de las clases un “motor” para la construcción de un aprendizaje activo, con vistas a la autonomía de los estudiantes, en lugar del aprendizaje pasivo, basado en la transmisión de información y conocimiento.

CONCLUSIONES

A lo largo del artículo, expuse que el docente mediador tiene funciones específicas como intercesor cultural, tal relación está marcada por conflictos históricos y morales, pero esto no quita la responsabilidad de los docentes de dialogar para mediar conflictos. En este sentido, la formación de los docentes desde una perspectiva ética y cultural sería fundamental para que los docentes no reproduzcan en el aula visiones limitadas sobre los valores. Sin embargo, la valorización de esta dimensión, debe estar presente en el proceso de formación inicial de los docentes, dotándoles de diferentes conocimientos y significados sobre un mismo hecho, permitiéndoles así reconstruir otras visiones del ser humano. Concluyo alabando lo desafiante que es para el docente, poder liderar conflictos sobre las distintas concepciones del ser humano, además de otros factores emocionales, ya que no existe una fórmula o receta lista para resolver cada dilema cotidiano, pero sí es un medio justo (mesotês), en cuanto a si es necesario evitar el exceso y la falta. Finalmente, la reflexividad sobre la formación ética en las actividades del Mediador y Docente Comunitario (PMEC), será fundamental en la discusión de ejemplos cotidianos, a la hora de abordar los dilemas morales que viven los estudiantes en el aula. Cuando un alumno se enfrente a una experiencia directa de su comunidad, le será posible evaluar sus deseos conflictivos y, al elaborar las decisiones que se despliegan en una acción, el alumno y las demás personas involucradas podrán repensar sus propias decisiones. decisiones, pudiendo colaborar con la práctica de la ética intercultural en el contexto escolar, que implican el replanteamiento de las acciones docentes en su dimensión afectiva, con miras a una relación más humana en relación con el otro.

REFERENCIAS

BARREIRO, M. F. A amizade na filosofia de Aristóteles: contribuições para o vínculo professor-aluno na sala de aula. Dissertação (Mestrado em Educação) – Universidade Estadual Paulista (Unesp), Faculdade de Filosofia e Ciências, 2017.

BRASIL. Ministério da Educação. Parâmetros Curriculares. Temas transversais. Brasília: MEC/SEF, 1998.

CANDAU, V. M. F. Formação continuada de professores: Tendências atuais. In: REALI, A.M. de M.R. e MIZUKAMI, M. da G.N. (orgs.). Formação de professores: tendências atuais. São Carlos: UFSCAR, v.1, p.199, 1996.

CERTEAU, M. de A invenção do cotidiano. Petrópolis, RJ: Vozes, 1994.

CUNHA, M. O tema da formação de professores: trajetórias e tendências do campo na pesquisa e na ação. Educação e Pesquisa, v. 39, n. 3, p. 609-626, 2013.

MACINTYRE, A. After virtue. London: Bloomsbury Academic. 2011.

SACRISTÁN, Jimeno. G. Poderes instáveis da educação. Trad. Roberto Catal da Costa. Porto Alegre: Artes Médicas Sul, 1999.

APÉNDICE – REFERENCIA DE NOTA AL PIE

3. En general, el Programa Escola da Família tiene como objetivo abrir escuelas en la Red Educativa del Estado, los fines de semana, con el propósito de crear una cultura pacífica, despertar potencialidades y ampliar los horizontes culturales de estudiantes y docentes.

[1] Actualmente es estudiante de doctorado en el Programa de Posgrado en Educación, en la línea de investigación Historia y Filosofía de la Educación, en la Facultad de Filosofía y Ciencias – Campus de Marília – UNESP. Máster (2017) por la misma institución. Psicólogo egresado de PUC-Campinas (2007), habiendo sido Miembro de Iniciación Científica de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP).

[2] Consejero. Doctor en Educación.

Enviado: Enero de 2021.

Aprobado: Febrero de 2021.

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