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Habilidades de comunicación interpersonal entre parejas: Contribuciones de la terapia cognitivo-conductual

RC: 69911
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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

PANTOJA, Josicleia da Silva [1], MARTINS, Maria das Graças Teles [2]

PANTOJA, Josicleia da Silva. MARTINS, Maria das Graças Teles. Habilidades de comunicación interpersonal entre parejas: Contribuciones de la terapia cognitivo-conductual. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 10, Vol. 15, pp. 138-164. Octubre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/psicologia-es/comunicacion-interpersonal ‎

RESUMEN

Las parejas, una y otra vez, viven conflictos matrimoniales cotidianos, pero la gran pregunta es cómo estos conflictos son resueltos por ellas. Se entiende que la comunicación especializada entre parejas puede proporcionar satisfacción conyugal y una mejor resolución en los problemas que surgen. El objetivo de este estudio fue investigar las habilidades de comunicación social en la relación matrimonial y las contribuciones de la Terapia Cognitiva Conductual – TCC. También buscamos identificar las formas positivas y deficientes de comunicación en la relación matrimonial. La metodología utilizada fue la investigación de campo de carácter cuantitativo-cualitativo y exploratorio. Los instrumentos aplicados fueron el Inventario de Habilidades Sociales Maritales – IHSC, en 20 (veinte) personas formalmente casadas o no, miembros de una institución religiosa en la ciudad de Macapá-AP. Los resultados indican que las mujeres tienen un mayor déficit en el autocontrol proactivo y los hombres tienen mayor dificultad en la conversación asertiva. Las consideraciones finales reflejan que: Las habilidades sociales, la formación en comunicación, la asertividad y la resolución de problemas son componentes técnicos utilizados por la TCC que pueden ayudar en forma de comunicación de parejas, para que puedan adquirir estrategias que atecen sus conflictos. El terapeuta cognitivo-conductual buscará favorecer a la pareja, a través de técnicas y estrategias cognitivo-conductuales, las habilidades necesarias para la comunicación positiva. Puede proporcionar acuerdos entre compañeros para el cambio cognitivo, afectivo y conductual, porque la intervención en TCC tiene como objetivo establecer el equilibrio en la relación, reducir los conflictos y distorsiones cognitivas que impregnan las relaciones de la pareja.

Palabras clave: Habilidades de comunicación, relación marital, terapia cognitivo-conductual.

1. INTRODUCCIÓN

Este estudio presenta los resultados de una investigación de campo, de carácter cuantitativo-cualitativo y exploratorio, en la que buscamos investigar las habilidades de comunicación social en la relación matrimonial y las contribuciones de la Terapia Cognitiva Conductual – TCC. También buscamos identificar las formas positivas y deficientes de comunicación en la relación matrimonial y el desarrollo de una comunicación asertiva y positiva.

No es nuevo que las parejas, una y otra vez, vivan conflictos matrimoniales cotidianos, sin embargo, la gran pregunta es cómo resuelven estos conflictos y cuán difícil es resolver los problemas de relación afecta la relación marital. Muchos de estos conflictos ocurren debido a la dificultad de la comunicación entre compañeros, de expresar sus sentimientos, de juicio, de la falta de comprensión del otro y, a veces, incluso por miedo a exponerse dentro de la relación.

Según Mundim (2010), actualmente las parejas pasan por muchos desafíos, como el estrés, el desempleo, las enfermedades físicas y emocionales, los niños, el transporte precario, la falta de tiempo. Las parejas que tienen dificultades para lidiar con dificultades diarias y situaciones específicas pueden tener algunos comportamientos inapropiados que conducen al agotamiento físico y mental, es decir, que interfieren con el afecto, los sentimientos y las emociones.

Para Silva y Vandenberghe (2008), la comunicación implica el proceso en el que uno habla y el otro oye, que a pesar de ser un hecho que ocurre diariamente en la vida de las personas, cuando se trata de parejas, adquiere elementos particulares. Estos mismos autores señalan que la incapacidad de la comunicación positiva puede generar, potenciar o incluso mantener conflictos matrimoniales.

Las motivaciones para la elección de este tema ocurrieron durante las pasantías realizadas dentro de la academia, donde era posible experimentar algunas actividades tales como; escucha psicológica, rueda de conversaciones en instituciones escolares con adolescentes que reportaron conflictos familiares con los desacuerdos de los padres y falta de comunicación en el hogar. Se puede observar un número significativo de niños y adolescentes que sufren conflictos familiares, con la dificultad de la comunicación intrafamiliar, con la ausencia de comunicación entre los padres, afectando directamente a todo el contexto familiar. Sobre la base de estas observaciones, se pensó que recopilaba datos, a través de la investigación de campo, sobre cómo se han comunicado las parejas, para confirmar o no si hay una deficiencia en este proceso de comunicación.

Este estudio se justifica por la relevancia del tema en varias áreas del conocimiento como la psicología, la educación, la salud social, mental, entre otros. Es relevante para el profesional de la psicología, ya que se ofrecen oportunidades para que las intervenciones puedan desarrollarse en la clínica y la comunidad. Se observa que hay varios estudios relacionados con intervenciones con parejas, sin embargo, hay poca investigación en el campo de la psicología llevada a cabo en la ciudad de Macapá porque sigue siendo sensible, requiriendo la expansión de las investigaciones y la producción científica dirigida a este público.

Se entiende que para trabajar con parejas, con o sin hijos, es necesario tener la presencia de la psicología, y que, en su trabajo, traten de ver la forma en que estas familias han resuelto sus problemas y, cuando no pueden, verificar qué estrategias positivas para una comunicación asertiva, empática, afectuosa y integral pueden utilizarse para resolver sus problemas. Los autores Bertoni y Bodenmann (2010, apud COSTA; CENCI y MOSMANN, 2016) aclaran que se producen situaciones de conflictos en conyugalidad debido al proceso de adaptación, sincronía y maduración de la relación a lo largo del tiempo. Explican que los conflictos matrimoniales ocurren naturalmente y son los frutos de interacción de las personas que desean construir proyectos de vida juntos. Para ello, deben debatir, negociar y llegar a acuerdos. La comunicación se convierte en un punto de atención en esta relación porque la comunicación asertiva se vuelve más eficiente en la relación de las parejas.

Por lo tanto, la TCC tiene excelentes y diversificadas estrategias de intervenciones terapéuticas para diversos trastornos y se presenta como una forma de terapia que contribuye eficazmente a la terapia de pareja. Beck (1995) señaló que muchos problemas experimentados en el matrimonio podrían estar relacionados con las cogniciones disfuncionales de ambas parejas. En sus estudios, ratificó el papel negativo de pensamientos, creencias, expectativas, atribuciones, entre otros que pueden insertarse en la calidad de las relaciones conyugales.

La modalidad de la terapia cognitivo-conductual Beckiana consiste en el análisis y modificación de pensamientos disfuncionales que son determinantes en el estado de ánimo, el afecto y los comportamientos de la pareja. Peçanha y Rangé (2008) afirman que la TCC se ha utilizado en diversos problemas con las intervenciones, incluidas las cuestiones de las parejas consternados.

Por lo tanto, tratamos de cuestionar: ¿Cómo contribuye la terapia cognitivo-conductual al desarrollo de habilidades sociales de comunicación asertiva y positiva en la relación de la pareja? Se entiende que los conflictos matrimoniales impregnan la relación marital en todas sus facetas. Hay muchos problemas que pueden llevar a la pareja a una comunicación negativa o ineficaz, con conflictos y discusiones, entre los que se encuentran dificultades específicas, como la insatisfacción en el área sexual, los niños pequeños, los adolescentes, entre otros que causan mucho estrés y ansiedad.

Por lo tanto, la Terapia de la Pareja es efectiva, como Dattilio (2011) explica cuando afirma que dentro del tratamiento con el enfoque cognitivo-conductual, es importante que el terapeuta eduque a las parejas y familias sobre el modelo de tratamiento. Afirma que, dentro de la estructura y los principios de colaboración del enfoque, es necesario que la familia y sus miembros entiendan los principios y métodos involucrados en este proceso. Las intervenciones cognitivo-conductuales se pueden realizar individualmente, en grupos, con una pareja y con niños.

Los principales objetivos de la TCC en el tratamiento de parejas en conflicto son la reestructuración de cogniciones inadecuadas y la modificación de patrones de comunicación disfuncionales, además del desarrollo de estrategias para resolver problemas diarios. Así, el enfoque de la TCC contribuye al bienestar familiar, mejorando la comunicación de sus miembros, empezando por los responsables de la familia, que a veces es la pareja.

2. PROCEDIMIENTOS METODOLÓGICOS

Para el desarrollo de este estudio, la metodología utilizada fue la investigación cuantitativa-cualitativa y exploratoria de campo. Con el fin de investigar las habilidades de comunicación social en la relación conyugal y las contribuciones de la Terapia Cognitiva Conductual. También buscamos identificar las formas positivas y deficientes de comunicación en la relación matrimonial, y el desarrollo de una comunicación asertiva y positiva. Gil (2017) explica que el estudio de campo busca profundizar una realidad específica. La investigación exploratoria tiene como objetivo “proporcionar una mayor familiaridad con el problema, con el fin de hacerlo explícito, construir hipótesis y mejorar las ideas”, que implica encuesta bibliográfica, entrevistas con personas experimentadas en el problema investigado (GIL, 2017, p. 41). La investigación de campo implica el uso de medidas previamente establecidas, cuyos resultados son cuantificables, garantizando el establecimiento de conclusiones seguras y fiables (GIL, 2017; CERVO; BERVIAN E SILVA, 2013).

Richardson (1999, p. 70) afirma que “el método cuantitativo, como su nombre indica, se caracteriza por el uso de la cuantificación, tanto en las modalidades de recopilación de información como en el tratamiento de la información a través de técnicas estadísticas”. En la investigación quanti-quali o quali-quanti, se desarrollan dos etapas de investigación: en la primera, se lleva a cabo la fase cualitativa para conocer el fenómeno estudiado, más tarde en posesión de la información, se deja construir un cuestionario cerrado y se aplica en el campo designado para la investigación. Los siguientes son los pasos de tabulación, realizando análisis de datos con la ayuda de instrumentos estadísticos. (RICHARDSON, 1999; GIL, 2017; CERVO; BERVIAN E SILVA, 2013). Este estilo de investigación implica el interés del investigador, interés para el problema de investigación que a menudo depende de enfoque múltiple para la investigación.

2.1 MUESTRA

La muestra de investigación consistió en 20 (veinte) personas casadas, formalmente o no, heterosexuales, de entre 22 y 60 años, que tuvieron una relación marital durante más de 2 (dos) años, habiendo asistido al menos a la escuela secundaria, perteneciente a una institución religiosa ubicada en la ciudad de Macapá-AP.

2.2 PROCEDIMIENTOS DE RECOPILACIÓN DE DATOS

Para la recopilación de datos, se utilizó el Inventario de Habilidades Sociales Maritales IHSC de Villa y Del Prette ( 2012) como instrumento de investigación, compuesto inicialmente por información relacionada con datos sociodemográficos, con el fin de identificar y describir a los sujetos participantes. Posteriormente, el instrumento, que contiene 32 (treinta y dos) elementos, evaluará la frecuencia con la que se emiten comportamientos o sentimientos de habilidades sociales dentro del contexto matrimonial, donde cada elemento describirá una situación específica que se produce dentro del contexto matrimonial, y un sentimiento o comportamiento ante esta situación. El participante elegirá marcar la frecuencia que emite tales comportamientos o sentimientos, siendo 0 a 2 (cero a dos) donde por cada 10 situaciones reacciono de esta manera como máximo 2 veces; 3 a 4 (tres a cuatro) por cada 10 situaciones que reacciono de esta manera como máximo 4 veces; 5 a 6 por cada 10 situaciones que reacciono de esta manera como máximo 6 veces; 7 a 8 (siete a ocho) por cada 10 situaciones reacciono de esta manera un máximo de 8 veces y/o 8 a 10 (ocho a diez) por cada 10 situaciones Reacciona de esta manera un máximo de 10 veces. El participante no podía dejar ningún artículo de inventario en blanco. Se explicó al demandado que si la situación descrita en el tema nunca hubiera ocurrido, debería imaginar que, si sucediera, como cree que reaccionaría.

La investigación siguió los siguientes pasos: Definición del tema por el investigador; Encuesta bibliográfica para organizar el marco teórico; Lectura del material; Preparación del Proyecto; Entrega y defensa del Proyecto; Revisión del proyecto; Revisión de la literatura; Contacto con los participantes en la investigación para la explicación y firma del Formulario de Consentimiento Libre e Informado (TCLE); Aplicación del Instrumento; Preparación del artículo científico y defensa del artículo científico.

2.3 ANÁLISIS DE DATOS

El análisis de los datos sociodemográficos se realizó a través del programa Excel 2016, en el que se realizaron grupos de acuerdo con la similitud y se realizaron cálculos de medios y frecuencias. Los resultados de la aplicación del instrumento utilizado para la investigación se calcularon de dos maneras, la primera de forma informatizada para 5 (cinco) participantes, donde los datos del demandado fueron transportados al formulario en línea disponible donde se obtuvieron los percentiles, así como la interpretación de los resultados. La segunda forma era para 15 (quince) participantes y el cálculo fue manual, cuidadosamente y juiciosamente siguiendo el manual del instrumento.

Este estudio fue analizado y aprobado por Plataforma Brasil, que es responsable del sistema oficial de lanzamiento de investigación para el análisis y monitoreo del sistema CEP/CONEP, según opinión No. 16296319.3.0000.5021. Por lo tanto, el Formulario de Consentimiento Informado (TCLE) se utilizó para manifestar su consentimiento para participar en la investigación, de acuerdo con la resolución 466/12 del Consejo Nacional de Salud (CNS).

3. MARCO TEÓRICO

3.1 HABILIDADES DE COMUNICACIÓN SOCIAL EN RELACIÓN MARITAL

La comunicación está presente en todo lo que el ser humano, desde su nacimiento, recorre a lo largo de la vida, siendo fundamental para el mantenimiento de las relaciones sociales de las personas. En las primeras relaciones de contacto, se puede percibir cómo se desarrolla la comunicación y la obtención de diferentes significados, donde el bebé comienza a aprender a comunicarse con el otro de una manera única y particular. Llorar a veces adquiere significados diferentes, desde el hambre hasta el dolor, en el que, para cada dolor, un grito diferente.

Dentro de este proceso de convertirse en social, cada relación interpersonal reflejará una parte esencial de la experiencia humana, y para el mantenimiento de las relaciones, dependerá en gran medida del desarrollo de las habilidades sociales (HS). Así, las relaciones interpersonales son una parte integral de la naturaleza humana y impregnan toda la vida, estando presentes directa o indirectamente en las diversas etapas de nuestro desarrollo (PORTELLA, 2011).

En general, para que la buena comunicación se obtenga dentro de las relaciones interpersonales y que también haya sincronismo en este proceso de comunicación, es inferible que es necesario tener individuos socialmente cualificados. Caballo (2010) señala que ser socialmente cualificado es tener un conjunto de comportamientos que se emiten en un contexto interpersonal, que expresan sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de este individuo, adecuadamente a la situación, respetando así este comportamiento en el otro, además de que estos temas hábiles, suelen resolver los problemas inmediatos de la situación, minimizando la probabilidad de problemas futuros. Así, para mantener las relaciones más íntimas, la comunicación verbal es un instrumento de suma importancia (FIGUEIREDO, 2005).

De acuerdo, la comunicación no verbal es parte de la vida diaria y no tiene idea de su ocurrencia, y ni siquiera como sucede, porque es natural para los individuos (SILVA et al., 2000), esclarecer estas formas de comunicación a la relación de una pareja, según Rosset (2016), hablar lo que necesita y, si es necesario, hablar y sentir que se ha entendido, es el alma de la relación conyugal.

En una conversación, es necesario tener esta retroalimentación discontinua, sin embargo, frecuente, para saber qué respuesta, incluso para que pueda adaptarse a aquellos que están escuchando. Para aquellos que hablan, es esencial saber si se está entendiendo, si la persona que escucha está de acuerdo o no, o incluso si está siendo agradable o no (CABALLO, 2010).

Portella (2011) presenta la capacidad empática como la tercera capacidad social de la comunicación, y según Rogers y Rosenberg (1977 apud PORTELLA, 2011), la empatía que hay en ti penetra en el mundo perceptivo del otro, y al hacerlo, se siente a gusto dentro de él. Almeida (2013) dice que la empatía es primordial tanto en las relaciones como en la comunicación. Para Chapman (2013), alentar al cónyuge requiere cierta empatía, una mirada al mundo desde la perspectiva del cónyuge, primero descubrir lo que es importante para su pareja, por lo que si es capaz de animarlo. La empatía está explícita y significativamente relacionada con todos los puntos de satisfacción conyugal (SARDINHA; FALCONE; FERREIRA, 2009).

Para Dattílio (2011), cuando la pareja y los miembros de la familia reciben la práctica de los tres tipos de reacciones, los no asertivos, asertivos y agresivos, entre sí, puede ser útil ayudarles a entender que los beneficios de tener comportamientos asertivos pueden hacer que la relación sea más saludable.

Así, una de las formas de enriquecer la relación marital es mejorar la comunicación, para que la pareja construya una relación efectiva y saludable. Lidiar con los problemas cotidianos no siempre es tan simple o fácil. Por lo tanto, tratar de adquirir habilidades para hacer frente a situaciones conflictivas y normativas de cualquier relación marital debe ser parte de los objetivos de cada pareja. En vista de esto, la pareja logra formas más apropiadas de tomar decisiones importantes para la relación, en diversas áreas de la vida matrimonial, así como las finanzas, la relación con los niños, sobre el cuidado de la casa e incluso sobre el futuro de la relación.

3.2 FORMAS DE COMUNICACIÓN POSITIVA Y DEFICIENTE EN LAS RELACIONES MATRIMONIALES

Las habilidades sociales y de comunicación entre parejas son un factor importante para las relaciones matrimoniales. La comunicación positiva genera bienestar en la relación, por otro lado, la comunicación negativa o frágil influye en la dinámica de la pareja y genera conflictos e insatisfechos. La comunicación deficiente es un problema comúnmente encontrado en parejas que, en un intento de resolver sus conflictos, terminan agravando aún más la situación, o desencadenan un nuevo problema. Por lo tanto, la falta de habilidades de comunicación se vuelve particularmente destructiva, y puede generar, potenciar o mantener problemas conyugales (SILVA E VANDENBERGHE, 2008).

Las parejas que, al tratar de resolver sus problemas, terminan utilizando una comunicación ineficaz, terminan agravando aún más la situación conflictiva o incluso pueden motivar otras situaciones problemáticas (SILVA E VANDENBERGHE, 2008).

Para Hanns (2013), la comunicación destructiva en general no favorece la vida conyugal, incluso dependiendo de la cultura, la temporada y los hábitos de la familia, e incluso si forman parte de la vida diaria de la pareja. Según Chapman (2013), la forma en que se habla es extremadamente importante, el autor aporta la importancia de cuando por alguna razón la pareja se comunica con palabras agresivas, en este momento de ira, es necesario elegir permanecer amable, por lo que ya no reaccionará agresivamente para usar palabras suaves.

En este escenario de comunicación negativa, hay muchos factores que pueden influir en la incapacidad de pasar o recibir un mensaje efectivo dentro de esta relación, entre ellos la dificultad para aclarar un mensaje emitido, que puede estar relacionado con varias razones del individuo y también de su pareja, porque la comunicación es una calle bidireccional, ya que se emite información , se pretende que se entienda el objetivo, y cuando la otra parte no da este apoyo, puede haber un fracaso en este proceso comunicativo.

Hay muchas implicaciones para una comunicación efectiva, entre otras cosas, el mismo entorno donde tiene lugar la conversación de la pareja. Es necesario tener un lugar apropiado, es esencial mirar el tono de voz, así como la actitud de los que escuchan. Es necesario estar atento y receptivo a esta comunicación, porque cuando no existe tal flexibilidad y empatía en la escucha, teniendo en cuenta lo que el otro tiene que decir, se puede establecer un cierto bloqueo en este proceso y, en consecuencia, los conflictos conyugales surgen con vehemente.

En la relación de una pareja, la comunicación es incesante e intensa, por lo que es necesario que la pareja aprenda a hablar de su forma de comunicación, porque de lo contrario, los sentimientos se mantienen y se incrustan cada vez más y que cuando no se expresan, generen comunicaciones no verbales. En este contexto, todo comienza a ser comunicado de una manera no verbalizada, y en consecuencia ocurre el distanciamiento de la pareja, teniendo dificultades para dejar claro lo que sienten, quieren o piensan (ROSSET, 2014).

Este autor presenta la existencia de algunas compulsiones comunicacionales que le suceden a la mayoría de las parejas, y que requieren cierta atención, entre ellas, el hábito de tratar de tranquilizar o dar consejos cuando la pareja sólo quiere hablar lo que está sintiendo, lo que está pasando o viviendo en una determinada situación. El autor se refiere al ejercicio de la escucha, en una búsqueda para tratar de entender de lo que otros están hablando, tratar de ver la situación desde el punto de vista del otro, donde se vuelve más útil que querer dar soluciones o críticas.

Por lo tanto, la escucha empática puede ser un buen ejercicio para tal situación, y la pareja realmente quiere sólo a alguien que lo entienda sin juicio, que le permita hablar libremente, de sus dolores, aflicciones o incluso de un día de trabajo malo o no productivo. Godinho (2015, p. 16) describe que:

La empatía también se puede lograr a través de la escucha cuidadosa de lo que dice la otra persona, a menudo una comprensión muy amplia de la perspectiva de la otra es sólo escuchar lo que tiene que decir, sin necesariamente tener que ponerse en su lugar.

Por lo tanto, si la persona (en este contexto, el socio) es escuchada abierta y atentamente, existe la posibilidad de conocer las experiencias de este individuo, pudiendo contactar más rápidamente con su mundo interior. Para ello, está dispuesto a aprender a ver la situación conflictiva del otro, de lo que es relevante para esa persona, es saber escuchar activamente dentro de la relación conyugal, es de una manera u otra dar momentáneamente sus problemas personales, con el fin de ayudar al otro, para dar al otro lo que también les gustaría recibir.

Al principio, hablar del otro, en lugar de hablar de uno, puede configurarse en otra compulsión. Muchas parejas, cuando tienen dificultades en este proceso de comunicación, terminan optando por un discurso más acusatorio, incluso si es inconsciente, hacen uso de apuntar al otro o exponer el comportamiento que en su opinión es negativo, con el fin de justificar sus frustraciones, molestias o sentimientos negativos.

Destarte; Otero y Guerrelhas (2003) son unánimes al explicar que la comunicación implica que uno habla y el otro escucha, y viceversa. Sin embargo, cuando se trata de parejas, esta situación es un lugar común en la vida de las personas, se presenta con elementos peculiares. La comunicación entre pareja tiene diferentes características y componentes. Además, en la interacción de la pareja hay algunos comportamientos desencadenantes de conflictos que Chistensen y Jacobson (2000); Los desencadenantes de la llamada de Silva y Vandenberghe (2008). Son la crítica, la demanda, la acumulación de molestias, penas y rechazo que de alguna manera desencadenan desacuerdos que, a su vez, son interpretados y absorbidos con sufrimiento y desgaste.

Las colocaciones sobre lo que la persona siente o piensa que son más factibles y transmiten la realidad de sus sentimientos. De esta manera, la pareja sabrá lo que su comportamiento desencadena en el otro, ejemplificando referirse a la frase: Me dolió porque no llegaste a la hora acordada para ir al supermercado, se vuelve más útil que decir: Eres completamente irresponsable, sólo piensa y a ti mismo y nunca llegas a tiempo, así que habla de ti mismo y cómo te sientes acerca de esa actitud del compañero es una comunicación más eficaz que las acusaciones , porque cuando uno llega con tales procedimientos de culpar al otro, la pareja pronto actuará defensivamente, y con esto ambos tendrán dificultades para entenderse, como Rosset (2014).

Por lo tanto, la interrupción durante el habla del otro es otro hábito perjudicial para la comunicación de la pareja, en el que el entrenamiento de detener el impulso de interrumpir el discurso de la pareja puede llevar a la persona a descubrir aún más de esa persona con la que se relaciona. Tratar de lidiar con la ansiedad para hablar es tener autocontrol en una conversación, es a la sensibilidad apropiada con el otro y permitir que la persona se exprese en el momento de la misma.

3.3 CONTRIBUCIONES DE LA TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL A LAS HABILIDADES DE COMUNICACIÓN POSITIVA CONPONSAL

La TCC se desarrolló a principios de la década de 1960 como una terapia breve centrada en el presente y la depresión, destinada a resolver los conflictos actuales y modificar las cogniciones y los comportamientos disfuncionales (BECK, 1964 apud BECK et al., 1997). Su precursor, Aaron Beck, desarrolló teorías y métodos para intervenciones cognitivas y conductuales en personas con trastornos mentales (WRIGHT; BASCO Y THASE, 2008). Beck, al dedicarse a una serie de experimentos, finalmente obtuvo resultados que lo llevaron a nuevas explicaciones para la depresión, identificó cogniciones negativas, especialmente pensamientos y creencias que eran las características primarias de la depresión. Beck también desarrolló un breve tratamiento que tenía como uno de los objetivos probar la evidencia de los pensamientos de los pacientes depresivos (BECK, 2014).

Diferentes autores explican que la TCC se presenta como la segunda oleada de terapias destinadas a trabajar con parejas. Fue precedido por una terapia conductual que tuvo su aparición en países que experimentaron una discrepancia significativa en el género y roles rígidos con respecto a los roles de hombres y mujeres dentro de la familia. Después del final de la Segunda Guerra Mundial, como resultado, muchos hombres fueron retirados del mercado laboral, haciendo espacio para las mujeres. Esta nueva configuración social sin duda llevó a un cambio en la estructura marital, por lo que los socios, para vivir en pareja, más que antes, ahora necesitarían habilidades de comunicación y resolución de problemas en la relación matrimonial (VANDENBERGHE, 2006).

En consecuencia, Peçanha y Rangé (2008) informan que las terapias conductuales tuvieron importantes influencias al desarrollar técnicas para el tratamiento de parejas. Según Beck (1995), entre los pioneros en el trabajo de resolución de problemas matrimoniales se encuentran el Dr. Janis Abrahms, David Burns, Frank Dattilio, Stower Hausner, Susan Joseph, Chris Padesky y Craig Wiese, todos los cuales trabajaron con enfoque cognitivo.

La literatura especializada describe que la Terapia Cognitiva Conductual aplicada a las parejas, fue introducida hace casi 50 años con Albert Ellis, quien trajo la importancia de que las cogniciones jueguen en conflictos matrimoniales, y que las disfunciones en la relación de la pareja ocurran cuando comienzan a mantener creencias irracionales y sin evidencia sobre sus parejas y también sobre la relación, también al hacer juicios negativos , cuando por alguna razón sus socios no cumplen con expectativas poco realistas (ELLIS Y HARPER, 1961 apud DATTILIO, 2011).

La investigación indica que el uso de TCC con parejas, basado en los conceptos desarrollados por Beck, ha evolucionado con la aplicación de procedimientos y técnicas que implican el análisis de procesos cognitivos, factores emocionales y conductuales adaptados para la intervención con parejas con problemas matrimoniales, analizando la calidad de la comunicación y las habilidades sociales de comunicación asertiva y positiva.

Además, la adopción de métodos cognitivo-conductuales por parejas y terapeutas familiares se debe, según Knapp (2004), a varios factores, entre ellos: Evidencia de investigación sobre su eficacia; su atractivo para los clientes que valoran el enfoque proactivo en la resolución de problemas y la construcción de habilidades que pueden utilizar para afrontar las dificultades futuras y su énfasis en la relación de colaboración entre terapeutas y clientes.

Se entiende que el terapeuta, basado en el modelo cognitivo, utilizará varios recursos dentro del proceso terapéutico para buscar formas de permitir a la pareja modificar pensamientos distorsionados, así como el conjunto de creencias que cada uno adquiere en el curso de su desarrollo y que a veces son disfuncionales y que causan sufrimiento psicológico. La Terapia Cognitiva Conductual se refiere al principio de que la forma en que una persona piensa acerca de una situación en particular influirá directamente en cómo se sentirá. Por lo tanto, de acuerdo con sus creencias negativas o positivas, sus pensamientos automáticos causarán o no sufrimiento psicológico.

Se puede entender, sobre la base de los estudios realizados por Beck (1995), que los principales objetivos de la TCC en el tratamiento de las parejas en conflicto incluyen la reestructuración de las cogniciones inadecuadas, el manejo de las emociones, la modificación de los patrones de comunicación disfuncionales y el desarrollo de estrategias para resolver problemas diarios más eficaces, como explican Peçanha y Rangé (2008).

Cabe destacar que los conflictos conyugales han permeado a la humanidad durante un período significativo de tiempo, y también ha sido objeto de estudios durante décadas, así como el creciente número de rupturas de parejas, que ha estado recibiendo una mirada diversa por parte de investigadores y eruditos sobre el tema. Por lo tanto, el objetivo de la TCC es ayudar a la pareja a ampliar el conocimiento de sí mismos y reconocer las cogniciones negativas entre las cogniciones, afectos y comportamientos que apuntan a una mejor forma de relación interpersonal positiva.

Por lo tanto, el terapeuta tratará de favorecer, a través de la formación en comunicación y la resolución adecuada de problemas, el aumento de las interacciones positivas y, en consecuencia, la reducción de los negativos y también los acuerdos sobre el cambio de comportamiento de la pareja (EPSTEIN, 1998 apud PEÇANHA  E RANGÉ, 2008). Por lo tanto, la terapia cognitiva se centra en cómo se perciben los cónyuges, positiva o negativamente, o incluso lo que no perciben en el otro y también en la forma en que se comunican, ya sean buenos o malos o lo que no comuniquen (BECK, 1995).

Con respecto a la asertividad, factor que importa en la comunicación de la pareja, el autor Rangé (2008) señala que el comportamiento de asertividad se vuelve esencial en el contexto conyugal y la comunicación, como expresión de pensamientos, emociones y sentimientos, son habilidades que se pueden aprender y formar parte del repertorio de habilidades de la pareja, facilitando así el desarrollo del autoconocimiento. Las intervenciones cognitivo-conductuales tienen como objetivo restablecer el equilibrio en la relación de la pareja, aumentando las áreas satisfactorias y reduciendo los conflictos, las distorsiones cognitivas de trabajo y las dificultades de comunicación y resolución de problemas (OSORIO E VALLE, 2009). Algunas de las técnicas más utilizadas son los registros de pensamientos automáticos, un ejercicio escrito que permite a la pareja en el proceso de identificación de pensamientos, sentimientos y comportamientos.

Son estos componentes de las habilidades de comunicación los que la Terapia Cognitiva Conductual propone trabajar y en los que buscamos, en este trabajo, investigar desde la perspectiva de las parejas a investigar.

4. RESULTADOS

Se presentan los resultados obtenidos en la investigación y expresados en tablas y gráficos numerados. Los datos relativos al perfil sociodemográfico de los participantes en la muestra se expresan en el Cuadro 01. En cuanto a la educación, los entrevistados están dispuestos a completar la escuela secundaria (9); educación superior incompleta (6); y superior completo (5). Con respecto al tiempo del matrimonio de 1 a 10 años (12); 11 a 20 años (4); 21 a 30 años (4). Refiriéndose al número de niños, 14 (catorce) participantes tienen entre 0 y 2 niños y 6 (seis) entre 3 y 5 niños. La edad presentaba una media de 30,42 mujeres, con una edad mínima de 22 años y un máximo de 44 años y con una desviación estándar de 8,23. Los entrevistados masculinos tenían una edad media de 28,5 años, con una edad mínima de 25 años y un máximo de 56 años y con una desviación estándar de 11,19 años.

Tabla 1 Perfil sociodemográfico de la muestra

Variable Niveles Frecuencia absoluta Frecuencia relativa (%)
Sexo masculino

Mujer

8

12

40

60

Escolaridad Escuela Secundaria Completa

Superior incompleto

Total Superior

9

6

5

45

30

25

Tiempo de boda (años) 1 a 10

11 a 20

21 a 30

12

4

4

60

20

20

Número de niños 0 a 2

3 a 5

14

6

70

30

  Promedio Desviación estándar Mínimo Máximo
Edad Mujer – 30.42

Masculino – 28.5

8,23

11,19

22 años

25 años

44 años

56 años

Fuente: Instrumento de colección (2020)

En cuanto a las preguntas relacionadas con las habilidades sociales matrimoniales a las preguntas respondidas en el inventario del IHSC (VILLA E DEL PRETTE, 2012), además de los resultados de cada artículo (32) y la puntuación general, que permiten una evaluación general del repertorio de habilidades sociales conyugales del encuestado, todavía produce cinco puntuaciones factoriales resultantes del análisis de factores que son: Expresividad/Empatía (F1); Autoafirmación asertiva (F2); Autocontrol reactivo (F3); Autocontrol proactivo (F4); Conversación asertiva (F5).

Estos factores se interpretan a partir de la relación con el grupo de muestra del inventario, en el que se consideran puntuaciones por encima del percentil 25 y por debajo del percentil 75, se interpreta que el demandado tiene, de forma generalizada, un repertorio muy elaborado de habilidades sociales conyugales en relación con la media, también se considera que los percentiles inferiores a 25, pueden inferir un déficit en el repertorio social de habilidades sociales y una posible necesidad de intervención. Para la continuidad es importante entender el significado de cada uno de los factores evaluados, como se describe en el Gráfico 1 a continuación.

Cuadro 1: Descripción de los factores evaluados en el instrumento

Factor Descripción
F1

Expresividad/empatía

Contempla las habilidades de expresar comprensión, sentimientos, deseos y opiniones positivas al cónyuge, por ejemplo: elogios, agradecimientos, bienestar, así como los comportamientos de las intimidades de la pareja
F2

Autoafirmación asertiva

Se refiere a comportamientos de expresar preferencias, sentimientos y opiniones con firmeza hacia el cónyuge.
F3

Autocontrol reactivo

Está relacionado con el comportamiento en el que el cónyuge busca defenderse en situaciones potencialmente estresantes, manteniendo el autocontrol y preservando la relación
F4

Autocontrol proactivo

Se ocupa de la capacidad de autocontrol que puede ser útil para una buena comunicación y entendimiento entre la pareja. Evalúa la capacidad del encuestado para percibir si el otro está emocionalmente sacudido, esperar su turno para hablar y hacerse entender.
F5

Conversación asertiva

Este factor incluye las solicitudes de un cónyuge al otro con respecto a ciertos comportamientos (cumplimiento de acuerdos, aclaraciones) y la capacidad de reaccionar asertivamente a los comportamientos del otro, tales como: no estar de acuerdo o pedir a otros que esperen su turno para hablar)

Fuente: Instrumento de Investigación – Habilidades Matrimoniales (2020)

En el análisis de factores, se compararon los percentiles generales de los encuestados, principalmente en general, donde se dividieron en: por debajo de la media (percentiles inferiores a 25); dentro de la media (percentiles mayores de 25 y menores de 75); por encima de la media (para percentiles superiores a 75). Se obtuvieron los siguientes resultados para los 20 (veinte) participantes de ambos sexos: 12 (doce) participantes están por debajo de la media con percentiles entre 3 y 20, con un total del 60%; 8 (ocho) participantes están dentro de la media con percentiles entre 25 y 60 que suman el 40%. También se obtuvo el número de ambos sexos, donde 12 (doce) participantes están por debajo de la media, 4 (cuatro) hombres, correspondientes al 33% y 8 (ocho) son mujeres, correspondientes al 67% y; de los 8 (ocho) encuestados que están dentro de la media, 4 (cuatro) son hombres y 4 (cuatro) mujeres. Ninguno de los participantes en la muestra total tenía un percentil general por encima del promedio, como se ilustra en el Cuadro 2 infra.

Tabla 2 – Análisis de los percentiles generales

Variables Niveles Frecuencia absoluta Frecuencia relativa (%)
03 – 20

25 – 75

75 +

(Percentiles generales)

Por debajo de la media

Dentro de la media

Por encima de la media

12

8

0

60

40

0

Sexo
M

F

Por debajo de la media

Por debajo de la media

4

8

33

67

M

F

Dentro de la media

Dentro de la media

4

4

50

50

M

F

Por encima de la media 0 0

Fuente: Instrumento de colección (2020)

Los resultados e interpretaciones se obtuvieron del percentil de cada uno de los cinco factores evaluados por el instrumento, donde es posible analizar e inferir en qué factor de capacidad social conyugal el participante puede tener un mayor déficit y requerir una formación de habilidades. El número total de participantes por factores, tanto los que están dentro de la media como los que están por debajo de la media, en general y de ambos sexos, se distribuyeron de la siguiente manera: de los 8 (ocho) participantes que están dentro de la media, 03 (tres) de estos no presentan déficit en ningún factor, 04 (cuatro) presentan déficit en un solo factor , y 01 (uno) presenta un déficit en dos factores. Ningún participante tiene un déficit en tres o más factores. Para los 12 (doce) encuestados que están por debajo de la media, 01 (uno) no presenta déficit en ningún factor, 05 (cinco) presentan déficit en un solo factor, 04 (cuatro) tienen déficit en dos factores, y 02 (dos) tienen un déficit en tres o más factores como se ilustra en el gráfico 1.

Gráfico 1 – Análisis de factores (por percentil general y factorial)

Fuente: Autores de la investigación

El gráfico 2 a continuación analiza los percentiles del déficit por factor de los 20 (veinte) participantes en la investigación. Al comparar ambos sexos de los encuestados, se obtiene que, de estos, 05 (cinco) personas tenían un percentil por debajo del promedio en el Factor de Expresividad/Empatía (F1) correspondiente al 25% de la muestra, siendo 03 (tres) hombre y 02 (dos) femenino; 20% de la muestra o 04 (cuatro), dos hombres y dos mujeres presentan déficit en el factor de autoafirmación asertiva (F2); de la muestra total, sólo 02 (dos) hembras y ninguna de ellas respondió a los machos, que corresponde al 10%, presentaba déficit en el factor de autocontrol reactivo (F3); para el factor de autocontrol proactivo (F4) 09 (nueve) personas presentaron déficit, equivalente al 45% de la muestra, siendo 07 (siete) mujeres y 02 (dos) hombres; y 06 (seis) o 30% de los encuestados pueden inferir déficit en el factor de conversación asertiva (F5), y 04 (cuatro) son hombres y 02 (dos) son mujeres. Como se muestra en el gráfico 2 a continuación.

Gráfico 2 – Déficit por factor de la muestra total de ambos sexos

Fuente: Autores de la investigación

Para el análisis de los resultados de los factores que tuvieron una mayor incidencia de encuestados con dificultades de conductas especializadas, destacamos los factores en orden decreciente de porcentaje y dividimos a los encuestados por género, que se destacan en el Cuadro 3 donde: se destaca el factor de autocontrol proactivo (F4) en el que 22% o 02 personas son hombres y 78% o 07 (siete) de los encuestados que inferen un déficit en estas capacidades son mujeres; poco después del factor de conversación asertiva (F5) en el que el 67% de las personas con déficit eran 04 (cuatro) hombres y 33% o 02 (dos) personas eran mujeres; y el otro con mayor incidencia fue el factor de expresividad/empatía (F1), en el que el 60% de los encuestados por debajo de la media en este factor son hombres (03) y el 40% son mujeres (02)

Tabla 3 – Factores con mayor incidencia

Variable

Factores

Niveles Frecuencia absoluta Frecuencia relativa (%)
F4

Autocontrol proactivo

masculino

Mujer

2

7

22

78

F5

Conversación asertiva

masculino

Mujer

04

02

67

33

F1

Expresividad/Empatía

masculino

Mujer

03

02

60

40

Fuente: Autores de la investigación – Incidencias en Habilidades Sociales Matrimoniales (2020)

Cada factor se compone de un grupo de artículos de inventario, en el que cada participante marca la frecuencia con la que emite el comportamiento o sensación a que se hace referencia en el elemento en cuestión. Entre los factores con mayor frecuencia, destacan los elementos que presentaron la mayor frecuencia de respuestas deficientes de los encuestados, de acuerdo con el número de participantes que tuvieron una puntuación más baja en dicho punto. Estos datos se explican mejor en el gráfico 2 a continuación, donde se presentan los elementos más recurrentes de cada factor. El nivel masculino (M) y femenino (F) y el número (No.) de participantes que presentaron dificultades en el tema en cuestión.

Cuadro 2 – Elementos con mayor frecuencia de respuestas al déficit

Factor Artículos Nivel No.
F4

Autocontrol proactivo

09 – Durante una discusión, cuando me doy cuenta de que estoy emocionalmente (nervioso) (nervioso) puedo calmarme antes de continuar la discusión.

15 – Cuando mi cónyuge me hable de una manera alterada, espero que termine lo que tiene que decir y luego dé mi opinión

27 – En una situación de conflicto de opiniones con mi cónyuge, puedo hacerle entender mi posición.

MF

M

F

M

F

17

0

6

1

3

F5

Conversación asertiva

05 – En una conversación, si mi cónyuge me interrumpe, le pido que espere hasta que termine lo que estaba diciendo

13 – Si no estoy de acuerdo con mi cónyuge, le digo esto

MF

M

F

32

2

1

F1

Expresividad/Empatía

01 – En un día a día, naturalmente hablo de cualquier asunto con mi cónyuge.

31 – Durante las relaciones sexuales, suelo decirle a mi cónyuge qué carmes acciones me gustan más.

M

F

M

F

2

1

2

1

Fuente: Autores de la investigación – Frecuencia de comportamiento/sensación de déficit (2020)

5. DISCUSIONES

Se obtuvieron resultados significativos sobre las habilidades sociales matrimoniales en los participantes, así como un parámetro de cómo se lleva a cabo la comunicación en el contexto conyugal. En general, para que se obtenga una buena comunicación dentro de las relaciones interpersonales y para que haya sincronismo en este proceso de comunicación, es necesario contar con personas socialmente cualificadas. Los resultados indican que las mujeres tienen un mayor déficit en el autocontrol proactivo y los hombres tienen mayor dificultad en la conversación asertiva.

En el análisis de los percentiles generales explicados en el Cuadro 2, que nos dan una descripción generalizada del repertorio de habilidades sociales dentro del contexto marital de la asignatura, sujetos por debajo de la media, en los que se puede inferir un déficit en estas competencias, que a partir de los resultados obtenidos, se concluye que el 60% de los participantes son de alguna manera, con dificultades en las habilidades que implican la comunicación , expresión emocional, así como acción empática. Godinho (2015) se destaca cuando afirma que la empatía se puede lograr a través de la escucha cuidadosa de lo que la otra persona dice y a menudo adquiere una amplia comprensión de la perspectiva de la otra.

Estos componentes ponen en peligro la interacción con el cónyuge y la gestión práctica del matrimonio, como la resolución de problemas, por ejemplo. En este sentido, Caballo (2010) señala que ser socialmente cualificado está teniendo un conjunto de comportamientos que se emiten en un contexto interpersonal, que expresan sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de este individuo, adecuadamente a la situación, respetando de manera similar este comportamiento en el otro, además de que estos sujetos hábiles, suelen resolver los problemas inmediatos de la situación, minimizando la probabilidad de problemas futuros.

Resulta que la comunicación deficiente es un problema que se ha encontrado en las parejas que, a menudo en un intento de resolver sus conflictos, terminan agravando aún más la situación, o desencadenan un nuevo problema. Por lo tanto, la falta de habilidades de comunicación se vuelve particularmente destructiva, y puede generar, potenciar o mantener problemas conyugales, como explican Silva y Vandenberghe (2008).

Fue posible notar que las mujeres presentaban una mayor falta de estas habilidades relacionadas con sus comportamientos sociales, además de la dificultad de emitir estos comportamientos en algunas situaciones y así obtener una relación deseada. También es un hecho que ningún encuestado tuvo un resultado promedio más alto, por lo que es inferible que de las 20 personas que participan, ninguno tiene un repertorio, en general, bastante elaborado de habilidades de comunicación social. Por otro lado, el 40% que están dentro de la media presenta dificultades en algún factor específico (Gráfico 1).

Cabe destacar que las habilidades sociales y de comunicación entre parejas son un factor importante para las relaciones matrimoniales. Se entendió que la comunicación positiva genera bienestar en la relación, por otro lado, la comunicación negativa o frágil influye en la dinámica de la pareja y genera conflictos e insatisfechos. Así, las parejas que, al tratar de resolver sus problemas, terminan utilizando una comunicación ineficaz y terminan agravando aún más la situación conflictiva o incluso pueden motivar otras situaciones problemáticas (SILVA; VANDENBERGHE, 2008).

Por lo tanto, es importante considerar que en la relación de una pareja, la comunicación es incesante e intensa, por lo que es necesario que la pareja aprenda a hablar de su forma de comunicación, porque de lo contrario, los sentimientos se mantienen y se incrustan cada vez más y, cuando no se expresan, generan comunicaciones no verbales. En este contexto, todo comienza a ser comunicado de una manera no verbalizada, y en consecuencia, ocurre el distanciamiento de la pareja, teniendo dificultades para aclarar lo que sienten, quieren o piensan (ROSSET, 2014).

Entre los factores en los que se produjeron los medios más bajos, tanto de hombres como de mujeres, se encuentra el factor que se ocupa del autocontrol proactivo (F4), descrito en el Gráfico 1, que implica aspectos útiles para una buena comunicación y comprensión entre la pareja. Este factor trae elementos relacionados para hacerse entender y la percepción del otro, en el sentido de percibir el cambio emocional en la pareja y así como saber que es hora de poner fin a una conversación más acalorada. Este comportamiento social consiste en saber controlarse a sí mismo frente a la propia impulsividad sabiendo cómo actuar y el momento adecuado para hablar. En el proceso de interacción, la pareja puede utilizar las palabras de manera inapropiada, lo que dificultará el proceso de asimilación y comprensión de lo que uno de los dos está pensando o sintiendo frente a una situación específica.

Se observa que los puntos 9 y 15, mencionados en el Gráfico 2, nos muestran que la incidencia es mayor en las mujeres y no en los hombres, donde presentaban más dificultades en los factores de tener autocontrol ante una situación conflictiva. Así, la interrupción durante el habla del otro, un hábito perjudicial para la comunicación de la pareja en el que el entrenamiento de detener el impulso de interrumpir el habla de la pareja, puede llevar a la persona a descubrir aún más de esa persona con la que se relaciona. Tratar de lidiar con la ansiedad de hablar es tener la posibilidad de autocontrol en una conversación, es apropiarse de la sensibilidad con el otro y permitir que la persona se exprese en el momento de la misma.

A modo de contribución, Rosset (2016) afirma que muchas peleas son desencadenadas por estas compulsiones que aparecen en la relación y la mayoría de estos conflictos son mantenidos por ellos. Por otro lado, los hombres presentaron una mayor dificultad en el factor de conversación asertiva que implica aspectos relacionados con reaccionar asertivamente al comportamiento del otro que puede ser repulsivo en un momento dado, lo que implica hacer peticiones al otro que puede causar un cierto disgusto (por ejemplo, pidiendo al otro que espere el final de un discurso para que así pueda ser pronunciado). La asertividad está en la expresión directa, honesta y apropiada de los sentimientos, vinculados a comportamientos equivalentes (PORTELLA, 2011).

En esta dirección, Caballo (2010) aclara que el comportamiento asertivo es capaz de ser aprendido, por lo que es un proceso de aprendizaje, hasta que es más asertivo. Por lo tanto, comportarse con firmesidad, es exponer directamente los propios sentimientos, necesidades, derechos u opiniones legítimas, sin ofender, herir y humillar al otro, está manifestando quién eres realmente como persona, con un mensaje básico y directo: ¡Eso es lo que creo! ¡Eso es lo que siento! Por lo tanto, la asertividad implica declarar su inquietud y sentimientos sin ira ni pasividad según la posición de Goleman (1995).

A partir del análisis realizado, traemos en contrapunto los factores que destacaron en términos de encuestados con un repertorio de habilidades bien elaboradas, presentado en el Gráfico 2, en el que las mujeres tienen un índice más bajo en factor 2 (autoafirmación afirmativa) referendo aspectos para saber cómo expresar lo que prefieren, lo que sienten y cómo se sienten, y su opinión asertivamente en relación con la pareja.

Las colocaciones en lo que la persona siente o piensa que son más viables, y transmiten la realidad de sus sentimientos, por secuencia, la pareja sabrá lo que su comportamiento desencadena en el otro, ejemplificando mencionar la frase: Me lastimé porque no llegaste a la hora acordada para ir al supermercado, se vuelve más útil que decir: Eres completamente irresponsable , sólo piensa y él mismo y nunca llega a tiempo. Se percibe que hablar de unoano y lo que siente por tal actitud de la pareja es una comunicación más eficaz que las acusaciones, porque cuando uno llega con tales procedimientos de culpar al otro, la pareja pronto actuará defensivamente, y con esto ambos tendrán dificultades para entenderse, como Rosset (2014).

A partir del análisis realizado, se verificó que el sexo masculino presentaba unánimemente un repertorio bien elaborado de comportamientos socialmente calificados en el contexto conyugal dentro del factor 3 (autocontrol reactivo) presentado en el Gráfico 1. Buscan defenderse ante situaciones potencialmente estresantes, manteniéndose de manera controlada con el objetivo de preservar la relación. De una manera que reacciona de una manera más hábil, frente a las críticas de la pareja, y también el know-how para hacer frente a los juegos. Para Del Prette y Del Prette (2008), tan competentes como el individuo y tan buenas como las intenciones, es inevitable no encontrarse con personas que refutan su forma de pensar y comportarse y expresarla a través de la crítica, haciendo necesario tratar eficazmente con ellos.

Se insaura que la TCC basada en los conceptos desarrollados por Beck (1995) desarrolla técnicas de comunicación social y asertividad que se utilizan en el tratamiento de parejas. Se percibe que las cogniciones disfuncionales, pensamientos inlógicos o distorsionados, las creencias disfuncionales del conjuro influyen negativamente en la relación, la comunicación y el bienestar de la pareja. Estos factores son una fuente de conflicto y desacuerdo.

Por lo tanto, en TCC con parejas, buscamos la aplicabilidad de técnicas como la reestructuración cognitiva de las cogniciones inadecuadas, el manejo de las emociones, la modificación de los patrones de comunicación disfuncional y el desarrollo de estrategias para resolver los problemas a los que se enfrenta la pareja en la vida diaria de una manera más coherente y eficaz, como explica Dattilio (2010). Se entiende que cada relación tiene sus fortalezas y frágiles y el terapeuta cognitivo busca reforzar las acciones y puntos positivos de los socios para que tengan formas asertivas, empáticas y cálidas en la interacción conyugal.

Por último, sobre la base de los datos aquí presentados, estamos de acuerdo con la posición de los autores descritos y discutidos en el análisis de la investigación realizada, para responder a los objetivos propuestos. Era posible entender que los conflictos, la falta de comunicación y la asertividad de las parejas se producen ante desacuerdos y diferentes puntos de vista. En el contexto actual, las divergencias existentes en la comunicación de la pareja implican problemas más amplios, como el tiempo que pasan juntos, la educación de los niños, las tareas a cumplir y dividir, las cuestiones económicas, sociales, culturales, entre otros. Basándose en los datos presentados, despiertan interés y atención a las características individuales, personalidad, temperamento, autoestima, comunicación empática que influyen en la comunicación positiva y negativa de la pareja.

6. CONSIDERACIONES FINALES

El presente trabajo buscó, a través de un estudio de campo, cuantitativo-cualitativo y exploratorio para investigar las habilidades de comunicación social en la relación conyugal y las contribuciones de la Terapia Cognitiva Conductual. También buscamos identificar las formas positivas y deficientes de comunicación en la relación matrimonial, y el desarrollo de una comunicación asertiva y positiva.

Los resultados del estudio sobre las habilidades sociales matrimoniales de los participantes fueron significativos. El análisis de los percentiles generales explicados nos proporciona una descripción generalizada del repertorio de habilidades sociales dentro del contexto marital del sujeto. Estos estaban por debajo de la media, con un déficit en estas habilidades. Se concluyó que el 60% de los participantes encuentran dificultades en las habilidades que implican comunicación, expresión emocional, así como acción empática.

Los resultados indican que las mujeres tienen un mayor déficit en el autocontrol proactivo y los hombres tienen mayor dificultad en la conversación asertiva. Las mujeres reportan un mayor déficit de estas aptitudes relacionadas con sus comportamientos sociales, además de la dificultad de emitir estos comportamientos en algunas situaciones y así obtener una relación deseada. El estudio señala que es un hecho que ningún encuestado tuvo un resultado por encima de la media, por lo que es inferible que de los 20 (veinte) participantes, ninguno tiene un repertorio, en general, muy elaborado de las habilidades de comunicación social. Por otro lado, los que están dentro de la media, que son 40%, presentan dificultades en algún factor específico (Gráfico 1).

Destaca la contribución de Otero y Guerrelhas (2003), en la que son unánimes al explicar que la comunicación implica que uno habla y el otro escuchan, y viceversa. Sin embargo, cuando se trata de parejas, esta situación cotidiana en la vida de las personas se presenta con elementos peculiares. Además, en la interacción de la pareja hay algunos comportamientos que desencadenan conflictos en los que diferentes autores, entre ellos, Chistensen y Jacobson (2000); Silva y Vandenberghe (2008) llaman desencadenantes que se presentan con críticas, demandas, acumulación de molestias, penas y rechazo que de alguna manera desencadenan desacuerdos que, a su vez, son interpretados y absorbidos por el sufrimiento y el desgaste.

En cuanto a las contribuciones de la TCC, el terapeuta cognitivo conductual procurará favorecer, a través de la formación en comunicación y la resolución adecuada de problemas, el aumento de las interacciones positivas y, en consecuencia, la reducción de negativos y también los acuerdos sobre el cambio de comportamiento de la pareja (EPSTEIN, 1998 apud PEÇANHA  E RANGÉ, 2008).

La terapia cognitiva se centra en cómo se perciben los cónyuges, positiva o negativamente, o incluso en lo que no perciben en el otro y también en la forma en que se comunican, ya sean buenos o malos o lo que no comuniquen (BECK, 1995). Las intervenciones cognitivo-conductuales tienen como objetivo restablecer el equilibrio en la relación de la pareja, aumentando las áreas satisfactorias y reduciendo los conflictos, las distorsiones cognitivas de trabajo y las dificultades de comunicación y resolución de problemas (OSORIO E VALLE, 2009).

La aplicación de la TCC en el tratamiento con parejas es eficaz con el uso de técnicas cognitivas y conductuales entre ellas, la reestructuración de las cogniciones distorsionadas frente a algunas situaciones del contexto conyugal con déficit de comunicación. El objetivo es proporcionar a la pareja habilidades que puedan reducir sus conflictos. La pareja o pareja es conducida a aprender, identificar, evaluar y responder a pensamientos distorsionados que influyen negativamente en la relación. Técnicas como la grabación automática de pensamiento, la flecha descendente, el cuestionamiento socrático, los diarios, los recuerdos, el entrenamiento de asertividad, las dramatizaciones, entre otras, son útiles y eficaces.

En el tratamiento de parejas o parejas, la parte conductual es relevante con énfasis en las habilidades de comunicación realizadas a través de la formación en comunicación. El objetivo es proporcionar a la pareja habilidades de escucha y habla que puedan reducir los conflictos y aumentar la satisfacción y el ajuste conyugal, como señalan Rangé y Dattilio (2001).

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[1] Licenciado en Psicología, postgrado en Terapia Cognitiva Conductual.

[2] Consejero. Máster en Salud Colectiva (UNIFESP), Máster en Ciencias de la Educación (ULHT-Portugal).

Artículo: Septiembre de 2020.

Aprobado: Octubre de 2020.

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Josicleia da Silva Pantoja

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