Evaluación del uso de benzodiacepinas en estudiantes del curso de farmacia del centro universitario Presidente Antônio Carlos-Barbacena-MG

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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

BARBOSA, Dara Cezário [1], ZINI, Cintia Elena Leite [2]

BARBOSA, Dara Cezário. ZINI, Cintia Elena Leite. Evaluación del uso de benzodiacepinas en estudiantes del curso de farmacia del centro universitario Presidente Antônio Carlos-Barbacena-MG. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año. 06, Ed. 11, Vol. 02, págs. 05-18. Noviembre 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/salud/uso-de-benzodiacepinas

RESUMEN

Las benzodiazepinas se utilizan como hipnóticos, sedantes, ansiolíticos, anticonvulsivos y relajantes musculares, estando entre los medicamentos más recetados y utilizados en el mundo. El aumento progresivo del número de usuarios es un punto importante a tratar, ya que su uso continuo se ha asociado con síndromes de abstinencia, dependencia, tolerancia y reacciones adversas, convirtiéndose en motivo de preocupación, especialmente en el contexto universitario. El presente artículo presenta como problemática la hipótesis de que el uso de benzodiazepinas es frecuente en estudiantes universitarios del curso de farmacia de Unipac Barbacena – MG. En este contexto, el objetivo de este estudio fue conocer el perfil de uso de estos medicamentos por parte de los estudiantes de farmacia de la Unipac Barbacena – MG. Los datos fueron recolectados a través de un cuestionario en línea a través de Google Forms, disponible del 22 de agosto al 30 de septiembre de 2020 (Opinión CEP Unipac 4,212,688). Treinta cuestionarios se consideraron válidos, la mayoría de ellos mujeres de entre 21 y 25 años (57%). Las benzodiazepinas fueron utilizadas por el 66,6% de los participantes, y el fármaco con mayor frecuencia fue clonazepam (41%), seguido de diazepam (22%) y alprazolam (19%). Entre las razones de uso, destacan la ansiedad (44%), la depresión (18%) y el insomnio (18%). De los estudiantes que usaron benzodiazepinas, el 65% lo hizo durante un período superior a 6 meses, lo que puede inducir dependencia y síndrome de abstinencia, contradiciendo las recomendaciones del prospecto y la literatura. Los datos revelan un uso significativo de estos fármacos por parte de los estudiantes y el farmacéutico juega un papel central en el uso racional y puede motivar acciones institucionales en este sentido.

Palabras clave: Benzodiazepinas, Estudiantes, Uso racional de medicamentos.

INTRODUCCIÓN

La intensa transformación derivada del siglo pasado ha llevado a la aparición excesiva de trastornos de ansiedad, depresión, entre otros. Dentro de este ambiente opresivo, se destaca el programa de pregrado: período crítico y mayor vulnerabilidad de los estudiantes, ya que, al ser un ambiente que presenta varios factores angiogénicos, contribuye al desarrollo de ansiedad y otras condiciones en las que será necesario usar medicamentos. (MARCHI, 2013)

Entre los diversos psicofármacos que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) destaca la clase de las benzodiazepinas (JUNIOR, 2014). El mecanismo de acción de esta clase de fármacos se produce por la capacidad de unirse a un sitio regulador específico en el receptor de ácido gamma-aminobutírico (GABA). Como resultado de esta unión, hay una potenciación de la acción inhibidores del GABA, lo que conduce a una reducción de la excitabilidad celular. Por lo tanto, hay un aumento en los procesos inhibitorios en el SNC, causando así un efecto depresivo (CARLINI, 2001; RIBEIRO, 2017). Actúan como hipnóticos, sedantes, anticonvulsivos y relajantes musculares, y se utilizan principalmente en el tratamiento de la ansiedad aguda y el insomnio transitorio (ZORZANELLI, 2019).

La larga vida media, la posibilidad de vías de administración diversificadas y el alto índice terapéutico contribuyen a la amplia difusión de esta clase entre médicos y pacientes. Según informes de organismos internacionales como la OMS y The International Narcotics Control Board (INCB), existen indicios del uso indiscriminado de estas drogas y de un control insuficiente en países en desarrollo, como Brasil (MENDES, 2015).

La complejidad que supone el uso de este tipo de fármacos se correlaciona con los graves problemas que provocan, y no existe prevalencia de beneficios en comparación con las dificultades que pueden surgir en una situación de dependencia del uso. La dependencia de las benzodiazepinas causa daños en la salud del paciente, tanto en lo social como en la calidad de vida (JUNIOR, 2014). Esta clase también presenta un enorme potencial para el síndrome de abstinencia y reacciones adversas, como sedación, depresión respiratoria, cambios psicomotores, disfunción cognitiva (ZORZANELLI, 2019; COMHUPES, 2013). Se recomienda que el tratamiento no exceda un período de seis meses (JUNIOR, 2014).

El uso de benzodiazepinas por parte de los estudiantes es una realidad y puede estar influenciado por una serie de factores, que incluyen circunstancias socioculturales, ausencia de programas de información sobre la automedicación, la facilidad para obtener recetas, principalmente por parte de los estudiantes de salud. Además de estos, los conocimientos adquiridos en las 4 disciplinas curriculares también son insuficientes para modificar la percepción en relación con el riesgo asociado al uso irracional de estas drogas (RIBEIRO, 2017).

Los farmacéuticos desempeñan un papel clave en la promoción del uso racional de los medicamentos. A través de la atención y el cuidado farmacéutico, este profesional puede proporcionar a la población más información sobre el uso racional, lo que garantiza una mayor seguridad y eficacia durante la terapia, junto con una minimización de las reacciones adversas a los medicamentos (MARCHI, 2013; BARRETO, 2019).

Este artículo presenta como problemática la hipótesis de que el uso de benzodiazepinas forma parte de la realidad de los estudiantes universitarios de farmacia de la Unipac Barbacena – MG, debido al contexto en el que se insertan, como la ansiedad que genera la carga de estudios y la necesidad de obtener buenas calificaciones.

Partiendo del contexto del creciente uso irracional de benzodiazepinas, así como del desempeño del farmacéutico como profesional activo en la promoción del uso racional de los medicamentos, el presente estudio tuvo como objetivo conocer el perfil del uso de benzodiazepinas por parte de los estudiantes de farmacia del Centro Universitario Presidente Antônio Carlos (Unipac) de Barbacena – MG y sus determinantes.

DESARROLLO

Se refiere a un estudio descriptivo y de abordaje cuantitativo con académicos inscritos en el curso de Farmacia del Centro Universitario Presidente Antônio Carlos (Unipac) de Barbacena-MG, en el semestre 2020/2. La muestra teórica no estuvo constituida por 153 individuos, referida al número de estudiantes matriculados en el curso durante el 2º semestre de 2020. Los criterios de inclusión fueron: estar regularmente inscrito en el curso de Farmacia de Unipac Barbacena. Los criterios de exclusión fueron: estudiantes que no completaron completamente el cuestionario; estudiantes que se negaron a participar en la investigación; estudiantes que despidieron de responder el cuestionario después de que comenzó la encuesta. Los participantes explicaron los objetivos de la investigación y aclararon los principios de confidencialidad, privacidad, anonimato y la garantía de que la no participación o retirada en cualquier momento de la investigación no causaría pérdidas y/o restricciones. Después de la aclaración, se invitó a los participantes a firmar un Formulario de Consentimiento Libre e Informado. Los datos fueron recolectados mediante la aplicación de un cuestionario semi estructurado (adaptado según las necesidades del estudio), elaborado en base al trabajo de Mendes (2015), que contiene 13 preguntas, objetivas y discursivas, referidas al uso de benzodiazepinas. El cuestionario se aplicó en línea, utilizando la herramienta Google Forms, 5 disponibles de forma gratuita en la plataforma Google para los estudiantes del curso de Farmacia, el Centro Universitario Presidente Antônio Carlos (Unipac) Barbacena / MG, con el consentimiento de la Dirección Académica. El cuestionario estuvo disponible para el período comprendido entre el 22 de agosto y el 30 de septiembre de 2020. El proyecto fue aprobado por el Comité de Ética e Investigación (CEP) que involucra a seres humanos de Unipac, CAAE:4.212.688. Los datos obtenidos fueron procesados y analizados mediante estadística descriptiva (media, desviación estándar, frecuencia absoluta y relativa) utilizando el software Microsoft Office Excel®.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

De los 153 estudiantes matriculados en el 2º semestre de 2020 en el curso de Farmacia de Unipac Barbacena, 34 respondieron el cuestionario. De estos, 4 participantes fueron excluidos porque no respondieron el cuestionario por completo. Treinta cuestionarios se consideraron válidos. El gráfico 1 muestra la distribución por período de los estudiantes: 11 (36%) corresponden a estudiantes del décimo período, 8 (27%) del sexto, 7 (23%) del octavo, 2 (7%) del tercero y los otros 2 (7%) al segundo. En la muestra recogida, hubo una prevalencia de 26 (87%), con predominio de edad de 21 a 25 años 17 (57%). Entre los 26 y los 29 años se sumaron 6 (20%), entre los 30 y los 53 años 7 (23%), como se muestra en el Gráfico 2. De estos estudiantes, 20 (66,6%) ya han usado benzodiazepinas durante su vida.

Figura 1: Distribución por periodo de los alumnos del curso de Farmacia.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

Gráfico 2: Grupo de edad de los participantes.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

El predominio de las mujeres y las edades mencionadas anteriormente son similares a los resultados de los estudios realizados por Ribeiro (2017), con estudiantes de enfermería y farmacia de un colegio privado en el suroeste de Bahía, que demostraron un predominio de mujeres (66,7% y 51,1%) entre las edades de 18 a 28 años y 18 a más de 30 años, respectivamente, consumiendo benzodiazepinas.

El gráfico 3 muestra los agentes de benzodiazepinas más utilizados por los estudiantes de farmacia, según la investigación. El clonazepam fue el medicamento más utilizado: 13 (41%); seguido de Diazepam: 7 (22%); Alprazolam: 6 (19%); Bromazepam: 4 (12%). Los menos utilizados fueron Lorazepam: 1 (3%); y Cloxazolam 1 (3%). La ansiedad es la razón principal para el uso de estos medicamentos: 17 (44%); seguido de depresión: 7 (18%); insomnio: 7 (18%); preocupación: 4 (10%); otras razones: 3 (8%); y dolor: 1 (2%).La alta frecuencia de uso de clonazepam por parte de los estudiantes (41%), en comparación con otros fármacos benzodiazepinas, también se observó en los estudios de Ribeiro (2017), hubo un predominio del uso de clonazepam entre los estudiantes de enfermería (33,3%) y farmacia (40%), siendo la ansiedad una de las principales razones de uso (26,7% y 20%). Según Botti (2010), también hubo un alto uso de este medicamento por parte de los estudiantes de enfermería de la PUC Minas, Campus Betim, 42,8% entre las mujeres y 50% entre los hombres.

Gráfico 3: Distribución de las benzodiazepinas utilizadas por los estudiantes de farmacia.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

Entre los estudiantes que ya han usado los medicamentos, 12 (60%) estudiantes informaron que comenzaron a usar estos medicamentos durante la universidad. Los estudiantes de los cursos de salud demuestran niveles más altos de estrés y ansiedad porque están involucrados en la atención al paciente (RIBEIRO, 2017). Además, como la universidad es un entorno ansiogénico, algunos factores están desencadenando el desarrollo de la ansiedad, como la inseguridad, el miedo a cometer errores, el trato con los pacientes, la recopilación de su desarrollo en la práctica académica (MARCHI, 2013; MERRELL, 2008). Por lo tanto, movidos por la necesidad de adaptación a la que se imponen diariamente, comienzan a usar psicofármacos, en particular benzodiazepinas, con el fin de obtener una minimización de sus adversidades psíquicas (MELINCAVAGE, 2011; PSICOLOTTO, 2010).

El gráfico 4 muestra la duración del tratamiento reportado por los estudiantes. De estos, 7 (35%) fueron instruidos para usar estos medicamentos durante seis meses o menos, de acuerdo con lo descrito en la literatura, que recomienda que el tratamiento no exceda un período de seis meses (JUNIOR, 2014).

Gráfico 4: Tiempo de tratamiento reportado por estudiantes de farmacia.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

Se destaca que, según el Gráfico 4, 13 (65%) de los estudiantes hacen el uso por un tiempo mayor al recomendado. De estos, 3 (15%) lo usaron durante seis meses a un año, 5 (25%) durante más de un año y 5 (25%) hasta la remisión o curación de los síntomas. Estos datos también se observaron en estudios realizados por Nordon (2009), en los que predomina el tiempo de uso durante un período superior al recomendado, de 12 a 35 meses (15,2%) y más de 36 meses (69,6%). Este hecho se convierte en motivo de preocupación debido a los efectos causados por el uso prolongado de estos medicamentos, que incluyen dependencia, abstinencia y tolerancia (ZORZANELLI, 2019). En cuanto a la frecuencia de uso, 9 (45%) lo usan diariamente, 6 (30%) esporádicamente y 5 (25%) solo en casos de emergencia. De los estudiantes que usaron estos medicamentos, 9 (45%) declararon que tuvieron algún efecto resultante del uso y 11 (55%) no presentaron ninguno. También se observa que la somnolencia es el efecto secundario más preponderante entre los estudiantes, 3 (23%) como se demuestra en Graf. 5, según el estudio realizado por Ribeiro (2017), en el que la somnolencia excesiva fue el efecto secundario predominante entre los estudiantes de enfermería (73,3%) y farmacia (77,8%) que usaron benzodiazepinas. Según la literatura, los principales efectos son: mareos y tinnitus, somnolencia excesiva, fallas de memoria, dependencia y empeoramiento de la coordinación motora (SANTOS, 2014; SILVA, 2014).

Gráfico 5. Efectos secundarios reportados por los encuestados.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

Con respecto a la influencia de los conocimientos adquiridos durante la graduación, 9 (35%) dijeron que el conocimiento los hace más seguros, 4 (25%) dijeron que los conocimientos adquiridos en el curso los deja parcialmente seguros, lo que contribuye a una mayor confianza al usar estos medicamentos. El aumento de esta confianza a lo largo del curso está vinculado al estudio de contenidos como la farmacocinética y la farmacodinámica, presentes dentro de las disciplinas del currículo, además de un conocimiento más profundo sobre los riesgos, beneficios, interacciones e indicaciones de los medicamentos por parte de los estudiantes de farmacia (BARRETO, 2019).

Con respecto a la prescripción, 16 (80%) de los estudiantes informaron que comenzaron a usar estos medicamentos a través de la indicación médica. Según un estudio realizado por Mendes (2015) el 90% de los médicos con diferentes especialidades informaron haber recetado psicofármacos. Se observa que la indicación de benzodiazepinas es un hábito que está muy extendido en la rutina de prescripciones médicas (MENDES, 2015). Varios estudios muestran que esta clase de medicamentos se encuentra entre las sustancias prescritas con mayor frecuencia y utilizadas regularmente por más del 10% de la población en numerosos países (ALVES, 2016). Su uso generalizado entre médicos y pacientes se asocia con varias razones, como la vida media larga, la diversidad de vías de administración, el alto índice terapéutico, la posibilidad de metabolitos activos. Además de las características farmacológicas mencionadas, la popularidad entre los pacientes y el precio de esta clase también han demostrado ser factores condicionantes para la prescripción (MENDES, 2015).

Durante el tratamiento, 14 (70%) de los estudiantes declararon que intentaron suspender el uso del medicamento durante el tratamiento y 6 (30%) no lo intentaron. De estos, 4 (20%) informaron que tenían dificultades con la interrupción y 3 (15%) informaron dificultad parcial. El gráfico 6 muestra las dificultades que surgieron durante la interrupción forzada del tratamiento, siendo el insomnio el síntoma predominante: 4 (34%); seguido de ansiedad: 2 (17%); y dependencia: 2 (17%). También se han reportado abstinencia, agitación, cambios de humor e irritabilidad, pero con menos frecuencia. Según un estudio realizado por Nordon (2009), el 91,3% de las mujeres que usaron los medicamentos y que buscaron tratamiento en atención primaria intentaron realizar la interrupción y el 60,9% no tuvieron éxito en el proceso, y la persistencia de los síntomas previos al uso, la ansiedad y las parestesias nocturnas fueron las principales razones del fracaso.

Gráfico 6. Dificultades reportadas en la interrupción del tratamiento por parte de los estudiantes de farmacia.

Fuente: Datos de la encuesta (2020)

Cabe destacar que la abstinencia debe ocurrir lenta y gradualmente, debido a la aparición frecuente de síntomas graves de abstinencia y el “efecto rebote”, especialmente los trastornos relacionados con el sueño. Además de estos, pueden surgir otros problemas durante el proceso de abstinencia, como ansiedad, inquietud, letargo, sedación e incapacidad para realizar ciertas actividades diarias (JUNIOR, 2014; MANTOVANI, 2019). En cuanto a la permanencia del efecto, 10 (50%) de los estudiantes declararon que no hubo reducción en el efecto a lo largo del tiempo, 5 (25%) informaron una reducción parcial del efecto y los otros 5 (25%) no informaron pérdida de efecto. Según los resultados del estudio realizado por Mendes (2015) existe una prevalencia de eficacia durante todo el tratamiento (68,57%) reportada por los usuarios, y la pérdida de esta eficacia a largo plazo es menor (31,43%). Pero esta reducción en el efecto puede estar asociada con el fenómeno de la tolerancia, que se desarrolla debido al uso crónico de la droga. En su caso, hay un cambio compensatorio en los receptores de benzodiazepinas y GABA, lo que hace que se vuelvan menos sensibles, lo que desencadena una reducción en sus mandatos. Esto hace que la dosis inicial tenga menos efecto, requiriendo una dosis más alta para obtener el efecto original (MENDES, 2015).

El farmacéutico como promotor activo de la salud desempeña un papel primordial en la orientación del uso de estos medicamentos. A través del asesoramiento terapéutico, se aporta una contribución a su uso racional, garantizando una mayor seguridad y eficacia de la terapia, reducción de posibles interacciones medicamentosas y minimización de las reacciones adversas, que se observan comúnmente durante el uso crónico de estos fármacos y pueden convertirse en un grave problema dentro del sector sanitario (MARCHI, 2013; BARRETO, 2008; ALVES, 2016).

CONSIDERACIONES FINALES

El número de encuestados fue inferior al esperado, lo que se atribuye a la aplicación del formulario online, ya que no hubo contacto presencial para solicitar las respuestas. Sin embargo, los resultados encontrados en este estudio demostraron que el uso de benzodiazepinas por parte de estudiantes de farmacia de unipac Barbacena-MG es expresivo, confirmando la hipótesis inicial, compuesta en su mayoría por mujeres. Las principales razones para el uso de benzodiazepinas fueron la ansiedad, la depresión y el insomnio y el clonazepam y el diazepam los medicamentos más utilizados. Se observó un uso durante más tiempo del recomendado, y una mayor confianza en el uso debido a los conocimientos adquiridos durante el curso. Con base en el contexto de la evaluación del perfil de estos estudiantes y los determinantes involucrados en el uso de benzodiazepinas, se concluye que es pertinente discutir el tema así como la implementación de acciones en la facultad que estimulen el uso racional de estos medicamentos.

REFERENCIAS

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[1] Licenciado en Farmacia. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2904-7526

[2] Consejero.

Enviado: Octubre de 2021.

Aprobado: Noviembre de 2021.

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