Factores de riesgo de hipertensión arterial sistémica: Evaluación de la eficacia de las acciones de educación sanitaria

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/arterial-sistemica
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ARTIGO ORIGINAL

COSTA, Edinaldo Siqueira da [1], SILVA, Silvana Rodrigues da [2]

COSTA, Edinaldo Siqueira da. SILVA, Silvana Rodrigues da. Factores de riesgo de hipertensión arterial sistémica: Evaluación de la eficacia de las acciones de educación para la salud. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 08, Vol. 12, páginas 171-193. Agosto de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/salud/arterial-sistemica, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/arterial-sistemica

RESUMEN

La hipertensión arterial sistémica es la enfermedad cardiovascular más frecuente y responde como el principal factor de riesgo para las complicaciones más comunes, como accidente cerebrovascular e infarto agudo de miocardio, además de enfermedad renal crónica en etapa terminal. La educación en salud es la principal herramienta para los cambios en los hábitos y el estilo de vida, fundamental en el proceso preventivo de esta patología. El objetivo de esta investigación fue analizar la influencia de las acciones educativas en la salud en la hipertensión arterial sistémica en el cambio de estilo de vida de los servidores del Tribunal de Justicia del Estado de Amapá. El estudio contó con la participación de 255 servidores y se utilizó un cuestionario para la recopilación de datos, que se analizaron a través de SPSS versión 22 (IBM SPSS, EE. UU.). Se observó que el 54,1% eran mujeres, el 66,3% marrones, el 33,7% tenían entre 40 y 49 años, el 47,8% tenían educación superior y el 59,6% estaban casados o vivían en una unión estable. El índice de masa corporal mostró que el 48,2% tenía sobrepeso, el 64,7% había aumentado la circunferencia abdominal y el 10,6% tenía valores capilares de glucosa en sangre ≥ 99 mg/dL. En cuanto a la presión arterial, el 33,3% de los hombres y el 21,7% de las mujeres tenían PA ≥ y 140 y/o 90 mmHg. En cuanto a la participación en alguna actividad preventiva o educativa, el 76,1% declaró que sí, de los cuales el 60,4% los consideró satisfactorios y el 44,7% consideró que no había influencia en el cambio de estilo de vida. Se llegó a la conclusión de que las acciones de educación sanitaria están afectando parcialmente al cambio en los hábitos de los empleados, porque los índices de factores de riesgo siguen suscitando preocupación.

Palabras clave: Educación para la salud, hipertensión arterial sistémica, factores de riesgo.

1. INTRODUCCIÓN

Numerosas cuestiones merecen ser destacadas en el ámbito de la salud y la hipertensión arterial sistémica es sin duda parte de esta lista, ya que se caracteriza tanto como una enfermedad como un factor de riesgo y agravamiento para otras enfermedades, siendo responsable de los daños a la calidad de vida de la población en todo el mundo, causando miles de hospitalizaciones y muertes.

La hipertensión arterial sistémica (HAS) es uno de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, que han sido las principales causas de mortalidad en todo el mundo en la última década, siendo responsable de alrededor del 30% de todas las muertes (SILVA et al., 2016a). La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que unos 600 millones de personas tenían HAS y que habría 7,1 millones de muertes anuales resultantes de esta enfermedad (MALTA et al., 2017).

Según Zangirolani et al. (2018), HAS tiene una alta prevalencia en Brasil, que ocurre entre 22% y 44% en adultos, aumentando con la edad y llegando al 68% en los ancianos. Malachias et al. (2016) afirman que la HAS afecta al 32,5% (36 millones) de los individuos adultos y a más del 60% de los ancianos, contribuyendo directa o indirectamente al 50% de las muertes por enfermedades cardiovasculares. En la ciudad de Macapá, datos de la Encuesta de Vigilancia de la Salud 2017 sobre Riesgos y Factores De Protección de Enfermedades Crónicas estimaron que el 21,4% de la población tenía un diagnóstico médico de hipertensión.

Los factores de riesgo para la hipertensión arterial sistémica son la edad, el sexo y la etnia, el sobrepeso y la obesidad, la ingesta de sal, la ingesta de alcohol, el estilo de vida sedentario, los factores socioeconómicos y genéticos (MALACHIAS et al., 2016). Silva et al. (2016a) también añadir, basado en el INational Heart Lung and Blood Institute (NHLBI), sobrepeso, tabaquismo y estrés.

En cuanto al proceso terapéutico y la prevención de la hipertensión, los cambios en el estilo de vida son de importancia fundamental para que los medicamentos resulten en niveles adecuados de presión arterial (SILVA et al., 2016b). Por lo tanto, es necesario garantizar la aplicación de directrices para el tratamiento de la HAS que implican acciones educativas, cambios en el estilo de vida y garantía de acceso a los medicamentos (OLIVEIRA et al., 2017).

La educación sanitaria es una herramienta importante en los ámbitos de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, especialmente cuando se trata de enfermedades crónicas como la hipertensión, la morbilidad cuyo progreso está aumentando y conduce al riesgo de problemas de salud (GUERRA et al., 2016). Por lo tanto, la educación para la salud es un instrumento importante en la lucha contra los factores de riesgo y/o el control de la hipertensión arterial sistémica.

Consciente de que sus empleados, así como otros grupos de trabajadores, también están sujetos a desarrollar hipertensión y son vulnerables a sus factores de riesgo frente a su estilo de vida, así como a la importancia de las acciones de educación sanitaria en la prevención y control de riesgos de enfermedades, el Tribunal de Justicia del Estado de Amapá – TJEA, a través de su sección de salud , instituyó el programa Living Better, que incluye acciones de educación para la salud tales como: Informe de Salud, Exámenes Periódicos, Perfil de Salud y acciones de salud en beneficio de sus trabajadores.

Las acciones de educación para la salud son de gran importancia, ya que se considera uno de los principales instrumentos de prevención de la HAS, actuando en la promoción de la salud con un enfoque en estimular la adopción de hábitos y estilos de vida saludables, reflexionando sobre una mayor calidad de vida. Por lo tanto, las acciones de educación para la salud promovidas en el TJEA necesitan tener su eficacia en la reducción de los factores de riesgo de la HAS probada o las posibles causas de su ineficacia identificadas, de modo que sus trabajadores no sean vulnerables al riesgo de aumento de las tasas de enfermedades. En vista de este escenario, uno no puede permanecer inerte, y es necesario tomar políticas eficaces para combatir los factores de riesgo, con el fin de promover una mayor calidad de vida para los empleados y sus familias.

La respuesta sobre la eficacia de las acciones de educación sanitaria implementadas en el TJEA fue relevante debido a la demostración del problema actual inherente al aumento de la exposición de los trabajadores a los factores de riesgo de hipertensión arterial sistémica, ya que contribuye a la elaboración/implementación de acciones para reducir la exposición a la enfermedad y promover una mayor calidad de salud/vida a estos trabajadores. Además, demostrar la importancia de la educación en salud en la prevención de la HAS reduce el costo médico y social de Brasil y mejora la salud de las personas afectadas, además de contribuir al desarrollo de nuevos conocimientos, ayudando a gerentes, profesionales y estudiantes en la salud y áreas relacionadas, sirviendo también como apoyo bibliográfico para nuevas investigaciones.

En este contexto, el objetivo general del estudio fue analizar la influencia de las acciones educativas en salud que se promueven dentro del Tribunal de Justicia de Amapá, en el cambio del estilo de vida de los trabajadores, con el fin de reducir los factores de riesgo de hipertensión arterial sistémica.

2. Métodos

Se trata de un estudio descriptivo con un enfoque cuantitativo desarrollado en el Tribunal de Justicia del Estado de Amapá – TJEA, teniendo como muestra de población 680 empleados abarrotados en las Comarcas de las ciudades de Macapá y Santana. De este total, la muestra se calculó para proporcionar estimaciones de proporciones o prevalencia de las características de interés del estudio a través del programa Epi info, considerando un intervalo de confianza del 95% (IC del 95%) y un margen de error del 5%, alcanzando un tamaño mínimo de muestra de 245 participantes. Sin embargo, hubo un aumento del 10% para cubrir cualquier pérdida y rechazo. Al final del estudio, se completó una muestra de 255 participantes.

El instrumento de recopilación de datos adoptado para la investigación fue el cuestionario estructurado, elaborado a partir de los ya utilizados por el Ministerio de Salud en la Encuesta Nacional de Salud (2013) y Vigitel (2016), ya que contenían bloques con preguntas sobre variables que implican factores de riesgo de hipertensión, tales como: datos sociodemográficos, tabaquismo, actividad física, consumo de alcohol y percepción de la salud , entre otros. Sin embargo, se adaptó para cumplir con los objetivos del estudio.

Los cuestionarios fueron individuales y después de la finalización, se midió la presión arterial, la circunferencia abdominal, la altura y el peso y la glucemia capilar en ayunas. La recogida de datos se llevó a cabo con programación previa, donde se instruyó a los participantes sobre la necesidad de ayunar, usar ropa ligera, sin accesorios y zapatos, además de una vejiga vacía, no haber practicado ejercicios físicos y ahumado durante al menos 60 minutos antes de la recolección.

Los datos recogidos fueron tabulados primero por escaneo doble, para la comparación y validación del banco. Posteriormente se transfirieron al paquete estadístico Statistical Package for Social Science – SPSS versión 22 (IBM SPSS, USA), para realizar análisis estadísticos de las variables de forma univariada y bivariada.

En el análisis descriptivo, se observó una distribución de frecuencias entre las variables de género y sociodemográficas, datos físicos y clínicos. La prueba de chi-cuadrado de Pearson (χ2) se utilizó en el análisis inferencial para analizar la asociación entre la hipertensión y las variables sociodemográficas, los datos físicos y clínicos, los hábitos y el estilo de vida, las enfermedades crónicas y el estado de salud y la educación sanitaria. En todas las pruebas se utilizó un número α = 0,05.

El estudio cumplió con los preceptos de la Resolución 466/2012 del Consejo Nacional de Salud, siendo registrado en la Plataforma Brasil y sometido al análisis del Comité de ética de la investigación, obteniendo la aprobación bajo CAAE 9773318.8.0000.0003. Todos los participantes fueron informados sobre la investigación, sus objetivos y métodos, garantizando el anonimato y la libre participación, firmando así el formulario de consentimiento libre e informado antes del comienzo de la recopilación de datos.

3. Resultados

A partir de los datos obtenidos de los cuestionarios aplicados a los 255 servidores, se pudo observar los perfiles sociodemográficos y clínicos, estilo de vida e influencia de las acciones de educación sanitaria.

En cuanto al perfil sociodemográfico, el género femenino (54,1%) era superior al varón (45,9%), el 66,3% se declaró marrón, el 33,7% tenía entre 40 y 49 años, el 47,8% tenía educación superior y el 59,6% casados o vivían en una unión estable (Tabla 1).

Tabla 1. Perfil sociodemográfico, formulario de investigación 2019.

Variables fn(n-255) f%
Sexo                    Mujer

masculino

       138

117

54,1

45,9

Color/carrera                   Marrón

Blanco

Negro

Mulato

Amarillo

       169

68

6

6

6

66,2

26,6

2,4

2,4

2,4

Edad                  20 a 29

30 a 39

40 a 49

50 a 59

60 a 75

        9

76

86

69

15

3,5

29,8

33,7

27,1

5,9

Escolaridad              Tapa completa

Graduado

Escuela secundaria completa

Superior incompleto

Medio incompleto

Incompleto fundamental

        122

84

24

20

3

2

47,8

32,9

9,4

7,8

1,2

0,8

Estado civil      Casado o en unión estable

soltero

Separado/divorciado

Viudo

      152

72

29

2

59,6

28,2

11,4

0,8

 

En los datos físicos y clínicos, el 48,2% de los individuos tenían IMC entre 25 y 29 Kg/m2 y 27,6% de presión arterial superior a ≥ 140 y/o 90 mmHg, y el 26,3% tenía glucemia capilar en ayunas ≥ 99 mg/dL y 64,7% tenía circunferencia abdominal ≥ 94 cm cuando era masculino y 80 cm como mujer (Tabla 2).

Cuadro 2. Características físicas y clínicas, forma de investigación 2019.

Variable fn(n-255) %
Imc               < 25

25 a 29

≥ 30

       69

123

63

27,1

48,2

24,7

Circunferencia abdominal  < 94 cm (M) y 80 cm (F)

≥ 94 cm (M) y 80 cm (F)

       90

165

35,3

64,7

Glucemia capilar                 < 99

≥ 99

      188

67

73,7

26,3

Presión sanguínea            < 120 y/o 80

≥ 121 a 139 y/o 81 a 89

≥ 140 y/o 90

     149

37

69

58,8

14,6

27,6

 

En cuanto a la práctica de actividades físicas, el 21,6% respondió que no practicaba ningún tipo de ejercicio físico o deporte en los últimos tres meses. Entre los que realizaron actividad física, el 34,5% realizó actividades durante 3 a 4 días a la semana, donde el 31,4% declaró que la duración duraba más de 60 minutos diarios y que el 83,9% de los participantes no viajaban al trabajo a pie o en bicicleta. En cuanto al tabaquismo, el 97,6% informó que no se fuma actualmente, pero el 50,2% consumía bebidas alcohólicas, de las cuales el 17,3% consumía de 1 a 2 días a la semana (Tabla 3).

Cuadro 3. Hábitos y estilo de vida, forma de investigación 2019.

Variables   N %
Has practicado algún tipo de ejercicio o deporte, los últimos tres meses                 Sí

No

200

55

78,4

21,6

Días a la semana por lo general practicas ejercicio o deporte  1 a 2 días a la semana

3 a 4 días a la semana

5 a 6 días a la semana

Todos los días (incluidos sábados y domingos)

72

88

41

5

28,2

34,5

16,1

2,0

¿Cuánto dura esta actividad?   Menos de 10 minutos

Entre 10 y 19 minutos

Entre 20 y 29 minutos

Entre 30 y 39 minutos

Entre 40 y 49 minutos

Entre 50 y 59 minutos

60 minutos o más

1

7

10

25

34

51

80

0,4

2,7

3,9

9,8

13,3

20

31,4

Hacer algo de caminar o andar en bicicleta         Sí, toda la ruta

Sí, parte de la ruta

No

14

27

214

5,5

10,6

83,9

Actualmente fuma      Sí, todos los días

Sí, pero no todos los días

No

2

4

249

0,8

1,6

97,6

¿Cuántos cigarrillos fumas al día?                1-4

5-9

10-14

15-19

20-29

30-39

7 – 40 o +

 1

1

1

 0,4

0,4

0,4

Usualmente consume bebidas alcohólicas                Sí

No

128

127

50,2

49,8

A menudo consumes alguna bebida alcohólica con qué frecuencia  1 a 2 días a la semana

3 a 4 días a la semana

5 a 6 días a la semana

Todos los días (incluidos sábados y domingos)

Menos de 1 día a la semana

Menos de 1 día al mes

 44

7

1

0

40

44

 17,3

2,7

0,4

0

15,7

17,3

 

En cuanto a la variable de la educación sanitaria en el TJEA, el 76,1% informó haber participado en alguna actividad preventiva o educativa en salud y el 63,1% ya ha leído y leído los informes de salud publicados por correo electrónico. Sin embargo, el 34,5% informó que las acciones de salud promovidas eran insatisfactorias y el 49% afirmaron que las acciones no influyeron en ningún cambio en su estilo de vida (Tabla 4).

Cuadro 4. Acciones de educación sanitaria en el Tribunal de Justicia de Amapá, formulario de investigación 2019.

Variables N %
Participó en alguna actividad preventiva o educativa en salud en TJEA         Sí

No

194

60

76,1

23,5

Usted ha leído y por lo general lee el Informe de Salud, publicado por correo electrónico         Sí

No

161

93

63,1

36,5

Cómo evalúan las acciones de salud promovidas por el TJEA  Satisfactorio

Insatisfactoria

Insatisfactoria

154

88

13

60,4

34,5

5,1

Algunas acciones de educación para la salud promovidas en el TJEA influyeron en algún cambio en el estilo de vida          Sí

No

130

125

51

49

4. Discusión

La mayor participación femenina en el estudio (54,1%) corrobora con la mayoría de los estudios realizados por muestras aleatorias que están relacionadas con la HAS . Sin embargo, se observa que la mayoría de estos estudios se realizan en lugares que favorecen su participación, como las unidades básicas de salud (UBS), que tienen varias políticas sanitarias dirigidas a este público. Por lo tanto, puede que no sirva como referencia comparativa con los datos que se encuentran aquí.

En el presente estudio, el predominio de las hembras puede estar justificado por la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral, ya que, según Guimarães, Brito y Barone (2016), la composición de la población económicamente activa ha cambiado significativamente, con una rápida inflexión de la participación femenina en el mercado laboral.

Políticas como la del Consejo Nacional de Justicia, que publicó la Resolución CNJ No 255 por la que se establece la Política Nacional para Fomentar la Participación Institucional Femenina en el Poder Judicial, también pueden ser una referencia para una mayor iniciativa de la mujer en las acciones ocurridas en el TJEA, porque incluso ser una minoría, en el universo de las sirvientas, representó un mayor porcentaje en la encuesta. Además de todos estos factores, también podemos hacer una diferencia en el patrimonio cultural de ser mujeres más interesadas en la atención de la salud que en los hombres.

El sexo masculino, a su vez, presentaba niveles más altos de presión arterial, con 33,3% presentando PA ≥ 140 y/o 90 mmHg, contra el 21,7% de las hembras. Según Silva et al. (2016a), con respecto a la prevalencia de la HAS entre los sexos, las mujeres pueden tener presión influenciada por algunas situaciones como el uso de anticonceptivos, el síndrome de ovario poliquístico, el embarazo, el reemplazo hormonal y la menopausia, aunque los mecanismos responsables de las diferencias en la regulación de la presión entre los sexos no se entienden completamente.

La Sociedad Brasileña de Cardiología, en su 7a directriz, define la HAS como una condición clínica multifactorial caracterizada por un aumento sostenido de los niveles de presión arterial ≥ 140 y/o 90 mmHg. Los valores muestran una fuerte indicación de la enfermedad, razón por la cual los porcentajes del estudio fueron analizados desde esta perspectiva (MALACHIAS et al., 2016).

Los índices antes mencionados son contrarios a los datos de la Encuesta Nacional de Hogares y la encuesta telefónica nacional. Según Lobo et al. (2017), en esta encuesta telefónica nacional, la prevalencia en la población brasileña para el año 2011 fue del 24,8%, y del 21,4% en la Encuesta Nacional de Salud. Sin embargo, Guerra et al. (2016) informa que la Encuesta Nacional de Salud de 2013 (ENS) indicó que la prevalencia de la presión arterial sistémica (PAS) en las mujeres fue del 19,5%, mientras que en los hombres fue del 25,3%, lo que demuestra que el sexo no es determinante en la prevalencia de la hipertensión arterial sistémica.

Según el Censo Demográfico de 2010 realizado por el IBGE, el color marrón fue la segunda raza predominante en Brasil, correspondiente al 45% de la población. Según la Encuesta Nacional de Salud de 2013, la prevalencia de hipertensión autoinformada para la población brasileña fue del 20% en marrones, un porcentaje menor en comparación con los blancos, que fue del 22,1% y los negros, con un 24,2%. Chagas e Almeida (2016), realizada con usuarios de la UBS de la Universidad Federal de Amapá, también hubo un predominio de marrones, con un porcentaje del 61,2%.

Los individuos negros son considerados en la literatura con mayor riesgo de desarrollar HAS. En cuanto al color marrón, los estudios que correlacionan los impactos de la enfermedad son todavía escasos, lo que requiere un análisis adicional.

En cuanto a la edad, sólo el 5,9% tenía 60 años, pero además de los de entre 50 y 59 años, el porcentaje se eleva al 33%, lo que indica ≥ un aumento significativo de los empleados de edad avanzada en el transcurso de una década en el TJEA. La literatura científica resumida en estudios relacionados con la HAS es al unísono sobre el aumento de la presión arterial sistémica con el aumento de la edad. Malachias et al. (2016) asegurar que es la enfermedad crónica no transmisible más prevalente entre los ancianos y que su prevalencia aumenta progresivamente con el envejecimiento, siendo considerado el principal factor de riesgo cardiovascular modificable en la población geriátrica. En vista de este escenario, es necesario promover políticas eficaces de prevención y/o atención a los pacientes con hipertensión para garantizar una mayor calidad de vida de estos empleados.

Lobo et al. (2017) encontró en su estudio una mayor prevalencia de hipertensión en personas con menor escolaridad, independientemente de los años estudiados y el género. En el presente estudio, el 80,7% de los participantes habían completado y/o graduados, lo que podría ser visto como un importante factor de impacto positivo en los índices HAS , ya que este perfil educativo contribuiría a la promoción de porcentajes más bajos de la enfermedad, en consecuencia, debido a la mayor capacidad de acceso a la información sobre la enfermedad y las medidas preventivas de los factores de riesgo. Sin embargo, los resultados de la investigación no confirman este escenario, porque los porcentajes de factores de riesgo de HAS eran altos.

Para el estado civil variable, predomina la unión casada o estable. Barreto y Marcon (2014) afirman que la familia tiene un papel importante en la adhesión al tratamiento, ya que sirve de apoyo para sus miembros que se encuentran en una situación de enfermedad, entendiendo las transformaciones necesarias relacionadas con la condición crónica y estando sujeta a ajustes indispensables.

El análisis del IMC mostró que la mayoría de los participantes tenían sobrepeso y eran obesos. El exceso de grasa corporal es un factor de riesgo para el desarrollo de HAS, ya que está relacionado con diferentes mecanismos de elevación de los niveles de presión arterial, de los cuales se puede destacar, según Padilha et al. (2017, p. 2) “hemodinámica alterada, deterioro de la homeotasa de sodio, disfunción renal, desequilibrio del sistema nervioso autónomo, cambios endocrinos, estrés oxidativo e inflamación y lesión vascular”.

En cuanto a los resultados de la glucemia capilar en ayunas, un promedio de 10% presentó valores ≥ 99 mg/dL. En la investigación de Radovanovic et al. (2014), se observó que las personas con diabetes tienen una mayor probabilidad de desarrollar HAS en casi tres veces que los no diabéticos.

En cuanto a la presión arterial, en el estudio de Malachias et al. (2016) con 15.103 servidores públicos de seis capitales brasileños, la prevalencia de HAS se observó en el 35,8%, con un predominio entre los hombres (40,1% frente a 32,2%). Sin embargo, el presente estudio mostró una inversión en este predominio, donde el 16,2% de los hombres y el 13% de las mujeres tenían PA  ≥ 121 a 139 y/o 81 a 89 mmHg y el 33,3% de los hombres y el 21,7% de las mujeres tenían PA ≥ 140 y/o 90 mmHg, valores compatibles con la prehipertensión y la hipertensión, de acuerdo con las 7a Directrices Brasileñas sobre Hipertensión Arterial (2016).

En cuanto a la práctica de la actividad física, el 78,4% dijo haber practicado en los últimos tres meses. Este porcentaje fue superior a la media nacional, ya que los datos del Ministerio de Salud obtenidos a través de un estudio poblacional de Vigitel indicaron que:

La frecuencia de los adultos que ejercen actividad física en tiempo libre equivalente a al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana osciló entre el 31,0% en Sao Paulo y el 47,0% en Palmas. Entre los hombres, las frecuencias más altas se encontraron en Florianópolis (54,8%), Macapá (54,2%) y Aracaju (52,7%) y el más pequeño de Sao Paulo (36,3%), Porto Alegre (43,6%) y Río de Janeiro (43,7%). Entre las mujeres, se observaron las frecuencias más altas en Palmas (44,2%), Vitória (40,3%) y Teresina (40,1%) y los más pequeños de Sao Paulo (26,4%), Río de Janeiro (27,4%) y Porto Alegre (29,0%). (BRAZIL, 2019, p. 56)

Existe consenso entre los investigadores de que los programas de actividad física regulares se reconocen actualmente como un factor necesario en la terapia de pacientes hipertensos, y la recomendación se basa en varios estudios, que indican que el ejercicio físico contribuye a la disminución de la presión arterial en reposo de individuos hipertensos (BOTTCHER; KOKUBUN, 2017). La práctica de la actividad física tiende a minimizar los riesgos cardiovasculares hasta en un 60%, además de reducir el uso de medicamentos antihipertensivos y gastos de tratamiento, aunque los estudios describen la baja adherencia a la práctica de la actividad física por parte de las personas con HAS (BARBOSA et al., 2019).

Cabe destacar que sólo el 5,5% de los participantes del estudio suelen tomar el camino hacia y desde el trabajo a pie o en bicicleta. El ejercicio y/o el entrenamiento aeróbico reduce la presión arterial ocasional de los pacientes prehipertensivos e hipertensos y también reduce la presión arterial de la vigilia de los pacientes hipertensos, además de reducir la presión arterial en situaciones de estrés físico, mental y psicológico, y se debe recomendar como forma preferida de ejercicio para la prevención y el tratamiento de la HAS (MALACHIAS et al., 2016).

Es sorprendente que el estudio muestre porcentajes tan positivos de servidores que practican actividad física y al mismo tiempo tienen un alto IMC y CA, dejando una incompatibilidad entre los resultados. Idealmente, estas variables presentarían resultados divergentes en lugar de convergentes, como ocurrió en el presente estudio, que se refiere a la necesidad de un estudio más profundo que analiza la calidad, frecuencia e intensidad de las actividades físicas practicadas por los servidores.

En cuanto al consumo de cigarrillos, casi todos los participantes no fuman y también declaran no vivir con personas que suelen fumar en el interior. Este resultado afectó positivamente a la investigación, ya que de 255 personas sólo 6 fuman. Cavalcanti et al. (2019) afirma que la prevalencia del tabaquismo en Brasil disminuyó del 15,6% en 2006 al 10,8% en 2014. Los datos del estudio muestran un pequeño porcentaje de fumadores y/o fumadores dentro de sus hogares, corroborando los datos sobre la caída de humo en Brasil.

El consumo de alcohol fue admitido por el 50,2% de los participantes, y el 40,6% ingirió de 1 a 2 días a la semana y del 20,4% de 3 o más días a la semana. Munhoz et al. (2017) analizó los datos de Vigitel entre 2006 y 2013, observando un aumento en el abuso de alcohol entre las edades de 30 y 39 años y una tendencia estacionaria para los otros grupos de edad, destacando que el abuso de alcohol fue mayor ya que aumenta la educación de las personas en todos los períodos bajo estudio. Malachias et al. (2016) informan que el consumo habitual de alcohol aumenta la presión arterial linealmente y el consumo excesivo se asocia con un aumento en la incidencia de HAS, estimando que un aumento de 10 g/día en la ingesta de alcohol aumenta la presión arterial en 1 mmHg, y la disminución en el consumo de PA reduce la presión arterial, recomendando moderación en el consumo de alcohol.

En cuanto a la participación en alguna actividad preventiva o educativa en salud en el TJEA, más de dos tercios de los participantes dijeron que sí. Machado et al. (2016) informan que organismos internacionales, como la World Health Organization (WHO) y la American Heart Association (AHA), han publicado documentos con estrategias encaminadas a reducir los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre los que cabe destacar las intervenciones educativas. Guerra et al. (2016) afirman que la educación para la salud es un componente esencial en los ámbitos de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, especialmente cuando se trata de enfermedades crónicas como la HAS, la morbilidad cuyo progreso en la población está aumentando, y conduce al riesgo de problemas de salud, asociados con el aumento de la esperanza de vida de la población. Janini, Bessler y Vargas (2015) corroboran asegurar que la educación desempeñe un papel importante en la promoción de la salud, ya que funciona como motor de transformación en el comportamiento, las prácticas personales, la autonomía y la calidad de vida de cada individuo.

La educación en salud es sin duda uno de los principales medios de promoción de la salud, ayudando a desarrollar la responsabilidad de las personas con su calidad de vida, a través de la adopción de comportamientos que promuevan la prevención de enfermedades.

Cuando se les preguntó si leen el informe de salud, divulgado por correo electrónico, el 36,5% declaró que no lo hizo. El informe sobre salud es una de las principales herramientas para promover los factores de riesgo para la salud promovidos por el TJEA, que junto con el perfil de salud y el examen periódico se convierten en las principales acciones de la educación sanitaria y la investigación y el seguimiento de los factores de riesgo de hipertensión en la institución.

Teniendo en cuenta que la persona necesita obtener conocimiento sobre los factores de riesgo de la HAS, que pueden tener un impacto negativo en su salud, la educación sanitaria surge como mediadora en la prevención, ya que constituye una opción política, que busca la participación como una forma de garantizar sujetos la posibilidad de decidir sobre sus propios destinos (individual/colectivo), a través de una reflexión /acción/reflexión, en la que el sujeto y la comunidad construyen su propia trayectoria histórica en busca de una vida mejor (SANTOS; LIMA, 2008).

Cuando se le preguntó sobre la evaluación de las acciones sanitarias promovidas por el TJEA, el 60,4% consideró satisfactorio y el 34,5% como insatisfactorio. Además, el 49% de los empleados reportaron que las acciones de salud no influyeron en ningún cambio en su estilo de vida.

El cambio de estilo de vida es una tarea difícil, ya que casi siempre va acompañada de un movimiento de resistencia y requiere una inversión de energía física, mental y emocional, en proporciones que a menudo parecen superar las posibilidades, donde la mayoría de las personas no pueden hacer modificaciones y sobre todo mantenerlas durante mucho tiempo. Sin embargo, la educación para la salud es una de las soluciones alternativas para llevar a las personas a estos cambios con el propósito de prevenir y/o controlar los factores de riesgo de HAS, a través de hábitos y actitudes saludables (SANTOS; LIMA, 2008).

La Atención Primaria de Salud es parte de un área estratégica de control de la HAS , donde las acciones educativas son una herramienta importante para instigar cambios en el estilo de vida de las personas y así reducir los factores de riesgo cardiovascular. Machado et al. (2016) estudios han analizado la importancia, eficacia y limitaciones de estas estrategias, y los resultados observados demuestran la aparición de disminución de la presión arterial, el peso corporal y la circunferencia de la cintura, así como la mejora del perfil lipídico y la glucosa, los cambios en la ingesta de alimentos y un mejor conocimiento sobre el proceso de atención de la enfermedad de salud.

La relación terapéutica de buena calidad se considera un factor fundamental para el cambio, por lo que los factores interpersonales que componen la relación profesional-paciente también son decisivos, ya que abarcan la confianza, la satisfacción, la comunicación, la participación en opciones y decisiones, el apoyo emocional, la acreditación, la cooperación, entre otros responsables de la toma de decisiones, que, cuando están bien trabajados y desarrollados, condicionan la adherencia terapéutica (SILVA; BOUSFIELD, 2016).

5. CONCLUSIÓN

La hipertensión arterial sistémica multifactorial tiene una alta prevalencia en el mundo y la población brasileña, estando asociada con las principales complicaciones de las enfermedades cardiovasculares. Tanto su prevalencia como sus factores de riesgo estuvieron presentes en el estudio, atrayendo especial atención porque es una enfermedad crónica de evolución silenciosa, con gran posibilidad de causar complicaciones debilitantes si no tiene interferencia en su curso, ya sea por fármaco o no.

El estudio mostró que el 27,5% de los funcionarios del Tribunal de Justicia del Estado de Amapá presentaban valores de presión arterial compatibles con la hipertensión. El análisis de sus factores de riesgo y aspectos sociodemográficos mostró que algunos resultados diferían de los resultados de otros estudios y de las referencias literarias del tema.

Los datos también permiten una alerta en relación con el binomio humano-salud, con el desarrollo de una política de salud para animarlos a tener una vigilancia mayor y más responsable de su salud con la búsqueda de hábitos de vida saludables, ya que los resultados mostraron que sus índices de presión arterial están por encima de la media de otros estudios.

La escolarización es vista como una herramienta importante en el proceso de educación para la salud, ya que se cree que las personas con un nivel más alto de educación tienen un mayor acceso a la información sobre la enfermedad y las medidas preventivas de los factores de riesgo. Para confirmar esta afirmación, los estudios asocian una mayor prevalencia de la HAS en personas con una escolarización más baja, pero esta afirmación debe evaluarse con moderación si se analiza en base a los datos del presente estudio, ya que la mayoría de la población del estudio había completado la educación superior y la post-graduación, sin embargo, no hubo impacto en los índices en comparación con otros estudios que tenían poblaciones con menos años de estudio.

El análisis de variables clínicas permitió una mejor visualización de los índices de los principales factores de riesgo de HAS, donde los resultados mostraron altos porcentajes de sobrepeso y/o obesidad, tasa expresiva de servidores en ayunas valores de glucosa por encima de lo normal, así como datos de presión arterial con valores compatibles con la hipertensión arterial.

El índice de masa corporal, la circunferencia abdominal, la diabetes mellitus y la HAS se consideran, en sí mismas, factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y, cuando se asocian, toman proporciones alarmantes. La alta tasa de estos factores en el estudio suscita gran preocupación, principalmente debido al gran porcentaje de servidores con una perspectiva de envejecimiento a lo largo de una década, y las enfermedades cardiovasculares son actualmente la principal causa de muerte en este grupo de edad. Este escenario alerta a la necesidad de una política eficaz de monitoreo, control y prevención de estos factores de riesgo, con la adopción de hábitos de vida más saludables.

Las variables que involucran los hábitos de vida, la actividad física y el uso de cigarrillos mostraron resultados alentadores, mientras que la alimentación y el consumo de bebidas alcohólicas tuvieron un comportamiento preocupante. En relación con esto, las acciones educativas pueden funcionar como una herramienta para cambiar hábitos, favorecidas por el alto nivel de educación de los participantes, que al principio pueden tener un mayor acceso y facilidad de aprensión de la información sanitaria, ya que el conocimiento sobre la enfermedad y sus causas es de gran importancia para que las personas prevenga sus factores de riesgo.

El resultado de la actividad física variable merece ser analizado con reservas, como un alto porcentaje de participantes declaran practicar, pero su reflejo no se observa cuando se observan los porcentajes de IMC y circunferencia abdominal. Por lo tanto, es necesario un estudio que evalúe mejor la frecuencia y calidad de estas actividades. Sin embargo, es una práctica que debe ser siempre estimulada, dados los beneficios en la promoción de la salud.

El consumo de alcohol se considera uno de los factores de riesgo para la HAS y más del 50% de los participantes reportaron consumo. Se deben estimular las acciones desalentamiento o reducción del consumo de alcohol, ya que además de un factor de riesgo para la HAS, también puede estar asociada con varios problemas sociales y familiares.

La alta prevalencia de factores de riesgo para la HAS y un porcentaje significativo de empleados que evalúan las acciones de salud promovidas por el TJEA como insatisfactorios, demuestra la necesidad de una mejor planificación de las acciones de educación para la salud realizadas, para aumentar la eficacia y el control de los factores de riesgo para la HAS, especialmente los modificables. Las políticas sanitarias que logren este objetivo tendrán sin duda un gran impacto en la reducción de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

Las acciones de educación en salud, sin duda, son una herramienta con un papel fundamental para modificar escenarios como los que se encuentran en la investigación, contribuyendo a cambiar los estilos de vida que actúan en contra de la promoción de la salud. La prevención de enfermedades, cuyo progreso en la población está aumentando, como la HAS, es muy importante, dado el alto riesgo de problemas de salud.

El análisis de un posible fallo en la interacción entre profesionales y servidores es una medida a buscar, con el fin de tener un diagnóstico para un porcentaje significativo de participantes que consideran que las acciones sanitarias promovidas por el TJEA son insatisfactorias.

6. REFERENCIAS

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APÊNDICE – TABELAS EM INGLÊS

Table 1.

Variables fn(n=255) f%
Sex                    Female

Male

      138

117

54.1

45.9

Color / race                    Parda

White

Black

Mulatto

Yellow

       169

68

6

6

6

66.2

26.6

2.4

2.4

2.4

Years old                  20 to 29

30 to 39

40 to 49

50 to 59

60 to 75

         9

76

86

69

15

3.5

29.8

33.7

27.1

5.9

Education                Graduated

Postgraduate

Complete high school

Incomplete higher

Incomplete high school

Incomplete elementary school

       122

84

24

20

3

2

47.8

32.9

9.4

7.8

1.2

0.8

Marital status        Married or stable union

not married

Separated / Divorced

Widower

       152

72

29

2

59.6

28.2

11.4

0.8

 

Table 2.

Variables fn(n=255) %
BMI                < 25

25 to 29

≥ 30

      69

123

63

27.1

48.2

24.7

Abdominal circumference < 94 cm (M) and 80 cm (F)

≥ 94 cm (M) and 80 cm (F)

      90

165

35.3

64.7

Capillary glycemia               < 99

≥ 99

     188

67

73.7

26.3

Blood pressure         < 120 and/or 80

≥ 121 to 139 and/or 81 to 89

≥ 140 and/or 90

      149

37

69

58.8

14.6

27.6

Table 3.

Variables   n %
Practiced some kind of physical exercise or sport in the last three months                Yes

No

200

55

78.4

21.6

How many days a week do you practice physical exercise or sport    1 to 2 days a week

3 to 4 days a week

5 to 6 days a week

Every day (including Saturday and Sunday)

72

88

41

5

28.2

34.5

16.1

2.0

How long this activity lasts   Less than 10 minutes

Between 10 and 19 minutes

Between 20 e 29 minutes

Between 30 e 39 minutes

Between 40 e 49 minutes

Between 50 e 59 minutes

60 minutes or more

1

7

10

25

34

51

80

0.4

2.7

3.9

9.8

13.3

20

31.4

Do some walking path or by bicycle       Yes, all the way

Yes, part of the way

No

14

27

214

5.5

10.6

83.9

Currently smokes           Yes, daily

Yes, but not daily

No

2

4

249

0.8

1.6

97.6

How many cigarettes do you smoke per day                1-4

5-9

10-14

15-19

20-29

30-39

7 – 40 or +

1

1

1

0.4

0.4

0.4

Usually consumes alcoholic beverages                Yes

No

128

127

50.2

49.8

How often do you consume alcoholic beverages    1 a 2 days a week

3 a 4 days a week

5 a 6 days a week

Every day (including Saturday and Sunday)

Less than 1 day a week

Less than 1 day per month

44

7

1

0

40

44

17.3

2.7

0.4

0

15.7

17.3

 

Table 4.

Variables n %
Participated in some preventive or educational activity in health at TJEA          Yes

No

194

60

76.1

23.5

Have read or usually read the Health Report, released by email         Yes

No

161

93

63.1

36.5

How do you evaluate the health actions promoted by TJEA  Satisfactory

Little satisfactory

Unsatisfactory

154

88

13

60.4

34.5

5.1

Some health education action promoted at TJEA influenced a change in lifestyle         Yes

No

130

125

51

49

 

[1] Enfermera, Máster en Ciencias de la Salud por el Programa de Posgrado en Ciencias de la Salud de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP), Macapá/Brasil.

[2] Enfermera, Doctor en Educación, Profesor de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP), Departamento de Enfermería, Macapá/Brasil.

Enviado: Junio, 2020.

Aprobado: Agosto, 2020.

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