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Percepción ambiental como estrategia para investigar el entorno construido: Estudio de caso en un entorno de trabajo

RC: 48835
383
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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

NIEMEYER, Michelle Caroline [1], NIEMEYER, Carlos Augusto da Costa [2]

NIEMEYER, Michelle Caroline. NIEMEYER, Carlos Augusto da Costa. Percepción ambiental como estrategia para investigar el entorno construido: Caso práctico en el entorno de trabajo. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 03, Vol. 03, págs. 69-80. Marzo de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/psicologia-es/estrategia-de-investigacion

RESUMEN

El proceso de planificación del entorno construido requiere una serie de procedimientos de investigación, entre ellos conocer la percepción ambiental de sus usuarios. El artículo presenta un estudio de caso destinado a evaluar la idoneidad de un entorno de trabajo adoptando la metodología llamada “atributos inducidos” también conocida como la herramienta “constelación de atributos”, derivada de estudios de psicología ambiental. El artículo trabaja en cuestiones de comportamiento generadas a partir de aspectos físicos y sensoriales estimulados por la organización del entorno construido y planteado por la herramienta de investigación. Este estudio, realizado en el sector administrativo de una empresa farmacéutica, ubicada en la región de Campinas-SP, realizó entrevistas con los empleados con el fin de estimular su percepción cognitiva basada en cuestiones clave abordadas por los investigadores, generando así datos que alimentan el programa computacional que identificará y calificará los atributos ambientales involucrados en la percepción. Los resultados obtenidos revelan el nivel de ajuste psicológico persona-entorno, permitiendo tejer información valiosa a los investigadores para ajustar el entorno a las necesidades de sus usuarios y, en consecuencia, para proporcionar bienestar y aumentar la productividad.

Palabras clave: Percepción ambiental, constelación de atributos, psicología ambiental.

1. INTRODUCCIÓN

La arquitectura se considera un arte funcional a la hora de establecer una estructura física que, cuando está bien resuelta, revela toda su esencia transmitiendo comodidad y bienestar a los usuarios. Pragmáticamente, la arquitectura debe cumplir eficazmente con los usos o la función previstos, creando entornos que proporcionen comodidad para el cumplimiento de actividades específicas bajo pena de no ser considerada una arquitectura.  En este sentido, Zevi (1977) ilumina la base clásica de la buena arquitectura y su protagonismo en la creación de espacios interiores “llenos de intenciones”, y por lo tanto no permite aprehenderlo sin involucrarse en una intensa experiencia de percepción y apropiación, ya que seduce nuestros sentidos y “nos eleva espiritualmente”. La espacialidad del cuerpo arquitectónico sólo puede ser aprehendida por el desarrollo de la experiencia de uso espacial y participación, momento en el que tomamos “posesión” del lugar, realizando en toda su plenitud la experiencia de la percepción que el entorno ofrece a nuestros sentidos.

Tuan (1980), al estudiar la relación entre personas y lugares, a través de la percepción espacial y la representación, describe y nombra esta experiencia perceptiva como una “sensación de tofilis” basada en elementos que despiertan percepciones cognitivas, ya sean negativas o positivas en relación con el lugar. Este estudio contribuyó a la comprensión que tenemos hoy de la dicotomía entre “lugar”, entendido como un recinto cargado de afecto y “espacio”, un recinto indiferenciado e impreciso, generando distinciones opuestas para la capacidad de proporcionar experiencias sensoriales distintas personificadas en sentidos de pertenencia, atractivo, protección, seguridad, privacidad, preservación y otros. Ettinger (1964) trabajó esta línea de razonamiento en entornos de trabajo al observar que es posible mejorar la productividad mediante la adición de mejoras ambientales mediante la mejora de la interacción de la persona con su estación de trabajo promoviendo sensaciones agradables con el lugar.

Así, la llamada “gratidad” del lugar, aunque percibida inconscientemente, explica, por ejemplo, por qué nos gusta un lugar más que otro, animándonos a juzgar cómo percibimos e idealizamos el mundo que habitamos y, por así decirlo, determinando nuestros valores ambientales. En el contexto del trabajo, una buena arquitectura es importante debido a la posibilidad de proporcionar mejoras ambientales y construir empatía con la estación de trabajo generando bienestar. La sensación de agradable no resuelve los problemas funcionales por sí misma, sino que hace que la persona se sienta más cómoda, estableciendo un vínculo afectivo mediante la optimización de aspectos cognitivos, lo que genera impactos positivos en la productividad del sistema de trabajo. Desde la revolución industrial, la calidad en los entornos de trabajo ha sido una demanda importante, ya sea física, psicológica o ambiental, influyendo directa o indirectamente en la productividad y la salud laboral.

En este sentido, la preocupación por la productividad laboral comenzó con Taylor a principios del siglo XX y su “Administración Científica” con el fin de asegurar el mejor costo/beneficio para los sistemas de producción. El autor observó que la eficiencia depende no sólo de los incentivos y métodos, sino también de un conjunto de condiciones favorables, incluida la mejora del entorno físico. (CHIAVENATO, 2004).  Hoy en día, la ciencia del trabajo no tiene ninguna duda de que la calidad en el entorno de trabajo es un reflejo directo de las condiciones ambientales que se ven afectadas por una multiplicidad de factores activos como la percepción de la seguridad laboral, la adecuación de la carga de trabajo, la relación con los colegas y, por último, las condiciones físicas como los ajustes ambientales -acústicos, luminosos, térmicos-, entre otros. (SOUZA; LOURES; MARTINS, 2012).

Para Madalozzo (2016), aunque ha habido mejoras sustanciales en la calidad de vida de los trabajadores, tales como logros organizativos y legales – sindicatos, leyes laborales, beneficios sociales y mejoras en la organización del trabajo – todavía hay, en el entorno del empleador, una cierta subestimación del aspecto emocional de los empleados, como el daño causado por el estrés en el ambiente de trabajo y los síntomas cognitivos relevantes, que pueden causar desmotivación y motivación , como resultado, la pérdida de productividad. De modo que, desde una perspectiva sistémica, la persona y el entorno no se abordan por separado y los componentes físicos y psicológicos son movidos por contextos “ambientales” y “culturales”, especialmente por la acción de la “memoria” del usuario, evocando así significados que se traducen en ansiedades, expectativas, juicios, conductas y otros mecanismos cognitivos operados como una respuesta sensorial de los ocupantes al lugar que habitan. (MACIEL; CAVALCANTE, 2008; DEL RIO, 1996).

Cada individuo responde de una manera particular a esta relación, resultando en acciones cognitivas que le hacen tener más o menos empatía con el medio ambiente, impresiones que resultan en lo que llamamos “percepción ambiental”. Así, el comportamiento humano resulta de este proceso perceptivo, es decir, de esta convivencia persona-entorno modulada por experiencias particulares y culturales previas que actúan sensiblemente en nuestra forma de ver, sentir y juzgar los ambientes.  En este estudio, pretendemos informar de un estudio de caso centrado en la percepción ambiental de un espacio corporativo, buscando reflexionar sobre la adecuación y calidad de los lugares (o ausencia de estos) desde la perspectiva de sus ocupantes adoptando la metodología de “atributos inducidos” también conocido por su forma gráfica llamada “constelación de atributos”, derivada de estudios de psicología ambiental. Entendemos que la calidad ambiental está relacionada con la condición de esta percepción y que es una condición perceptiva que es protagonista del nivel de ajuste del lugar a los deseos y necesidades de sus usuarios.

2. PERCEPCION AMBIENTAL COMO ESTRATEGIA PARA COMPRENDER EL MEDIO AMBIENTE

Gurgel (2013) rescata la importancia de un buen proyecto de diseño de interiores como un “elemento motivador de las emociones en las relaciones humanas”, y, para ello, destaca la existencia previa de una sesión informativa bien preparada a partir de una cuidadosa investigación del perfil del usuario, los ocupantes, sus convulsiones e intenciones de uso, que determinará valiosas instrucciones al diseñador que facilitarán la configuración final de los entornos , equipamiento, mobiliario, dimensiones, estímulos visuales, confort ambiental y otros elementos de cualificación del lugar para cumplir con las funciones establecidas. En este sentido surgen varios conceptos. Bernardi et al (2011) subraya que el concepto de “accesibilidad” arquitectónica debe contemplarse en la percepción espacial del individuo, y por lo tanto las experiencias sensoriales se consideran esenciales para organizar lugares y obtener un mejor rendimiento funcional y cognitivo.

En los llamados “entornos de proximidad”, como los lugares de trabajo y otros, se consolidó un enfoque proyectivo llamado “diseño social” que funciona con el concepto de “arquitectura de cooperación” con modelos de planificación de sesgoparticipativo participativos cuyo diseñador asume una postura de “consultor conductual” comprometida más con el proceso de diseño que con el producto final (SOMMER , 1983). Participar significa participar en el proceso de diseño, acompañando, de manera cualificada, la construcción del programa de necesidades y la definición de la estética-funcional de los lugares. De este fin surgieron diferentes herramientas de investigación para el análisis de la percepción ambiental, con el fin de ampliar la comprensión relacional de la persona-medio ambiente, sus deseos y exigencias cognitivas para la construcción de lugares que proporcionen comodidad y bienestar a sus ocupantes. (SOMMER, 1973; 2002).

Así, se construyó una interdisciplinariidad y un nuevo campo de estudio entre la arquitectura y la psicología ambiental con el fin de concebir entornos armónicos basados en la comprensión de los problemas de interacción relacional que involucran a un colectivo de usuarios y el papel de los elementos físico-cognitivos que trabajan allí como muebles, accesibilidad, espacio dimensional, proximidad, confort ambiental, etc. que se capturan a través de entrevistas y modelos de evaluación , aprovechando la configuración deseada en el entorno. Hoy en día, sabemos que los estímulos ambientales positivos ayudan a construir fuertes lazos de atractivo y pertenencia al lugar. En entornos de trabajo, esta noción se identifica con un entorno armonioso y cómodo, generando bienestar y propicio para la productividad ya que el operacionismo se ve favorecido por la existencia de estaciones de trabajo agradables, causando múltiples beneficios tanto al trabajador como a la empresa, cuestiones analizadas por la psicología ambiental.

En este contexto, teniendo en cuenta estos objetivos, la psicología ambiental debe entenderse como un área de estudio que afecta y actúa directamente bajo ciencia psicológica y también se apropia de la arquitectura. Debido a estos enfoques, el alcance principal es estudiar, y también reflexionar sobre las relaciones que se producen entre los factores ambientales y conductuales y cómo esto puede afectar a nuestro comportamiento diario en un contexto dado (CORRAL-VERDUGO, 2005; RIVLIN, 2003). Nació y prosperó a partir del llamado “experimento ecológico” de Barker (1968) que estudió los efectos ambientales sobre el comportamiento humano llamado “comportamiento ambiental”, o en su forma inversa, llamada “comportamiento ambiental”, esto cuando el medio ambiente se ve afectado lentamente por nuestro comportamiento.

Por lo tanto, es necesario entender que el comportamiento humano puede influir o también ser influenciado por el medio ambiente, cubriendo así varias escalas de enfoque como el “microambiente” (espacios domésticos), “entornos de proximidad” (lugares de trabajo y congéneres), “entornos colectivos públicos” e incluso en la escala macro, grandes espacios abiertos o naturales (CAMPOS-DE-CARVALHO; CAVALCANTE; N-BREGA, 2017). A raíz de este conocimiento, se generó un campo de estudio adicional llamado “ergonomía”, fundamental para la construcción de entornos saludables, y, por lo tanto, busca promover adaptaciones en el entorno de trabajo para proporcionar el desempeño de las tareas con mejor rendimiento, satisfacción y seguridad, preservando, en este proceso, la salud laboral y la productividad en el trabajo. (VILAROUCO; ANDRETO, 2008).

En el proceso de investigación en arquitectura y diseño, las evaluaciones técnicas y las evaluaciones del comportamiento juntos conforman un procedimiento metodológico eficiente para el control de calidad del entorno construido también llamado “Evaluación Post-Ocupación” (APO), con amplio uso en varias escalas de enfoque (ORNSTEIN, 1992). La psicología ambiental aparece en la comprensión de los aspectos psicológicos desde el punto de vista de los usuarios, anclada en análisis ergonómicos del entorno construido. Teniendo en cuenta las disposiciones, el estudio en pantalla se centra en la comprensión de los factores psicológicos involucrados en un entorno real, la oficina central de una empresa, visto aquí como un caso de estudio, buscando captar expectativas, deseos y necesidades de los usuarios. Leer y medir las demandas relacionadas con el campo de la cognición se vuelvedifícil de medir sin utilizar métodos apropiados como veremos.

3. EL MÉTODO Y SU APLICACIÓN

Los diagramas se consideran herramientas importantes de gestión de proyectos porque permiten “organizar información e ideas para la presentación de datos cuantitativos y cualitativos de una manera rápida y accesible” permitiendo una visualización clara de los resultados sin importar cuán complejo sea el fenómeno evaluado (AMBROSE; HARRIS, 2011 apud PISSETTI; VIEIRA, 2013, p. 2). Se considera, en este sentido, como una herramienta importante para gestionar y planificar el diseño, ya que permite comprender las necesidades del cliente, cualquiera que sea la información que se va a generar. La asimilación de una ocurrencia se aprehende más fácilmente de los diagramas porque presenta, geométricamente, realidades difíciles de medir, como la imaginabilidad de un lugar.

Para este aspecto y como punto de partida para el análisis y la comprensión de los factores psicológicos involucrados en este análisis de percepción, el método de “atributos inducidos” o “Constelación de atributos” se aplicó ampliamente utilizado en la investigación del análisis ergonómico del entorno construido y conocido por su enfoque gráfico en forma de constelación. Esta técnica fue pionera por Moles (1968) y posteriormente perfeccionada por Ekambi-Schmidt (1974) y destaca por permitir materializar gráficamente la conciencia psicológica de los usuarios en relación con el espacio construido, permitiendo también elevar el nivel de ajuste del entorno en relación con sus usuarios.

Ekambi-Schmidt (op. cit.), afirma que el método busca separar la imagen estereotipada de la imagen subjetiva, buscando aislar y analizar variables psicológicas (atributos) basadas en dos realidades distintas: el objeto tangible – real – y la percepción imaginaria generada por las afinidades socioculturales y condicionamientos de los individuos sobre un espacio dado.  El choque entre las dos concepciones saca a relucir una serie de atributos enumerados que servirán para calificar la percepción del espacio vivido desde el punto de vista si sus usuarios. Dos cuestiones clave de carácter investigativo están dirigidas a los encuestados, en este caso, una oficina central de una compañía farmacéutica, ubicada en la región y Campinas-SP. Había 08 (ocho) empleados residentes que trabajan en la misma habitación grande.

La primera pregunta siempre dirigida individualmente dirigida a captar deseos y anhelos sobre un hipotético ambiente de trabajo que, a su juicio, causó una profunda agradableza: ¿qué imágenes o ideas vienen a la mente cuando se piensa en una oficina de trabajo? El objetivo era activar mecanismos culturales y de memoria, aunque condicionados por estereotipos preconcebidos, lo que requiere un filtrado realizado en la siguiente etapa, dando como resultado una lista de atributos admirables a un espacio hipotético. La segunda pregunta que se hace en la secuencia se refiere a la impresión del entorno en uso: ¿qué imágenes o ideas vienen a la mente cuando se piensa en este entorno de trabajo? La respuesta tiene como objetivo captar una opinión concreta y real de la percepción ambiental en ese lugar.

Las respuestas son abiertas y contempladas todas las respuestas informadas, siempre señaladas por el investigador en formas individuales, pero no era necesario identificar nominalmente a la persona, lo que evita temores y verguenzas. El objetivo de estos es alimentar el programa que generará el mapa de percepción ambiental, identificando y cuantificando atributos vinculados a la percepción del medio ambiente planteado en las dos etapas de la entrevista in situ. Por último, dio lugar al diseño de modelos gráficos para cada situación declarada. La herramienta permite generar, por tanto, una cadena de atributos que permite demostrar cuáles son los más relevantes obtenidos en las entrevistas y clasificados según la frecuencia de aparición en las respuestas.

Por lo tanto, es necesario destacar que el diagrama fue responsable de generar “distancias psicológicas” (las barras) cuyo tamaño se calcula por el modelo matemático (ecuaciones 1 y 2) a partir de la frecuencia en la que se citan, permitiendo así una visión geométrica en relación con un fenómeno dado de carácter cognitivo. En esta perspectiva, el diagrama se generó y tractó y, para ello, se basó en la definición de la probabilidad (Pi) de la asociación de atributos (i), que finalmente generó la “distancia psicológica” (D) en “cm” que representa las conexiones de cada atributo al objeto, descrito respectivamente a continuación:

Dónde:

Pi – probabilidad de asociación del atributo i

D – distancia psicológica desde el atributo (cm)

ni – número de apariciones de atributo i

N – respuestas totales

La herramienta está informatizada y disponible en el portal de acceso público (a través de Google Chrome[3]). Se generaron dos “constelaciones” (reales e imaginarias) que son el centro del objeto de estudio (la oficina). Sus atributos estaban conectados por medio de líneas rectas, conectadas a las respuestas planteadas en las entrevistas (ver tablas). Cuanto más cerca estén las conexiones (en cm), mayor será la afinidad de este atributo con el objeto y, por otro lado, cuanto más lejos sean las conexiones (las líneas mayores), menor será la relación del atributo en la percepción del objeto notificado. Cuando se correlacionan, los diagramas permiten mapear el fenómeno cognitivo de un colectivo frente a las demandas de adecuación ambiental a los usos y expectativas de la amabilidad. Cada grupo de respuesta recibe un código cromático asociado a su categoría y son colores que se repiten en los gráficos.

4. RESULTADOS Y DISCUSSIONS

Los diagramas generados permiten la visualización del nivel de ajuste del entorno a las necesidades de los usuarios cuyas distancias psicológicas (aquí observadas por la longitud de las barras en cm) reflejan las demandas sensoriales planteadas. A continuación, presentamos las tablas de instrucciones, comenzando con las tablas de atributos del entorno imaginario y, en la secuencia, del entorno real. Por último, se presentan los dos diagramas de constelación correspondientes y que caracterizan la innovación de este método gráfico para entender las respuestas sensoriales y emocionales de los usuarios en relación con su lugar de trabajo. Los siguientes son los mapas con las observaciones apropiadas y los análisis pertinentes:

Tabla 1: Diagrama de constelación de atributos ref. Entorno real

Fuente: Preparado por los autores (2020)

Fuente: Preparado por los autores (2020)

Tabla 2: Diagrama de constelación de atributos ref. Entorno imaginario

Fuente: Preparado por los autores (2020)

Fuente: Preparado por los autores (2020)

Los resultados generados mostraron que la percepción del entorno real se ve profundamente afectada por las demandas relacionadas con el “confort ambiental” en el lugar de trabajo.  Los atributos más planteados por los empleados eran pertinentes para el rendimiento luminoso, térmico y acústico, que corresponde a las expectativas y anhelos en el entorno imaginario donde resultó ser una indicación masiva para entornos con mejor rendimiento y agradable en estas preguntas. Sabemos que el malestar ambiental influye en los niveles de atención, afectando la productividad y también es responsable de un bajo rendimiento en las actividades intelectuales. La segunda categoría más demandada era pertinente a la “ergonomía”, con fuertes críticas a la falta de idoneidad de los muebles funcionales, especialmente sillas y mesas, con dimensiones no ajustadas a las necesidades de la actividad desarrollada allí.

Esta demanda fue responsable de la fuerte observación de los empleados con respecto a la necesidad de un mobiliario más ajustado y ergonómico. Individualmente, los problemas relacionados con la “funcionalidad” han ganado una fuerte demanda en el entorno real, especialmente con respecto a la insuficiencia de la estación de trabajo considerada “apretada”, “incómoda” o “sin privacidad”. En el entorno imaginario, esta demanda tendrá su correspondencia en la percepción de mayor importancia para las cuestiones de cualificación del medio ambiente, aquí visto como más privacidad a las estaciones de trabajo y la importancia de una “sala de descanso”, refiriéndose a un ambiente vivo con despensa y aseo para los descansos necesarios en el viaje después del almuerzo o café por la tarde. Otras demandas planteadas por los investigadores se refieren a la estética, el mantenimiento y la seguridad mencionadas y que pueden traducirse por la falta de afabilidad de los entornos, que, si no se considera, pueden causar desapego, fatiga mental y desánimo a los empleados.

CONSIDERACIONES FINALES

Una mirada cuidadosa muestra evidencia de insuficiencia física y cognitiva en la sala de trabajo, como se muestra en los diagramas desarrollados, explicando que hay un cierto nivel de desajuste en la relación persona-entorno, lo que explica la poca empatía con las estaciones de trabajo, aquí entendida como insuficiencias ergonómicas y funcionales. La dimensión funcional y relacional, cuando está bien ajustada, es fundamental para establecer un clima de atractivo con el lugar, ya que el espacio está estrechamente relacionado con nuestros sentidos, aportando bienestar y, en consecuencia, reforzando el sentimiento de pertenencia y empatía con la empresa. Sentimientos de fuerte significado psicológico como empatía, seguridad y pertenencia, cuando no se contemplan adecuadamente, pueden generar malestar e impactos negativos en la productividad de los empleados.

El estudio de caso en pantalla puso de lado la importancia de lo que la buena arquitectura llama “entornos restauradores” (GRESSLER, 2014; ALVES, 2011), es decir, “escapar” de entornos que contribuyen a renovar las energías y reducir la fatiga mental. Demandados en los diagramas, según los informes de los propios empleados que llamaron por el sugerente nombre de “sala de descanso con despensa”, estos entornos restauradores aportan importantes beneficios físicos, mentales y sociales para reducir el estrés y las conductas antisociales, y pueden ser concebidos a diferentes escalas de enfoque: en el entorno de trabajo o en la escala del edificio, conformando los espacios de convivencia (siendo mejores los que tienen jardines). En la escala del barrio o de la ciudad tenemos los jardines públicos y las plazas del barrio y en la escala de la ciudad tenemos los parques y bosques urbanos con los mismos propósitos a escala macro.

En todas las escalas mencionadas la función es la misma: restaurar las tensiones sociales y aliviar las presiones cognitivas. En el entorno de trabajo, la razón de este estudio, estos entornos permiten una pausa de energía restauradora, renovar la atención y, en consecuencia, contribuir eficazmente a la reducción de la fatiga mental y el estrés. Actualmente, se han desarrollado nuevas soluciones espaciales en entornos de trabajo que priorizan las concepciones programáticas para entornos específicos cercanos a estaciones de trabajo orientadas a la “fuga cognitiva”, sin merecer otros aspectos no menos importantes relacionados adecuadamente con estaciones de trabajo como las adaptaciones ergonómicas y visuales, lo que sin duda contribuye a la restauración de la calidad ambiental y el apego al lugar. La metodología basada en entrevistas y montaje de diagramas demostró su eficacia proponiendo un estudio gráfico sobre el fenómeno de la percepción y adaptación psicológica al lugar, demostrando ser una herramienta esencial y adicional para investigar el entorno construido.

REFERENCIAS

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CAMPOS-DE-CARVALHO, M. L; CAVALCANTE, S; NÓBREGA, L. M. A, Ambiente. In: CAVALCANTE, S; ELALI, G. Temas básicos em Psicologia Ambiental. Petrópolis: Vozes, 2017.

CHIAVENATO, I. Introdução a Teoria Geral da Administração. Rio de Janeiro: Elsevier, 2004.

CORRAL-VERDUGO, V. Psicologia Ambiental: objeto, realidades sócio físicas e visões culturais de interações ambiente-comportamento. Psicologia USP, v. 16, n. 1-2, p. 71-87, 2005.

ETTINGER, K. Direção e Produtividade. Direção, Organização e Administração de Empresas. Manual de Ensino 1. 1ª. ed. São Paulo: IBRASA, 1964.

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GRESSLER, S. C. O descanso e a teoria dos ambientes restauradores. 2014. 277f. Tese (Doutorado em Psicologia Social) – Universidade de Brasília, Brasília, 2014.

GURGEL, M. Projetando espaços. 5ª ed. São Paulo: Ed. Senac, 2013.

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MOLES, A. Sociodinâmica de la Cultura. BARCELONA: Gili, 1968.

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SOMMER, R. Social Design: Creating building with people in mind. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, Inc, 1983.

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VILAROUCO, V; ANDRETO, L. Avaliando Desempenho de espaços de trabalho sob o enfoque da ergonomia do ambiente construído. Produção, v.18, n. 3, p. 523-539, set/dez. 2008.

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ZEVI, B. Saber Ver a Arquitectura. 2ª. ed. Lisboa: Arcádia, 1977, 220p.

3. http://constelacao.fec.unicamp.br

[1] Psicólogo y Especialista en Psicología.

[2] Arquitecto y Doctor en Arquitectura y Ciudad por FAU-Unicamp.

Enviado: Febrero de 2020.

Aprobado: Marzo de 2020.

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Carlos Augusto Da Costa Niemeyer

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