Pierre Bourdieu: Contribuciones a las ruedas de lectura en la biblioteca universitaria

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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

BUSQUET, Leandro Martins Cota [1]

BUSQUET, Leandro Martins Cota. Pierre Bourdieu: Contribuciones a las ruedas de lectura en la biblioteca universitaria. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 12, Vol. 11, págs. 20-25. Diciembre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/educacion-es/ruedas-de-lectura

RESUMEN

Este artículo elogia la rueda de lectura como una categoría de análisis central de la investigación y la transformación colectiva de la realidad. Se presentan varias posibilidades de lectura y cultura. El artículo aboga por el arte de leer tan favorable a la construcción de una posible ciudadanía. Las contribuciones de Bourdieu al sistema de educación superior y especialmente a las ruedas de lectura se enfatizan. Así, según el sociólogo francés, la cultura dominante interfiere frustrando las culturas populares en la academia. Afirma que hay aspectos relacionados con el poder a través de cuatro capitales: económico, social, cultural y simbólico, además, señala lo que él llama el campo y el habitus como sentidos intencionales o no. Este artículo traza un paralelismo con la biblioteca universitaria como promotor del diálogo y las ruedas de lectura como colaboradores en el proceso de construcción de un marco teórico-metodológico para los estudiantes de este “campo”. Otro paralelismo se dibuja entre las ruedas de lectura y la teoría bourdieusiana reconociendo al bibliotecario como un mediador de este proceso en el que la neutralidad no existe. Se promueven inferencias entre los pensamientos del sociólogo francés, las ruedas de lectura y la biblioteca universitaria. Concluye que hay varios proyectos antagónicos de sociabilidad y la comunidad académica, especialmente los estudiantes, son agentes de transformación social.

Palabras clave: Lectura, Pierre Bourdieu, Ruedas de lectura, Biblioteca universitaria, Transformación corporativa.

1. INTRODUCCIÓN

Actualmente la lectura se ha convertido en la categoría de análisis central de muchos eruditos. Se sabe que a través de este arte surgen condiciones de significado y resignificación de la realidad social en la que uno vive. Así, este movimiento contribuye no sólo a una mirada diferenciada inmediata, sino también a construcciones colectivas de conocimiento que superan una visión lineal de la cultura. La imagen que se ve de uno mismo, del otro y del mundo comienza a presentar múltiples posibilidades de intervención, es decir, una capacidad cognitiva colaborativa que prioriza el intercambio de ideas.

En estas complejidades, la lectura también puede entenderse como un facilitador de la comunicación humana mediante el fortalecimiento y la expansión de los lazos. A veces esta asociación ocurre de una manera aparentemente íntima, es decir, sólo autor y lector. En otras situaciones, el enlace se produce de forma comunitaria. Uno no puede superar al otro porque se considera que ambos contribuyen a la construcción de una posible ciudadanía. El crecimiento personal y social que adquiere esta práctica es algo histórico e inconmensurable si consideramos que cada agente social ofrece a su “i” y a la comunidad en la que está el emero de diversos elementos, a saber: cultural, social, político, económico, filosófico, artístico, psíquico, entre otros.

De esta explicación, es necesario desvelar brevemente el principio rector que subyace a los supuestos básicos de Pierre Bourdieu con respecto a la educación. Se enfatiza que cada teoría tiene sus límites y posibilidades, pero aquí sólo nos interesan las contribuciones. En este caso concreto, será ventajoso crear un diálogo con la educación universitaria, porque los pensamientos del sociólogo francés no terminan en sí mismos, sino que favorecen este desarrollo, cuando tienen en cuenta su visión crítica del horizonte epistemológico presente.

2. TEORÍAS DE BOURDIEU: UN DIÁLOGO NECESARIO PARA EL DESEMPEÑO EDUCATIVO DEL BIBLIOTECARIO EN LA UNIVERSIDAD

El sociólogo francés entiende al individuo como un ser distinto dotado de instrumentalidad de innumerables lugares, como sus propias familias y sus culturas. En términos generales, el autor en cuestión aborda algunos ejes que merecen ser destacados: capital económico, capital social, capital cultural y capital simbólico. El capital económico corresponde a los ingresos por el mantenimiento de la vida, el capital social podría entenderse hoy como una especie de red de trabajo en red o una red de apoyo, el capital cultural se referiría a toda la formación adquirida dentro de la escuela, algo más formal. El capital simbólico sería una especie de estatus, es decir, una gran notoriedad.

Sin embargo, al trazar un paralelismo con la educación universitaria, Pierre Bourdieu (2002) nos ofrece condiciones dialécticas de comprensión de todo este aparato al elogiar la posibilidad de diferentes culturas y cómo los comportamientos y el conocimiento pueden ser influenciados por una supuesta intencionalidad dominante. De este modo, el sociólogo francés lo destaca y va más allá, advirtiendo sobre lo que se camufla en una posible frustración académica o en la alineación de lo que se pretende ratificar como algo natural. A menudo esto es producido y reproducido de una manera totalmente inconsciente por aquellos que lo reciben, pero en todo esto hay un significado. Según el autor:

La cultura de la élite está tan cerca de la cultura escolar que los niños originarios de un pequeño entorno burgués (o, a fortiori, campesino y obrero) no pueden adquirir, si no dolorosamente, lo heredado por los hijos de las clases cultivadas: estilo, buen gusto, talento, en resumen, estas actitudes y habilidades que sólo parecen naturales y naturalmente requeridas a los miembros de la clase cultivada , porque constituyen la “cultura” (en el sentido empleado por los etnólogos) de esta clase. Al no recibir de sus familias nada que pueda servirles en su actividad escolar, aparte de una especie de buena voluntad cultural vacía, los hijos de las clases medias se ven obligados a esperar todo y recibir todo de la escuela, y el tema, además de eso, sea reprendido por la escuela por su conducta por otros “escolares”. (BOURDIEU, 2002, p. 55)

En este aspecto, se entiende que el autor los llama “campos” como espacios de disputas políticas y habitus como un arquetipo psíquico adquirido e incorporado en su forma de vida según el contexto en el que forma parte. De esta manera, el agente social es único. Según Bourdieu y Passeron (1982) la escuela es abordada como un locus que no es neutral; esta supuesta imparcialidad es una falacia.

Al llevar esta pregunta a la universidad y más precisamente a la biblioteca universitaria como parte de la enseñanza de la tríada, la investigación y la extensión son notorias las correlaciones de las fuerzas existentes. El profesional de la información, más precisamente el bibliotecario que trabaja en la universidad debe tener una postura mediadora y crítica para dialogar con lo real. Es su praxis la que demostrará su instrumentalidad y también “descubrirá” lo que se pone como algo natural. Evalúe en su “campo” si realmente satisface las necesidades de los usuarios en un sesgo educativo y, además, en el que “campo” se encuentra hace toda la diferencia en la comprensión de los usuarios de las bibliotecas universitarias mientras que otros agentes de transformación corporativa.

3. LAS RUEDAS DE LECTURA Y LA TEORÍA BOURDIEUSIANA

¡No! El bibliotecario no es neutral, porque tanto él como su “campo” de trabajo son valores que se suman a los de la universidad en su conjunto. Hay varios agentes sociales y cada uno con su teoría. Eso es normal. Sin embargo, la posibilidad de un medio en el que estas diferencias puedan debatirse en un espacio democrático y pluralista está en el centro de la cuestión. Aquí están las ruedas de lectura como facilitadores de la exposición de los diversos tipos de idiomas y diversos agentes que pueden sentirse cómodos para expresar sus construcciones.

En este sentido, las ruedas de lectura tendrían como presunción fundamental para fomentar un marco teórico-metodológico hasta entonces dormido, donde los estudiantes son los principales catalizadores de este “campo”. El objetivo principal de cada universidad y sus respectivas bibliotecas es servir a su comunidad académica y al público externo. Son las voces, los “termómetros” que actúan y reflejan lo que sucede en la sociedad en su conjunto. Corresponde a los bibliotecarios, en las ruedas de lectura, saber interpretar y dar espacio a todo este movimiento que es procedimental y dialéctico.

Esta actitud va en contra del pensamiento de Bourdieu (1996) en la medida en que ataca fuertemente las desigualdades sociales que se producen, reproducen y generan una sociedad “multifacética”. En este contexto, el núcleo del tema está camuflado en varias capas estigmatizadas y estigmatizantes en expresiones como: “eres un burro”, “No sé cómo te aprobaron en una universidad”, “sólo entraste porque eres un accionista”, “¿estás estudiando para qué?”, “¿Estudiarás eternamente?”, “tu lugar no está ahí”, “la universidad no es para ti”, entre tantas declaraciones y

Es probable que por un efecto de inercia cultural sigamos tomando el sistema escolar como un factor de movilidad social, según la ideología de la escuela liberadora, cuando, por el contrario, todo tiende a demostrar que es uno de los factores más eficaces de conservación social, ya que proporciona la apariencia de legitimidad a las desigualdades sociales, y sanciona el patrimonio cultural y el don social tratado como regalo natural (BOURDIEU , 1998, p. 41).

Así, las ruedas de lectura sirven para desnaturalizar este sesgo dominante, descalifican este barniz y reconocen dónde surgen estas voces y, además, adquieren un posicionamiento consistente como agente social. Alguien con capacidad teleológica, perteneciente a una sociedad y que (desgraciadamente) se inserta en un contexto neoliberal que trata de mantener todo como está. Sin embargo, la inconformidad, la revelación de la realidad, la interpretación de los estudios y la lectura posiblemente contribuyen a la formación de un ciudadano pleno y conscientes de que el contexto puede cambiarse.

4. CONSIDERACIONES FINALES

Comprender e identificar las correlaciones de las fuerzas existentes en un campo a menudo no es una tarea fácil, pero no necesitamos asumir esta responsabilidad como profesionales de la educación. Aparentemente, una rueda de lectura es un procedimiento que muchos consideran sólo como una mera interacción donde la lectura sería estigmatizada como algo para pasar el tiempo o estudiar de una manera más ligera. Esto puede ser una trampa para muchos que se arriesgan, se atascan en sus amarres y luego les resulta difícil salir.

Al tener como premisa los pensamientos de Bourdieu podemos trazar un paralelismo e inferir cómo la rueda de lectura mientras que un procedimiento educativo tendría la capacidad de desapreocutar los sentidos, la intencionalidad, los diversos “campos” antagónicos y, con esto, varios proyectos de sociabilidad que están en constante disputa. Como la lectura no se limita sólo al alcance impreso, todo se convierte en indicativo de reflexión: imágenes, música, películas, fotografías, discursos, construcciones, monumentos… en resumen, cada expresión humana.

Como la neutralidad no existe, la esencia de los hechos puede ser enmascarada, pero no oculta para aquellos que pretenden desentrañar y problematizar la realidad de una manera procesal y dialéctica. De este modo, las ruedas de lectura podrían contribuir al análisis y, además, fomentar el deseo de debate. En una universidad y, más precisamente, en una biblioteca universitaria esto reduce la idea de que la biblioteca es un espacio de silencio. Los libros y los diversos documentos contenidos en estos espacios ya hablan entre sí, en armonía o no (debido a la diversidad de teorías) y los agentes sociales, la comunidad académica, especialmente los estudiantes, también debe estar presente en este movimiento.

REFERENCIAS

BOURDIEU, P.; PASSERON, J.-C. A reprodução: Elementos para uma teoria do sistema de ensino. Trad. de Reynaldo Bairão. Rio de Janeiro: Francisco Alves,1982.

_____. Razões práticas: sobre a teoria da ação. Trad. de Mariza Corrêa. Campinas, SP: Papirus, 1996.

BOURDIEU, Pierre. O Poder Simbólico. Rio de Janeiro: Editora Bertrand Brasil S.A, 1989.

_____. Escritos de Educação. Petrópolis: Vozes, 1998.

_____. A escola conservadora: as desigualdades frente à escola e à cultura. In: NOGUEIRA, M. A.; CATANI, A. (Orgs.). Escritos da educação. Petrópolis: Vozes, 2002. p. 229-37.

[1] Máster en Ciencias de la Información, Graduado en Bibliotecaria y Documentación y Graduado en Trabajo Social.

Artículo: Diciembre de 2020.

Aprobado: Diciembre de 2020.

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