Conocimiento sobre formas de prevención y contagio de ITS entre estudiantes matriculados en Escuelas Estatales de la Ciudad de Macapá, Amazônia, Brasil

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/prevencion-y-contagio
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ARTÍCULO ORIGINAL

SALVIANO, Ana Laura Góes [1], SANTANA, Giovanna Rocha [2], DIAS, Claudio Alberto Gellis de Mattos [3], ARAÚJO, Maria Helena Mendonça de [4], OLIVEIRA, Euzébio de [5], DENDASCK, Carla Viana [6], SANTOS, Bruno Rodrigues dos [7], FECURY, Amanda Alves [8]

SALVIANO, Ana Laura Góes. Et al. Conocimiento sobre formas de prevención y contagio de ITS entre estudiantes matriculados en Escuelas Estatales de la Ciudad de Macapá, Amazônia, Brasil. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 12, Vol. 10, pp. 05-16. Diciembre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/salud/prevencion-y-contagio, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/prevencion-y-contagio

RESUMEN

La sexualidad comenzó a ser vista como un ámbito positivo de la acción humana, en este contexto, comenzó a valorar la educación sexual, planteando discusiones sobre su importancia. El objetivo de este artículo fue analizar el conocimiento sobre las formas de contagio y la prevención de las ITS. Este estudio se realizó en 03 escuelas estatales de nivel primario y secundario. La muestra estuvo constituida por 287 estudiantes matriculados regularmente en estas escuelas que abarcaban el 8º grado/ 7º grado de la escuela primaria hasta el 3º año de secundaria. En este estudio se recogieron datos sobre sexo, edad, estado civil, educación y otros. La mayoría de los participantes ya han tenido contacto con el término ITS; sin embargo, todavía tiene creencias sobre sus formas de transmisión. Existe la necesidad de abordar la sexualidad con un aspecto más natural y positivo de la vida humana, proporcionando la discusión libre de las normas y patrones de comportamiento y el debate de las actitudes.

Palabras clave: ITS, AIDS, adolescencia, sexualidad.

INTRODUCCIÓN

No existe una norma universal que defina el grupo de edad de la adolescencia y los adultos jóvenes y, en cuanto a la adolescencia para el Estatuto de los niños y adolescentes, esta va de los 12 a los 18 años. Para el Ministerio de Salud y la OMS, va de 10 a 19 años de edad, además de adoptar el grupo de edad de 15 a 24 años como joven (BRASIL, 2012; OMS, 2016) La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a los adolescentes jóvenes que tienen entre 15 y 19 años y a los adultos jóvenes como de 20 a 24 años, es decir, estos grupos de edad en conjunto comprenden a los jóvenes (UNFPA, 2010).

Según el censo, los adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años corresponden a 51,3 millones, es decir, 1/4 de la población total, lo que convierte a Brasil en un país de población relativamente joven (IBGE, 2014).

La sexualidad ha pasado por diversos sentidos a lo largo de la historia, desde una amplia libertad experimentada en Grecia y Roma (donde solo se buscaba el placer, sin reglas ni límites, tanto en busca de la reproducción como del amor) hasta el surgimiento del cristianismo, cuando había una enorme presión/coacción de la Iglesia Católica sobre el placer siendo algo extremadamente pecaminoso y el sexo practicado sólo con alcances reproductivos (MAROLA et al., 2011).

La sexualidad llegó a ser vista como un ámbito positivo de la acción humana, con el sexo, la identidad y el rol de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. En este contexto, la educación sexual comenzó a ser valorada y no vista como un problema, planteando discusiones y discusiones sobre su importancia en medio del aspecto histórico y cultural de ciertas sociedades (MAROLA et al., 2011).

La OMS establece los derechos sexuales de conformidad con los derechos humanos reconocidos por las leyes y los documentos internacionales. Prohíben cualquier forma de coacción, violencia o discriminación; así como derechos para todos. Esto también se aplica a los adolescentes porque, durante este grupo de edad, el inicio de la vida sexual suele ocurrir y estos jóvenes están expuestos a todos los factores positivos y negativos de este proceso (MAROLA et al., 2011).

La adolescencia es un período muy convulánto, porque es en él que el individuo busca su identidad, libertad y autonomía, para que pueda afirmarse en el entorno en el que vive como sujeto. Este proceso implica principalmente cambios biológicos (hormonales y corporales) que influyen y se mezclan con cambios psicológicos y conductuales, todos los cuales están influenciados por la vida con la familia, amigos, educadores y otros individuos insertados en relaciones cercanas (BESERRA et al., 2008).

Durante este proceso de autoafirmación el adolescente también busca imponerse en la sociedad y una forma de hacerlo es el sexo. Por lo tanto, es en esta etapa de la vida que el inicio de la vida sexual suele ocurrir (BESERRA et al., 2008) y es cuando la sexualidad se hace más evidente, pues debido a las transformaciones biopsicosociales que impregna la vida del adolescente, este es un momento de gran curiosidad y descubrimientos. De esta manera, los jóvenes buscan nuevas experiencias, especialmente experiencias sexuales (CARLETO et al., 2010).

La entrada en la vida sexual en muchos casos puede ocurrir temprano, entre los 11 y los 15 años (BESERRA et al., 2008). En un estudio con estudiantes universitarios recién graduados (ARAUJO et al., 2012) la mayoría de las primeras relaciones sexuales ocurrieron entre 14 y 17 años (72,1%), y la edad más baja detectada fue de 10 años y la más alta fue de 20 años. Sin embargo, esta precocidad no va acompañada de responsabilidad social, que se está produciendo en la vida de los jóvenes cada vez más tarde y por esta razón podemos encontrar comportamientos y actitudes, típicas de los adolescentes en grupos de edad mayores de 19 años recomendados por la OMS (BRÊTAS et al., 2009). Por esta razón hay un aumento en la ocurrencia de embarazo adolescente y el contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS) o ambos (BESERRA et al., 2008).

El inicio temprano de la vida sexual es particularmente interesante especialmente para los niños, ya que esto puede considerarse un signo de masculinidad. El adolescente masculino también se impone más dentro de una relación de pareja, por ejemplo, lo que le hace usar el preservativo o se realiza uno u otro tipo de práctica sexual (CAMARGO y FERRARI, 2009). Esto puede ser evidenciado por la creciente incidencia del virus del VIH entre las mujeres adolescentes (OLIVEIRA et al., 2009; ALVES et al., 2019).

La magnitud del problema entre estas jóvenes es mayor de lo que uno piensa, porque aunque muchas de ellas entrenan los conocimientos necesarios para el uso del preservativo tienen dificultades para negociar esta práctica con su pareja. En un estudio realizado en 104 adolescentes que usaron la píldora anticonceptiva, sólo el 40% de ellas usó condones en todas las relaciones sexuales (OLIVEIRA et al., 2009).

La aparición de ITS en niños de 13 años de edad demuestra cuán temprano están ingresando a la práctica sexual y, por esta razón, los adolescentes deben ser instruidos desde el principio sobre las formas de contagio y prevención de las ITS. Esto debe hacerse a través de un diálogo franco y abierto, en el que se permita al joven expresarse y hacer sus preguntas (BESERRA et al., 2008).

Esta información debe ser concedida principalmente por la familia a través de conversaciones donde los padres puedan aclarar las dudas de sus hijos y guiarlos de la mejor manera posible. Sin embargo, cuando los padres evitan la asignatura estos jóvenes buscan información en otros lugares, como la escuela. Y a menudo los profesores y otros profesionales involucrados en el proceso educativo no están preparados para lidiar con él. Esto provoca que el adolescente no obtenga la información adecuada y acabe quedando desprotegido (BESERRA et al., 2008).

Además, un estudio realizado en Rio Branco, Acre con estudiantes de secundaria, encontró que la mayor fuente de información para estos jóvenes eran sus propios amigos. Estos probablemente están igualmente desprovistos de madurez y conocimientos suficientes para poder expresarse sobre algo tan serio e importante (CARLETO et al., 2010).

En 2010, Carleto et al. trabajaron con 499 adolescentes en Cuiabá, en el estado de Mato Grosso, donde indagaron sobre las formas de contagio de ITS. Se consideró que tenía conocimientos adecuados que seleccionaron: sexo sin preservativo, sexo oral, anal y/o vaginal sin protección, compartiendo jeringa y aguja para inyectarse drogas. De este total, solo el 4,62% fue capaz de acertar.

Un reflejo de esto es la alta incidencia del HIV/sida en todo el mundo entre los adolescentes: unos 430.000 (UNAIDS, 2019). En Brasil, en 2007, se notificaron 10.337 casos de la enfermedad entre jóvenes de 13 a 19 años (CARLETO et al., 2010). En una encuesta a 74 adolescentes (estudiantes de secundaria) de una escuela estatal en Cruz Alta, Rio Grande do Sul, sólo 3 de ellos no tenían ningún IST (BUENO et al., 2012).

El objetivo de este artículo fue analizar el conocimiento sobre las formas de contagio y prevención de las ITS de los estudiantes de las escuelas primarias y secundarias estatales del Estado de Amapá, matriculados regularmente en el área urbana de la capital, Macapá.

MATERIALES Y MÉTODOS

Este estudio se realizó en 03 escuelas estatales de nivel primario y secundario. La muestra estuvo constituida por 287 estudiantes matriculados regularmente en estas escuelas que abarcaban el 8º grado/ 7º grado de la escuela primaria hasta el 3º año de secundaria.

Se utilizó la 8ª relación año/ 7º grado y 9º grado / 8º grado porque algunas escuelas aún no han aplicado el proyecto de ley Nº 144/2005 aprobado por el Senado en enero de 2006 y sancionado en febrero de 2006 por el Presidente de la República de la ley Nº 11.274 (BRASIL, 2006) que regula la escuela primaria durante 9 años con matrícula obligatoria a partir de los 6 (seis) años de edad. La legislación establece que su medida debe ser implementada para el año 2010 por los Municipios, Estados y el Distrito Federal.

La población de estudio estuvo constituida por adolescentes y adultos jóvenes (de 15 a 24 años), matriculados regularmente en escuelas del municipio de Macapá- AP, que asisten a la escuela primaria o secundaria en escuelas públicas estatales. La muestra utilizada fue definida por el cálculo de la muestra.

De tablas puestas a disposición por la Secretaría de Educación del Estado de Amapá, de acuerdo al número de estudiantes de primaria matriculados regularmente en 2017 y estudiantes de secundaria matriculados en 2018. El error de muestreo utilizado fue de 5%, nivel de confianza de 95%. Para el cálculo de los estudiantes de las escuelas primarias públicas estatales 8th año/ 7º grado y 9º año/ 8º grado y bachillerato regular se utilizaron los valores del número total de alumnos de escuelas públicas del Estado de Amapá en zonas urbanas relacionados con los valores de las escuelas macapá que pertenecen al área urbana y que incluyen los grados descritos anteriormente.

Se incluyeron en el estudio hombres y mujeres residentes en el estado de Amapá y que se encuentran en la escuela primaria o secundaria. Autorizaron la participación voluntaria en la investigación firmando el Término de Consentimiento Libre e Informado (TCLE) y, para los menores de 18 años, firmando con su tutor legal (TALE – Termo de Assentimento Livre e Esclarecido). Se excluirán del estudio las personas que no cumplan con los criterios establecidos, que no autoricen la participación y que no estén inscritos en el sistema escolar regular.

Para cada participante, se presentó un cuestionario principal con dos bloques: A y B. Las preguntas del bloque A estaban relacionadas con la información sociodemográfica de cada estudiante. Son 12 preguntas en las que se abordaron los siguientes temas: género, edad, estado civil, nivel educativo, curso superior al que completó el cabeza de familia, raza, religión, situación laboral actual y posibles elementos que existen en sus hogares.

Para la recolección de datos, se realizó una adaptación del cuestionario utilizado por el Ministerio de la Salud para la investigación de Conocimientos, Actitudes y Prácticas en la Población Brasileña en 2008 (BRASIL, 2011).

Las escuelas que fueron contactadas y que inicialmente aceptaron participar en el estudio tuvieron un término de consentimiento. Se explicó a todos los estudiantes participantes, en un lenguaje claro y directo, los objetivos, beneficios y posibles perjuicios derivados de la investigación, además de que existía un absoluto secreto y se garantizaba la privacidad de cada uno. Después de eso, al aceptar, el individuo firmó el Término de Consentimiento Libre y Esclarecido (TCLE), autorizando su participación voluntaria. Si el participante era menor de edad, su tutor legal también firmó un Termo de Assentimento Livre e Esclarecido (TALE). El estudio cumplió con las consideraciones éticas establecidas en la resolución 466 del 12 de diciembre de 2012 del Consejo Nacional de Salud y fue sometido a evaluación y aprobado por el Comité de Ética en Investigación (CAAE 66761617.1.0000.0003), después de su registro en la plataforma Brasil.

RESULTADOS

Un estudio participó en 287 estudiantes, 140 (48,8%) mujeres y 147 (51,2%) al macho.

En cuanto a la edad, la mayoría de los estudiantes tenían entre 16 y 18 años. De ellos, 75 (26,1%) tenían 16 años; 85 (29,6%), 17 años; y 60 (20,9%), 18 años.

En la pregunta de en qué estado civil se encuentran actualmente, 224 (78,1%) nunca estuvieron casados, 35 (12,2%) viven (casados o viven con una pareja) y 9 (3,1%) están separados, 3 (1,0%) viudos, y 16 (5,6%) la gente no respondió a este artículo.

En cuanto al nivel de educación de estos estudiantes, 141 (49,1%) están en el 1er o 2do grado de la escuela secundaria, 79 (el 27.5%) han terminado la escuela primaria, 44 (15,3%) han terminado la escuela secundaria, 5 (1.7%) están en el 1er al 3er grado de la escuela primaria, 2 (0.7%) están en el 4º al 7º grado de la escuela primaria y 16 (5,7%) los estudiantes no respondieron a este ítem.

En la pregunta “¿Cuál es el curso más alto que completó el jefe de su familia?”, 86 (30,0%) declaró que era el Superior Completo, 75 (26,1%) Escuela Secundaria Completa, 34 (11,8%) 4º a 7º grado de primaria, 25 (8,8%) Escuela Primaria Completa, 23 (8%) Superior Incompleto, 20 (6,9%) 1º o 2º grado de secundaria, 14 (5%) 1er a 3er grado de la Escuela Primaria, 3 (1%) son analfabetos y 7 (2,4%) la gente no respondió a este artículo.

Cuando se les preguntó “¿Cómo se clasifican en relación con su color?”, 140 (48,8%) declarados morenos, 49 (17%) blancos, 46 (16%) negros, 14 (4,9%) amarillos, 12 (4,1%) pueblos indígenas, 14 (4,9%) no sabían cómo responder a su color/raza y 12 (4,3%) los estudiantes dejaron este elemento en blanco.

Preguntado por “¿Te consideras religioso?”, 211 (73,5%) respondieron con ‘Sí’ mientras que 66 (23,0%) contestó con “No”. Sólo 10 (3,5%) la gente no respondió a este artículo. En cuanto a la pregunta “¿Cuál es tu religión?”, 107 (37,3%) afirmaron ser católicos, 105 (36,6%) Evangélicos, 2 (0,7%) Ubanda/Candombé y 1 (0,4%) Espírita. 72 (25%) la gente no respondió a este artículo.

En la pregunta “¿Cuál es su situación laboral actual?”, 226 (78,8%) informaron que no funcionaban actualmente, 13 (4,5 %) están empleados con una licencia firmada, 12 (4,3%) trabajan sin licencia firmada, 10 (3,5%) autónomos, 7 (2,4%) son patrones, 6 (el 2%) son servidores públicos y 13 (4,5%) los estudiantes no respondieron a este ítem.

Cuando se les preguntó “¿Cuál es la razón principal por la que no está trabajando actualmente?”, 142 (49,5%) confirmaron que no estaban trabajando debido a estudios/capacitación, 56 (19,6%) buscados, pero no pudieron encontrar trabajo, 3 (1%) son amas de casa/cuidado de la familia, 1 (0,3%) está jubilado, 1 (0,3%) está enfermo, 1 (0,3%) (tiene trabajo no remunerado), 83 (29%) los estudiantes no respondieron a este ítem.

Información sociodemográfica sobre los ítems que los entrevistados tienen en sus domicilios. La mayoría de los estudiantes tienen un televisor (275/287), no tienen radio (138/287), tienen baño (272/287), automóvil (164/287), no tienen empleados mensuales (2 05/287), tienen lavadora (258/287), DVD o vcr (180/287), refrigerador (264/287) y congelador (162/287).

El bloque B se refiere a las formas de transmisión de algunas enfermedades. En cuanto a la pregunta “¿Cuál o cuál de las enfermedades descritas en la tarjeta puede una persona infectarse al ser picada por un insecto, como un mosquito o un mosquito?”, 42 (14,6%) los estudiantes informaron que las ITS (SIDA, sífilis, hepatitis y gonorrea) pueden transmitirse por picadura de insectos; 250 (87,1%) estudiantes marcados como “Dengue”; 168 (58,5%), la opción “Malaria”; 9 (3,1%), la opción “Ninguno de estos”; 10 (3,4%) los estudiantes dejaron el interrogatorio vacío.

En cuanto a la pregunta “¿Cuál o cuál de las enfermedades descritas en la tabla puede infectarse una persona al usar baños públicos?” 50 (17,4%) los estudiantes marcaron la opción “AIDS”, 68 (23,7%), la opción “sífilis”, 50 (17,4%) la opción “hepatitis”, 8 (2,7%), la opción “dengue”, 10 (3,8%) la opción “malaria”, 134 (46,6%), la opción “gonorrea”, 38 (13,2%), la opción “ninguno de estos” y 27 (9,4%) los estudiantes no anotaron.

Con respecto a la pregunta “¿Cuál o cuál de las enfermedades descritas en la tabla puede infectarse una persona al compartir una jeringa o aguja con otros?” 230 (80,13%) los estudiantes marcaron el ítem “aids”, 57 (19,86%), el ítem “sífilis”, 65 (22,64%), el ítem “hepatitis”, 8 (2,78%), el ítem “dengue”, 1 5 (5,22%), el ítem “malaria”, 27 (9,40%), el ítem “gonorrea”, 8 (2,78%), el ítem “ninguno de estos” y 18 (6,27%) no señaló el interrogatorio.

En la pregunta “¿Qué o qué enfermedades descritas en la tarjeta puede una persona infectarse al no usar condones en las relaciones sexuales?” 256 (89,19%) los estudiantes marcaron el ítem “Aids”, 138 (48,08%), el ítem “Sífilis”, 16 (5,57%), el ítem “Hepatitis”, 5 (1,74%), el ítem “Dengue”, 2 (0,69%), el ítem “Malaria”, 117 (40,76%), el ítem “Gonorrea”, 4 (1,39%), el ítem “Ninguno de estos” y 13 (4,52%) no anotó.

Con respecto a la pregunta “¿Para cuál o cuál de las enfermedades descritas en la tabla existe una cura?” 14 (4,87%) los estudiantes indicaron la opción “Aids”, 51 (17,77%), la opción “Sífilis”, 124 (43,20%), la opción “Hepatitis”, 219 (76,30%), la opción “Dengue”, 19 6 (58,88%), la opción “Malaria”, 112 (39,02%), la opción “Gonorrea”, 10 (3,48%), la opción “Ninguno de estos” y 15 (5,22%) dejó vacío el interrogatorio.

A partir del interrogatorio, los estudiantes deben marcar si estuvieron de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación propuesta. En la declaración 18 “El riesgo de transmisión del virus del AIDS puede reducirse si una persona tiene relaciones sexuales sólo con una pareja fiel y no infectada”, 155 (54,0%) los estudiantes marcaron la opción “Aceptar”; 93 (32,4%), la opción “No está de acuerdo”; 28 (9,8%), la opción “no sabe” y 11 (3,8%) dejó la aserción vacía.

En cuanto a la afirmación “Una persona de aspecto saludable puede estar infectada con el virus del AIDS”, 220 (76,7%) los alumnos marcaron el ítem “Acepta”; 26 (9,0%), el ítem “No está de acuerdo”; 30 (10,5%), el ítem “No sabe” y 11 (3,8%) no han marcado ningún elemento.

En cuanto a la afirmación “El uso de preservativos es la mejor manera de prevenir la transmisión del virus del AIDS durante las relaciones sexuales”, 258 (90,0%) los alumnos marcaron el ítem “De acuerdo”; 11 (3,8%), el ítem “No está de acuerdo”; 9 (3,1%), el ítem “No sabe” y 9 (3,1%) dejó la aserción vacía.

En cuanto a la afirmación “Una persona puede infectarse con el virus del AIDS compartiendo cubiertos, vasos o comidas”, 68 (23,7%) marcó la opción “Aceptar”; 160 (55,8%), la opción “No está de acuerdo”; 50 (17,4%), la opción “No sabe” y 9 (3,1%) dejó la aserción en blanco.

Sobre la afirmación “Una mujer embarazada que tiene el virus del AIDS y recibe tratamiento específico durante el embarazo y en el momento del parto disminuye el riesgo de transmitir el virus del AIDS a su hijo”, 142 (49,5%) marcó el punto “De acuerdo”; 60 (20,9%), el ítem “No está de acuerdo”; 77 (26,8%), el ítem “No sabe” y 8 (2,8%) no han marcado ningún elemento.

DISCUSIÓN

De los 287 estudiantes que respondieron a esta encuesta, la mayoría pertenecía al sexo masculino (51,2%). Un estudio similar, realizado Brêtas et al. (2009), también encontró un predominio de hombres. Este ligero predominio de varones entre los estudiantes adolescentes de secundaria vistos en ambos estudios puede estar relacionado con el predominio también de dicho género en el grupo de edad escolar de 13 a 17 años (IBGE, 2015).

La mayoría de los estudiantes reportaron tener 17 años y la edad media fue de 16,7 años. Según datos del IBGE 2015, los alumnos matriculados en colegios públicos son similares a los encontrados en este estudio, entre los 15 y los 17 años de edad. Se observa que el número de jóvenes matriculados en la escuela secundaria en este grupo de edad fue de aproximadamente 80% del número total de jóvenes (BRASIL, 2013a).

En cuanto al estado civil de los entrevistados, la mayoría se declaró soltera (78,1%), corroborando los hallazgos de otro estudio (ARAGÃO et al., 2011). Estos datos pueden estar relacionados con el grupo de edad aún joven de los entrevistados, que tienden a tener una mayoría de solteros (IBGE, 2016).

En cuanto al nivel de escolaridad de los entrevistados, predominaron los que cursaban secundaria. Un contrapunto encontrado en el cuestionario aplicado está en la pregunta – “¿Cuál es su nivel de educación? “,porque los estudiantes entrevistados observaron la ausencia de un ítem que contemplara a los que se encuentran en el 3er año de secundaria, y se les instruyó a marcar la opción que más se aproximaba a su ciclo docente. El predominio de los estudiantes que asisten a la escuela secundaria se debe al hecho de que el público objetivo de esta investigación se encuentra en el grupo de edad de 14 a 21 años de edad (IBGE, 2015).

Uno de los ítems tiene que ver con el nivel de educación de los padres de los estudiantes. En la distribución de estos niveles de educación hubo un ligero predominio de padres con educación superior completa (30,7%). Un estudio que evalúa el conocimiento sobre la sexualidad de 1545 estudiantes encontró una distribución similar. En vista de esta información, deberíamos pagar al aumento en el número de años de escolaridad de los trabajadores brasileños, que, según datos publicados por la Fundación Getúlio Vargas, en 2017, hubo un aumento promedio de 68% en años de escolaridad para las capas más pobres de la población y un aumento de 10% para las clases más ricas entre 2003 y 2014 (CARVALHO et al., 2017; PINTO, 2017).

Otro ítem de esta investigación preguntó sobre el color/raza de los estudiantes entrevistados. De ellos, la mayoría declaró ser moreno (48,8%). Este hallazgo es compatible con los últimos estudios publicados por el IBGE donde muestran que la mayoría de los brasileños se declaran morenos (46,8%). Es posible notar en esta información que los datos de la investigación siguieron a un cambio en el predominio raza/color evidenciado desde 2014, donde se observó el aumento en el número de brasileños que se declararon negros y marrones, promoviendo una caída en los que se declararon blancos (IBGE, 2014; 2017).

En cuanto a la pregunta de “si tenían religión”, 73,5% de los estudiantes respondieron “sí”, mientras que 23,0% de ellos respondieron “no”, y la religión mayoritaria actual (37,3%) fue el catolicismo, seguido de la religión evangélica (36,6%). El creciente número de quienes declaran no tener religión puede explicarse por el hecho de que tanto la religión católica como la evangélica persisten en criticar la desvinculación de la actividad sexual al matrimonio o la fecundidad, a pesar de reconocer los profundos cambios experimentados en las esferas de la religión y la sexualidad. Es posible notar que las iglesias tienden a utilizar instrumentos punitivos para garantizar que sus jóvenes no comiencen su vida sexual prematrimonial (como la pérdida de prestigio o liderazgo dentro de la iglesia) y, por lo tanto, pueden eliminar a los adolescentes de sus religiones (COUTINHO y RIBEIRO, 2014).

En los ítems que cuestionaron sobre el empleo actual del entrevistado y cuál es la razón principal para no trabajar actualmente, es posible percibir una clara dificultad de respuesta por parte de los estudiantes, ya que marcaron opciones incompatibles con su grupo de edad y nivel educativo. Este tipo de dificultad se justifica por el hecho de que la existencia de una lista predeterminada de opciones en las entrevistas en forma de cuestionarios con respuestas “cerradas” puede crear una tendencia a elegir una o más categorías (opciones) sin que el entrevistado realmente reflexione sobre el tema (JUNIOR, 2005).

En cuanto al segundo bloque de preguntas, de los 287 estudiantes entrevistados, sólo el 14,63% (Gráfico 11) informó que las ITS (aids, sífilis, hepatitis y gonorrea) pueden transmitirse por picadura de insectos, lo que significa que la mayoría (85,36%) aleja el término “ITS” de las enfermedades transmitidas por mosquitos. En un strudo, se encontró que la mayoría de los estudiantes sabían cómo definir adecuadamente las ITS como una enfermedad de transmisión sexual (GENZ et al., 2017). Este resultado es posible porque desde la década de 1990 ha habido propuestas de innovación en la educación básica brasileña, a partir de la introducción de temas transversales, como la orientación sexual. (SILVA, 2008).

Sin embargo, en el análisis de las preguntas sobre la transmisibilidad de ciertas ITS al usar el baño público, 46,68% marcaron la opción “gonorrea”, mostrando que casi la mitad de los estudiantes, a pesar del conocimiento conceptual del término “ITS”, tienen creencias sobre las formas de contagio de ciertas infecciones de transmisión sexual. Brêtas et al. (2009), encontró esto en su estudio, en el que un gran porcentaje de adolescentes no conocía ninguna forma de transmisión de ITS. La presencia de algunos mitos puede justificarse porque, según Beserra et al. (2008), la información sobre las relaciones sexuales se discute con mayor frecuencia entre los propios jóvenes; y esa información suele ser traída por los medios de comunicación y malinterpretada.

Todavía en los modos de infección, uno debe pagar al hecho de que la mayoría de los estudiantes (80.13%) señaló que el AIDS puede transmitirse compartiendo una jeringa o aguja con otros, lo que demuestra que muchos conocen otras formas. La mayoría de los adolescentes entrevistados conocían esta forma de transmisión (NADER et al., 2009). A partir de estos datos, se puede ver, por lo tanto, que los adolescentes, a pesar de algunos conocimientos, todavía tienen dudas e incertidumbres sobre el tema (AMORIM y MAIA, 2012).

Sobre la posibilidad de infección por el no uso de preservativos, hubo discrepancias en el conocimiento de las ITS enumeradas, casi el 90% de los estudiantes respondieron sida, pero menos de la mitad de los estudiantes reportaron sífilis, gonorrea y hepatitis, mostrando que muchos desconocen otras infecciones de transmisión sexual además del AIDS. En las escuelas públicas de Rio Claro, SP, menos del 10% de los estudiantes mencionaron hepatitis, poco más del 20% citaron gonorrea y sífilis (SILVA, 2015). Este resultado puede justificarse por el hecho de que desde la década de 1980 el AIDS ha sido visto como una epidemia en Brasil y, en este contexto, las políticas públicas sobre estas ITS son mayores (BRASIL, 2015).

Cuando se les preguntó sobre la cura de ciertas enfermedades, casi el 40% desconocía la cura de la gonorrea, más del 40% clasificó la hepatitis como curable y sólo el 4,87% reportó SIDA, mostrando que el conocimiento entre las ITS varía entre los estudiantes, con predominio de certezas sobre el AIDS. Brêtas et al. (2009), tuvo un resultado diferente, sus estudiantes conocían principalmente la gonorrea como ITS curables, seguida de la sífilis y el herpes. La diferencia de conocimiento entre la población de estudio de Brêtas et al. (2009) y esta investigación puede justificarse por el hecho de que en la región Norte el acceso a la información puede ser más escaso que cuando se compara con el sudeste del país (BRASIL, 2014).

Dos preguntas están relacionadas en la investigación (gráficos 16 y 18), porque evalúan el riesgo de transmisión del virus del SIDA por parte de una pareja fiel y el uso de preservativos. Algo más de la mitad de los estudiantes (54%) está de acuerdo en que la pareja fiel y no infectada reduce el riesgo de infección y casi el 90% (258) de los estudiantes están de acuerdo en que los condones son la mejor manera de evitar que el virus se transmita en las relaciones sexuales. Estos resultados se comparan en un estudio en el que más de la mitad (66%) de los adolescentes entrevistados no usaron preservativo, a pesar de tener el conocimiento sobre las formas de transmisión, justificando por: “ya conociendo a la pareja”, “estando casados”, “pareja fija”, es decir, a pesar del conocimiento, todavía se sometieron al riesgo debido a factores relacionados con la pareja (CANO et al., 2007).

Esta investigación mostró que el 23,34% de los estudiantes no son conscientes de que una persona de aspecto saludable puede estar infectada con el virus del HIV. En Brasil, se estima que 600.000 personas viven con el virus o ya han desarrollado AIDS (SANTOS et al., 2012). Un estudio obtuvo un resultado similar (26,8%), donde los entrevistados no sabían si una persona infectada tenía síntomas aparentes. Por lo tanto, se percibe que el conocimiento sobre el tema entre los jóvenes sigue siendo escaso cuando se investiga en profundidad sobre los estigmas sociales relacionados con el AIDS, y es necesario invertir en contenido de calidad sobre el tema (NADER et al., 2009).

Otra pregunta fue sobre la transmisión de cubiertos, vasos y comidas. Más del 40% estuvo de acuerdo con este riesgo o no sutuvo de acuerdo con este riesgo o no supareció responder (gráfico 19). Otro estudio mostró que el 20% de los encuestados informaron que estas son posibles fuentes de contaminación (NADER et al., 2009). El hecho es que no existe un riesgo real de infección por contacto con saliva, ya que contiene proteínas y baja cantidad de sal capaz de neutralizar el virus (FREITAS et al., 2017).

Otro punto importante fue sobre la posibilidad de que una mujer sometida a un tratamiento específico durante el embarazo y el parto disminuya las posibilidades de transmitir el virus del HIV a su hijo, cerca de 47% no estuvo de acuerdo o no pudo responder (gráfico 20). Jordan et al. (2016), obtuvo un resultado similar en un estudio realizado con mujeres embarazadas, en el que el 45,8% desconocía la posibilidad de tomar un medicamento capaz de prevenir la transmisión del virus del sida de una gestante infectada a su bebé. En este contexto, se percibe que existe una disminución en el conocimiento de la población joven y adulta cuando se trata de transmisión vertical (JORDÃO et al., 2016).

CONCLUSIÓN

La mayoría de los participantes ya han tenido contacto con el término ITS; sin embargo, todavía tiene creencias sobre sus formas de transmisión. Estos resultados muestran la importancia de invertir en la educación sexual de los adolescentes, ya que son el principal objetivo de la edad de vulnerabilidad de las ITS. Esta enseñanza debe orquestarse a nivel de comprensión de estos jóvenes, haciéndoles conscientes del derecho a elegir con el cuidado de su salud.

Esta información puede ser probada, porque desde la década de 1980 muchas inversiones en políticas públicas y redes sociales sobre el SIDA han proporcionado un mayor conocimiento en relación con otras ITS. Muchos todavía no son conscientes del mismo riesgo para otras infecciones de transmisión sexual como la sífilis, la hepatitis y la gonorrea. Evidenciando la necesidad de abordar la sexualidad con un aspecto más natural y positivo de la vida humana, proporcionando la discusión libre de normas y patrones de comportamiento y el debate de las actitudes de las personas hacia el sexo y la sexualidad misma, enfatizando las discusiones sobre las formas de transmisión y contagio de las ITS.

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[1] Residente en Clínica Médica (HOSPITAL OPHIR LOYLA), Belém, PA.

[2] Residente en Medicina Clínica (HOSPITAL UNIVERSITARIO DE SERGIPE), Aracajú, SE.

[3] Doctor en Teoría e Investigación del Comportamiento (UFPA). Profesor e Investigador del Instituto Federal de Amapá (FIPA), campus Macapá, AP. Profesor e Investigador en el Programa de Posgrado en Educación Profesional y Tecnológica (ProfEPT), FIPA, campus Santana, AP.

[4] Máster en Magisterio y Ciencias de la Salud. Profesor e investigador de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP), campus Macapá, AP.

[5] Doctor en Teoría e Investigación del Comportamiento (UFPA). Profesor e Investigador de la Universidad Federal de Pará (UFPA), Campus Castanhal, PA.

[6] Teóloga, Doctora en Psicoanálisis Clínica. Trabaja desde hace 15 años con Metodología Científica (Método de Investigación) en Orientación de Producción Científica para Estudiantes de Maestría y Doctorado. Especialista en Investigación de Mercados e Investigación en Salud, Estudiante de Doctorado en Comunicación y Semiótica (PUC SP).

[7] Doctor en Teoría e Investigación del Comportamiento (UFPA). Profesor e Investigador de la Universidad Federal de Pará (UFPA), Campus Belém, PA.

[8] Doctor en Enfermedades Tropicales (UFPA). Profesor e investigador de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP), campus Macapá. Profesor e investigador del Programa de Posgrado en Ciencias de la Salud (UFPA). Prorrector de Investigación y Estudios de Posgrado de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

Enviado: Diciembre de 2020.

Aprobado: Diciembre de 2020.

Teólogo, Doctor en Psicoanálisis Clínico. Ha trabajado durante 15 años con Metodología Científica (Método de Investigación) en la Orientación de Producción Científica de estudiantes de maestría y doctorado. Especialista en Investigación de Mercado e Investigación en Salud.

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