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El psicólogo en el ámbito hospitalario: técnicas cognitivo-conductuales para reducir el estrés y la ansiedad

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CONTEÚDO

ARTÍCULO DE REVISIÓN

RIBEIRO, Thayanne Mayul de Souza Borges [1]

RIBEIRO, Thayanne Mayul de Souza Borges. El psicólogo en el ámbito hospitalario: técnicas cognitivo-conductuales para reducir el estrés y la ansiedad. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 08, vol. 06, pág. 05-14. Agosto 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/psicologia-es/estres-y-ansiedad

RESUMEN

Este artículo pretende exponer algunas de las principales técnicas basadas en la Terapia Cognitivo-Conductual. El objetivo es presentar prácticas para enfrentar e incluso reducir el estrés y la ansiedad en el contexto hospitalario. Las intervenciones muestran prácticas como respiración diafragmática, técnicas de relajación, entrenamiento en manejo del estrés, registro de pensamientos disfuncionales que promueven la reestructuración cognitiva. Se realizó una encuesta en revistas nacionales e internacionales sobre las técnicas utilizadas y las consecuencias del estrés y la ansiedad. La forma en que el sujeto se relaciona, interpreta y da sentido y sentido a los hechos y situaciones estresantes, especialmente en el ámbito hospitalario. Por tanto, el psicólogo es el profesional encargado de facilitar la comprensión del proceso de salud y enfermedad. Además de brindar apoyo emocional al equipo multidisciplinario, pacientes y sus acompañantes. Ya que la Terapia Cognitivo-Conductual se puede considerar como una autoterapia que proporciona bienestar físico y psicológico.

Palabras clave: estrés, ansiedad, ambiente hospitalario, técnicas cognitivo-conductuales.

1. INTRODUCCIÓN

Actualmente, el estrés y la ansiedad se han convertido en un fenómeno mundial, según Ganster y Rosen (2013) mencionado por Ferreira et al. (2016). Una experiencia que se vive por mucho tiempo puede generar cambios que pueden afectar la salud física, mental y emocional.

En esa perspectiva, algunos profesionales que integran el equipo multidisciplinario consideran estresantes las tareas realizadas dentro del espacio hospitalario. Los profesionales están en contacto frecuente con pacientes con diferentes patologías. El riesgo de contaminación aumenta cuando se entra en contacto con quienes han sido sometidos a procedimientos invasivos (MATURANA y VALLE, 2014).

Así, este artículo tiene como objetivo identificar, en general, algunas técnicas basadas en la Terapia Cognitivo-Conductual. Entre estas intervenciones se encuentran: respiración diafragmática; técnicas de relajación; capacitación en manejo del estrés; registro de pensamientos disfuncionales que posibilitan la reestructuración cognitiva. Transformaciones en la forma de pensar y, posteriormente, de comportarse ante las situaciones (MARQUES y DELFINO, 2016). Las siguientes preguntas que orientaron este trabajo: ¿Cómo las técnicas basadas en la Terapia Cognitivo-Conductual pueden ayudar a disminuir el estrés y la ansiedad en el ambiente hospitalario? ¿Puede el uso de estas prácticas conducir al bienestar físico y psicológico?

Se realizó una revisión bibliográfica a través de una encuesta, con enfoque cualitativo, de la publicación de artículos nacionales e internacionales sobre el tema. Existe en la base de datos académica de Scielo y Google. Los principales investigadores estudiados para la elaboración de este material fueron Gazzaniga y Heatherton (2005), Marques y Delfino (2016), Adriano et al. (2017), Lima; Silva e Souza (2019), Mandato (2019), Yokoyama (2019), entre otros.

Este tema es relevante, ya que el tiempo en el ambiente hospitalario puede ser determinante. Y eso requiere el uso de técnicas más breves y directivas. Porque capacitan al sujeto para hacer frente a situaciones estresantes, producto de la rutina y condiciones impuestas por el contexto en el que se encuentra (PERÓN y SARTES, 2015).

2. EMOCIONES ANSIEDAD Y ESTRÉS

Las emociones dan sentido y sentido a la experiencia humana. Advierten sobre el peligro, forman vínculos afectivos entre individuos. Sin embargo, pueden causar algunos problemas. Una persona muy ansiosa puede quedar paralizada ante una nueva situación (GAZZANIGA y HEATHERTON, 2005).

Según Gazzaniga y Heatherton (2005), los expertos en psicología creen que las emociones son respuestas rápidas y automáticas a los eventos ambientales y están directamente relacionadas con los sentimientos. Los autores todavía diferencian la emoción del humor. Refleja los estados emocionales diversos y permanentes que ejercen una influencia negativa o positiva en el pensamiento y el comportamiento de una persona. Considerado como un patrón de respuestas conductuales y fisiológicas que extrapolan las capacidades del cuerpo.

El grado de estrés que siente una persona está determinado por varios aspectos: la forma en que percibe la condición estresante y las creencias subjetivas sobre los recursos internos que tiene para actuar frente al evento estresante. Estímulo amenazante del entorno en el que se inserta que requiere una respuesta inmediata para reducir o incluso huir del estímulo percibido como amenazante (GAZZANIGA y HEATHERTON, 2005).

Desde una perspectiva evolutiva, la ansiedad y el estrés se originan en el mecanismo de defensa del organismo. Ante una situación de peligro, existe un conjunto de respuestas conductuales y neurovegetativas que se corresponden con la reacción de miedo (MARGIS et al., 2003). El sistema nervioso neurovegetativo corresponde al sistema que involucra a todos los nervios y centros nerviosos que controlan las vísceras y glándulas del cuerpo. Participando de todas las funciones del organismo (SOBRINHO, 2003). La ansiedad puede verse como una respuesta inconsciente al estrés. Sin embargo, se desconoce el agente causante del estrés (BACHION et al., 1998)

Todas las personas experimentan algún nivel de ansiedad a diario. Sensación de que algo está por suceder. Pero el sujeto no puede identificar la causa del peligro, no puede identificar el objeto de la amenaza. Durante la etapa adaptativa, la ansiedad disminuye el estado de tensión. Y existen diferentes grados de los más leves que hacen al individuo más consciente física y mentalmente. Al grado más alto donde te sientes paralizado. Haciéndolo improductivo y este estado puede cronificarse y dar lugar a la aparición de enfermedades (BACHION et al., 1998).

Según Adriano et al. (2017) el estrés tiene componentes físicos, fisiológicos y emocionales. Comportamiento que presenta el organismo ante una circunstancia que puede interpretarse de manera negativa o positiva. Esta última tiene lugar en la etapa inicial conocida como fase de alerta. El sujeto logra esquivar y escapar de situaciones vistas como amenazantes. Sin embargo, si la situación estresante persiste por mucho tiempo, la persona comienza a sentirse extremadamente cansada.

La última etapa es la de semi-agotamiento, la tensión va más allá del límite de lo que es posible controlar. El agotamiento es el período más negativo hay un desequilibrio interno el individuo se siente incapaz de tomar decisiones, concentrarse en las tareas diarias Las patologías comienzan a aparecer después de una disminución en la resistencia física y emocional del cuerpo. (ADRIANO et al., 2017)

Según Metring (2011) el Sistema Nervioso Autónomo (SNA) está formado por dos divisiones: los sistemas Parasimpático (P) y Simpático (S), cuyas funciones opuestas permiten la homeostasis, el equilibrio del sistema biológico aún en situaciones de cambios constantes en el medio ambiente. . El sistema parasimpático actúa de manera más conservadora, mientras que el sistema simpático prepara al organismo para responder de manera inmediata ante circunstancias consideradas estresantes.

Gazzaniga y Heatherton (2005) mencionan el término respuesta de lucha o huida creado por el psicólogo Walter Cannon, de Harvard, para describir las reacciones físicas de los animales ante un ataque. El bazo se contrae y la frecuencia cardíaca aumenta, redistribuyendo la sangre desde la piel y las vísceras hacia la musculatura y el cerebro. La respiración se hace dificultosa y las pupilas de los ojos se dilatan. El hígado libera una gran cantidad de glucosa en el cuerpo. Y esto termina liberando mucha energía. Todo sucede en segundos y permite dirigir toda la energía para enfrentar la amenaza.

Ganster y Rosen (2013) citado por Ferreira et al. (2016) destaca que el estrés en el ambiente laboral se ha convertido en un fenómeno mundial, y a largo plazo puede generar cambios que afecten la salud física, mental y emocional de los profesionales.

Algunos profesionales de la salud pueden considerar estresantes las tareas realizadas en el hospital. Una organización con una estructura jerárquica, estrictas reglas de funcionamiento, en la que el trabajador está en constante contacto con pacientes que padecen las más diversas enfermedades (STEKEL, 2011). Un lugar donde el riesgo de contaminación es frecuente, requiriendo mayor atención por parte del trabajador. Principalmente, cuando están en contacto con quienes realizaron procedimientos invasivos (MATURANA y VALLE, 2014).

3. EL PAPEL DEL PSICÓLOGO EN EL ESPACIO HOSPITALARIO

El ámbito de la salud exige en el día a día una respuesta inmediata de los trabajadores para que la asistencia a los pacientes permita minimizar las consecuencias. Esencialmente, en cuanto a la negligencia de la conducta, para evitar errores y exposición a situaciones agravantes. Asociado a la complejidad de las actividades realizadas, el grado de compromiso y las responsabilidades que impone este tipo de cuidado que exige un contacto permanente con el sufrimiento de los demás. Esto aumenta aún más la ansiedad y el estrés de los pacientes, sus acompañantes y los equipos de salud multidisciplinarios que trabajan en este contexto (ADRIANO et al., 2017).

En esta perspectiva, la Psicología Hospitalaria puede verse como un campo con múltiples posibilidades de actuación (ALMEIDA y MALAGRIS, 2011). En los más diversos sectores, desde el ambulatorio hasta las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). En las salas, integra los equipos responsables de cuidados paliativos, especialmente para aquellos que están al final de la vida. El psicólogo en el ámbito hospitalario actúa de forma interdisciplinar, con el fin de humanizar la actuación de los equipos multidisciplinares de salud (LIMA, SILVA y SOUZA, 2019).

El psicólogo hospitalario media en la relación entre el paciente, su familia y el equipo de salud. El profesional responsable de dar voz a las personas frágiles. A través de una escucha acogedora, en la que es posible comprender los miedos y la inseguridad que provoca la hospitalización. Y el uso de prácticas intervencionistas que permitan disminuir los niveles de estrés, ansiedad ante las situaciones vividas (LIMA; SILVA y SOUZA, 2019).

El interés por actuar en este campo surge de la necesidad de comprender y reflexionar sobre la salud y la enfermedad desde una perspectiva psicosocial y desde la intervención individual y/o grupal (ALMEIDA y MALAGRIS, 2011). En este contexto, el uso de la Terapia Cognitivo Conductual se vuelve muy beneficioso, ya que el hospital es un ambiente que requiere el uso de técnicas más directivas, una modalidad breve dirigida a crear mecanismos que permitan al sujeto enfrentar la enfermedad y la condición de trabajo impuesta (NEVES NETO, 2001 apud PERON y SARTES, 2015).

4. EL PSICÓLOGO EN EL HOSPITAL Y LAS INTERVENCIONES COGNITIVO-CONDUCTUALES

El psicólogo facilita la comprensión del proceso de salud y enfermedad, brindando apoyo emocional a los profesionales de la salud, pacientes y sus acompañantes. Sin embargo, el tiempo es un factor determinante que delimita la actuación del psicólogo dentro del espacio hospitalario y los temas a trabajar deben estar centrados en el presente (YOKOYAMA, 2019).

Según Judith Beck, la Terapia Cognitivo-Conductual surgió a principios de la década de 1960, de la mano de Aaron T. Beck, como una psicoterapia breve y estructurada. Enfocado en el momento actual en la solución de los problemas que se presentan aquí y ahora, en el cambio de pensamientos y comportamientos disfuncionales (BECK, 1997).

Por lo tanto, una psicoterapia educativa centrada en el presente y en lo que los motivó a buscar tratamiento. La metodología utilizada se basa en la cooperación entre el psicoterapeuta y el cliente, con el fin de generar los cambios necesarios para superar los problemas actuales. Los propósitos establecidos a partir de las preguntas presentadas permiten a la persona aprender nuevas estrategias consideradas más funcionales (LIMA, 2013).

Los programas para controlar la ansiedad y el estrés comenzaron a aplicarse a mediados de la década de 1970 (MURTA, 2005). Sin embargo, en Brasil, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) comenzó a desarrollarse a finales de la década de 1980. Desde entonces, su uso ha aumentado gradualmente, especialmente en los últimos años (PERON y SARTES, 2015). Las Intervenciones Cognitivo-Conductuales se basan en la comprensión subjetiva de cada individuo a través de la tríada de pensamientos (la forma en que se ve a sí mismo, al entorno y proyecta el futuro), generados por él. Se observa que los pensamientos (creencias) forman emociones y estas dan origen a la conducta (MARQUES y DELFINO, 2016).

Actualmente, según Murta (2005), la mayoría de las estrategias para reducir el estrés y la ansiedad se centran en el sujeto con intervenciones multimodales, de las cuales la terapia cognitivo-conductual ha ido ganando cada vez más protagonismo. El sujeto toma conciencia de las causas y consecuencias del estrés y la ansiedad.

Las intervenciones cognitivo-conductuales buscan diversificar el uso de técnicas que permitan establecer un repertorio más saludable frente a circunstancias que desencadenan ansiedad y estrés exacerbados (MURTA, 2005). Algunos incluyen practicar técnicas de respiración diafragmática, técnicas de relajación y entrenamiento de estrés. Además, registros de pensamientos disfuncionales, mindfulness y reestructuración cognitiva (MARQUES y DELFINO, 2016).

En la respiración diafragmática, la persona aprende a inhalar y exhalar a través del diafragma. Se le pide que coloque una mano sobre su abdomen y la otra sobre su pecho. Conteniendo la respiración de esta manera durante aproximadamente tres minutos. Es posible reducir la ansiedad centrando conscientemente la atención en el proceso de respiración (MARQUES y DELFINO, 2016). Las prácticas de relajación permiten a la persona alcanzar un estado de tranquilidad mental y física. El organismo vuelve a su estado normal a través de actividades de contracción y relajación, trabajando la tensión muscular del cuerpo (MANDATO, 2019).

El Entrenamiento que tiene como objetivo el control del Estrés mejor conocido como (TCS) tiene como objetivo proponer un cambio en relación a la forma de vida y comportamientos basados ​​en los cuatro pilares que sustentan la técnica: reestructuración cognitiva y conductual; prácticas de actividad física; nutrición más saludable; además de técnicas de relajación que reducen la tensión física y mental (BORGES et al., 2009). En la técnica de atención plena, el individuo se enfoca en el momento actual mediante el registro de emociones, pensamientos y comportamientos. Atrae la atención de manera sostenida a cada tarea realizada o fenómeno vivido (MARQUES y DELFINO, 2016).

Según Mandato (2019) en los registros de pensamientos disfuncionales el sujeto puede constatar los pensamientos menos adaptativos que le provocan sufrimiento. A partir de la reestructuración cognitiva, el individuo aprende a observar e identificar pensamientos disfuncionales, reemplazándolos por otros más adaptativos y, en consecuencia, hay un cambio de comportamiento (LIMA; SILVA y SOUZA, 2019). Borges et al. (2009) destacan que el afrontamiento de circunstancias estresantes a través de la estrategia de reestructuración cognitiva reduce los niveles de estrés y ansiedad.

Stekel (2011) afirma que a través de esta terapia el sujeto se vuelve capaz de lidiar más funcionalmente con estos estímulos estresantes desde el momento en que comprende el entorno en el que se inserta. Debido a su carácter educativo, la Terapia Cognitivo-Conductual permite que el cliente realice una autoterapia.

Dado que pretende enseñar a la persona algunas técnicas que permitan prevenir las recaídas y promover el bienestar físico y mental (MANDATO, 2019). Está destinado a reducir los niveles de estrés y ansiedad en el cuerpo. Y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida de los pacientes, sus acompañantes y los profesionales que integran el equipo multidisciplinario de salud (LIMA; SILVA y SOUZA, 2019).

5. CONSIDERACIONES FINALES

Las actividades ocupacionales a menudo se pueden considerar como una fuente de logro. Sin embargo, muchas veces la persona se siente incapaz de hacer frente a las presiones que impone la rutina laboral. Por lo tanto, algunos profesionales de la salud pueden sentirse agotados mientras trabajan. Porque realizan una gran cantidad de cuidados a diario y están en contacto frecuente con los más diversos tipos de patologías. Y eso acaba aumentando el estrés y la ansiedad. Por lo tanto, se debe prestar atención a la salud física y mental. Sobre todo, por la particularidad de las tareas que realizan.

Parece que el trabajo de los psicólogos que utilizan la Terapia Cognitivo-Conductual en el ámbito hospitalario ha crecido considerablemente en las últimas décadas. Centrada en el momento actual, este tipo de psicoterapia breve y estructurada ha demostrado ser muy beneficiosa desde esta perspectiva. El enfoque Cognitivo-Conductual combina técnicas cognitivas y conductuales.

El uso de estas prácticas posibilita desarrollar las habilidades necesarias para que la persona pueda enfrentar de la mejor manera los estímulos estresantes presentes en el ambiente, especialmente el hospitalario. Por lo tanto, el artículo en cuestión puede ser considerado como base para futuras investigaciones para ampliar la discusión y la comprensión de este tema. Bueno, esta terapia puede ayudar significativamente a reducir la ansiedad y el estrés.

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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BACHION M. M. et al. ESTRESSE, ANSIEDADE E COPING: Uma revisão dos conceitos, medidas e Estratégias de Intervenção Voltadas para Prática de Enfermagem. Revista Mineira de Enfermagem, v. 2, n.1, p. 33-39, 1998. Disponível em:<http://www.reme.org.br/artigo/detalhes/867> Acesso em: 22 Mai. 2020.

BECK J.S. Pontos a serem problematizados e discutidos: História da Terapia Cognitiva e os dez princípios da Terapia Cognitiva elencados por Judith Beck. Terapia Cognitiva: teoria e prática. Porto Alegre: Artmed, pp.17-25, 1997.

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FERREIRA CA., et al. O contexto do estresse ocupacional dos trabalhadores da saúde: Estudo Bibliométrico. Revista de Gestão em Sistemas de Saúde. v.5, n.2, p. 84-99, 2016. Disponível em: <http://www.revistargss.org.br/ojs/index.php/rgss/article/view/233> Acesso em: 24 Mai.2020.

GAZZANIGA, M.; HEATHERTON, T. Emoções, Estresse e Coping. Maria Adriana Veronese (trad.). Ciência Psicológica Mente, Cérebro e Comportamento. 2. ed.Porto Alegre: Artmed, pp.312-341, 2005.

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LIMA, F. S; SILVA, A. C. P. da; SOUZA T. de O. Olhar Humanizado na Prática do Psicólogo no Ambiente Hospitalar. GEPNEWS, Maceió, a.3, v.2, n.2 pp.448-453, 2019.

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[1] Especialización en Terapia Cognitivo-Conductual por la Facultad Brasileña de Investigación y Extensión Docente (FABEX). Postgrado en Salud Mental y Atención Psicosocial por la Universidade Estácio de Sá. Licenciada en Pedagogía del Instituto Superior de Educación de la Faculdade Fortium Brasília-DF.

Enviado: Julio de 2020.

Aprobado: Agosto de 2020.

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