Masculinidades públicas en Princesa del Sertão: Comportamientos y perfiles de hombres durante la Primera República en Caxias / MA

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ARTÍCULO ORIGINAL

RIBEIRO, Jakson dos Santos [1]

RIBEIRO, Jakson dos Santos. Masculinidades públicas en Princesa del Sertão: Comportamientos y perfiles de hombres durante la Primera República en Caxias / MA. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 12, Vol. 07, páginas 75-91. Diciembre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/historia-es/princesa-del-sertao

RESUMEN

Este texto tiene como objetivo analizar la enunciación de las masculinidades públicas durante la experiencia de la Primera República en la ciudad de Caxias, Maranhão, la luz de la prensa de la ciudad. Por lo tanto, el objetivo de la investigación es problematizar los discursos y sus implicaciones en la definición de este modelo de masculinidad en las Caxias. Para el desarrollo de la investigación, se utilizó la metodología de análisis del discurso, que llamaría los significados de la palabra y los significados sociales. En este sentido, identificamos que estas prácticas de masculinidades eran el resultado de las estrategias discursivas constituidas en las redes representativas de la prensa caxiense – individuo que nació en Caxias, articuladas al proyecto nación y ciudadano, a los sentidos de progreso, cuerpo y ciudad marcados por género. Así, a lo largo de estos análisis, identificamos como resultado que tales masculinidades construidas discursivamente estaban en diálogo con las experiencias masculinas cotidianas del contexto caxiense pertenecientes a nuestra reflexión histórico-social.

Palabras clave: Voz, prensa, masculinidad, ideal.

INTRODUCCIÓN

Pensando en el tamaño de la prensa, nos dimos cuenta de que “el periódico, la revista y el cartel – vehículos de palabras impresos – mejoraron el consumo de cada pedido. A pesar de estos avances, la prensa brasileña todavía estaba lejos de su “fase de consolidación” como señala Juarez Bahia e incluso la “gran prensa”, como afirma Nelson Werneck Sodré.

De esta manera, al pensar en la prensa caxiense durante la Primera República, buscamos destacar en nuestros análisis los temas centrados en la vida cotidiana de la ciudad de Caxias, en la época republicana, así como en los discursos que circulaban sobre las formas de pensar los conceptos de masculinidad y de los hombres públicos. En esta brújula es importante señalar que estas masculinidades estaban dentro de una premisa de orden (ideal) y desorden (real). Un posible factor a percibir a la luz de las representaciones de estos discursos e imágenes presentes en estos diarios. Es por eso que Roger Chartier señala que:

[…] en primer lugar, las operaciones de recorte y clasificación que producen las múltiples configuraciones gracias a las cuales la realidad es percibida, construida, representada; entonces los signos que pretenden hacer reconocer una identidad social, mostrar una identidad propia al estar en el mundo, significar simbólicamente un estatuto, un orden, un poder; por último, las formas institucionalizadas a través de las cuales los “representantes” encarnan de manera visible, “presente”, la coherencia de una comunidad determinada, la fuerza de una identidad o la permanencia de un poder. (CHARTIER, 2002, págs. 61-80).

En este sentido, podemos pensar en cómo el periódico, O Paiz, aborda, por ejemplo, el papel de los periodistas en el desarrollo de la información.

El periodista tiene en la sociedad una influencia mucho más profunda que la de la escuela magistral y una responsabilidad mucho más seria. Es el periódico el que remite y explica a la gente los diferentes fenotipos de su vida política, de su vida social, de su vida económica.

Es el periódico el que critica a las instituciones y las costumbres.

Es el periódico el que establece el criterio por el cual los hechos de la vida civil y de la vida moral deben ser juzgados.

Es el periódico el que pone a la multitud en el punto de vista sobre los altos temas de honor, dignidad y deber. (JORNAL O PAIZ, 26 de junio de 1904, Anno II, número 75, p.03).

En este caso, los discursos se moldean para que no se infiltren por otras interpretaciones, porque esto podría descarrilar el mismo juego de intereses por el cual los productores de estos discursos se lanzan a este juego linguístico. La idea es hacer que estos discursos enmarque en espacios aislados con respecto a múltiples significados, es decir, protegiéndolos de la infiltración de las propias entonaciones del autor, esto simplifica y consolida las características linguísticas individuales, como los intereses de los productores de estos discursos.

Para Bakhtin, los discursos están influenciados por las condiciones económicas de los grupos sociales que los emiten. En cada época, estos aspectos deben tenerse en cuenta, ya que son puntos de medida para evaluar el grado de intereses insertados en la tesis discursiva de los discursos producidos. En este sentido, el lenguaje registra “las impresiones del discurso de los demás y la personalidad del locutor, los tipos de comunicación socio-ideológica que cambian en el curso de la historia se manifiestan con un alivio especial”. (BAKHTIN, 2006, 157).

Sócrates Nolasco (1993), cuando piensa en la idea de la violencia después de esta realidad que estamos analizando, nos trae importantes contribuciones para discutir, por ejemplo, cómo la validez social de “la agresión se ha convertido para los hombres en sinónimo de iniciativa. Encarnada en sus identidades, la agresión se convirtió, para un hombre, en un elemento de constitución que, superpuestado de virilidad, produce los “machos”. (NOLASCO, 1993, p. 76).

La forma en que la República se materializó en Brasil, en sus primeros años, en realidad puede constituirse como señaló José Murilo de Carvalho en su obra Os Bestializados, aunque esta bestialización se experimentó de varias maneras, especialmente en el deseo de ser una República. Así, mientras hojeé las páginas de los periódicos caxienses para descifrar los comportamientos, los perfiles masculinos, las cuestiones de género relacionadas con el mundo de los hombres y sus interseccionalidades, me di cuenta de lo mucho que los discursos republicanos estaban presentes, intercalados principalmente entre los deseos de manifestar una nación ideal.

Como afirma Durval Muniz de Albuquerque, dentro de la vida cotidiana, las prácticas de género, en las formas “[…] de ser hombre no están determinadas ni por la genitalidad ni por los códigos de la sexualidad. El género no es natural, siendo una creación histórica y cultural, ni está completamente ligado a un orden dominante de prescripciones ”. (ALBURQUERQUE JUNIOR, 2003, p. 08).

En este caso, el ideal republicano constituido dentro de la Primera República se manifestó de varias maneras en Brasil. Esto se debe a la propia dimensión del país, así como a las formas de comunicación en ese contexto, porque incluso con la renovación de las tipografías todavía era posible comprobar los lugares cuya producción periodística utilizaba técnicas rudimentarias. Esto, sin embargo, no impidió que la prensa fuera utilizada como interlocutora de ideales republicanos. A través de esta pregunta, analizando los discursos de los creadores de la Nación Ideal, esta investigación -entrelazada con teorías de género, especialmente con estudios dirigidos a entender las representaciones sobre la figura del hombre y de las interpretaciones masculinas- busca entender cómo la prensa caxiense representaba lo que era el ideal de la masculinidad a lo largo de las páginas de los principales periódicos, el ideal de un hombre que debe presentarse en el juego social de la ciudad en ese contexto.

Dado que, al caminar por las páginas de estos periódicos que circulaban en Caxias durante la Primera República, percibimos una fuerte representación de las formas ideales, de cómo este hombre debe comportarse en el régimen republicano que apareció en el país, especialmente cuando se percibe que las publicaciones periódicas buscaban resaltar qué posturas son aceptables en lugares públicos, en espacios de sociabilidad y, también, qué principios relacionados con la idea del hombre honorable deben coexistir con este hombre dentro de sus relaciones sociales , además de reforzar el cuidado con su alto control ante los desacuerdos, causados por diversas razones.

Por lo tanto, se observa que se buscó impresionar en la escena social, desde las prácticas de los individuos, la noción de orden y desorden, que denota en esta perspectiva los objetivos de construir una ciudad moderna con el fin de contribuir a lograr el progreso y desarrollo del país en ese momento.

Así, podemos percibir que la prensa pretendía presentar la existencia de dos tipos de perfiles: los primeros son los temas que presentamos en la nota utilizada al comienzo de esta discusión, que representan a los hombres pertenecientes a los segmentos populares – estos, a los ojos de la prensa, son sujetos vistos como individuos revoltosos, como un contramodelo a los ideales de orden y progreso tan exaltados en el período de la Primera República.

En este caso, al mirar los periódicos encuestados, refiriéndose a la primera República, en Caxias/Ma, nos damos cuenta de que los Caxias, representados en estas páginas, es una ciudad de progreso, orden, disciplina, desarrollo, y también una ciudad que afloraentre a través de discursos una diversidad de comportamientos que se entrelazan entre los comportamientos dichos y entendidos como ideales, así como entre los entendidos y entendidos como contraventores.

El procedimiento supone que la distancia se toma en relación con los principios que fundaron la historia social de la cultura en su significado clásico. Una primera variación se marcó frente a una concepción sociográfica estrecha que postula que las divisiones culturales están necesariamente organizadas de acuerdo con una perspectiva social previamente construida. Creo que es necesario rechazar esta dependencia que relaciona las diferencias en los hábitos culturales las oposiciones sociales dadas a priori, ya sea en la escala de contrastes macroscópicos (entre las élites y el pueblo, entre los dominadores y los dominados), o en la escala de diferencias menores (por ejemplo, entre grupos sociales jerárquicos por los niveles de riqueza y actividades profesionales. (CHARTIER, 2002, p. 70).

La Princesa del Serto, como los discursos presentes a través de la prensa, a través de los periódicos, es una ciudad que también vivió los males de ser un centro de expresividad económica, porque problemas como la falta de seguridad son elementos que estaban presentes en el perímetro de la ciudad.

Los discursos producidos en estas páginas imprimen una identidad que está en los caminos del desarrollo, pero que todavía experimenta los principios de la buena moralidad. Caxias es una ciudad en la que las personas experimentan principios religiosos y, aún más, practican las enseñanzas que se presentan en un discurso religioso.

Las formas de enunciación de los discursos deben tenerse en cuenta, porque la tendencia analítica del discurso indirecto se manifiesta por el hecho de que los elementos emocionales y afectivos, que también están presentes en la constitución de estos discursos, “no se expresan en el contenido, sino en las formas de enunciación”. (BAKHTIN, 2006, p. 199).  Así, Bakhtin llama la atención sobre el peso de las palabras, actúan e interactúan en múltiples sentidos, debido a la fuerza de caracterizar el significado, que se refuerza de la misma manera que su tonalidad o su valor típico.

En este caso, la preparación de lo antes mencionado adquiere contornos en la narración, hasta el punto de que puede dar al contexto narrativo características y matices en los que el discurso citado, preservando las propias entonaciones del autor, conducirá la narrativa exclusivamente dentro de los límites de la óptica.

El significado del discurso se construye desde la perspectiva de dar al sujeto las contribuciones, que, según los productores de estos discursos, son “esenciales” para los temas en el espacio social en el que se insertan. “El destino de la palabra es el de la sociedad que habla.” (BAKHTIN, 2006, p. 199). La palabra dentro del discurso es un fenómeno ideológico por excelencia, y acompaña el desarrollo de la ciudad y la modernidad que se establece en el espacio de la ciudad.

Así, podemos añadir que los discursos tienen un poder disciplinario que permite la fabricación de una realidad, de una subjetivación subjetivación. Los discursos funcionan como dispositivos que existen como una práctica.

EL HOMBRE PÚBLICO EL HOMBRE DE LA CIUDAD

La formación educativa entre los miembros de la élite se ha convertido en todo el proceso de creación de distinciones sociales, un vector para imprimir, en el protuberancia social, aspectos de diferenciaciones entre los poseedores del poder y los llamados segmentos populares. Los chicos de élite tenían un cierto destino para la formación como médicos y abogados. Estas profesiones ocupan, principalmente, en este contexto de la República, un aspecto de afirmación de las capacidades de estos hombres para asumir tareas en el espacio público.

Así, ser abogado, por ejemplo, sería tener un capital simbólico y cultural expresivo, porque representaba para alcanzar un estatus diferente con los demás hombres de la sociedad. Un hecho preponderante en el imaginario social brasileño, pero que fue importado de Europa a la realidad de Brasil.

En este caso, la importancia que la educación dio a los segmentos más ricos de la sociedad se hizo de manera expresiva, porque significaba reforzar la distinción social ante el otro. El gobierno estaría bien y, aún más, la élite estaría bien, si estuviera formada por jóvenes formados para asumir posiciones consistentes en significado social y poder ante la sociedad.

En Caxias, por ejemplo, cuando era noticia que un nuevo abogado o médico había logrado la formación, es decir, obtuvo el diploma, hubo homenajes en la prensa por otros abogados, refiriéndose a este nuevo hombre perteneciente al mundo de las leyes.

Soltero

Acaba de obtener una licenciatura en Derecho de la Facultad de Recife, nuestro talentoso amigo José Martins de Freitas, que ya se encuentra en la capital de este estado de viaje aquí. Lo esperamos con ansias, como también esperan su ilustre que el Dr. Jesuino Freitas y Exma esperan.  Familia a los cuásimos que comprimamos para la intensa alegría de saber que han llegado al final de la vida academia este joven distinto, que entrará en la vida práctica siendo el portador de un nombre responsable.

Saludos a la familia de soltero e ilustre. (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 22 de diciembre de 1893, Año VII, número 86, p. 02).

Los jóvenes caxienses que destacaron fueron presentados por la prensa como modelos a seguir, los hijos de miembros de élite que salieron a estudiar a los principales centros, por ejemplo, Recife, fueron referidos como símbolos de la manera ideal de cómo otros jóvenes deben entender su papel como ciudadanos. La intención, como señalamos en las noticias antes mencionadas, era un espectro para pensar en una nación de sabios, capaz de dirigir al país en el pulso del orden y el bienestar.

Los hombres brasileños que se han adherido tanto al coronelismo como al tenentismo tienen perfiles muy similares, incluso en el caso de dos momentos diferentes de la historia. En ambos, el hilo conductor de la composición de las identidades sociales se comprometió a la acumulación con la acumulación de bienes y el prestigio social. (NOLASCO, 1993, p. 93).

En este caso, cuando el joven se convirtió en un hombre de letras, un hombre de leyes, el periódico todavía publica que los logros del joven soltero no cesaron, siendo aún más exaltado por la prensa local. Desde esta perspectiva, el periódico presenta una página con los elogios de la buena suerte deseados por otros abogados de la ciudad.

En este caso, el periódico Gazeta Caxiense publica el homenaje, en ese momento, al Dr. José Martins de Freitas, que fue insertado, desde la graduación, al grupo de hombres con prominencia social, por su formación. Recordando que los bacharéis eran vistos como hombres prominentes, vistos el prestigio constituido a las profesiones de abogado y médico. En ese momento, es exaltado por haber mejorado sus facultades mentales, en las que, según el periódico, cultivó de una manera muy expresiva sus potencialidades.

El Dr. José Martins Freitas, que acaba de ser honrado por la Facultad de Derecho de Recife, es uno de esos pocos jóvenes, que unen una inteligencia vigorosa y cultivan bien las virtudes cívicas que tanto nobilitam como degradan al hombre en la sociedad.

Carácter serio, reflejado y recto, el joven Bachelor ya se ha revelado, en los pocos actos de su público el hombre […]

Sea así, porque bien entre nosotros […], cuyos servicios esperan durante mucho tiempo el futuro de la patria. (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 1 de enero de 1894, Año VIII, número 89, p. 01).

 Se percibe que José Martins Freitas fue capaz de apoyar, dentro del juego social, frente a los demás individuos pertenecientes al grupo, lo que destaca el valor de la masculinidad de este tema. La idea de mantenerse conectado con los principios de buena conducta del individuo, que ha afectado sus momentos con sus estudios, fue para la sociedad caxiense un factor de gran importancia para que los jóvenes, los hombres, los maestros del mañana, pudieran sentir el peso de la responsabilidad de ser un hombre y sus obligaciones como hombre público.

Muchos habían abrazado la vida literaria y académica como alternativas a la debacle de la economía de la familia. Otros tenían en el servicio público la única manera de, aprovechando su capital simbólico, si mantienen una subjetividad lo preparaban. (ALBUQUERQUE J-NOR, 2013, p. 57).

Durval Muniz de Albuquerque Junior (2013) señala que en la Primera República, en la que la clase dominante pretendía estar cada vez más comprometida con ser moderna, era notorio enviar a los niños pequeños a estudiar fuera del país, o incluso en instituciones dentro del país, como escuelas técnicas, escuelas de derecho y medicina. Lo que demuestra en este viaje, por parte de estos miembros de la élite que sostuvo,

[…] una creciente preocupación por dar a los jóvenes una educación coherente con una nueva realidad social, una economía basada en la industria, la tecnología y el trabajo libre y asalariado. (ALBUQUERQUE JÚNIOR, 2013, p. 54).

Así, en otro momento, se compara al joven abogado con la misma espada de la justicia utilizada por los militares para sostener el honor del país, por lo que se observa que el ideal masculino se proyecta dentro de las premisas de la buena profesión elegida por los jóvenes. En este caso, como señala Rayanne Connell, las masculinidades son configuraciones de prácticas, es decir, dentro del espacio social el individuo en cuestión tenía prácticas que apoyarían su acción social, pero que no son únicas, porque estas prácticas pueden ser diferentes, principalmente, por el espacio, en el que tales prácticas son efectivas.

En este sesgo, a los ojos de otros hombres, otros abogados que escribieron palabras de bienvenida al nuevo soltero, como sinónimo del paso del hombre inexperto, al hombre maduro y más responsable, con la edad adulta.

Si patria necesita la espada militar para sostener el honor nacional y el sacrosanto tasson de la libertad tan preciso la espada de la justicia gestionada por la mano firme de un recto e integro la ley de los soldados si corresponde para establecer la paz y la armonía del boin de los pueblos de las diversas clases sociales.

Así que Patria debe regocijarse cuando ve a otro hijo de su ataque y dispuesto a distribuir la rectitud, elevándola a los ojos del mundo que admira y respeta.

El Dr. Freitas que acaba de recibir la licenciatura del colegio de Recife proporcionará a su padre servicios relevantes porque es un joven inteligente y patriótico.

Representar el preito y el homenaje a los duros personajes y convicciones firmes, lejos de ser adulaciones honorables, es la obligación de todos los que reconocen predicados.

El Dr. Freitas, de joven, tiene un futuro que sonríe brillante y aventurero y se convierte sin duda en uno de los principales adornos de la masgistratura brasileña o patrón distinto de los derechos diferidos, grande si principalmente por los precedentes de su ilustre y respetable pregenitor.

Así que acepte al Dr. José Martins nuestras felicitaciones por la nación de su erudito tiroideo y por su regreso al bodey de su familia extrema y acumulado con nostalgia.

Eduardo de Berredo (Dr). (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 1 de enero de 1894, Año VIII, número 89, p. 01).

Al identificar las adjeciones liberadas en honor al nuevo abogado, observamos que instituye un modelo de masculinidad existente en el núcleo de la élite caxiense. Es posible comprender la importancia de capacitar a los jóvenes en cursos de renombre en ese contexto, como el curso de derecho, principalmente porque su formación se llevó a cabo en la Facultad de Derecho de Recife. En este período de la Primera República, el caso del Dr. José Martins Freitas revela cómo la masculinidad basada en las características de los hombres blancos, católicos y alfabetizados tuvo validez social para impresionar a estos hombres como hombres ideales.  Por lo tanto, Muniz señala que:

[…] una identidad personal que tiende a reproducir modelos y lugares de materia previamente definidos, pasa a la sociedad burguesa, en la que cada subjetividad debe ser cortada para ser autónoma y diferencial en relación con los modelos de tradición. (ALBUQUERQUE JÚNIOR, 2013, p. 33).

En este sentido, las prácticas que destacan los logros del joven abogado, configurado en el caxiense imaginario social, el individuo que incorporó las características del perfil de masculinidad ideal para ser visto, idealizado, y entendido como un modelo para el otro. En vista de la difusión de buenas impresiones, de modelos de masculinidad, nos dimos cuenta de que los periódicos caxienses buscaban sacar a la vista todos los comportamientos que pudieran influir en la constitución de modelos para otros hombres.

Así, podemos percibir, en un ejemplo reportado por el periódico Gazeta Caxiense, en el que el representante de las leyes se dibuja por las palabras que le hacen referencias, con las palabras más sublimes que pueden denotarlo como un modelo de masculinidad para los hombres caxienses.

Dr. Rodrigo Octavio

Durante días encontramos en esta ciudad a nuestro amigo privado, que acaba de ser nombrado fiscal de San José dos Mattoes donde, por supuesto, conocerá grangear las grandes simpatías que añaden attrahir los personajes si su tempera.

Teniendo una inteligencia vivaz y virtudes cívicas apreciables, sin haber intenado aún en las pequeñas intrigas de esta politiquería tórrida que deteriora tanto los sentimientos humanos, el Dr. Rodrigo es hoy una de las esperanzas más fuertes de Patria, que tanto y mucho necesita los esfuerzos, la independencia y el acto de sus destellos en el momento poco blando en el que encontramos.

Al joven digno abrazamos a affectuosamente. (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 1 de junio de 1894, Año VIII, número 131, p. 02).

En casos exitosos de hombres que se ocupan de las leyes, como abogados y magistrados, estos son intensamente señalados por los Periódicos de Caxienses como sujetos de buena naturaleza, por lo que nos damos cuenta de que son vistos como modelos, capaces de resolver los problemas de la ciudad. Sobre esta premisa, podemos utilizar las consideraciones de Michel Kimmel, en las que el autor, al pensar en la llamada masculinidad hegemónica, considera que se manifiesta y puede entenderse en el juego social. En este caso, esta masculinidad se construye en el proceso de oposición, es decir, creando elementos que son exaltados como formas de acreditar al hombre ideal con un cierto apoyo, por lo que siempre percibimos palabras que evidencian las cualidades de este hombre.

Por un ideal de masculinidad que se confundía con la imagen muy positiva de la sociedad burguesa, donde cualidades como el autocontrol, la disciplina, la fuerza, la iniciativa, el coraje, la responsabilidad, etc., definían las virtudes sociales en sí mismas, los agentes que no estaban dentro de las normas estipuladas se destacaban como extraños extraños y peligrosos. (OLIVEIRA, 2004, p. 78).

Por eso, en otro momento, el periódico considera relevante destacar que la ciudad necesitaba hombres capaces de ayudar en el bienestar que eran los Caxias “tranquilos y moralizados”, porque desafortunadamente había hombres que no corroboraban mantener la tranquilidad del pueblo, como fue el caso de la venida de Rodrigo Octavio.

El diario mencionó a los portugueses que vivían en la ciudad desde hacía cinco años, pero que insistían en constituir el desorden de los caxienses. Según la noticia, el extranjero era muy conocido, donde en el espacio de la ciudad hay pocas “[…] personas en Caxias que no lo conocen como un turbulento, un desordenado, un perturbador del sector público, un irrespetuoso de la moral, enemigo de la honestidad “. (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 12 de junio de 1894, Año VIII, número 136, p. 02).

En este caso, según las prácticas del extranjero portugués, que estaba en Caxias, este era visto como el sujeto que no cumplía con las prerrogativas del buen hombre, presenta acciones que son vistas y desmentidas por la sociedad Caxiense, que denota, según Bourdieu, como un cuerpo que está en el mundo social, pero este mundo social no está en su cuerpo, es decir, , son sus reglas y costumbres que son contrarias al pensamiento de la ciudad en este contexto.

Desde esta perspectiva, Oliveira considera que el habitus masculino es un conocimiento en el que el hombre adquirió y se inscribe en su cuerpo y se expresa en sus conductas, actitudes y comportamientos, dando como resultado el final como capital simbólico. Así, cuando pensamos en el habitus constituido entre el hombre de las leyes, el fiscal, el joven abogado portugués y el abogado, se identifica que en relación con las descripciones constituidas sobre ellos en las páginas del periódico, observamos que el habitus de cada uno se instituyó de manera diferente.

En esta forma de entender, Oliveira (2004) señala que, al pensar en la constitución de un habitus masculino,”[…] derivado del campo de las relaciones de género, reproducido en las experiencias de interacción de la masculinidad y (in) formada por la inserción social del agente, está postulando que los comportamientos de los agentes, en este caso los hombres, en general reflejarán aspectos de esta inserción”. (OLIVEIRA, 2004, p. 220).

En este sentido, la llamada virilidad, considerada como verdadera, estaría condicionada al promotor, al joven abogado, porque desde la perspectiva de la idea del trabajo presentan aspectos innegables, además de ser aprobados a los ojos de la sociedad caxiense, porque presentan éxito en sus carreras y, principalmente, reproducen experiencias que dialogan con los intereses de los miembros que adoran la moral y las buenas costumbres. Por lo tanto, al mirar los elementos del capital simbólico, en los que uno se protege en relación con la imagen de este individuo, los discursos no buscan resaltar su sexualidad, sino sus prácticas.

En esta perspectiva de las acciones, que califica al hombre ideal, sus prácticas como hombre benevolente también se vieron a los ojos de la prensa caxiense, como el caso siguiente donde se publican sus acciones a los pacientes que viven en el Ayuntamiento de Caxias.

Caridad. Registramos con satisfacción la acción caridoza practicada por el Sr. Antoniò Carlos da Cunha al enfermo Claro Pereira Júlio, en tratamiento en la cámara’ caza. Aquelle ciudadano deo un colchón forforrara meza que servía como cama a los enfermos desde el día de la operación. En nombre del pobre hombre te damos las gracias a tanta limosna. El que da a los pobres, se presta a Dios. Aprovechamos para preguntar a la gente caridozas, a los que sienten pena por los que sufren, a unos viejos pannos que vendan las heridas del pobre Claro. (JORNAL GAZETA CAXIENSE, 25 de abril de 1893, Año VII, número 19, p. 02).

Viendo la forma en que el periódico señala sobre la acción de Antonio Carlos en relación con el otro hombre, enfermo, se observa que las palabras construyen la imagen del modelo benevolente, una condición de masculinidad vista como una práctica coherente del buen ciudadano. Sería impresionar, en este umbral de la época republicana, a reforzar en estos hombres elementos de una práctica religiosa en su vida diaria. La religión sería entendida como un regulador de la moralidad de este individuo, así como del ejército que desarrolló el papel de la virilidad de estos hombres.

En esta forma de entender, Pierre Bourdieu señala que:

[…] la monopolización de la gestión de los bienes de salvación por parte de un cuerpo de expertos religiosos, socialmente reconocidos como los titulares exclusivos de la competencia específica necesaria para la producción o reproducción de un “corpus” deliberadamente organizado de conocimiento secreto (y por lo tanto raro), la constitución de un campo religioso acompaña la expropiación objetiva de aquellos que están excluidos de él y que se transforman por esta razón en laicos (o profanos) , en el doble sentido del término) carente de capital religioso (como obra simbólica acumulada) y reconociendo la legitimidad de esta expropiación por el simple hecho de que no la conocen como tal […]. (BOURDIEU, 1992, p.39.).

Cuando pensamos en este tema, podemos percibir cuánta religión fue una fuente de normalización de las acciones humanas, especialmente en la constitución de la representación del concepto de buen ciudadano. La religión, en este caso, establece criterios, parámetros que desencadenan la percepción sobre las actitudes de este hombre, como otras personas en la sociedad.

Las prácticas ratifican la representación de la masculinidad, si bien se valora socialmente, un factor por el cual se evalúa a los hombres, porque se entendería cómo este hombre estaba con la ciudad, se debía a la forma en que se relaciona con las estructuras que eran importantes para ratificar su papel social.

[…] los hombres, poseedores del monopolio de los instrumentos de producción y reproducción del capital simbólico, tienen como objetivo garantizar la conservación o el aumento de este capital: estrategias de fertilidad, estrategias matrimoniales, estrategias educativas, estrategia económica, estrategias de sucesión, todos ellos orientados hacia la transmisión de poderes y privilegios heredados. (BOURDIEU, 2003b, p. 62.)

Por lo tanto, al reflexionar sobre esta cuestión, Nolasco señala que el hombre brasileño, especialmente en el período de la Antigua República, tuvo y debería recibir de la otra aprobación como individuo de buena tensión y naturaleza.

La preocupación por la aprobación de los demás y ciertos pueden aceptarse a sí mismos como es parte de la dinámica masculina subjetiva y de un momento experimentado de los vínculos propagandistas de la antigua República, en el que la concepción del Brasil no podía crecer por sus propias fuerzas naturales prevaleció: debe formarse desde el exterior hacia adentro, debe merecer la aprobación de otros. (NOLASCO, 1993, p. 95).

En este caso, nos fijamos en cómo no fue posible afirmar su masculinidad sólo por el órgano sexual, la cuestión del reconocimiento de este hombre también debe ser entendido en la vida cotidiana de la ciudad, por los otros ciudadanos, así como las estructuras de poder existentes en este espacio.

La construcción de identidades es utilizada por la materia prima proporcionada por la historia, instituciones geográficas, biológicas, productivas y reproductivas, memoria colectiva y fantasías personales, dispositivos de poder y revelaciones religiosas. Sin embargo, todos estos materiales son procesados por individuos, grupos sociales y proyectos culturales arraigados en su estructura social, así como en su visión del tiempo/espacio […]. (CASTELLS, 2000, p. 24).

Sobre este tema, Manuel Castells también afirma que aunque “[…] las identidades también se pueden formar a partir de instituciones dominantes, sólo asumen esta condición cuando y si los actores sociales las internalizan, construyendo su significado basado en esta internalización”. (CASTELLS, 2000, p. 23).

CONSIDERACIONES FINALES

Los discursos -provenientes de los interlocutores del régimen republicano e incluso de la prensa- tenían como objetivo reproducir los nuevos ideales para que la nación ideal, tan deseada, pudiera establecerse como una verdad. En este sentido, volviendo nuestra mirada a las cuestiones de género, especialmente en torno a la figura masculina, identificaremos las representaciones en las que este hombre debe manifestar a lo largo de su vida diaria prácticas que refuercen los intereses en relación con este ideal. Desde esta perspectiva, identificamos la necesidad de que los propagadores de los ideales republicanos, especialmente de la prensa, refuercen los caminos que estos hombres deben seguir, con el fin de contribuir al orden de las premisas y al progreso.

Además de estas ideas, los periódicos también se convirtieron en ventanas para tratar de destacar cómo era necesario que los hombres constituyan en su vida diaria el cuidado de su propio honor, sin embargo, resolviendo tales problemas desde el diálogo, como hombres intelectuales. Desde esta perspectiva, los comportamientos de los hombres pertenecientes a segmentos populares fueron vistos como prácticas desorantes, en vista del uso de la violencia como una manera de resolver las divergencias entre ellos y otros individuos.

Por lo tanto, la investigación mostró que las características que demarcaban a los hombres como ordenados, que encajaban dentro de las máximas por las que estaba representado el hombre ideal para la nación, terminaron sin dialogar con otros comportamientos, especialmente los atribuidos a los hombres en los segmentos populares, porque incluso perteneciendo a la vida cotidiana, anclados con los valores del nuevo orden republicano, crearon otro camino para crear su concepto de orden. En esta brújula, vale la pena destacar cómo las prácticas entendidas como orden y desorden se han convertido en faros para la construcción de esta ciudad de orden y progreso.

Las masculinidades encontradas fueron evidenciadas a principios del siglo XX, tanto en Caxias como en el resto del país, buscando el diálogo entre experiencias, pero también la singularidad de esta ciudad de maranhense. Eran hombres, que circulaban por las calles, con actuaciones masculinas que se distanciaban, o no, de los patrones descritos en ese contexto.

REFERENCIAS

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[1] Doctor en Historia Social del Amazonas – UFPA, Máster en Historia Social – UFMA, Especialista en Historia de Maranhao – IESF, Graduado en Historia – UEMA, Graduado en Pedagogía – UNICID.

Expedido: Noviembre de 2020.

Aprobado: Diciembre de 2020.

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