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La Guerra de Porecatu: Pies rojos como la sangre en busca de un Eldorado

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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

ZAMBOLIN, Rosimeire Aparecida Asunção [1], PRIORI, Angelo [2]

ZAMBOLIN, Rosimeire Aparecida Asunção. PRIORI, Angelo. La Guerra de Porecatu: Pies rojos como la sangre en busca de un Eldorado. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 10, vol. 03, pág. 96-115. Octubre 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/historia-es/la-guerra-de-porecatu

RESUMEN

Este estudio de revisión bibliográfica tuvo como objetivo presentar la Guerra de Porecatu, que ocurrió a mediados de los años 40 y principios de los 50, y que es considerada de gran importancia para la Historia de Paraná y Brasil, dada su amplitud conceptual para pasar por abordar el concepto de Regional. La Historia y siendo revelado por la Historia Nacional en la medida en que aborda el problema de la lucha por la tierra, en este caso involucrando a algunos grupos en particular: ocupantes ilegales, acaparadores de tierras y campesinos. El trabajo también puede ser visto como una estrategia pedagógica, es decir, una forma de abordar la construcción del conocimiento histórico, y por tratarse de un levantamiento teórico de carácter cualitativo, se apropió de los resultados de estudios de autores de renombre como el historiador Angelo Priori (2000; 2009; 2011; 2012); los periodistas y escritores Oikawa (2011) y Diego Antonelli (2016); del escritor Osvaldo Heller da Silva (2006) y los escritos de la policía militar de Paraná, a partir de las notas de la capitana Rosa Filho (2003). El resultado muestra la posibilidad de este material como contenido de la Historia Local y Regional, y la importancia de ser revelado a los interesados ​​en el tema, ya que la Guerra de Porecatu fue un movimiento de resistencia donde los trabajadores fueron explotados y expulsados, al servicio del capital, la política del tiempo y los poderosos terratenientes.

Palabras clave: Guerra de Porecatu, Historia Regional, Paraná, Partido Comunista, Movimientos Sociales.

1. INTRODUCCIÓN

Este artículo, basado en una revisión de la literatura, tuvo como principal objetivo presentar las razones y los resultados de la Revuelta Campesina de Porecatu.

La Historia de Paraná cuenta que, a mediados de la década de 1940, en busca de un nuevo Eldorado, muchos hombres y mujeres fueron al Vale do Paranapanema, en el norte del estado, atraídos por la oferta que el interventor Manoel Ribas les hizo a aquellos que deseaba colonizar los baldíos de aquella región y tomar posesión de ella allí.

Sin embargo, ante la codicia de los acaparadores de tierras, estos campesinos recurrieron a la guerrilla, ya en 1942, organizándose en Ligas[3] para luchar por la posesión definitiva de estas tierras (ANTONELLI, 2016). Y fue en ese período que estos ocupantes ilegales, apoyados por el Partido Comunista Brasileño-PCB, tomaron las armas, en un movimiento de resistencia, pisando sangre, para defender lo que se les había propuesto, es decir, la idea de que si sus familias colonizaran y realizaran su trabajo en esa localidad, se les otorgarían títulos de propiedad de la tierra. Pero, no fue así como sucedió todo. Allí se desató el triste hecho conocido como Guerra o Guerrilha de Porecatu, un movimiento de insurgentes que se desarrolló a fines de la década de 1940 y principios de la de 1950, donde los acaparadores de tierras se enfrentaron a los invasores y se convirtieron en los protagonistas de este conflicto territorial. en Paraná, en el siglo XX (PRIORI, 2011).

Esta lucha por la tierra es un tema de actualidad en todo el territorio brasileño, y lo que puede parecer que está ocurriendo lejos de la regionalidad donde vive el lector, fue en realidad también un acontecimiento de la historia local. Por lo tanto, es importante trabajar el tema de la identidad de los sujetos históricos y garantizar la apropiación del conocimiento, a partir de los resultados de investigaciones e informes seleccionados, valorizando el patrimonio histórico de la localidad.

Este trabajo de investigación, basado en un levantamiento bibliográfico catalogado en sitios web confiables, impresos y periódicos, tuvo como objetivo contar lo que la Historia Regional ya planteó sobre este período en la Historia de Paraná, sacando a la luz referencias como los trabajos del profesor Dr. Priori (2000; 2009; 2011; 2012); los periodistas y escritores Oikawa (2011) y Diego Antonelli (2016); del escritor Osvaldo Heller da Silva (2006) y los escritos de la capitana Rosa Filho (2003) que trae la visión de la policía militar de Paraná sobre el evento.

La amplitud conceptual de este recorrido teórico pasó por el abordaje del concepto de Historia Regional que, según Cerri (apud ALEGRO et al., 2013), es la considerada responsable del estudio de la circunscripción de cada ciudad, en este caso , el municipio de Porecatu y su formación; así como, se interesó en el análisis de las cuestiones agrarias brasileñas para tratar ese momento específico. También pensó en el alcance de la historia local que se relaciona con las pequeñas localidades, que no siempre es escrita por historiadores, y que sufre el abandono de los contenidos escolares (SCHMIDT; CAINELLI, 2004).

En un primer momento, la investigación presenta el Nuevo Eldorado[4], su ubicación geográfica y cronológica, sacando a la luz datos que necesitan ser recordados por la Historia y que están incrustados en la memoria colectiva, aunque en gran medida olvidados por los libros escolares.

A continuación, relata lo que las referidas referencias consideraron los puntos más importantes de ese enfrentamiento, destacando la participación del Partido Comunista Brasileño, que estuvo flanqueado por uno de los protagonistas de esta guerra: los okupas. Llegamos entonces a la conclusión de que, si bien hubo una enorme injusticia contra quienes soñaban con Eldorado, los terratenientes se apropiaron del apoyo político del Estado y de herramientas turbias, como documentos falsos y apoyo de algunos miembros del poder judicial, y perpetuaron sus nombres, como los que habrían apalancado el progreso de la región guerrillera y de la ciudad de Porecatu. Y, se concluye que el Partido Comunista Brasileño hizo de ese momento beligerante un laboratorio de lucha armada en el campo, pero luego, a lo largo de ese período hasta el día de hoy, olvidó contar la secuencia de errores evaluados en la experiencia del Paraná[ 5].

Este conflicto, ocurrido en las décadas del 40 y 50, tuvo repercusiones nacionales, sin embargo, el tema no es recurrente en las clases de Historia, en un lapso de memoria, considerado por Osvaldo Heller da Silva (2006) como una “amnesia historiográfica” y, por tanto, merece ser recordado a tiempo para considerar episodios que fueron responsables de la formación social y cultural de uno de los estados más promisorios de la federación, que en su colonización agraria padeció distintas experiencias, como el conflicto de clases ( ocupantes ilegales y terratenientes) que desembocó en la Revuelta, Guerra o Guerrilla de Porecatu.

Con el fin de abordar de manera organizada el resultado de esta investigación, el escrito se estableció en tres momentos diferentes, definidos por temas, para orientar mejor al lector a lograr los objetivos establecidos.

El tema uno se reservó para la explicación de la política de ese momento, conocida como Ley de Homestead [6] y el esclarecimiento de la ubicación de Eldorado do Paraná. Luego, el Conflicto y la Acción del Partido Comunista Brasileño como apoyo a los okupas y, luego, se habló de lo aprendido de las memorias de la Revuelta de Porecatu.

2. LA POLÍTICA DE LA LEY DE HACIENDA PARA ELDORADO DO PARANÁ

En 1940, se difundió la noticia de que había 120.000 hectáreas de tierras baldías en el norte del Estado de Paraná (FELISMINO, 1985). Cientos de familias fueron atraídas por esta promesa, y partieron hacia ese lugar, con la intención de poblar la producción.

Estas tierras vacías y deshabitadas eran el Eldorado esperando ser cultivado, colonizado y sembrado por familias que partieron de Minas Gerais, São Paulo, la región nordeste y otras partes del Estado de Paraná, en la confianza de que allí criarían a sus hijos y serían capaz de mantener su posesión legal (ANTONELLI, 2006).

Figura 1- Ubicación de terrenos baldíos- Mapa actual

Fuente: Arruda (2012)

“Era un área cubierta por la Mata Atlántica”, dice Nossa (2010, p. 14). Eldorado estaba ubicado en la región entre los ríos Paranapanema y Centenário, en el norte del estado de Paraná, en la frontera con São Paulo, en la región de las ciudades de Porecatu, Centenário do Sul, Jaguapitã y Guaraci, ubicación indicada por el empresa de exploración y colonización del interventor Manoel Ribas (FELISMINO, 1985).

Aún sobre la ubicación de este Eldorado, el historiador Angelo Priori (2009, p.2) aclara:

A região denominada como Porecatu está encravada no extremo norte do Estado do Paraná, situada no Vale do Paranapanema. A colonização dessa região começou no final dos anos de 1930, no contexto da nova política de terras implementada pelo Governo Vargas e conhecida como Marcha para o Oeste.

El atractivo de esta campaña de gobierno era lograr mejores condiciones de vida, porque a partir de la posesión de una parte de estas tierras, asentándose en ese lugar, las familias tendrían la posibilidad de organizar la propiedad de la tierra, estructurándola como determinada, o sea, “ a través del cultivo del café, cultivos alimentarios y la crianza de cerdos” (PRIORI, 2003, p.1).

Vale recordar que el Estado de Paraná tenía el dominio de los baldíos y el reconocimiento de la legitimidad de las posesiones otorgadas por sesmarias u otras concesiones, y que “en Paraná, el interviniente Manoel Ribas, inspirado en la Ley de Homestead, por Abraham Lincoln”, hizo un llamado a los interesados ​​en ocupar hasta 200 hectáreas de bosque “por un precio mínimo de 18 mil-réis por hectárea”[7], dice Oikawa (2011, p. 15).

Según Oikawa (2011, p.27-28):

Porecatu encontra-se […] localizada a 22º45’ 21’’S 51ºss’44’’º às margens do rio Paranapanema. Tem uma área de 291,665Km e faz divisa ao norte com os municípios de Taciba e Narandiba no Estado de São Paulo, ao sul com os municípios de Florestópolis, a leste com Alvorada do Sul e a oeste com Centenário do Sul […] A região denominada como Porecatu, desde os primórdios do Brasil Colônia, é formada atualmente pelos municípios de Porecatu, Alvorada do Sul, Florestópolis, Mirasselva, Centenário do Sul, Lupionópolis, Cafeara, Guaraci e Jaguapitã.

Todavía hoy se sabe que esta región está formada por un fértil suelo de terra roxa, pero que ya no descansa bajo la sombra de verdes bosques, sino que es pisoteado por los trabajadores rurales, especialmente la caña de azúcar y la soja, cultivos que ocuparon el lugar de café.

Priori (2011, p. 19) aclara que: “Paraná en el siglo XIX era una provincia habitada casi exclusivamente a lo largo de la costa y en la región de Campos Gerais”. Fue la Ley de Tierras de 1850 la que permitió el acceso a los terrenos baldíos, por ocupación, y el acceso a las propiedades en base exclusivamente a la compra. Esto no impidió que el gobierno de Paraná enajenase sus tierras en la extensión de sus dominios a quienes “se proponían, mediante el trabajo, hacerlas útiles o bien, hacer algún servicio en beneficio de la comunidad” (PRIORI, 2011, p. 22). ).

En esta ocasión, “el Estado, sin muchos recursos económicos, transfirió grandes extensiones de tierra a empresas privadas […]” y en este proceso de otorgamiento de tierras públicas se formuló la política de colonización, con el objetivo de fundar núcleos coloniales, “destinados a los inmigrantes extranjeros” (PRIORI, 2011, p. 23).

El holding Paraná Plantation Limited creó la Companhia de Terras Norte do Paraná, que organizó y revendió 515.000 bushels de tierra, en un ambicioso proceso de colonización del centro-sur del país, con anuncios que se extendieron a Europa y Japón. Pero, en 1938, el Interventor de Paraná, Manuel Ribas, señaló una extensión del proceso fraudulento de estas concesiones a tales empresas privadas (PRIORI, 2011).

Existieron efectivamente las concesiones a los colonizadores y luego fueron revocadas porque el gobierno de Paraná se percató de que no todas las empresas colonizadoras actuaban en el proceso inmobiliario, lo que provocó que muchas fueran revocadas.

Todos estos pasos terminaron siendo desarrollos de la Ley de Tierras, Ley 601/1850[8], donde el proceso de otorgamiento de tierras públicas a una empresa privada generó especulaciones y transacciones indebidas, generando enfrentamientos y violencia en estas áreas (PRIORI, 2011) .

La propuesta política de la Marcha por el Oeste, del gobierno federal, apuntaba a una reorientación agraria, visando la intensificación de la producción bajo la intervención del Estado, y Paraná no rehuyó elaborar legislación para ese proceso agrario, luego de la 1930 (PRIORI, 2000).

A principios de la década de 1940, a partir del Decreto, cualquiera podía solicitar un terreno de 200 hectáreas, y luego tenía que “obedecer una sola regla: talar el bosque, plantar, producir y vivir en posesión durante seis años” (OIKAWA , 2011, p. 51). Al final de este período, podría solicitar el título definitivo de la propiedad.

Priori (apud OIKAWA, 2011, p. 51) informa que para tener derechos definitivos sobre el lote, el comprador debe presentar, en el plazo de dos años, documentos que acrediten la existencia de vivienda habitual y cultura efectiva, además de hacer el pleno pago de su tierra.

Pero todo esto era válido, después de todo, estaban en busca de la “tierra prometida” (énfasis mío). Sin embargo, para ese Eldorado también brillaron los ojos de los codiciosos. Y la política mal concebida del Estado permitió que el derecho de propiedad fuera superpuesto por dos grupos: los invasores atraídos por el deseo de convertirse en propietarios legítimos de este terreno y los que revalidaron los títulos de la antigua concesión y sus compradores. (muchas veces grandes agricultores, ya capacitados en mecanización agrícola y en el cultivo de los mejores tipos de café a gran escala) (OIKAWA, 2011).

Entre estos grandes terratenientes, que compraron tierras ocupadas por ocupantes ilegales, Oikawa (2011) destaca a los de la familia Lunardelli, quienes adquirieron grandes lotes, con base en contratos que garantizaban que las tierras estaban desocupadas, sin tener en cuenta la demarcación hecha por familias o grupos familiares de los mismos. ocupantes ilegales ocupantes ilegales.

Sin embargo, no solo la familia Lunardelli, otras familias también tomaron posesión con base en esta turbia forma, como relata Antonelli (2016, p. 76): “Al menos 10 grandes usurpadores de tierras falsificaron documentos y atestiguaron que los lotes ya tenían dueño”.

Este fue, por tanto, el escenario propicio para el desenvolvimiento de una trama histórica, de sangre y sudor, que tuvo lugar en el valle de Paranapanema, que hizo que los invasores y sus familias se vieran obligados a pisar con sangre para mantener el sueño que allí tenía. los trajo.

Cabe señalar, sin embargo, que el conflicto sólo se dio como una forma de defensa, ya que los ocupantes ilegales y sus familias sufrían violentas reprimendas por parte de policías y sicarios, a instancias de usurpadores de tierras y grandes terratenientes, además de sufrir las decisiones judiciales que los obligaron a abandonar sus tierras (PRIORI, 2011).

De esta forma, privados de sus derechos y de su esperanza de poseer esa posesión, sintiéndose expulsados ​​de la tierra, buscaron organizarse y reaccionar, formulando, con base en la Liga Campesina, argumentos de defensa que les permitieran preservar la conquista de Eldorado. . Después de todo, esta fue la política anunciada por primera vez por Manoel Ribas y los okupas querían tierra y no poder, cómo valoraban los okupas/agricultores y los políticos de la época.

2.1 EL CONFLICTO Y LA ACTUACIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA BRASILEÑO

Ante el anuncio de que había terrenos baldíos de primera calidad en la región de Porecatu, muchos pequeños agricultores creyeron en su existencia y acudieron al lugar. Pero también hubo no pocos especuladores, grandes terratenientes que, sabiendo de la existencia de estas tierras baldías, avanzaron sobre ellas de manera desordenada, y fue así como estas zonas se convirtieron en un caos (SILVA, 1996).

El sitio web de la Fundación Dinarco Reis (2016) dice que:

Em 1934, o interventor Manuel Ribas (1932-1945) anulou a concessão e loteou as terras, a preço barato, para quem quisesse trabalhar. Como tantos outros antes dele, José Bilar (“Espanhol”) chegou à região em 1940. Cito outros: Francisco Lourenço Figueiredo (“Chico Quiabo”), Herculano Alves de Barros e Lázaro Bueno de Carvalho (“Lazão”). A maioria comprou sua terra, outros eram “grileiros”, mas de boa-fé.

El intervencionista Manoel Ribas había alentado la tala de bosques y el cultivo de la tierra en gran escala con miras al progreso del norte de Paraná, y los invasores se dirigieron allí confiados en el estímulo oficial, de buena fe, creyendo que toda la zona todavía es no había sido entregado definitivamente a nadie (ROSA FILHO, 2001/2004).

Hubo, entonces, una loca carrera por adquirir estos terrenos baldíos, que se otorgaron sobre la base de una simple solicitud y el pago de derechos insignificantes. Se redujeron los plazos para los avisos públicos y se fijó el precio por hectárea según conveniencia.

Al respecto, Rosa Filho (2001/2004, p.17) también revela que

[…] os prazos para editais foram reduzidos de 30 para 10 dias; os prazos para as vistas, de 10 dias foram para 48 horas; os prazos para pagamento, de 4 meses para 30 dias; o preço do hectare fixado ao sabor das conveniências; as ordens de urgência na localização e ocupação, dadas sem nenhuma atenção de medição e demarcação; chefes de serviço de demarcação no interior eram chamados à Capital para acertar com os próprios interessados a delimitação de suas áreas.

Cuando terminó el gobierno de Lupion, la negociación estaba en marcha, tanto que el Departamento de Tierras trabajaba hasta altas horas de la noche en habitaciones de hoteles en Curitiba, y fuera de ellos, vendedores de solicitudes de tierras ya despachadas, con o sin local, o con o sin pago, y otras veces a nombre de los difuntos, “por 30, 40 o 50 mil cruzeiros”, recuerda Rosa Filho (2001/2004, p.17).

También se puede inferir que, en un principio, con la entrega de tierras, muchas empresas privadas compraron vastas áreas, cuando se dio la iniciativa de colonización dirigida. El Estado les transfirió las cargas y la responsabilidad de la colonización, pero a partir de ello se formaron inmensos latifundios improductivos, lo que hizo que el propio Estado impulsará nuevamente la colonización para la ocupación y el desarrollo. Generó todo este drama.

Ocurrió, sin embargo, que con la suba del precio del café, con el reemplazo de la intervención del gobierno de Moisés Lupion, estas tierras del norte del estado se convirtieron en blanco de negocios turbios y hubo una verdadera carrera en busca de títulos definitivos. de esas tierras coloradas tan fértiles, que acabaron siendo concedidas a “los asociados del gobernador mediante un simple pedido de pago de ínfimos derechos” (ROSA FILHO, 2003, p. 17).

La Fundación Dinarco Reis (FDR, 2016, p.2) recuerda que:

Manuel Ribas comprometera-se com os camponeses. Entretanto, o quadro mudou com a posse de Lupion (12/03/1947), ex-procurador de Jeremias Lunardelli, o ‘Rei do Café’. Lupion assinou um decreto à feição da grilagem de Lunardelli e pôs à sua disposição a Força Pública para obrigar os camponeses a ‘abandonarem’ as terras cuja propriedade, depois, iria requerer.

Antonelli (2016, p. 77) confirma esta información afirmando que: “Grupos que estaban a la sombra de Lupion llegaron a falsificar mapas para quedarse con el lote de los okupas”.

Todo esto terminó generando un conflicto, pues se negaban los derechos de los invasores, cuyos nombres estaban siendo, literalmente, tachados de los planos y hojas de los procesos, con la emisión de duplicados de títulos definitivos, donde el Gobierno revendía lo que tenía. ya vendido a otro (ROSA FILHO, 2001/2004).

Hubo mucha confusión, por lo tanto, Rosa Filho (2001/2004) dice que hubo incluso deshojes de los procesos, habiendo llegado a la culminación de la venta de un área de más de 130 mil fanegas de tierra que no no existir en el territorio de Paraná.

Ante esto, los invasores necesitaban legalizar la posesión de sus tierras, salir del aislamiento y defender sus intereses, habían talado los bosques, ocupado la tierra, hecho mejoras, preparado el suelo y sembrado, valorizando la tierra con tal ocupación y entonces los campesinos buscaron medios legales para expulsarlos de allí, quedándose con los beneficios. Por lo tanto, a partir de esta caótica ocupación, se inició el conflicto por la posesión de estas tierras, lo que permitió “disparar el proceso de implantación del Partido Comunista Brasileño, en el campo, y modelar las primeras formas de representación colectiva del campesinado, aquellas de ligas campesinas” (SILVA, 2006, p. 19).

Oikawa (2011, p. 95) recuerda que:

O termo camponês começa a ser usado em Porecatu pela primeira vez no Brasil para designar o trabalhador do campo, proprietário ou não, que desenvolva a agricultura familiar. É a transposição da linguagem da Internacional Comunista, baseada nas experiências soviética, europeia e da América espanhola […]. Em Porecatu a nova palavra – camponês, causa surpresa e estranheza aos proprietários rurais e também a imprensa.

Estos campesinos necesitaban ayuda para hacer frente a los yagunzos de los ganaderos, a los falsos notarios, a los jueces corruptos y a la policía militar, y fue por eso que buscaron la ayuda del Partido Comunista Brasileño y, en 1948, decidieron armarse. luchar (FDR, 2016).

Los ocupantes ilegales no tenían a quién acudir, dado que el gobierno del estado fue quien los puso en esta situación al haber dado a conocer una noticia que luego se convirtió en una falacia.

Priori (2011, p 63) recuerda que Eric Hobsbawn (1998) señala tres tipos de ocupación del suelo:

1) quando a terra pertence aos camponeses mas foi alienada, legalmente ou não, por alguém, de um modo que os camponeses não reconheçam esse caso como válido; 2) quando a terra é reivindicada simultaneamente por camponeses ou grandes proprietários, sendo que geralmente a terra é pública e de domínio do Estado; 3) quando a terra pertence a alguém, comprovadamente ou legalmente, mas ela é expropriada por outrem.

Con esta observación, se verifica que los dos primeros casos son apropiados para el conflicto de Porecatu, considerando los personajes principales de la trama: ocupantes ilegales, acaparadores de tierras y yagunzos. Pero es en el segundo tipo donde encaja la Revuelta, ya que la tierra es reclamada, al mismo tiempo, por los campesinos y por los supuestos propietarios.

Nilson Monteiro Menezes (2015, p. 148) refrenda la historia ya anotada, resumiéndola así: “La ocupación de baldíos, que comenzó con la llegada de 300 invasores en 1940 y terminó con cerca de 3.000 en litigio en 1951, terminó registrándose el reasentamiento de 380 familias en la región”.

Sin embargo, existen versiones más detalladas que acusan, especialmente al Gobierno del Estado, de ser omitido hasta los primeros momentos de resistencia por parte de los invasores, cuando la lucha avanzaba, poco después de la posesión de Moisés Lupion (1946-1950), quien distribuyó documentos de las tierras a los grandes terratenientes, provocando revuelta y resistencia a las órdenes de recuperación, pues, al fin y al cabo, los invasores ya estaban allí dentro del plazo señalado para obtener los títulos definitivos de esas tierras.

Pires et al (2010, p. 1), respecto al momento de inicio de la revuelta, dicen que:

Em 1946, Moisés Lupion assumiu o Governo do Paraná e iniciou novo processo de loteamento, dividindo a região em glebas extensas, que foram vendidas para grandes fazendeiros. As terras vendidas, contudo, eram aquelas ocupadas pelos posseiros, que Lupion considerou devolutas. É a partir deste momento que a insatisfação de ambos os lados, os posseiros e latifundiários, se agrava, iniciando o conflito.

Ante la presión de los campesinos, de los acaparadores de tierras y de la propia policía, en el sentido de que los invasores desalojaron las tierras que habían arado y confiado como suyas, el Partido Comunista Brasileño colaboró ​​con la organización de la resistencia. Después de todo, el conflicto ya existía allí, pero los ocupantes ilegales estaban en desventaja y recibían amenazas contra sus vidas.

Antes de tomar las armas, los invasores moderaron, interpusieron recursos legales y solicitaron la acción del gobierno, pero mientras el gobierno guardó silencio, los grandes terratenientes confiaron en las acciones de los yagunzos y la policía para invadir varias propiedades.

También es cierto que el gobernador Bento Munhoz da Rocha Neto, que asumió poco después de Moises Lupion, trató de negociar pacíficamente con los invasores, proponiendo su reasentamiento por medio de un decreto. Esta propuesta que el PCB calificó de demagógica, ya que creía que el gobernador se habría visto obligado a redactar tal decreto para satisfacer al público, ya que tal decreto fue emitido específicamente para los municipios de Rolândia, Jaguapitã y Porecatu, donde había menos tierra. ser expropiado (MENEZES, 2015).

Rosa Filho (2001/2004, p17) corrobora escribiendo que:

[…] assumindo o governo, Bento Munhoz da Rocha Neto prometeu legalizar a situação. No entanto, entre aqueles que chegaram ao norte do Paraná em busca de terra e dinheiro, vieram os malfeitores […] membros do Partido Comunista Brasileiro, que quiseram aproveitar da situação de geral confusão e avançar em terreno alheio. Ali fincaram o pé e, desde então, se mantiveram fiéis ao programa do seu partido.

Los ocupantes ilegales que se negaron a salir de sus tierras también tomaron las armas y, para apoyarlos, el Partido Comunista Brasileño entró en escena, proporcionándoles armas y entrenamiento militar (PIRES et al, 2010)

Hasta entonces, en los actos de violencia, los rebeldes utilizaban únicamente las armas que tenían, es decir, sus instrumentos de trabajo, pero, aceptando la dirección del PCB, cuando este partido propuso la constitución de bandas armadas de resistencia, los okupas rebeldes acabaron coincidiendo, procediendo a la formación de grupos armados y entrenamiento de resistencia física, fue el año 1948. Fue también bajo la dirección del PCB que se formaron las Ligas Campesinas. Estas Ligas jugaron un papel importante en la solidaridad con el movimiento, ya que los ocupantes terminaron recibiendo el apoyo de comerciantes y vendedores ambulantes para transmitir información importante y atrajeron simpatizantes en todo el país (BARROS, 1989).

También vale la pena considerar la nota de Oikawa (2011, p. 166) quien aclara: “[…] los conflictos no fueron creados por el PCB, sino por los excesos y desviaciones de las sucesivas políticas de colonización adoptadas por los gobiernos para la región” .

Vale la pena considerar lo que informa Osvaldo Heller da Silva (2006, p. 59):

Naquela época, o Partido Comunista tinha uma penetração limitada nos rincões do Paraná setentrional, como em todo o resto do país. Havia militantes isolados em Porecatu; alguns comitês locais nos municípios de Jaguapitã, Centenário, Porecatu, Arapongas, Rolândia, Cambé, Ibiporã, Cambará, Sertanópolis, Marrecas, Bandeirantes, Cornélio Procópio e Apucarana; um comitê Regional em Londrina e um outro de âmbito estadual, em Curitiba.

La propia concepción del comunismo era muy particular, y los propios okupas, aun habiendo aceptado ayuda, llegaron a negar su interacción con este movimiento, porque en ese momento había una ideología anticomunista que ya estaba presente en la población. Y fueron los militantes de Jaguapitã quienes tuvieron las primeras conversaciones para estrechar lazos con el Partido. Se sabe que en octubre de 1948, representantes de los ocupantes ilegales de Porecatu viajaron a Río de Janeiro para reunirse con el líder nacional del “partido” (énfasis agregado) y allí prepararon un documento que debía ser entregado a las autoridades federales. Y, a partir de ahí, Partidão decidió actuar efectivamente en apoyo de los ocupantes ilegales en el norte de Paraná, con el objetivo de liderar el movimiento de resistencia, enviando constantemente emisarios a la región en conflicto (SILVA, 2016).

“El conflicto fue terreno fértil para el descontento social, donde los comunistas se lanzaron a la siembra del comunismo rural […] .18)

Priori (2009, p. 5) destaca que “La decisión del Partido Comunista Brasileño de hacerse cargo de la organización de la lucha armada en el norte de Paraná fue implementada formalmente en noviembre de 1948 […]”.

Es así como, a fines de la década del cuarenta, el PCB hizo circular la propuesta de un Estatuto que pretendía ampliar la discusión sobre la formación de Ligas Campesinas donde convocaba a los ocupantes ilegales a luchar por cuestiones esenciales para su vida como: créditos bancarios, precios de producción, mejores salarios, etc. (PRIORI, 2009).

Heller da Silva (2009 b, p.111) concluye que:

Porecatu seria mais um entre os conflitos pela posse fundiária não fosse a entrada em cena dos comunistas, […]. Esse conflito permitiu a aparição dos primeiros organismos de tipo sindical a enquadrar o campesinato: as Ligas Camponesas.

Lo que el autor indica es que, a raíz de Porecatu, muchos sindicatos se extendieron por el norte del estado y se convirtieron en la base de todo el futuro aparato sindical, no solo en Paraná, sino en todo Brasil. Esto, por supuesto, fue el resultado de esa revuelta.

Lo cierto es que, cuando los okupas no contaban con las feas promesas del Gobierno, el PCB encontró allí una gran oportunidad para consolidarse como partido, lo que no les impidió, a lo largo de la historia, guardar silencio sobre los episodios acontecidos. en Porecatu, guardando silencio sobre la participación del Partido en la Revuelta, dado que los efectos causados ​​en sus dirigentes por el malestar causado por la denuncia de “un tal Capitán Carlos”[9] (énfasis añadido).

No todos los okupas aliados con el PCB fueron vistos con buenos ojos. Lo Departamento de Policía para el Orden Político y Social-DOPS, a través de sus delegados, instaló un régimen preventivo contra las manifestaciones y comenzó a dar pasos en la región de Porecatu, difundiendo un proyecto de miedo para debilitar la organización de los okupas y sus aliados comunistas y , “Incluso se puede decir que la estrategia fue exitosa, ya que en diez meses la agencia logró acabar con la resistencia campesina” (PRIORI, 2011, p. 173).

Lo DOPS planteó la deserción como estrategia para quienes fueran convencidos de abandonar la lucha armada y convertirse en informantes del proceso penal instalado. Y fue en esta etapa que muchos invasores fueron detenidos, y la última e intensa acción policial duró dos meses y se instaló el 21 de junio de 1951, mediante un proceso de barrido de la región conflagrada, realizando inspecciones en varios campamentos y llegando a los bancos. del Paranapanema sin ninguna resistencia (PRIORI, 2011).

Así fue como, a mediados de julio de 1951, luego de esta operación de barrido, el Gobierno del Estado activó la Comisión de Tierras para asentar a los campesinos en las colonias de Centenário, Iporã, Campo Mourão y Paranavaí, recibiendo lotes de 5 a 20 fanegas de tierra. calidad, porque las tierras de primera estaban realmente en posesión de los agricultores (PRIORI, 2011).

2.2 LO QUE SE APRENDE DE LAS MEMORIAS DE LA REVUELTA PORECATU

Hay poca publicidad sobre los conflictos agrarios ocurridos en Paraná y la Revuelta o Guerra de Porecatu es uno de esos casos importantes que obligan al estudioso a acercarse a una lucha protagonizada por campesinos pobres y soñadores que recurrieron a una propuesta estatal de colonización. , pero, eso terminó siendo tragado por la expansión del capitalismo rural.

En la Revuelta Campesina de Porecatu, los invasores fueron expulsados ​​y sus tierras fueron apropiadas por grandes terratenientes, en un contexto histórico poco conocido, donde el motivo del conflicto no era el poder, sino la propiedad legal de la tierra.

Leocádio e Ivano (2010, p. 1180) recuerdan que, en el caso de la Revuelta de Porecatu:

Devemos levar em consideração o fato de que toda uma memória sobre a guerra foi silenciada propositalmente, jogada ao ostracismo do esquecimento justamente para que os erros e equívocos cometidos pelo PCB […] não viessem a tona para serem devidamente julgados. Tentou-se manipular, indiscriminadamente, a memória daqueles que viveram e sofreram as amarguras da traição. Por acreditarem nas falácias do “Partidão”, ganharam como presente o limbo do esquecimento; foram desprezados por um Partido que optou em se manter integro em detrimento à memória daqueles que dedicaram sua vida em prol de uma ideologia que se mostrou, quando testada, egoísta ao extremo.

Pero la memoria de los involucrados no puede ser silenciada y olvidada de esta manera. Hay fuentes que se preocupan por tales verdades e instrumentalizan al interesado para conocer e investigar los hechos.

Para Le Goff (1996, p. 477):

A memória, onde cresce a história, que por sua vez a alimenta, procura salvar o passado para servir o presente e o futuro. Devemos trabalhar de forma que a memória coletiva sirva para a libertação e não para a servidão dos homens.

Es necesario dar amplia apreciación a la historia de la Revuelta de Porecatu, haciendo que se ubique en un panel de conflictos en el Norte de Paraná, donde la ocupación y construcción del territorio no fue pacífica como apuntan algunos agentes de la historia.

Tratar términos como: tierras baldías, ocupantes ilegales y usurpadores de tierras, entre otros, ya es un paso para discutir la lucha por la tierra en la Revuelta de Porecatu.

Allegro et al (2008, p.5) cuenta, por ejemplo, que la Compañía de Tierras del Norte de Paraná –CNTP, colonizadora de la región, publicó un folleto titulado Norte do Paraná, donde presentaba la región como: “[…] un Eldorado, donde no hay minas de oro pero donde se hace oro de todo”. Sin embargo, no fue la CTNP la que colonizó Porecatu, fue una publicación que afirmó la imagen de una Tierra de Promisión, con la idea de progreso, pero ¿quién escribió sobre los conflictos por la conquista de esta Canaán?

Los autores hablan de varios álbumes que conmemoran aniversarios, publicitan, enaltecen biografías, cantan sobre la fertilidad de la tierra, entre ellos destacan que dos reporteros que estaban con Bento Munhoz da Rocha habrían escrito que los conflictos ocurridos en Porecatu se habrían resuelto. Es siempre un discurso de alegría en detrimento de la violencia de ese momento.

Entonces, ¿cómo hacer?

Es necesario que la Historia discuta el uso de la violencia en estos y todos los conflictos agrarios, ya sea como acción o como reacción; discutir la participación política en este ambiente, como en el caso del PCB en la Revuelta Campesina de Porecatu, sopesando sus acciones, influencias y objetivos. Es importante que la Revuelta Campesina de Porecatu se sitúe en la historia de las luchas por la tierra, lo que permite percibir su complejidad y la continuidad de los conflictos por la tierra en Brasil. Después de todo, ¿cómo son las políticas de distribución de tierras y reforma agraria en Brasil?

La Revuelta de Porecatu necesita conducir a esa evaluación de la cuestión agraria, la ocupación del suelo brasileño, la estructura de tenencia de la tierra y las luchas y conquistas ya realizadas en este país.

CONSIDERACIONES FINALES

Las versiones sobre la Revuelta de Porecatu o Guerrillera son, en su mayoría, defensores de los okupas y acusadores del Estado. Sin embargo, se pudo comprobar que, aunque los personajes involucrados tienen visiones diferentes sobre el desenlace de aquel bélico momento. Para el PCB hubiera sido más que un error, un auténtico fracaso; una victoria para los invasores, aunque no es posible estar absolutamente de acuerdo, ya que la tierra por la que lucharon no se convirtió en un título de posesión, pero acordaron aceptar lotes legalizados en otros lugares mucho más alejados, como en Paranavaí, Iporã y Campo Mourão, recuerda Priori (2011). Para los latifundistas y apoderados del Estado, estos últimos, eso sí, valieron cada gota de sangre derramada por los yagunzos para hacer cumplir los documentos que les fueron otorgados y grabar sus nombres en la Historia de Porecatu como hacedores de progreso y constructores del futuro.

Por eso, entre otras razones más específicas de cada quien tiene el material aquí consultado, se requiere que la Historia Regional haga valer la memoria colectiva, para que todos puedan tomar partido libremente en esta historia donde los pies de los trabajadores pisan en sangre en busca de un Nuevo Eldorado.

Este tema es muy importante, porque la Revuelta de Porecatu se compara con Canudos, Contestado, etc., pero estos otros tienen libros de texto y bibliografías destacadas, lo que debe hacer Historia Local con este movimiento de resistencia, donde sirven a la capital y luego son expulsados. y reubicados en otros lugares como el poderoso comando.

REFERENCIAS

ANTONELLI, Diego. Terra Roxa de Sangue. Reclamando [on line]. Publicado em 07/12/2013. Disponível em:< http://reclamando.com.br/?system=news&action=read&id=42321&eid=142> Acesso em 03 set. 2017.

______.  Paraná: uma história. Curitiba:  Arte & Letra, 2016.

ARRUDA, Fausto. Porecatu e a Revolução Democrática. Rev. A Nova Democracia. Ano X, nº 89, maio de 2012. Disponível em:< http://anovademocracia.com.br/no-89/3974-porecatu-e-a-revolucao-democratica> Acesso em 12 maio de 2017.

BARROS, Vania Aparecida de. A Guerra de Porecatu. Projeto Folhas. Londrina, 1989. Disponível em:< http://www.gestaoescolar.diaadia.pr.gov.br/arquivos/File/producoes_pde/md_vania_aparecida_barros.pdf> Acesso em 12 set. 2016.

FELISMINO, Pedro Paulo. A guerra de Porecatu: a história do movimento armado pela posse da terra que sacudiu o Norte do Paraná nas décadas de 40 e 50. Folha de Londrina, 14-28 jul. 1985.

FERREIRA, Jorge. A Guerra de Porecatu. Revista O Cruzeiro. Ed. de 14 de julho de 1951. Hemeroteca da Biblioteca Digital do Brasil. XX – 112. . Disponível em:< http://memoria.bn.br/DocReader/docreader.aspx?bib=003581&pasta=ano%20195&pesq=GUERRA%20DE%20PORECATU> Acesso em 13 jun. 2017.

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LEAL, José. Sangue na Terra Proibida. Rebelião no Paraná. Revista O Cruzeiro. Ed. 8, 9 de dezembro de 1950. Hemeroteca da Biblioteca Digital do Brasil. 58-96. . Disponível em:< http://memoria.bn.br/DocReader/docreader.aspx?bib=003581&pasta=ano%20195&pesq=porecatu> Acesso em: 2 jun. 2017.

LE GOFF, Jacques. Memória. In: História e Memória. Campinas, SP: Editora da UNICAMP, 1996, p. 423-477.

LEOCÁDIO, Leandro César. IVANO, Rogério. Guerra de Porecatu e a delação do Capitão Carlos: História e Historiografia de um personagem. Londrina: UEL, 2010. 1172-1185.

MENEZES, Nilson Monteiro. Ricardo Lunardelli: uma vida a serviço da terra. Curitiba: PR, 2015.

NOSSA, Leonêncio. Guerras desconhecidas do Brasil. Histórias de um país sem memória. Jornal O Estado de São Paulo. São Paulo, 19 de dezembro de 2010. Disponível em:< http://www.premiovladimirherzog.org.br/arquivo/254_2011_10_21_16_3_44.pdf> Acesso em 12 jan. 2017.

OIKAWA, Marcelo Eiji. Porecatu: a guerrilha que os comunistas esqueceram. São Paulo: Expressão Popular, 2011.

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PIRES, João Ricardo Ferreira; BRAGAS, Pauliane de Carvalho; GERMANO, Ligia Beatriz de Paula. Revolta Camponesa de Porecatu. Portal do Professor. MEC: 22/11/2010. Disponível em:< http://portaldoprofessor.mec.gov.br/fichaTecnicaAula.html?aula=27034> Acesso em 12 nov. 2016

PRIORI, Ângelo Aparecido. A Revolta Camponesa de Porecatu: A luta pela
defesa da terra camponesa e a atuação do Partido Comunista Brasileiro (PCB) no campo (1942-1952). Dissertação de Mestrado, UNESP, Assis, 2000.

______. Os comunistas vão ao campo: A Revolta Camponesa de Porecatu e a ção do PCB (1948-1952). ANPUH. Anais do XXII Simpósio Nacional de História: História, acontecimento e narrativa. João Pessoa: ANPUH, 2003. Disponível em:< http://anais.anpuh.org/?p=13919> Acesso em 14 jan. 2017.

______. A Revolta Camponesa de Porecatu. ANPUH. Anais do XXV Simpósio Nacional de História: História e Ética. Fortaleza: ANPUH, 2009. Disponível em:< https://anais.anpuh.org/?p=16454> Acesso em 14 jan. 2017.

______. O levante dos posseiros: A revolta camponesa de Porecatu e a ação do Partido Comunista Brasileiro no campo. Maringá: EDUEM, 2011.

ROSA FILHO, João Alves da. Porecatu, Sudoeste e outros episódios. Vol.III. Curitiba: Associação da Vila Militar, 2003.

SCHMIDT, Maria Auxiliadora; CAINELLI, Marlene. Ensinar História. São Paulo:
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SILVA, Joaquim Carvalho da. Terra Roxa de Sangue. Londrina: Ed. UEL, 1996.

SILVA, Osvaldo Heller da. A foice e a cruz. Comunistas e católicos na história do sindicalismo dos trabalhadores rurais do Paraná. Curitiba: Rosa de Bassi Gráfica e Editora. 2006.

______. A gênese do Sindicalismo Rural no paraná: Reflexões sobre as carreiras de dirigentes. IN: FERNANDES, Bernardo Mançano; MEDEIROS, Leonilde SErvolo de; PAULILO. Ignez (orgs). Lutas Camponesas contemporâneas: condições, dilemas e conquistas. São Paulo: Editora UNESP; Brasília. DF: Núcleo de Estudos Agrarios e Desenvolvimento Rural: 2009b.

APÉNDICE – REFERENCIAS EN NOTAS A PIE

3. Osvaldo Heller da Silva explica que: “Haciéndose el aprendiz de brujo, el PCB, hasta entonces confinado al espacio urbano, logró penetrar en el interior de Paraná […] ensayó la constitución de organizaciones rurales con características gremiales: las ligas campesinas de Paraná” (2006, p. 51).

4. Expresión utilizada por Osvaldo Heller da Silva (2006, p.54).

5. Leonêncio Nossa (2010), escribe para el Jornal Estado de São Paulo que: “los comunistas fueron llamados traidores por los líderes de los caboclos, por haber revelado tácticas y figuras del movimiento armado en sesiones de tortura”.

6. Homestead Act – Ley de Propiedad Rural creada por Abraham Lincoln, en 1862, cuyo propósito era atraer inmigrantes europeos para ocupar suelo americano y que definía la posesión de 160 hectáreas de tierra a quienes las cultivasen durante cinco años, lo que acabó desencadenando la Marcha al Oeste (ANTONELLI, 2013).

7. Para convertir este valor al real estándar monetario actual (R$), divida el valor entre 2.750.000.000.000.000.000, lo que resultará en el equivalente a 0,0000000000000000000000036 reales. Fuente disponible en: <http://www.moedasdobrasil.com.br/moedas/reformas.asp> Consultado el 16 jun. 2017.

8. Ley 601, de 18 de septiembre de 1850. Dispone sobre los baldíos del Imperio. Disponible en: http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Leis/L0601-1850.htm>

9. Capitán Carlos era en realidad el apodo de Celso Cabral de Mello. Ex cabo de radiotelegrafía de la Marina, participante de la insurrección militar de 1935. Con su fracaso fue encarcelado durante seis meses, pero logró fugarse en 1936. En 1945 fue amnistiado junto con Prestes y otros presos políticos de la época, tras lo cual se graduó. de la escuela PCB. Fue enviado por el partido para ser el comandante militar de la lucha armada en Porecatu, fue detenido en junio de 1951 y terminó denunciando a los compañeros y dando a la policía información sobre la ubicación de los campamentos, armas, municiones y el número de hombres en la resistencia. El 25 de agosto de 1951 se fugó de la cárcel pública (OIKAWA, 2011, p.343-345).

[1] Especialista en Educación Inclusiva (UCB); Especialista en Ciencias de la Religión por el Centro Universitário Campos de Andrade- UNIANDRADE, en Curitiba; Especialista en Historia de las Revoluciones y Movimientos Sociales, por la Universidad Estadual de Maringá (UEM, 2017); Graduada en Pedagogía por la Universidad Castelo Branco (UCB) de Rio de Janeiro; Licenciado en Geografía, por el Philadelphia University Center- UNIFIL- Londrina; Licenciado en Historia por la Universidad Estatal de Maringá (UEM) de Maringá.

[2] Asesor. Doctorado en Historia y Sociedad. Máster en Historia y Sociedad. Máster en Historia y Sociedad.

Enviado: Junio de 2020.

Aprobado: Octubre de 2020.

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