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El papel histórico de la inserción de la mujer en el mercado laboral y su doble jornada

DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/historia-es/insercion-de-la-mujer
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CONTEÚDO

ARTÍCULO ORIGINAL

ARAÚJO, Gizelda Rodrigues de [1], FREITAS, Josiane Machado Fagundes [2], SOUZA, Nayara Aryan Melo [3]

ARAÚJO, Gizelda Rodrigues de. FREITAS, Josiane Machado Fagundes. SOUZA, Nayara Aryan Melo. El papel histórico de la inserción de la mujer en el mercado laboral y su doble jornada. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 06, Ed. 11, vol. 04, pág. 76-97. Noviembre 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/historia-es/insercion-de-la-mujer, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/historia-es/insercion-de-la-mujer

RESUMEN

Este estudio tiene como objetivo comprender el papel histórico de la participación femenina en el mercado de trabajo, así como la articulación entre el trabajo doméstico y remunerado. El punto de partida fue la siguiente pregunta: ¿cómo se establecen las relaciones entre las desigualdades de género y las dificultades de las mujeres en la articulación entre el trabajo doméstico y el trabajo remunerado? De esta manera, esta investigación se justifica por la observación de la realidad sobre la doble jornada, o incluso triple jornada, de las mujeres uruguayas, en la que se verifica la concomitancia del trabajo remunerado con las tareas domésticas, y en muchos casos, aún, el estudio . El artículo en cuestión es una investigación de campo y una investigación bibliográfica exploratoria, desarrollada con una muestra de 50 mujeres, en el área urbana de Uruaçu, elegidas al azar, a través de un cuestionario de 16 preguntas, objetivo y subjetivo, con el propósito de investigar si las mujeres de Uruaçu también comparten este doble viaje. Se concluye, entonces, que son necesarias mayores inversiones en políticas públicas para garantizar la valorización laboral, incluso en términos de derechos de seguridad social, ya que este número de horas trabajadas por las mujeres no se contabilizan para fines de jubilación.

Palabras clave: Mujer, género, doble jornada, derechos.

1. INTRODUCCIÓN

El legado histórico de colonización y desarrollo económico basado en la esclavitud y la explotación de la población negra, sumado a una cultura patriarcal vivida desde el inicio, en la que el cabeza de familia siempre fue superior a la mujer, posibilita un fenómeno invisible a la opinión pública. políticas: la doble jornada laboral de la mujer.

Aún frente a tantos cambios que han tenido lugar en el siglo XXI, como los cambios económicos, políticos, tecnológicos y sociales y a través de algunos cambios significativos en la condición femenina, como el aumento de la escolaridad, la disminución del tamaño de la familia, ingreso y permanencia en el mercado laboral y el aumento de hogares encabezados por mujeres, aun así, uno de los puntos de mayor tensión en la vida de estas mujeres es la articulación entre el trabajo remunerado (productivo) y el doméstico (reproductivo).

El ascenso de la mujer en el mercado laboral trajo a colación el tema de la llamada doble jornada laboral, en la que actúan como profesionales y al mismo tiempo como madres, esposas y amas de casa.

Datos de la “Síntesis de Indicadores Sociales (SIS) – Análisis de las condiciones de vida de la población brasileña 2014”, publicado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), muestran que la doble jornada femenina afecta más a las mujeres que a los hombres. Según la encuesta, el 88% de las mujeres brasileñas de 16 años o más ocupadas realizan tareas del hogar. Entre los hombres, sólo el 46%. La conclusión del estudio muestra que, al combinar el desempeño de las mujeres en el mercado de trabajo con las actividades del hogar, hay una carga de trabajo femenina semanal total de 56,4 horas, que supera la carga de trabajo masculina en casi cinco horas (IBGE, 2019).

A partir de entonces, este artículo pretende comprender la doble jornada femenina que coincide con el trabajo y las actividades domésticas. Además, comprender cómo la sociedad brasileña, formada a partir del patriarcado y la esclavitud, orientó la inserción de la mujer en la sociedad, así como la articulación entre el trabajo doméstico y remunerado. En ese sentido, conociendo la doble jornada laboral que enfrentan las mujeres, la pregunta es: ¿cómo se establecen las relaciones entre las desigualdades de género y las dificultades de las mujeres en la articulación entre el trabajo doméstico y el trabajo remunerado?

Este trabajo destaca la búsqueda incesante de la mujer por el mercado de trabajo, que no se debe sólo a la necesidad económica, sino también a la realización personal y profesional, es decir, “la mujer busca establecer su identidad personal más allá de los límites del hogar”. , buscando satisfacción en la ejecución de proyectos personales, que implican un trabajo profesional y una carrera” (Ladeira, 2000, p. 2).

De esta manera, esta investigación se justifica por la observación de la realidad en cuanto a la doble jornada, o incluso triple jornada, de las mujeres uruaçuenses, que se verifica la concomitancia del trabajo remunerado con las tareas domésticas, y en muchos casos, aún, el estudio.

Según Matos y Borelli (2012), aún con la expansión de la presencia de la mujer en el mercado productivo, la mayoría de ellas tiene que lidiar con la doble jornada laboral −remunerada y doméstica−, incluyendo el cuidado de la familia, lo que sobrecarga su cotidiano. con numerosas solicitudes. Se observa que desde que la mujer ingresó al mercado laboral, generalmente ha realizado una doble o triple jornada laboral.

2. PROCEDIMIENTOS METODOLÓGICOS

El estudio en cuestión es una investigación de campo, que Lakatos y Marconi (2003) definen como utilizada con el objetivo de obtener información y/o conocimiento sobre un problema, para el cual se busca una respuesta, o una hipótesis, que se quiere probar. , o incluso para descubrir nuevos fenómenos o las relaciones entre ellos.

Asimismo, es una investigación bibliográfica, ya que fue a partir del levantamiento de referentes teóricos, publicados por medios escritos y electrónicos, tales como libros, artículos científicos, entre otros, que se recopiló información o conocimientos previos sobre el problema busca respuesta.

Según Lakatos y Marconi (2003, p. 43), este tipo de investigación no es “mera repetición de lo que ya se ha dicho o escrito sobre un determinado tema, sino que proporciona un examen de un tema bajo un nuevo enfoque o enfoque, llegando a conclusiones innovadoras”.

En cuanto al objetivo, es una investigación exploratoria porque la recolección de datos se hizo a través de una investigación bibliográfica y de campo. Según Gil (2008), este tipo de investigación tiene como objetivo proporcionar una mayor familiaridad con el problema, para hacerlo más explícito o construir hipótesis.

Cabe señalar, por lo tanto, que el desarrollo de esta investigación se realizó a través de un cuestionario que contenía 16 (dieciséis) preguntas, con preguntas abiertas y cerradas, elaborado por los investigadores con el fin de comprender si la doble jornada laboral estaba presente en la vida de los Mujeres de Uruguay. La investigación tuvo una muestra de 50 (cincuenta) mujeres de diferentes etnias, nivel de instrucción, estado civil, entre las diferentes clases sociales y buscó aplicar el mencionado cuestionario en diferentes puntos de la ciudad, tales como: universidad (curso de Pedagogía), escuelas, lugares públicos y otros. La recolección de datos ocurrió entre el 27 y el 30 de mayo de 2019 en la ciudad de Uruaçu-Go.

3. INSERCIÓN DE LA MUJER EN EL MERCADO LABORAL Y SU DOBLE VIAJE

Se puede decir que, culturalmente, las mujeres siempre han sido las encargadas de las numerosas tareas conocidas colectivamente como “quehaceres del hogar”: cocinar, lavar los platos, lavar la ropa, planchar la ropa, tender la cama, barrer, comprar, entre muchas otras, y también cuidado de mujeres, de niños, de ancianos y de personas con discapacidad, es decir, actividades no remuneradas en el ámbito privado.

Comprobado estadísticamente por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) que las actividades domésticas consumen de tres mil a cuatro mil horas al año, sin tomar en cuenta la atención variable e incuantificable que las madres dan a sus hijos (PINHEIRO, 2018).

Se observa que el trabajo doméstico es interminable ya la vez invisible, ya que nadie lo nota, a menos que no se haga. Además, se considera improductivo, rutinario, repetitivo y agotador, lo que hace que las mujeres muchas veces se sientan esclavas[4] dentro de su propia casa y no remuneradas (SILVA et al., 2017).

Se concluye entonces, en términos sociales y culturales en el aspecto occidental, que las mujeres son responsables de actividades no remuneradas en el ámbito privado, mientras que los hombres serían responsables de la mayor parte de la producción mercantil remunerada en el espacio público. De ello se desprende que, a pesar de la creciente incorporación de la mujer al mercado laboral, ésta no logra desligarse del rol social que le ha sido asignado, generando una sobrecarga física e impidiéndole participar equitativamente de las oportunidades.

Complementando este pensamiento, Bourdieu (1999) destaca que, aún con acceso a la educación secundaria y superior y al trabajo remunerado, además de la evolución del uso de métodos anticonceptivos que representan transformaciones importantes por las que han pasado las mujeres, aún no las han soltado. .de las tareas que realizan en el hogar antes y después del trabajo fuera del hogar, ya que estos roles están naturalizados, como inherentes a las mujeres.

En estos términos, vale la pena subrayar el pensamiento de Simone Beauvoir (1967, p. 135) sobre la condición de la mujer: “[…] nadie nace mujer, se hace mujer. Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la forma que asume la hembra humana dentro de la sociedad […]”.

En ese sentido, se pregunta: ¿Por qué las niñas fueron educadas para ocuparse de las tareas domésticas? Se adopta el énfasis de un modelo de familia nuclear, en el que el hombre sería el cabeza de familia, el proveedor, encargado del sustento de la familia, mientras que la mujer, dueña de la casa, se ocuparía del hogar, los hijos , esposo y de cualquiera que se quede en tu casa.

Na ordem patriarcal, a mulher deveria obedecer a pai e marido, passando da autoridade de um para a do outro através de um casamento monogâmico e indissolúvel. O domínio masculino era indiscutível. Os projetos individuais e as manifestações de desejos e sentimentos particulares tinham pouco ou nenhum espaço quando o que importava era o grupo familiar e, dentro dele, a vontade do seu chefe, ou patriarca, era soberana (SCOTT, 2012, p. 16).

Sin embargo, cabe mencionar que este modelo estándar, en el que el hombre era el único proveedor, hace tiempo que colapsó, debido a la gran cantidad de mujeres en el mercado laboral ayudando con los gastos del hogar y, la mayor parte del tiempo, manteniendo la casa. solo. Y en este contexto, Martins (2003, p. 5) analiza las relaciones asimétricas de poder entre géneros:

As desigualdades de gênero no Brasil expressam-se através de aspectos diversos, abrangendo a esfera tanto pública como privada. Nesse contexto, constata-se que, mesmo após mais de um século de grandes mudanças políticas e sociais, período no qual a clivagem entre os tradicionais papéis masculino e feminino tem sido questionada, as relações assimétricas de poder entre os gêneros ainda se mantêm, determinando uma ascensão desigual das mulheres em relação às oportunidades econômicas e sociais que compõem o processo de desenvolvimento.

En ese sentido, considerando el equilibrio entre el trabajo remunerado y las actividades domésticas que quedan bajo la responsabilidad de las mujeres, el indicador de uso del tiempo, elaborado con datos de la PNAD-IBGE (Encuesta Nacional por Muestra de Hogares – Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) y datos de referencia de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y la OIT-ONU (2011), demuestran la desigualdad de género, mostrando el peso de la doble jornada para las mujeres brasileñas de 16 años y más, mostrando el total de horas semanales dedicadas al mercado laboral más las horas dedicadas a las tareas del hogar y comparando con la carga de trabajo semanal de los hombres, donde se observa una gran disparidad según la tabla 01.

Tabla 01: Promedio de horas semanales dedicadas al mercado laboral y a las tareas del hogar por la población ocupada de 16 años y más en Brasil y en unidades de la federación seleccionadas en 2011.

ÁREA GEOGRÁFICA MERCADO DE TRABAJO (A) TAREAS DOMÉSTICAS (B) TOTAL DÍAS LABORABLES SEMANALES (A + B) CLASIFICACIÓN
Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres
Brasil 42,6 36,9 10,3 21,8 52,9 58,7
Alagoas 41,0 34,6 13,2 28,6 54,2 63,1
Amapá 44,0 38,8 12,0 23,3 56,0 62,1
Pernambuco 41,4 37,4 13,3 24,5 54,8 61,9
Ceará 42,0 36,8 12,0 24,7 54,0 61,5
São Paulo 43,7 38,9 9,9 29,8 53,5 59,8
Rio Grande do Sul 44,0 38,1 10,3 21,1 54,3 59,1 10º

Fuente: Datos IBGE/PNAD – 2011.

Se observa que aunque la tabla muestra que las mujeres en 2011 en Brasil tenían una menor carga de trabajo semanal en el mercado laboral que los hombres (36,9% y 42,6%, respectivamente), ellas dedicaban 21,8% de horas semanales a las tareas del hogar (no remuneradas) mientras que los hombres, sólo el 10,3%. (PNAD/IBGE, 2011)

Se destaca también que al cierre de la semana, la doble jornada de las mujeres alcanzó el 58,7% frente al 52,9% de los hombres. También cabe mencionar, según investigaciones realizadas por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas – IPEA (2010), que los quehaceres domésticos de los hombres se restringían únicamente a hacer las compras en el supermercado y llevar a los niños a la escuela, algunas reparaciones y arreglos esporádicos del hogar, dejar las otras tareas para las mujeres.

Según la encuesta PNAD/IBGE (2011), la jornada laboral de las mujeres era mayor que la de los hombres, principalmente en los estados de Alagoas, Amapá, Ceará, Pernambuco, São Paulo y Rio Grande do Sul, como muestra el cuadro 01, arriba. Y entre estos, se destaca el estado de Alagoas, que ocupa la 1ª posición en el ranking con el 63,1% del total de horas de trabajo semanal de las mujeres, con 28,6 horas dedicadas a las tareas del hogar.

En este mismo contexto, en 2015 el IPEA (2015) observó que la proporción de hogares encabezados por mujeres alcanzaba el 40%. Además de que las mujeres están trabajando más por la doble jornada y ganando menos que los hombres, a pesar del mayor nivel educativo entre ellas.

Con base en lo anterior, se entiende que el patriarcado de la sociedad brasileña todavía está presente, en la medida en que la mayoría de las mujeres, además de ejercer su vida profesional con una carga agotadora, todavía realizan las diferentes tareas domésticas, en virtud de llevar la obligación de serlo. responsable de la casa, de los hijos y también de cuidar al marido. Esta obligación no es observada por los hombres con la misma intensidad.

En general, el pensamiento social brasileño, en lo que se refiere a la posición de la mujer, todavía está enraizado en la casa grande y los barrios de esclavos. Y es en este contexto que surgen los conflictos en un intento de vincular el trabajo no remunerado y el trabajo remunerado, pues las mujeres han avanzado en el mercado laboral y, por otro lado, los hombres aún se encuentran muy rezagados en el ámbito doméstico (BARBOSA, 2017).

Compartiendo este pensamiento, Del Priori (2004, p. 472) destaca cómo los hombres desacreditaron y desvalorizaron el trabajo de las mujeres, sin embargo, su fuerza y ​​determinación son explícitas.

Com a passagem do regime de colonato para o assalariamento, as mulheres ganharam ainda a dupla jornada de trabalho. No espaço da casa, as mulheres continuaram arcando com todo o trabalho doméstico, realizado durante uma jornada extensa e intensíssima. Suas vidas, especialmente se mães, resumem-se ao trabalho. Levantam-se, em geral, às 4h da manhã, preparam a comida para elas e os demais membros da família que trabalham fora e também para os que ficam na casa. Às 6h, “pegam” o caminhão ou ônibus para uma jornada de trabalho de nove a dez horas, inclusive aos sábados. Ao chegarem a casa, por volta das 18h ou 19h, ainda vão preparar o jantar, lavar roupa, limpar a casa e cuidar dos filhos, podendo receber ajuda de outras mulheres, pois a participação masculina no trabalho doméstico é muito rara. Nunca dormem mais de seis horas por dia. Aos domingos, dedicam-se às tarefas domésticas. Raramente, sobra-lhes tempo para o lazer (DEL PRIORI, 2004, p. 472)

El panorama presentado por Del Priori (2004) no dista mucho del actual, en el que las mujeres contemporáneas se debaten entre conciliar viejos y nuevos roles, en un intento de equilibrar las atribuciones en el trabajo, en la vida personal y en la familia.

Es necesario observar, en el ámbito de las políticas públicas, estrategias para la promoción de la igualdad de género en el mundo del trabajo, especialmente en lo que se refiere a la cantidad de horas trabajadas por las mujeres en el espacio privado para que sea posible repensar las formas de organización del trabajo en sus diferentes formas, ámbitos, así como sus derechos de seguridad social.

Durante mucho tiempo, el trabajo doméstico fue considerado un “no trabajo” porque implica una reproducción de la vida social, provocando así una sobrecarga para las mujeres de hoy, que tratan de hacer lo posible por conciliar las tareas domésticas con el trabajo en el ámbito público.

Complementando este pensamiento, Martins (2011) afirma que las mujeres continúan llevando una mayor carga en las tareas del hogar.

No que se refere ao mundo do trabalho, as diferenças históricas entre homens e mulheres em relação a acesso ao mercado de trabalho formal, condições de remuneração, empregabilidade, proteção social e direitos trabalhistas fundamentais somam-se a uma carga maior para o sexo feminino no diz respeito aos respeitos aos afazeres domésticos. (MARTINS, 2011)

Aún con respecto a la jornada laboral de las mujeres y los derechos adquiridos, Thurler y Bandeira (2010) dicen que la Constitución de 1988 fue un hito en el curso de esta conquista de derechos, que se expresan en el art. 5, I, de la Carta Magna, igualando hombres y mujeres en derechos y deberes (BRASIL, 1988).

Con esto, se observa una gran “conquista para la mujer”, de la cual puede gozar de los mismos derechos que el hombre. Sin embargo, lo que se percibe es que la mujer, aún dando este gran salto, saliendo de la prisión del hogar e ingresando al mercado laboral, aún mantiene una doble y hasta triple jornada laboral mientras el hombre continúa con las mismas funciones que antes y siendo aún más valorado en términos financieros.

Pero la historia muestra que este logro se deriva de grandes luchas y un tiempo considerable. Así, Barros (2010) dice que el derecho laboral surge en Europa donde el mundo estuvo marcado por la desigualdad económica y social y que este fenómeno se ha vuelto imprescindible para la intervención del Estado a través de la legislación, predominantemente, imperativa de la fuerza.

Siguiendo este pensamiento, el citado autor destaca la importancia del Tratado de Versalles, en 1919, trayendo en su grueso el artículo 427, que a su vez no admitía que el trabajo fuera tratado como una mercancía, garantizando a los empleados una jornada laboral de ocho horas diarias. ., igualdad salarial, descanso semanal retribuido, inspección del trabajo, salario mínimo y también la garantía de trato especial para mujeres y menores, además de prever los derechos sindicales.

En esta línea, el art. 226 de la Constitución Federal de 1988 en sus párrafos 5º y 7º, respectivamente, iguala los derechos y deberes de hombres y mujeres en relación a la sociedad conyugal y sitúa la planificación familiar como un derecho a ser ejercido por la pareja (THURLER y BANDEIRA, 2010).

A través de esos derechos adquiridos, la tasa de participación femenina en el mercado laboral pasó del 32,9% al 52,7% en casi tres décadas (de 1981 a 2009), según datos de la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares – PNAD (IBGE, 2019).

Asimismo, según datos de la PNAD (2009), mientras las mujeres casadas o en unión libre, proveedoras o no del hogar, dedicaban un promedio de 30 horas a la semana a las tareas del hogar, esta cifra se redujo a cerca de 12 horas, en el caso de los hombres.

También en línea con datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística – IBGE (2015), el crecimiento de la inserción femenina en el mercado de trabajo también se evidencia por la variación de la población ocupada, que aumentó un 21,9%, mientras que el aumento de la la población masculina efectivamente en el mercado de trabajo fue del 16,3%.

La medición del trabajo en sociedad en una perspectiva más amplia no es sólo el que se realiza a cambio de una remuneración. En este sentido, también se considera la realizada en el ámbito de los hogares centrados en actividades domésticas y de cuidado, que también consume una parte importante del tiempo de las personas.

Según un análisis de las condiciones de vida de la población brasileña presentado por la Síntesis de Indicadores Sociales – SIS (2015), en 2014, el 90,7% de las mujeres ocupadas realizaban tareas domésticas y de cuidado. Un cuadro que ha cambiado poco en los últimos años, si se tiene en cuenta que, en 2004, ese porcentaje era del 91,3%, lo que demuestra que la mayor participación de la mujer en el mercado laboral no implica una reposición de trabajo, sino una acumulación.

Sin embargo, a pesar de la mayor dinámica de la población femenina, el número de hombres ocupados que realizan tareas del hogar y cuidados en la última década aumentó 29,3%, mientras que en la población femenina esta variación fue de 21,0% (SIS, 2015).

Estos datos muestran que, en la actualidad, algunos hombres ya pueden compartir con las mujeres las tareas del hogar debido a que las nuevas generaciones femeninas no están tan apegadas al modelo patriarcal. En este sentido, Bourdieu (1999, p. 108) añade que:

[…] o aumento do número de mulheres que trabalham não pode deixar de afetar a divisão de tarefas domésticas e, ao mesmo tempo, os modelos tradicionais masculinos e femininos, acarretando, sem dúvida, consequências na aquisição de posições sexualmente diferenciadas no seio da família: pode-se, assim, observar que as filhas de mães que trabalham têm aspirações de carreira mais elevadas e são menos apegadas ao modelo tradicional da condição feminina.

Estos datos muestran que aún queda mucho por hacer para que la diferencia entre hombres y mujeres disminuya. Por lo tanto, vale aclarar que aún con esta doble jornada, las mujeres continúan perdiendo en términos de derechos de seguridad social, ya que la diferencia en la edad mínima entre hombres y mujeres propuesta por Jair Bolsonaro en su Reforma Previsional (2019) no es suficiente para compensar la doble jornada laboral a la que se ven sometidas la mayoría de las mujeres.

En virtud de acumular su ocupación con las tareas del hogar, las mujeres, como se mencionó anteriormente, trabajan más horas a la semana que los hombres sin ser remuneradas y sin contar este tiempo para la seguridad social.

Trabalhadores urbanos podem pleitear a aposentadoria por idade aos 65 anos e trabalhadoras, aos 60. Em atividades rurais, as idades são de 60 e 55, respectivamente. A proposta de Reforma da Previdência apresentada por Jair Bolsonaro quer implementar uma idade mínima para todo mundo, inclusive os que hoje se aposentam por tempo de contribuição, estabelecendo 65 anos, para homens, e 62, para mulheres, na cidade, e 60 para ambos no campo. O tempo mínimo de contribuição passaria de 180 meses (15 anos) para 240 (20 anos) (REFORMA DA PREVIDÊNCIA, 2019).

Esta propuesta presentada ignora el doble turno reconocido por la Asamblea Constituyente en 1988, después de la movilización de la sociedad civil, con el propósito de la jubilación por edad, para tratar de compensar parte de un sistema social y económicamente injusto (BRASIL, 1988).

A través de tal exposición, se plantea la pregunta: ¿son estos tres años suficientes para equilibrar esta discrepancia entre hombres y mujeres? Ya se están discutiendo varias propuestas en el Congreso con el fin de reducir la necesidad mínima para todas las mujeres, sin embargo, cabe mencionar que no se trata de lagunas por falta de capacitación, competencia o falta de dedicación, sino por el machismo que existe. prevalece hasta hoy en todos los campos de la sociedad y, sobre todo, en la política.

4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La edad de los entrevistados osciló entre 19 y 66 años, con una media de edad entre ellos de 36 años. En cuanto al nivel de instrucción de los entrevistados, varió desde primaria incompleta hasta estudios de posgrado, según el gráfico 01. En cuanto al estado civil, la mayoría de los entrevistados eran casados, totalizando un 46%, seguido por un 24% de solteros entrevistados, un 18%. de mujeres divorciadas y, finalmente, un 12% de viudas, según el gráfico 02.

Gráfico 01: educación

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

De acuerdo con el Gráfico 01, se concluye que, a pesar de la ocupación, aún así, las mujeres de Uruaçu logran dedicarse a los estudios, ya que el 26% de las entrevistadas ya completó la educación superior y el 36% tiene educación superior incompleta, lo que demuestra la voluntad de las mujeres para entrenar para el mercado de trabajo.

Además, los indicadores sociales del IBGE, publicados en 2016, mostraron una tendencia general hacia un aumento en el nivel de educación de las mujeres en relación con los hombres, lo que cuantifica que las mujeres alcanzan un mayor nivel de educación en comparación con los hombres. También según la publicación, el 13,5% de los hombres de 25 años o más tienen educación superior, mientras que ese dato es mayor para las mujeres con el 16,9% (IBGE, 2016).

Gráfico 02: Estado civil

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

Al observar el gráfico 02, se evidencia la heterogeneidad de la investigación, ya que fueron entrevistadas mujeres de diferente estado civil, desde solteras hasta viudas. Así, de acuerdo con los datos recogidos, se constató que, independientemente del estado civil, con raras excepciones, se presenta la doble jornada laboral.

En relación a la raza/color, se encontró que el 44% de los entrevistados se declararon morenos, luego blancos, sumando un 26% y un 18% que se declararon negros. Además de que el 10% se declara amarillo y solo el 2% indígena, según el gráfico 03.

Los datos encontrados en la investigación, como se muestra en el gráfico 03, no corroboran los datos publicados por el último censo realizado por el IBGE (2019), que encontró que el 49% de la población brasileña se auto declara blanca y solo el 13,6% auto declararse como moreno.

Gráfico 03: Raza/Color

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

En cuanto a la pregunta central del estudio sobre el tema de la doble jornada de las mujeres, o sea, la alternancia de las mujeres entre las actividades domésticas en el hogar y el trabajo remunerado fuera del hogar, se preguntó inicialmente si las entrevistadas tenían un trabajo fuera del hogar, que la respuesta fue que el 96% de los entrevistados tenía trabajo.

Gráfico 04: Trabajo fuera del ámbito doméstico

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

Los datos obtenidos fueron diferentes a los publicados por una encuesta realizada por el IBGE (2008) en las principales capitales del país: Recife, Salvador, Belo Horizonte, Rio de Janeiro y São Paulo, realizada en 2008, que resultó en una porcentaje del 43,1% de las mujeres entrevistadas tiene un trabajo fuera del hogar, lo que demuestra que a pesar de la diferencia muestral, las mujeres de Uruaçu están más insertas en el mercado.

A la vista de los datos presentados, no se sabe qué factores llevan a la mujer uruguaya al mercado de trabajo, ya que la psicóloga Zimeo (2012) enumeró los tres factores que motivan a las mujeres a trabajar: realización personal, profesional o necesidad económica.

cuando se le preguntó sobre las tareas del hogar y si la responsabilidad de las mismas era solo de la mujer o compartida por otra persona, el 73% de los entrevistados respondieron que solo se encargaban de las tareas del hogar, según el gráfico 5. Es decir, no cuentan con la ayuda de nadie. casa. Por otro lado, las pocas que respondieron contando con la ayuda de alguien mencionaron a su esposo, hijos y jornalero para compartir esta responsabilidad.

De esto se desprende que no lograban desconectarse de las funciones y tareas del hogar, incluso trabajando fuera de casa, lo que provocaba sobrecarga y más responsabilidades.

Con esto se puede deducir que según Detoni; Lages y Sarmento (2015), “trabajar fuera de casa” fue una de las vías encontradas para garantizar nuevos espacios de acción, no logrando, sin embargo, descartar “trabajar dentro de casa”, el precio de tanta motivación por la emancipación ha sido alto. (DETONI; LAGES y SARMENTO, 2015, p. 3).

Gráfico 05: Responsabilidad en las tareas del hogar.

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

En cuanto a esta división de responsabilidades en las tareas del hogar, IPEA (2008) muestra que es una cuestión cultural que las mujeres sean las responsables de la casa. Además, afirma que cuando los hombres las ayudan en esta tarea, ellas solo se encargan de tareas menos complejas, como comprar en el supermercado o llevar a los niños a la escuela. Esto da como resultado una semana laboral adicional de 7,5 horas por semana para las mujeres.

Como es bien sabido, las mujeres son menos valoradas económicamente en el mercado laboral, por lo que se preguntó si las entrevistadas ganaban más o menos que sus parejas. En respuesta, se encontró que el 86% de los entrevistados manifestó recibir menos que su pareja.

Gráfico 06: Discrepancia salarial entre hombres y mujeres.

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

A pesar de esta realidad de discrepancia entre salarios masculinos y femeninos, desde 2016 esta diferencia se ha reducido, ya que el salario de las mujeres aumentó un 2,6%, mientras que en el mismo año, el de los hombres aumentó solo un 1,8%. Pero todavía no es ideal, ya que las mujeres ganan el 85,1% del salario de los hombres. Lo que se traduce en un salario medio nacional de R$ 2.708,71 para las mujeres y R$ 3.181,87 para los hombres, según datos de Agência Brasil (2018).

Incluso en medio de esta dualidad de jornadas laborales más largas y salarios más bajos, las mujeres todavía se consideran independientes. Esos datos se vislumbraron tanto en la presente investigación, que constató que el 80% de los entrevistados se consideran independientes, según el gráfico 07.

Gráfico 07: Independencia de las mujeres

Fuente: Araújo; fagundes; Souza (2019)

Finalmente, se preguntó a las entrevistadas si se sentían felices por ser mujeres. Se obtuvo un resultado del 78% de los entrevistados si se consideran felices. También se preguntó, de forma subjetiva, por qué las entrevistadas se sentían felices o no por ser mujeres.

La mayoría de las entrevistadas que respondieron afirmativamente relacionaron esta felicidad con el hecho de poder formar una familia a través de la maternidad. Por otro lado, quienes respondieron negativamente se relacionaron con el porqué de la desvalorización de la mujer, que muchas veces no se reconoce frente a todos los deberes desempeñados.

5. CONSIDERACIONES FINALES

Se puede concluir, entonces, que culturalmente, las mujeres siempre han sido las responsables de las numerosas tareas conocidas colectivamente como “tareas del hogar”, por lo que se le atribuye el término doble jornada, ya que la mujer necesita conciliar estas tareas con el trabajo remunerado.

En general, el pensamiento social brasileño, en lo que se refiere a la posición de la mujer, todavía está enraizado en la casa grande y los barrios de esclavos. Y es en este contexto que surgen los conflictos en un intento de vincular el trabajo no remunerado y el trabajo remunerado, ya que las mujeres han avanzado en el mercado laboral y, por otro lado, los hombres aún se encuentran muy rezagados en el ámbito doméstico.

A través de los datos recolectados, se percibió que esta realidad también se inserta en el municipio de Uruaçu, ya que las mujeres uruguayas trabajan fuera del hogar, son responsables de las tareas del hogar, tienen un nivel de instrucción considerado y, aun así, ganan menos de los hombres

Incluso con todo el contexto histórico de evolución, surgido de las diversas luchas de las mujeres, que culminó en la inserción de la igualdad, prevista en la Constitución brasileña de 1988, en su art. 226, que ora por la igualdad de derechos y deberes de hombres y mujeres en relación a la sociedad conyugal y sitúa la planificación familiar como un derecho a ser ejercido por la pareja (BRASIL, 1988).

Sin embargo, es importante señalar que esta prerrogativa legal aún no garantiza la igualdad real entre hombres y mujeres, especialmente en lo que se refiere a la doble jornada asignada únicamente a las mujeres.

En vista de lo anterior, se advierte que “trabajar fuera de casa” fue una de las vías encontradas para garantizar nuevos espacios de actuación, no logrando, sin embargo, descartar “trabajar dentro de casa”, el precio de tanta motivación para la emancipación ha sido alta.

Sin embargo, se requieren mayores inversiones en políticas públicas para garantizar la valorización laboral, incluso en términos de derechos de seguridad social, ya que esta cantidad de horas trabajadas no se contabiliza para efectos de la jubilación.

Cabe señalar que esta investigación no pretende agotar el tema, sino que exista un mayor interés por investigar y profundizar sobre el tema en cuestión, sirviendo de incentivo para el surgimiento de nuevas investigaciones inherentes a esta temática.

REFERENCIAS

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ZIMEO, Adélia Ester Maame. Anseios da Vida. 2012. São Paulo. Disponível em: https://www.blogger.com/profile/00388036168290317588

APÉNDICE – REFERENCIA DE NOTAS A PIE

4. Esclava: Mujer cautiva. Que está dominado por una idea o sentimiento = dependiente; Persona que ha sido privada de su libertad y que vive en absoluta sujeción a quien la trata como un bien explotable y negociable. Una mujer que está sujeta a la sumisión radical a cualquier hombre; exceso de trabajo sin paga.

[1] Estudiante de posgrado en Derecho Civil – PUC-Minas; Posgrado en Biología de la UFLA; Posgrado en Gestión Ambiental de FASEM; posgrado en Métodos y Técnicas de Enseñanza en UNIVERSO; Estudiante de Derecho en la UEG; Licenciado en Física por la UFG; Licenciado en Biología por la UEG; Licenciada en Pedagogía por la UEG.

[2] Posgrado en Enseñanza de la Educación Superior – UEG/ Uruaçu- GO; Posgrado en Gestión Pública/ UEG/ Uruaçu-GO. Licenciatura en Historia – IR; Graduado en Licenciatura en Derecho- UEG/ Uruaçu-GO.

[3] Graduación en Fisioterapia – Universidad Estadual de Goiás. Posgrado en Gestión en Salud – Universidad Estatal de Goiás. Estudiante de posgrado en Derecho – Universidad Estadual de Goiás. Estudiante de posgrado en Derecho Laboral y Proceso Laboral – Instituto Verbo Jurídico.

Enviado: Junio de 2021.

Aprobado: Noviembre de 2021.

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