Síndrome de Burnout en profesores 

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ARRAZ, Fernando Miranda [1]

ARRAZ, Fernando Miranda. Síndrome de Burnout en profesores. Revista científica multidisciplinaria base de conocimiento. año 03, Ed. 06, vol. 07, págs. 34-47, junio de 2018. ISSN:2448-0959

Resumen

Síndrome de Burnout ha sido considerado como uno de los grandes problemas sociales, además causa un deterioro en la salud de los docentes y puede llevar a graves trastornos físicos y mentales. Profesionales que mantiene una relación constante y directa con otras personas durante un periodo de esfuerzo excesivo en pequeños intervalos de recuperación son más propensos a un agotamiento prolongado, disminución de interés en actividades de trabajo y el estado de agotamiento físico y emocional. Entre estos profesionales es el maestro, que son sometidos a diversos factores estresantes en el contexto de la obra, siendo un fenómeno compuesto por tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización profesional, afectando el contexto educativo y el proceso de enseñanza-aprendizaje con graves repercusiones para el desarrollo social. A partir de estas consideraciones, este trabajo pretende aportar su contribución que muestra la descripción del contexto del síndrome de burnout en profesores.

Palabras clave: Trabajo de profesores, síndrome de Burnout, salud.

1. Introducción

Síndrome de Burnout es un problema grave que alcanza actualmente profesionales que mantiene constante contacto con las personas, derivadas de la excesiva relación con estas personas. Estas haciendo perder el sentido de su relación con la profesión. La alta incidencia es entre los profesionales en el área de educación y salud, debido a las características de estas profesiones que requieran contacto con otras personas.

Segundo Ballone (2005), el síndrome de burnout es conocido como un conjunto de síntomas que causan desgaste en el trabajo, ser visto como uno de los efectos más notables del desgaste profesional.

Desde sus orígenes a la contemporaneidad, destacando la importancia de la escuela a la sociedad, porque esta institución hace un valioso papel en la formación de quienes pasan por él (SILVA, 2003; CARLOTTO, 2003).

Al tratar de los fines de las instituciones educativas, Pérez García (2000) sostiene que la escuela tiene socializar el carácter, una vez que se convierte en un medio de intercambio de diversos contextos socio-culturales, proporcionando el establecimiento de los valores, comportamientos, posturas y la apropiación de ideas y opiniones. Establece que tiene la función instructiva, instrumentalizada por el proceso de enseñanza-aprendizaje, sistemático e intencional y, por último, protege a la misión educativa de la escuela, proporcionando a los individuos la construcción del pensamiento como un producto de reflexión crítica.

En esta realidad educativa, el profesor emerge como mediador y Fundación para la consolidación de esta propuesta por la organización. Esto significa que, a diario, estos profesionales tienen el reto de renunciar a sus prácticas pedagógicas, atribuidos por las transformaciones científicas y tecnológicas de la sociedad, tan elocuente a la productividad y los requisitos de calificación Profesional para ellos.

Segundo Bautista (2010), teniendo en cuenta estos requisitos, la demanda que los profesores poseen una serie de habilidades, que les permite llevar a cabo roles contradictorios entre sí, es decir, la preparación académica y la disciplina de la clase; tratar con características sociales y emocionales de los estudiantes, así como conflictos relacionados con las expectativas de los padres, administradores y comunidad. Por otro lado, el trabajo se realiza generalmente bajo factores de estrés, tales como: bajos salarios, falta de recursos y materiales didácticos, excesiva carga de trabajo, clases masificadas, falta de seguridad, baja participación en políticas y planificación institucional.

La combinación de estos factores estresantes trilógicos individuales, organizacionales y sociales,-ha producido una baja percepción de valoración profesional de profesores, autodepreciativa, que culmina con el desarrollo del síndrome de Burnout. Este síndrome se considera como resultado de la oferta frente a la interacción profesional de los factores ambientales, tales como política educativa, los factores históricos y sociales y factores psicológicos relacionados con la autoestima y la autopercepción como realizar actividades ( CARLOTTO, 2002).

Para Maslach et al. (2001), el burnout es un fenómeno psicosocial, una enfermedad que surge como respuesta a factores de estrés interpersonales crónicos que ocurre en situaciones de trabajo. Síndrome de Burnout es considerado actualmente como una depredación de la calidad de vida de lo asalariado para su salud física y mental del hilo de rosca.

Este artículo pretende despertar nosotros docentes la necesidad de preservar la salud, conocer las causas del agotamiento profesional, más específicamente el síndrome de Burnout, desarrollo de actitudes que les permitan permanecer agradablemente sus actividades de enseñanza.

Basado en esta visión, me decidí a hacer una búsqueda a través de revisión bibliográfica, en la cual será demostradas conceptos y estudios realizados por autores de renombre en temática dirigida en relación con en el síndrome de bornout profesores, en el que la intención no es escape a la propuesta de tema, su alcance y su complejidad sino más bien ofrecer un referente de organización de mejoramiento de las relaciones individuales (escuela) y una consiguiente mejora en la calidad de la salud del maestro.

2. Historia del síndrome de Burnout

Jbeili segundo (2008), el término que Burnout es inglés, compuesto por dos palabras quema que significa "quema" y para decir "fuera", "afuera". En traducción literal significa "quema" o "consumido de adentro hacia afuera" y puede entenderse mejor como "combustión completa", que comienza con los aspectos psicológicos y culmina en problemas físicos, comprometer el funcionamiento de la persona . Posteriormente, la jerga de burnout fue utilizada por profesionales de la salud para designar el estado extremadamente débil y comprometida de los usuarios de drogas.

La palabra Burnout fue pronunciada primero por Freudenberger, médico psicoanalista, quien explicó este fenómeno como un sentido de insuficiencia y agotamiento causado por el desgaste excesivo de recursos y energía, una vez entendida la manifestación de estrés emocional y los síntomas físicos de los trabajadores. La primera investigación sobre este síndrome impregnado el estudio de las emociones y formas de lidiar con ellos por parte de profesionales, que por la naturaleza de su trabajo, necesitan para conectar con la gente sobre una base diaria (CARLOTTO; CASA, 2004).

Hasta 1970, estudios sobre Burnout fueron empíricos en la naturaleza, a menudo basado en experiencias personales de los propios autores, estudios de caso, entrevistas y narrativas. Sólo en 1976, la investigación sobre este síndrome adquiere carácter científico, realizada mediante la construcción de modelos teóricos y herramientas adecuados para el registro y la comprensión del mismo. La Asociación de la quemadura del término estafar por estrés crónico sólo sucedió en 1974 por el psiquiatra Herbert Freudenberg.

Segundo Freudenberger (1980, apud SALIBA, 2004) el agotamiento profesional se representa como un fuego devastador, un "fuego interno" que reduce a cenizas energía, las expectativas y la autoimagen de una persona muy entusiasta y dedicada a trabajo. Esta representación corresponde al síndrome Freudenberger denominado burn out o "agotamiento profesional", basada en numerosos estudios de caso. Freudenberger que identifica especialmente dos clases de personas están expuestas a desgaste: personas particularmente dinámicas y proclives a asumir roles de liderazgo o de gran responsabilidad y los idealistas que ponen grandes esfuerzos para alcanzar objetivos a menudo imposible de golpe, muy exigente de sí mismo.

Con los años, hubo un acercamiento a un proceso de deterioro de las relaciones laborales que implica el cuidado y atención de los profesionales de las organizaciones de prestación de servicio. El nombre elegido en Portugués fue Burnout, que representa algo así como: 'perder el fuego', 'perder' energía o "quemar" (una traducción más directa). Este síndrome de "quemarse" se ha consolidado como una respuesta al estrés, trabajo crónica por actitudes y sentimientos negativos.

Durante este curso, hubo una definición unánime sobre este síndrome, lo que permite un consenso para considerar que su aparición en el individuo es una especie de respuesta al estrés. Es una experiencia subjetiva, los sentimientos internos y actitudes y que tiene un rostro negativo para el individuo, ya que implican disfunción cambios, problemas y psicofisiológicas con consecuencias nocivas para la persona y para la Organización.

En profesiones donde la actividad es repuesto cuidado o la enseñanza, ha sido descrita la instalación de una verdadera intolerancia al contacto con aquellos que fueron dirigidos por la dedicación de los profesionales. Es como si llevo golpe una saturación emocional del estado en que ya no es posible apoyar la fecha con la necesidad de alguien más, porque ahora es el profesional mismo que se encuentra en un estado que es a menudo de la desesperación.

Según Farber (1991), el psicólogo social Christina Maslach fue el pionero en el desarrollo de la investigación sobre Burnout en profesionales de salud y servicio social. A través de los resultados proporcionados por esta investigación, se encontró que los portadores de la enfermedad demostraron actitudes negativas y distanciamiento personal, mostrando un trampolín a la popularización del propulsor quemado como un problema mayor s sociales se discuten.

En Brasil, según Bala-Pereira (2002), desde la década de 1990, con un montón de artículos científicos en el campo del conocimiento es que el síndrome está ahora incluido en la lista de enfermedades ocupacionales establecidas en las normas del plan de pensiones Social (RPS). Sin embargo, la identificación de la enfermedad por parte de profesionales de la salud es todavía limitada, tratamiento de los pacientes sufren de depresión o estrés y, por lo tanto, une a las características personales y enfermedades no relacionadas con el trabajo.

Actualmente el Ministerio de salud reconoce el síndrome de Burnout como una enfermedad mental, que requiere, por lo tanto este despliegue profesional de categoría de políticas de promoción de la salud y prevención. Debido a los retos que los profesionales de la educación se enfrentan con la velocidad de las nuevas demandas sociales en la crisis actual es el sistema educativo. Así que con las nuevas políticas sería posibles que estos profesionales alcanzar sus proyectos tanto en vida personal, cómo el profesional de proyectos, con la intención de mejora en su calidad de vida, así como todas las personas que participan en el sistema educativo.

3. Definiciones de síndrome de Burnout

Síndrome de Burnout es definido por Maslach y Jackson como:

Una reacción a la tensión emocional crónica generada directo y excesiva el contacto con otros seres humanos, particularmente cuando estas son afectadas o en problemas. Cuidado requiere una atención constante, perenne tensión emocional; gran responsabilidad acechan cada gesto en trabajo profesional. El trabajador implica efectivamente con sus "clientes", lleva a cabo y, en un extremo, dejar de fumar, no puede aguantar más, entra en agotamiento. (MASLACH; JACKSON, 1981, p. 21).

El Burnout se considera como un fenómeno psicosocial causado por el agotamiento físico, mental y emocional provocada por la prolongada, constante y directa relación con otras personas en el lugar de trabajo (fuente, 2011).

Segundo Maslach (2003), se instala, de la exposición crónica al estrés en el trabajo, cuando el individuo se enfrenta con la díada, expectativas personales y motivaciones profesionales y los recursos que ofrece el trabajo para que coincida con el mismo.

El modelo propuesto por Maslach y empleados es la más declarada y utilizado por los investigadores dedicados al estudio del burnout. El modelo pone de relieve los méritos de las particularidades de los factores de la causa del síndrome de burnout trabajo y evalúa un evento compuesto por tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y bajo logro profesional (MASLACH; SCHAUFELI; LEITER, 2001).

Según Bala-Pereira (2002), el Burnout es un término (y problema) lenguaje inglés bastante antigua, popular, se refiere a lo que se estrelló por falta total de energía. Una metáfora para significar que, o lo que llegó a su límite y, por falta de energía, no hay ninguna condición de funcionamiento físico o mental.

Para Paganini (2011), el Burnout consiste en tres dimensiones, que se refieren a las manifestaciones clínicas y las consecuencias de este síndrome, son: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización profesional.

La primera dimensión, agotamiento emocional, se caracteriza por la apatía y los sentimientos de agotamiento en el trabajo, teniendo como principales causas del conflicto en las relaciones interpersonales y de la sobrecarga de trabajo. Se considera un componente primordial del síndrome, las consecuencias físicas y psicológicas para el trabajador.

Por lo tanto la despersonalización, la dimensión psíquica de oficio en la que el profesor presenta disimulación afectiva, impersonalidad, retirada con resultados, irritabilidad, desánimo, alienación, desarrollo de actitudes despectivo y el cinismo. Parece ser la respuesta de afrontamiento al estrés, sin embargo, termina por generar distanciamiento por parte de los estudiantes, por ser destino de deshumanizaciones de la relación y por desarmonizá con presiones psicológicas. Y, como en un círculo vicioso de la impotencia, el profesor va a cuestionar su desempeño y competencia profesional.

La última dimensión aborda bajo cumplimiento profesional, calificado por la tendencia de los maestros se evalúa negativamente. Muestra una disminución en la sensación de competencia y éxito, así como pensamientos de fracaso y baja autoestima, seguido de la intención de abandonar la profesión.

En Burnout, estas dimensiones a menudo coexisten, sin embargo, es un proceso que se desarrolla gradualmente y rara vez presenta episodios agudos. Casi nunca se ve en las primeras etapas, teniendo su principio perpetrado durante un largo período de tensión.

Personas o pacientes con síndrome de burnout tiene el espíritu erosionado por el desaliento, la voluntad de logros reducido lentamente, hasta llegar a los gestos más banales, minimizar los logros, dando paso incluso a molestar todos los días, para distinguir es el trabajo del día a día (CODO; VALERIE-MARK, 1999).

Las consecuencias son el síndrome de Burnout, visto su impacto, potencial de participación, las áreas afectadas y su irreversibilidad. Estos se manifiestan además de la bola de personal profesional, reflexionar sobre la organización escolar y relación con los estudiantes, provocando un proceso deteriorativo de la calidad de la relación y de su rol profesional.

Además de las implicaciones individuales, esta participación genera consecuencias en el campo organizacional, vinculación, con vehemencia, la empresa de altos costos que se presentan en el sistema educativo debido a la alta rotación, ausentismo, baja productividad e implicaciones para la calidad de la educación (CARLOTTO, 2002).

Según e Silva Almeida (2003), el burnout es un término que se ha utilizado con frecuencia para conceptualizar ese ambiente de trabajo situación en la que una persona bajo una fuerte presión continua no puede conectarse correctamente. Para los autores a menudo burnout ha atacado a profesionales que proporcionan asistencia directa a los pacientes o tratar con cuidado a personas dependientes. Entre los grupos más afectados por este síndrome, se encuentran: profesores, médicos, enfermeras y psicólogos. El fenómeno de burnout puede identificarse en respuesta a la exposición crónica a entornos marcados por cargos y cambios.

Según Bala-Pereira (2002), las personas con el síndrome de burnout que observan todos los síntomas. Los síntomas incluyen:

# física orden constante fatiga y progresiva; trastornos del sueño; dolor muscular o trastornos; dolores de cabeza, migrañas; trastornos gastrointestinales; inmunodeficiencia; trastornos cardiovasculares; trastornos del sistema respiratorio; disfunción sexual; cambios menstruales en las mujeres;

# Psíquica orden-corto de atención, concentración; cambios de la memoria; lentificação del pensamiento; sentimiento de alienación; sentimiento de soledad; impaciencia; sensación de insuficiencia; baja autoestima; labilidad emocional; dificultad de aceptación de uno mismo; astenia; desaliento; disforia; depresión; desconfianza; paranoia;

# de orden conductual-negligencia de escrúpulos; irritabilidad; aumento de la agresión; incapacidad para relajarse; dificultad para aceptar cambios; pérdida de iniciativa; aumento del consumo de sustancias; comportamiento de alto riesgo; suicidio; síntomas defensivos, tendencia al aislamiento; sentimiento de omnipotencia; pérdida de interés en el trabajo (o placer); ausentismo; ironía, cinismo.

Así, el síndrome de burnout alcanza el contexto e influencia educativa los resultados educativos esperados por las instituciones, profesionales hacia un método de ventas, cinismo, apatía, fatiga, problemas de salud y un deseo de abandonar la profesión.

Según Codeiro et. Al. (2003), el síndrome de burnout causa efectos adversos significativos en el sistema educativo, especialmente los estudiantes y la calidad del aprendizaje.

4. Síndrome de Burnout en profesores

La política educacional brasileño viene pasando por cambios importantes que se reflejan en la micropolítica en las escuelas, sin embargo y Mariano Muñiz estado (2006) que la escena educativa brasileña todavía tiene marco de déficit en cuanto a temas relacionados con docentes salud y condiciones de trabajo, capacitación y enseñanza de la práctica profesional de la educación pública.

Actualmente la escuela y el maestro cumplen papel relevante en la socialización del individuo. El buen desempeño de los profesores de actividades depende de las condiciones emocionales favorables, ya que el profesor, en su rol como educador, es una referencia a sus alumnos, un modelo en sus actitudes, su carácter, en la forma de tratar a la siguiente.

Según Carlotto (2002), en el trabajo docente algunos estresores son típicos de la naturaleza de la función y otros son causados por el contexto donde el mismo se lleva a cabo. Estos estresores psicosociales, si persistente, podrían conducir al síndrome de Burnout.

Síndrome de Burnout en educación es un fenómeno complejo y multidimensional que resulta de la interacción entre los aspectos individuales y entorno de trabajo. Este ambiente no refiere sólo el salón de clases o contexto institucional, pero todos los factores implicados en esta relación, incluyendo los factores sociales macro como las políticas educativas y factores sociales e históricos. Su ocurrencia en los maestros ha sido considerada como un fenómeno psicosocial relevante, porque afecta no sólo el profesor sino también el ambiente educativo, interfiriendo en lograr los objetivos de enseñanza, desde los profesionales afectados por desarrollar un proceso de síndrome de alienación, deshumanización y apatía.

Según Lee (2011), siempre se asigna profesores culpa cuando algo sale mal: si los estudiantes que son INSOLENTES, descortés y mucho desorden en el aula, es el profesor quien no tiene autoridad, pulso fuerte y o rigidez; y si los estudiantes no aprenden el problema, culpa del profesor, quien no pudo explicar apropiadamente, IE, era incompetente. Si, más que enseñanza, aprende el do del profesor al estudiante, tiene competencia para la tarea.

Síndrome de Burnout en el ámbito educativo profesores afecta e interfiere en conseguir los objetivos, teniendo a estos profesionales un proceso de alienación, deshumanización y apatía y causando problemas de salud y ausentismo y las intenciones de abandonar la profesión.

De calidad de vida de los maestros, el personal y profesional contexto, conquistado o restaurado, impulsando acciones debe desarrollarse con miras a crear programas centrados en cada respuestas individuales a las situaciones estresantes, sin foco en elementos relevantes para su ocupación; programas para trabajar, para buscar mejores condiciones de ambiente de trabajo, programas centrados en la interacción del contexto laboral y el individuo y, en el último, el Burnout entendido como producto relacional entre el trabajo y el individuo en pregunta (MASLACH; LEITER, 1999).

Aunque tanto el estrés como el Burnout en la enseñanza sin duda ocurren mucho tiempo entre los docentes, su reconocimiento como un problema grave, con implicaciones psicosociales importantes, ha sido más explícito en los últimos 20 o 30 años. Burnout no es un fenómeno nuevo; lo que podría ser nuevo es el reto de esta categoría profesional para identificar y declarar el estrés y Burnout sentidos (CARLOTTO, 2002).

El interés de Burnout creció debido a tres factores. La primera de ellas fueron los cambios en el concepto de salud y el énfasis dado a la mejora de la calidad de vida por que mundo organización de la salud. El segundo fue el incremento de la demanda y las necesidades de la población con respecto a los servicios sociales, educación y salud. Y por último, la conciencia de los investigadores, agencias gubernamentales y servicios clínicos en relación con el fenómeno, comprender la necesidad de profundizar los estudios y la prevención de los síntomas, porque es más compleja y perjudicial que si prevé que en los estudios iniciales (PERLMAN y HARTMAN, 1982, apud casa de la CARLOTTO, 2008, p. 153).

Segundo Orsi (2006) maestros son uno de los grupos profesionales que posiblemente más se ven afectados por el síndrome de Burnout, debido a las condiciones en que trabajan terminan contribuyendo a agotar tu energía durante el año escolar. Toda esta situación adversa se manifiesta por la sensación de impotencia frente a la realidad y chicos, el nivel profesional de desánimo y resignación que arraiga.

Moura (1997) explica que para mantener en equilibrio el funcionamiento psíquico, profesores desarrollar formas de resistencia o confrontación como la demanda de autorregulación. Así, mientras los profesores evaluación la profesión como un juego que desafía y gratificante, también califican como una profesión agotadora, explotados y subvalorado, calificaron esta actitud como patógeno normalidad sufriendo la humanidad.

Como anota Codo y Jacques (2002), se hicieron muchos esfuerzos para dibujar un perfil del educador que es más susceptible a la sensación de agotamiento. Estos esfuerzos están justificados, en que la severidad del síndrome en profesores es actualmente superior a los profesionales de la salud, que pone el magisterio como un profesiones de alto riesgo para la incidencia.

Varios factores se asocian con el desgaste de la maestra. Jin et al. (2008) identificadas seis fuentes de estresores diarios presentes en el ejercicio de la profesión del maestro:

  • El comportamiento de los estudiantes;
  • La presión de los directores y supervisores;
  • La demanda de tareas de gran currículo;
  • Extra curriculares;
  • La carga de trabajo y;
  • La falta de reconocimiento.

Muchos profesores tienen una jornada laboral de más de 8 horas, dependiendo de las políticas adoptadas por el sector público. Además, los factores organizativos también afectan directamente los intereses de los docentes, tales como: salarios consideraban inapropiados; decisiones que interfieren con la rutina de trabajo; falta de autonomía; comunicación ineficiente; acumulación de tareas; pobre apoyo organizativo y recuperación de resultados. Todos estos factores traen preocupaciones e inquietudes a la vida del maestro.

Síndrome de Burnout interfiere directamente en la relación de enseñanza y aprendizaje ya que provoca daños en su propia condición de docentes interactuando con sus alumnos, con sus compañeros y, en consecuencia, la calidad del trabajo pedagógico. Los profesionales de la educación ante la necesidad de realizar múltiples funciones, a menudo contradictorias, que requieren equilibrio en diversas situaciones.

Para relacionar la actividad docente con el síndrome de burnout en relación experimentada por los maestros en las escuelas públicas de contexto, los problemas son aún más graves, debido a la indiferencia de las autoridades del estado y de otros factores, tales como: violencia física y psicológico y falta de respeto la función de enseñanza, que favorece la enfermedad de los profesores (CARLOTTO, 2002).

Profesores expuestos al síndrome de burnout ven su cotidiana profesional inestable y totalmente sin sentido, en contraste con lo que tenía como prioridad al principio de su carrera. Este fenómeno afecta tanto al individuo como el ambiente educativo como una interferencia en las relaciones interpersonales del profesor, a un proceso de alienación, cinismo, fatiga, frialdad, problemas de salud y el deseo de abandonar la profesión.

Según Farber (1991), los signos de burnout en profesores se pueden dividir en síntomas individuales (trastornos del sueño, fatiga, sentimientos de alienación, impaciencia, baja autoestima, cinismo, absentismo, entre otras) y profesionales ( abandono de la profesión, deterioro de las relaciones socio-profesional, sobrecarga física y mental, conflictos en las relaciones profesor-alumno, entre otros). En General, los maestros pasan para sentir físicamente y emocionalmente acabado, agotado, suelen ser enojado, ansioso, enojado o triste.

Sin embargo, para Jasiulionis (2009), la profesión docente está pavimentada por hechos y eventos, tales como: plan de crecimiento profesional y carrera para ganar importancia en la carrera de profesor. Estos eventos contribuyen a la eficacia de progreso profesional. Del mismo modo, en la medida en que hay un progreso en la carrera de profesor, profesionales actitudes y comportamientos que pueden motivar a altos niveles de presión, interfiriendo directamente en su práctica pedagógica y en su vida cotidiana.

En esta perspectiva, es recomendable entender el día a día la enseñanza profesional y la relación que establece el maestro con su trabajo, vinculando las dimensiones del síndrome de burnout a la trayectoria personal y profesional de su actividad de ejercicio.

Actualmente, la profesión docente está caracterizando como un objetivo de varios profesión de estresores psicosociales existentes en el contexto de su trabajo. Hasta entonces, la actividad docente era entendida como una profesión vocacional de gran satisfacción personal y profesional y hoy ha dado paso al profesor sobrecarga de tareas pedagógicas y administrativas, con menos tiempo para realizar la trabajo, ocio y convivencia social etcetera.

Consideraciones finales

No se puede ejecutar a este debate sobre el tema, en razón de su complejidad y multidimensionalidad, para que la sociedad puede entender y reconocer esta realidad y, si por la posición de manera vehemente, para la verificación de casos de la enfermedad, construcción de políticas de salud.

Este estudio, por su tiempo, atención a la complejidad de variables que pueden evitar o provocar síndrome de Burnout en la categoría investigación y plantea la importancia de intervenir sobre las variables industriales y psicosociales inherentes a la enfermedad ocupacional.

El profesor se da cuenta de su papel como una persona activa y corresponsable de su propio desarrollo profesional y para el desarrollo de sus estudiantes. Sin embargo, transformar la responsabilidad cotidiana no sólo hacer, siendo necesario invertir en su formación, sin culpa en conformidad, la apatía que prevalece en día tras día. Cada maestro debe tener la oportunidad de reflexionar, expresar sus emociones, sentimientos, discutir sus prácticas y por lo tanto mejor para una actuación que ha abusado como uno de sus objetivos para la calidad de vida y, en consecuencia, la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje.

En la medida que entendemos este fenómeno psicosocial como mejor proceso, identificar sus medidas y dimensiones, sus estresores más importantes, sus modelos explicativos, podemos prever acciones que permitan prevenir, reducir o dejar el burnout. De esta manera, puede ayudar al profesor a seguir realizando su proyecto de vida personal y profesional con miras a mejorar la calidad de su vida y de todos los involucrados en el sistema educativo. Llega a ser de fundamental importancia destacado que la prevención y erradicación de burnout en profesores no está solas en esta tarea, pero debe incluir una acción conjunta entre profesor, alumnos, institución educativa y la sociedad. Las reflexiones y acciones generados deben ser dirigidas a la búsqueda de alternativas para posibles modificaciones, no sólo en el ámbito de microsociales su trabajo y sus relaciones interpersonales, sino también en la amplia gama de factores macro que determinan aspectos organizativos componentes de la cultura organizacional y social en el que el sujeto lleva su actividad profesional (CARLOTTO, 2002, p. 27).

El profesor debe intentar nuevos descubrimientos, nuevos retos, que sumergir en la escuela como un espacio que es su, enfrentarse a sus sentimientos y pensamientos con los demás, contribuyendo así a este profesional cuenta e intervención en el orden adecuado a sus dificultades en la realización de su trabajo. La escuela debe cumplir con su papel, para elaborar y desarrollar políticas educativas que pueden tener una más ampliada sobre los aspectos que implica el trabajo docente, sino también sobre la persona del maestro que los ejercicios, contribuir a pensar de manera diferente y mejorar las relaciones de apoyo de la institución a los profesores.

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[1] Escuela de gestión integrador: administración, dirección, supervisión e inspección escolar FACEL (escuela de administración de empresas, ciencia, educación y letras). Pedagogía institucional FACEL (escuela de administración de empresas, ciencia, educación y letras). Tutoría en educación a distancia FETREMIS (Facultad de educación) y tecnología de la región misionera. Educación especial y Neuropsicopedagogia UCAM (Universidade Cândido Mendes). Orientación educativa FETREMIS (Facultad de educación) y tecnología de la región misionera

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