La relación familia-escuela y su contribución al rendimiento escolar de los niños con necesidades educativas especiales que tienen dificultades de aprendizaje – rascunho

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CONTEÚDO

ARTIGO ORIGINAL

SANTOS, Lúcia Maria Matos Silva [1]

SANTOS, Lúcia Maria Matos Silva. La relación familia-escuela y su contribución al rendimiento escolar de los niños con necesidades educativas especiales que tienen dificultades de aprendizaje. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año. 06, Ed. 09, Vol. 07, págs. 78 y 94. Septiembre 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/educacao/familia-escola, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/educacao/familia-escola

Resumen

El desarrollo de este artículo tiene como tema la educación especial, un tema que ha ido ganando espacio en el escenario y en los debates educativos en todo el país. Su pregunta básica es ¿cómo contribuye la relación familia-escuela al rendimiento escolar de los niños con necesidades educativas especiales que tienen dificultades de aprendizaje? Así, el objetivo de este artículo se basa en la verificación de cómo la relación de la familia con la escuela contribuye al rendimiento escolar de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) que tienen dificultades de aprendizaje, y también presentaremos, según la literatura, algunos de los posibles orígenes de las dificultades de estos niños. En vista de una mejor comprensión de este tema, el texto resulta de un estudio bibliográfico que tuvo como centralidad analizar, comprender y contrastar la propuesta de los estudiantes con necesidades educativas especiales, el problema de la relación familiar y escolar, considerando a los niños con NEE. Así, los resultados revelaron la importancia del papel del docente en el crecimiento de sus alumnos/hijos para los padres, donde se pudo comprender la importancia de la relación entre padres y escuela para el desarrollo y mejor rendimiento escolar de los niños con NEE que tienen dificultades de aprendizaje, y cómo esto fortalece su proceso de integración y aprendizaje.

Palabras clave: Necesidades Educativas Especiales, Familia, Escuela, Educación, Cooperación.

1. Introducción

El presente artículo tuvo como preocupación analizar, en un enfoque descriptivo, la influencia de la relación familia-escuela en el rendimiento escolar de los estudiantes con necesidades especiales en educación que tienen dificultades de aprendizaje y la importancia de la relación entre la escuela y la familia del estudiante que tiene necesidades educativas especiales (NEE) como una forma de contribuir a su rendimiento escolar. Presenta una reflexión contextualizada a nivel de la educación regular, es decir, fundamental II, con el fin de comprender la importancia que la familia, junto con la escuela, asumen en el proceso educativo de estos jóvenes.

Para ello, el estudio tuvo como objetivo general verificar cómo la relación familia-escuela contribuye al rendimiento escolar de los estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) que tienen dificultades de aprendizaje. Los objetivos específicos fueron: Analizar algunas teorías relacionadas con el desarrollo cognitivo, con el fin de comprender cómo la relación familia-escuela contribuye al desarrollo del estudiante; verificar algunos posibles orígenes de las dificultades de aprendizaje, según los estudiosos en la materia; verificar, a través de la bibliografía, cómo la relación familia-escuela contribuye al desarrollo de los estudiantes con NEE.

Además de lograr estos objetivos, era necesario hacerse la pregunta: ¿cómo contribuye la relación familia-escuela al rendimiento escolar de los niños con necesidades educativas especiales que tienen dificultades de aprendizaje? Considerando que el fortalecimiento de la participación de los padres en el desarrollo educativo, junto con la institución educativa, puede establecer y mantener una relación entre la escuela y los padres de los niños con NEE, con el fin de promover un cambio positivo de actitudes y prácticas en beneficio de estos estudiantes.

Por lo tanto, este estudio se justifica a través de una preocupación por la Educación Especial en el contexto de la provisión de acciones entre las políticas públicas educativas y sociales, contribuyendo así tanto a la reducción de las desigualdades educativas como a la valorización de la diversidad cultural brasileña.

Se entiende que la relación familia-escuela es fundamental para un buen rendimiento escolar y para el desarrollo de los niños con NEE ante el mundo, conociendo los principales factores que interfieren en la relación entre familia y escuela.

2. TEORÍAS SOBRE EL DESARROLLO COGNITIVO

Para contextualizar mejor la enseñanza-aprendizaje de los estudiantes con NEE, es necesario comprender lo que el psicólogo ruso, Lev Vygotsky (1896-1934), enseña sobre las teorías relacionadas con el desarrollo cognitivo y la relación entre la comprensión y el lenguaje. Vygotsky (2000) señala la existencia de cuatro etapas durante la construcción de operaciones mentales que abarcan el uso de signos:

  • La primera etapa, que se denome “natural o primitiva”, corresponde al habla preintelectual (balbuceo, llanto, risa) y a la idea preverbal que se caracteriza por manifestaciones intelectuales rudimentarias relacionadas con el manejo de instrumentos;
  • La segunda etapa comprende las “experiencias psicológicas ingenuas”, un período marcado por el uso correcto de formas y estructuras gramaticales, aunque el niño aún no ha entendido sus respectivas representaciones lógicas;
  • En la tercera etapa, “de los signos anteriores”, el pensamiento actúa con operaciones externas. Tales operaciones son apropiadas por el niño para resolver problemas internos. Por lo tanto, se define por el período del lenguaje egocéntrico;
  • Y la cuarta etapa, que se llama “crecimiento interno” y se caracteriza por la internalización de las operaciones externas, es la etapa del habla interna o silenciosa.

Según Vygotsky (2000), estas etapas del desarrollo cognitivo no tienen un carácter universal, debido a la existencia de una gran diversidad en las condiciones histórico-sociales en las que viven los niños, haciendo evidente lo social en el desarrollo del pensamiento. Según el autor, el desarrollo del pensamiento está determinado por los instrumentos lingüísticos y la experiencia sociocultural del niño, que incluye la vida familiar, la forma en que se presenta esta relación y cómo se refleja en el desarrollo educativo del estudiante (VYGOTSKY, 2000).

Según Alves (2007), es necesario soñar, pero soñar los sueños posibles para ser realizados. Además, Paulo Freire (1982) considera que los sueños pueden hacerse realidad cuando hay un compromiso de resolver un problema que aparece, que pueden modificar el imaginario social, pasado por varias décadas, cuando uno sueña con el sueño posible y transforma la inclusión de los niños con NEE, en éxito escolar. De esta manera, es posible que la familia, la escuela y los maestros puedan juntos tener una educación de calidad.

Se entiende que la educación de las personas con necesidades educativas especiales siempre ha estado impregnada de dudas e incertidumbres por parte de muchos educadores que se cuestionan cómo pueden aprender y cómo enseñar mejor. Sin embargo, está claro que algunas familias no están preparadas para ayudar a sus hijos con NEE en el sentido educativo, considerando que la escuela no siempre tiene esta preparación. Sin embargo, para muchos educadores ha sido un desafío diario promover la inclusión de estudiantes con NEE en clases regulares junto con otros estudiantes llamados “normales” (IOSIF, 2007).

El concepto de necesidades especiales surgió con el fin de evitar los efectos negativos de las expresiones utilizadas en el contexto educativo-deficiente, excepcional, subnormal, superdotado, discapacitado, entre otros (BRASIL, 2006).

El concepto de necesidades especiales es una parte inherente de los principios y valores de la educación inclusiva. Para una escuela inclusiva, es una institución educativa que ofrece todos los recursos disponibles para satisfacer las necesidades educativas de todos los estudiantes que asisten, brindándoles el apoyo adecuado y los servicios necesarios para que puedan tener éxito educativo (BRASIL, 2006).

Con base en la Ley de Lineamientos y Bases de la Educación (LDB) – Ley N° 9394/96, en el art. 58, la educación especial debe ofrecerse preferentemente en la red escolar regular, por lo que se percibe un mayor número de estudiantes con necesidades educativas especiales insertos en la red escolar regular, y muchos maestros están siendo preparados para trabajar con estos estudiantes de acuerdo con la especificidad de cada uno, pero muchos todavía se sienten incapaces y son reacios a este desafío (BRASIL, 1996).

La educación inclusiva prioriza el cuidado de las personas con discapacidad en clases comunes, siempre que sea posible, porque dependiendo del tipo de discapacidad la escuela necesita hacer una adaptación completa y luego acoger a estos estudiantes, ofreciendo condiciones físicas y materiales pedagógicos para desarrollar sus potencialidades (BRASIL, 1996).

En vista de las declaraciones anteriores, se entiende que la escuela regular ha buscado ayudar a los estudiantes con NEE adaptando los materiales pedagógicos y los espacios físicos de acuerdo con la necesidad del estudiante, por lo tanto, la inclusión se ha tratado de manera más natural, y los llamados estudiantes “normales” han estado dispuestos a ayudar a su colega con necesidades educativas especiales, y esto marca la diferencia, promueve la integración y cumple con uno de los derechos fundamentales de todo ser humano: promover la educación.

Fue pensando en los temas que involucran a los estudiantes SEN entre algunas familias y profesores de la red municipal de Dias D’ Ávila que nació el interés por este tema, debido a la importancia de la participación familiar junto con la escuela con el fin de prevenir, comprender las dificultades de aprendizaje de los estudiantes con SEN y mejorar sus habilidades. Así, la educación apunta al desarrollo integral del ser humano, con miras a la formación del carácter de la personalidad y habilidades sociales, porque la educación dirigida a jóvenes y niños con NEE es de importancia social, permitiendo su inserción en una sociedad que a menudo no está preparada para satisfacer sus necesidades especiales. Sin embargo, sigue siendo la particularidad de permitir que los niños vayan a aulas públicas con otras no “discapacitadas” o de permitir que los adultos sean competitivos en el mercado laboral, señalando que el papel del maestro en el proceso de enseñanza del aprendizaje es introducir elementos capaces de causar una situación de conflicto en el entorno de los estudiantes, que puede llevarlos a aprender, independientemente de cómo actuarán a partir de este conflicto (LEONARDO, et al. 2009).

Ya que la acción pedagógica debe caracterizarse por actividades didácticas que sirvan de apoyo para que los estudiantes se apoderen de los conocimientos y no solo adquieran, porque recibir no implica necesariamente aprendizaje (LEONARDO, et al. 2009).

Según los estudios de Piaget, el aprendizaje está ligado al desarrollo cognitivo del alumno, pues cuando el conocimiento se convierte en una acción, pasa al aprendizaje, cuyo objetivo es la autonomía de la asignatura (DÍAZ, 2011).

Es posible entender, por tanto, que el docente enfocado en la educación especial ocupa una posición relevante en la formación del alumno, como profesional y ciudadano, pues pone a disposición del alumno con NEE una serie de experiencias pertinentes al trabajo y a la vida, estas experiencias estimulan al alumno en la búsqueda de conocimientos teóricos y prácticos, posibilitándole aprender.

Cuando Miranda (1999, p. 44), dice que la familia y la escuela deben encontrar formas creativas y organizadas de convencer a la comunidad de participar, a través de alianzas, en el mantenimiento para la integración y la inclusión, porque cuando existe la conciencia de las personas involucradas, el futuro sigue su curso, es decir, cuando los estudiantes están bien integrados e incluidos en las aulas, probablemente habrá una asociación entre el maestro, la familia y la escuela. Pero cuando todo esto no sucede, los estudiantes con NEE en lugar de ser integrados e incluidos son segregados o excluidos; la falta de preparación de los maestros de clase común puede causar daño a los estudiantes especiales; no todos los estudiantes con necesidades especiales son capaces de integrarse e incluir, algunos necesitan atención individual y especializada; la atención de los gobiernos a la educación es escasa; la participación de la familia, que es de gran relevancia, no ha estado a la altura de lo necesario (MIRANDA, 1999).

Al comienzo de la normalización, Sassaki (1997, p. 31) afirma que como suposición básica la idea de que toda persona con necesidades especiales, especialmente aquellas con discapacidades mentales, tiene derecho a conocer un estilo de vida o modelo que sería común o normal a su cultura personal. El concepto inicial era entonces normalizar, pero esto se confundió con la conciencia de “hacer normal a las personas con necesidades especiales”.

Asumiendo que los seres humanos se desarrollan a través de las relaciones que establecen con su entorno, Philippe Perrenoud (2001) ve las capacidades no como un camino, sino como una consecuencia adaptativa del hombre a sus condiciones de vida. Así, cada persona, de manera diferente, desarrollaría capacidades orientadas a resolver problemas relacionados con la superación de una circunstancia, como saber orientarse en el camino de regreso a casa desde un punto de referencia, que movilice las capacidades de reconocimiento pedagógico; saber construir herramientas, que estimulen las habilidades, es decir, los estudiantes con NEE solos necesitan caminar igual que losllamados “normales”,de manera que unan a la familia, el maestro y la escuela para que ambos hagan una conexión, es decir, estudiante, familia y asociación escolar.

El niño en el momento de su nacimiento es un ser puramente biológico, listo para recibir cualquier tipo de influencia. Es en el grupo donde nace la familia donde tiene lugar el proceso inicial de integración social. El proceso de socialización requiere que el niño adapte sus comportamientos biológicamente determinados a las prácticas culturales del grupo social al que pertenece, los valores, actitudes, conocimientos adquiridos dentro de la familia tienen como objetivo hacer que el individuo sea capaz de asumir adecuadamente a diferentes situaciones (GALLO; ALENCAR, 2012).

La escuela es una institución que transmite los conocimientos científicos y técnicos que permitirán al individuo desempeñar un papel en el aparato productivo, sin embargo, la escuela tiene otra función esencial: vincular las normas sociales, a las nociones de ética básica e ideales de la sociedad, será todo este conjunto de adquisiciones las que facilitarán la inserción social del individuo. Así, la familia necesitará el apoyo y la colaboración, fundamental, de la escuela en este proceso de integración y socialización del individuo. Este apoyo será más requerido cuando se trata de un niño considerado “diferente” (GALLO; ALENCAR, 2012).

En vista de lo anterior, se puede afirmar que la familia y la escuela tienen un papel distinto entre sí, pero, sin embargo, roles que se completan en el proceso de desarrollo e integración del individuo a lo largo de su viaje. También se entiende que la familia y la escuela se convierten en los dos motores de aprendizaje y desarrollo para el niño, con roles y competencias específicas y complementarias, la escuela y la familia a menudo están separadas, es decir, no están compartiendo juntas, ya que la familia es la principal responsable de las acciones de su hijo con SEN, es ella quien le ofrece la primera capacitación, en la integración e inclusión escolar, el alumno, con la orientación de profesionales y familia, podrá adquirir competencia profesional y personal.

Cuando la relación entre familia y escuela es generalmente deseable, se vuelve esencial, cuando se resuelve la precariedad de las Necesidades Educativas Especiales, sin embargo, la relación entre padres y maestros ciertamente debe sufrir cambios en diversos niveles (mentalidades, actitudes, estrategias, prácticas, entradas y salidas) constituyendo, como un proceso generado por el cambio y generador del mismo, en un verdadero desafío.

3. POSIBLES ORÍGENES DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE DE LOS ALUMNOS CON NECESIDADES ESPECIALES EN EDUCACIÓN

Las dificultades de aprendizaje tienen en el pensador y sociólogo francés Edgar Morin (2011) una profunda reflexión, que se puede comprobar en la elaboración de su obra sobre educación.

Con respecto a los estudiantes con necesidades especiales en educación, Morin (2011) crea un debate que se inserta en su teoría de la complejidad, que trata de la relación entre sujeto y objeto, orden y desorden, en la que reconoce en sí misma “una zona oscura, irracional e incierta, que se abre al azar, al derecho, al desorden, a lo anatómico y a lo estructural” (ESTRADA, 2009, p.85).

En este sentido, el segmento educativo demanda una reflexión más pronunciada sobre la interacción entre lo local y lo global, cuando se trata de la inserción del estudiante en las salas regulares. Según Ballone (2004) las dificultades de aprendizaje deben ser tratadas como desafíos que forman parte del proceso de enseñanza y aprendizaje, y no como problemas no resueltos. Además, destaca la importancia de identificar estas necesidades en preescolar para prevenirlas.

Los niños con NEE dependen de una red de apoyo para lograr no solo el éxito escolar, sino también la inclusión. Son varios los obstáculos que se encuentran en el proceso educativo de estos niños, considerando que requiere la participación de todos. El educador es responsable de repensar la diferencia, las singularidades considerando que cada individuo es único y tiene características, intereses, habilidades y necesidades de aprendizaje que son únicas para él (BRANDÃO; FERREIRA, 2013).

Es necesario prestar atención a la comprensión de las diferencias, características y herramientas motivadoras para cada estudiante de una manera diferente. Pagar los detalles y factores no relacionados con el entorno escolar, como el entorno familiar, debe ser una prioridad para habilitar un plan estratégico que contribuya a la enseñanza del aprendizaje, a través de recursos y métodos educativos capaces de promover el desarrollo global de estos niños (AINSCOW, 1999).

Edgar Morin (2011) entiende la clase escolar como una institución complicada, que abarca una diversidad de impulsos, estratos socioeconómicos, emociones y culturas, en consecuencia la ve como un lugar lleno de heterogeneidad. Así, considera que este es el espacio idóngeo para iniciar un cambio de paradigma, desde la forma tradicional de pensar el entorno escolar, en la que la enseñanza-aprendizaje se efectúa de manera fundida, sin observar las particularidades y pluralidad de los alumnos en el aula. Este contexto debe tener un significado intenso para los estudiantes y profesores.

Por lo tanto, la clase escolar necesita conocer los aspectos de la heterogeneidad cuando se trata de estudiantes que necesitan una preparación más adecuada para su recepción. Utilizando la dirección indicada por Morin (2011), es decir, la de la visión que se extrae del ámbito reducido de la disciplina, que comprende el contexto y adquiere el poder de encontrar la conexión con la existencia, se puede hacer una analogía con esta visión centrada en el contexto del contexto de aprendizaje de los estudiantes considerados normales y aquellos con necesidades especiales.

De acuerdo con el citado autor, es necesario romper con la fragmentación de la información en campos restringidos, en cuyo corazón se privilegian ciertos niveles, y eliminar la estructura jerárquica imperante entre disciplinas y formas de transmisión de conocimiento. Restaurar estas tradiciones requiere un esfuerzo complejo, ya que esta intelectualidad se ha creado a lo largo de incontables décadas (MORIN, 2011).

Las situaciones de bajo rendimiento escolar en las que se encuentran los niños les llevan a no creer en ellos, a desarrollar una baja autoestima, a creer que no son capaces y por tanto no son aceptados en el entorno en el que están insertos, ya sea escolar o familiar. Proporcionar un ambiente socioafectivo permite la elevación de la autoestima de estos niños (ELIAS, 2003).

Ante esto, es necesario identificar la necesidad de crear un ambiente escolar de inclusión, en el que las prácticas pedagógicas se relacionen con las singularidades de cada estudiante, con el fin de mejorar las rutinas educativas y contribuir a un aprendizaje efectivo de los estudiantes (MORATO, 2003).

Según un estudio realizado por Mazer et al. (2009), es muy común encontrar niños con dificultades de aprendizaje en el entorno escolar y, en ellos, se perciben varios factores de riesgo que tienen un impacto aún mayor, como la pobreza, los conflictos familiares, la violencia, el maltrato familiar, entre otros. Además, los autores identificaron que las dificultades de aprendizaje también manifiestan daños emocionales y conductuales en los estudiantes.

Por lo tanto, se entiende que el papel del maestro, como facilitador del aprendizaje, es también estar atento a las diversas manifestaciones de dificultades presentadas por los estudiantes. La familia como responsable del aprendizaje del niño debe entender su papel como ejemplo para sus hijos, como aquellos que primero transmiten actitudes que benefician el aprendizaje, cuyas acciones son vistas y aprendidas por ellos, deben comprender la importancia y cuánto esto determinará cómo aprenden sus hijos (FERNANDES, 2001).

Desde el punto de vista de Morin (2011), es necesario observar algunos factores relevantes para la educación de los estudiantes con NEE, que son fundamentales en la construcción de un proceso educativo exitoso. El autor indica la necesidad de valorar el error como herramienta de aprendizaje, porque no tener intimidad con algo sin antes caer en lo incierto o las ilusiones es común y, por tanto, debe ser aceptado y entendido como parte del proceso de aprendizaje.

Los padres y educadores también deben contribuir al desarrollo del autoconocimiento de estos estudiantes, de modo que la educación permita lo universal, las dimensiones variadas del ser humano y la sociedad, en las que se fortalezca la diversidad dentro del propio individuo, su complejidad y la comprensión de dónde residen sus miedos y necesidades (MORIN, 2011).

Por lo tanto, se entiende que la difusión del conocimiento debe satisfacer su fragmentación. Es necesario entender que el estudiante con NEE es un ser multidimensional, que enfrenta urgentemente sus incertidumbres y dudas, requiriendo una participación activa entre la escuela y sus tutores para desarrollar mejor sus habilidades educativas en el espacio escolar.

4. LA RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA Y SU CONTRIBUCIÓN EN EL RENDIMIENTO ESCOLAR DE LOS NIÑOS CON NEE

Toda la sociedad, con el tiempo, ha recurrido a prácticas regulatorias frente a lo “diferente”, y los niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) no fueron la excepción (LOUREIRO, 2013). Hoy en día, a diferencia de otra, la familia “escondió” a los llamados niños “diferentes”, un número creciente de niños (LOUREIRO, 2013).

En Brasil, el cuidado de las personas con NEE comenzó durante el período del Imperio cuando se fundó el Instituto de los Ciegos en 1854 y el Instituto de Sordos en 1857 (ahora instituto nacional de educación de sordos – INES) (BRASIL, 2010).

A principios del siglo 20, se fundó el Instituto Pestalozzi (1926), una institución especializada en la atención de personas con discapacidad mental; en 1954, se funda la primera Asociación de Padres y Amigos de Lo Excepcional – APAE, y en 1945, se crea el primer servicio educativo especializado a personas con superdotación en la Sociedad Pestalozzi, por Helena Antipoff. (BRASIL, 2010, p. 11).

Después de la percepción de la comunidad, la familia, la escuela y el gobierno sobre proporcionar a los niños con NEE la posibilidad de desarrollarse en un entorno escolar, se inicia en la sociedad un proceso de sensibilización y discusión sobre la educación para jóvenes y niños con NEE (MIRANDA, 2003).

Con la inserción de los niños en la escuela, la familia se pone a prueba en el extranjero, tanto en términos de las habilidades que el niño manifiesta para el aprendizaje, como en términos de las habilidades de la relación con los demás (OLIVEIRA, 2018).

El niño lleva a la escuela el aprendizaje significativo y las experiencias que hace en la familia y en otros sistemas de vida, pero se enfrenta allí con otras formas de comunicación y expresión de afectos, con otros valores y reglas. Este contacto con nuevas formas de vida y nuevos conocimientos implica, si el desarrollo del niño está procesando saludablemente un fortalecimiento de su competencia y seguridad, implica que a medida que crece los padres dejan de ser los únicos mentores, el maestro, los colegas también se convierten en un ejemplo (LOUREIRO, 2013).

La participación de los padres conduce al éxito, los niños cuyos padres tienen contactos con la escuela, tienen puntajes más altos que los niños con aptitudes y entorno familiares similares, pero privados de la participación de los padres (MIRANDA, 2003).

Las escuelas que tienen altas tasas de fracaso mejoran mucho cuando se les pide ayuda a los padres, porque la integración entre estas dos instituciones traduce el intercambio y la continuidad de la tarea de preparar y referir a los sujetos a la vida en sus aspectos más variados (HENDERSON cit. DAVIS, 1989, p. 38).

La viabilidad de la relación entre la familia y la escuela depende de la colaboración, la confianza y el respeto entre las partes, para que el logro de los objetivos educativos sea productivo y significativo, trato de creer que la participación de los padres en la educación de sus hijos es un derecho y un deber (CARDOSO, 2011).

Según Cardoso (2011):

La importancia del papel de la familia en la educación de los niños y jóvenes con NEE, así como de otros niños sin problemas, es sin duda fundamental e indiscutible. Por lo tanto, es esencial la participación de los padres en todo el proceso educativo, a través de una estrecha colaboración entre la escuela / familia. Los padres son participantes indispensables en el hecho de que contribuyen a su conocimiento específico de su hijo y su situación familiar y expresan sus preocupaciones y expectativas sobre su futuro (p.29).

Según Davis (1994, p.82), haciendo referencia a Broudieu, los padres que más fácilmente se involucran positivamente en la escuela, son los que más se identifican culturalmente con los valores que están vinculados y legitimados por la escuela, la escuela y los maestros a menudo se apropian de sus prácticas teniendo en cuenta “un modelo de clase media de lo que constituye la “buena familia” y la “educación apropiada”.

La escuela se asume como un valor para el ser y el ser que proviene de las relaciones de “fuerzas simbólicas entre las clases”, el profesor, como “representante de la cultura legítima”, tiende a reconocer y reforzar a quienes se identifican con él. (FORMOSINHO, 1988).

La educación de niños y jóvenes es una preocupación de padres y educadores, en la que el docente tiene un papel complejo, desafiante, pero principalmente, mediador y motivador de la enseñanza-aprendizaje (PICANÇO, 2012).En este sentido, mientras que el profesional en educación se perfecciona en ser dinámico, comunicativo e innovador en sus prácticas pedagógicas es necesario que, por otro lado, los padres establezcan con ellos una asociación, un esfuerzo continuo para compartir objetivos y reconocer que este apoyo mutuo es para el bien común de los estudiantes (PICANÇO, 2012).

Con respecto a los niños con NEE, le interesa a los maestros apoyar a sus padres, asistirlos y apoyarlos en el desempeño de la función familiar, de modo que no los cubra tanto en relación con la ejecución de tareas exclusivamente de competencia escolar, ya que no son especialistas (CARDOSO, 2011).

4.1 LA INTEGRACIÓN DE LOS NIÑOS CON NEE EN CLASE REGULAR

La integración no es una tarea fácil y para ello, es necesario tener en cuenta que el entorno en el que se inserta el niño con NEE, marca toda la diferencia en su desarrollo. Por lo tanto, cuando hablamos de estudiantes con NEE, también hablamos de sus interacciones con el entorno, en el que la escuela debe proporcionar – igualmente a la familia – un entorno mínimamente restrictivo posible (CARDOSO, 2011).

La inclusión no solo requiere que los estudiantes con NEE sean colocados en una escuela regular, sino que se cree un ambiente propicio para su aprendizaje, su desarrollo, y es fundamental que tengan garantizadas sus buenas condiciones físicas y humanas por parte de la familia, así como el compromiso y disponibilidad por parte de los profesionales de la educación, donde se creen oportunidades para que puedan interactuar con otros niños, compartiendo los mismos espacios y, sobre todo, proporcionándoles los estímulos esenciales para la enseñanza-aprendizaje, teniendo siempre a las familias como socios (CARDOSO, 2011).

Según Saraiva y Wagner (2013), una explicación hipotética es que una buena relación entre la familia y la escuela influye positivamente en la integración de los niños con NEE en la clase regular. Además, estos autores también señalan que la existencia de una asociación de padres y tutores puede contribuir a una buena relación familiar y escolar en la integración de los niños con SEN (SARAIVA; WAGNER, 2013).

Según Paro (2000) la escuela se da cuenta de que algunas familias tienen más dificultades para ayudar en el desarrollo educativo del niño, porque a menudo no tienen la oportunidad de aprender, de asistir a una escuela, pero aún así la escuela necesita esta continuidad de enseñanza-aprendizaje, en el entorno familiar (PARO·, 2000).

Como señalan Saraiva y Wagner (2013), las actividades más solicitadas por la escuela a los padres y tutores son la participación en el mejoramiento escolar, con la participación en dinero, la participación en la construcción y desarrollo de la evaluación de proyectos que desarrolla la escuela. Además, también puede implicar estrategias de comunicación en la relación familiar y escolar, como reuniones de padres, contactos telefónicos y notas escritas (SARAIVA; WAGNER, 2013).

Se entiende, por tanto, que incluir al alumnado con NEE requiere de una intervención educativa que permita su progresión escolar, lo que, en función del problema, implica cambios en el currículo, estrategias y recursos, que en ocasiones no son fáciles de alcanzar a la vista de las limitaciones que se pueden presentar en el ámbito escolar o familiar.

5. CONSIDERACIONES FINALES

Con la realización de este estudio, se percibió que los aspectos fundamentales que sustentan las cuestiones de dificultades de aprendizaje de los estudiantes con necesidades especiales en educación, en sus conceptos, aportan la perspectiva de una enseñanza más centrada en la preparación del tema para la vida. Una educación de calidad que incluya el cuidado del estudiante, en asociación con la familia y con la comunidad donde vive, apuntando a la efectividad en el proceso de evolución de su aprendizaje, considerando las cuestiones que se refieren a la formación de una escuela con la capacidad de incluir a los estudiantes con NEE en sus aspectos físicos, afectivos, factores sociales y cognitivos.

Vale la pena mencionar que cada maestro, durante su viaje como educador, encontrará estudiantes con NEE en cualquier momento de su vida, miembros de su clase o escuela. Es muy probable que te enfrentes a situaciones para las que no has sido debidamente preparado pedagógica y psicológicamente. De esta manera, el profesor tendrá que adoptar actitudes y buscar la mejor manera de satisfacer las necesidades de estos alumnos.

En esta perspectiva, el objeto de estudio se refiere a la participación de la familia, el niño y el adolescente con NEE. Una relación familiar y escolar en un enfoque multifacético que se inscribe en el vasto ámbito que es el de la Educación Especial.

El resultado mostró como principal demanda, la participación de la familia en el curso de los estudios de sus hijos, con el objetivo de reducir un mejor aprendizaje, la familia que tiene participación activa en la escuela junto con los maestros y compañeros de clase asegura la continuidad de esta y en el entorno familiar hace que haya una evolución positiva en el desarrollo de los niños y jóvenes con NEE.

En este sentido, si el éxito del niño con la NEE implica la participación de los padres en la escuela, entonces las actitudes y predisposición de padres y maestros, en vista de la implementación y el mantenimiento de la interrelación, se vuelve pertinente, una pertinencia está relacionada con la innovación o el cambio y el hecho de que los padres son socios fundamentales en este procedimiento de cambio.

A partir de lo anterior, este estudio propone la reflexión, a partir de la encuesta bibliográfica, sobre las relaciones que padres y profesores establecen entre sí y cómo esto se refleja en el rendimiento escolar de sus hijos/alumnos, además de entender la forma en que se construye esta relación, está presente en el éxito de los niños con NEE.

Al final de este análisis, se busca demostrar que los padres entrevistados creen que el trabajo del maestro ha contribuido en gran medida al desarrollo de su hijo con NEE, es decir, en opinión de los padres el papel del maestro es fundamental para el crecimiento de su hijo. Se notó que los padres han mostrado gran interés en conocer la dinámica de la vida de sus hijos, al abordar temas que les dan la oportunidad de interactuar y, como tal, se puede inferir que todos los padres de niños con NEE pueden hacer su contribución a mejorar el proceso de integración y aprendizaje.

Referencias

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[1] Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad San Carlos – USC. Magíster en Ciencias de la Educación por la Universidad San Carlos-USC. Graduado en Educación Artística, con calificación en Dibujo – Universidad Católica del Salvador – UCSAL. También graduado en Matemáticas, con un título completo en el Programa Especial de Formación Pedagógica y graduado en Pedagogía – Universidad Cruzeiro do Sul; Especialización en Psicopedagogía – Universidad Salgado Oliveira.

Enviado: agosto de 2021.

Aprobado: septiembre de 2021.

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