Espiritualidad: Un recurso pedagógico en la práctica del cuidado infantil en la salud

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ARTÍCULO ORIGINAL

GERONE, Lucas Guilherme Teztlaff de [1]

GERONE, Lucas Guilherme Teztlaff de. Espiritualidad: Un recurso pedagógico en la práctica del cuidado infantil en la salud. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 09, Vol. 01, págs. 89-107. Septiembre de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/ciencia-de-la-religion/cuidado-infantil-en-la-salud

RESUMEN

Contexto: A lo largo de la historia humana, es común encontrar la relación entre educación, salud y espiritualidad. Actualmente, la discusión sobre la integralidad del ser humano es por el reflejo de la relación entre educación, salud y espiritualidad. Objetivos: Este estudio presenta una reflexión sobre la espiritualidad como recurso pedagógico, específicamente para una mejor práctica del cuidado infantil entre los profesionales de la salud. Metodológica: buscamos una visión general inicial de la noción de términos de estudio y su historia, también, se hacen reflexiones que involucran la espiritualidad como un recurso para el cuidado infantil. Para ello, se utilizan referencias que abordan temas sobre educación, salud y espiritualidad. Consideraciones: La espiritualidad como recurso pedagógico en el cuidado de los niños permite: a) una reflexión sobre el autoconocimiento; b) formación disciplinaria; c) desarrollo cognitivo y conductual; (d) una forma terapéutica; e) y una visión integral y garantía de los derechos y valores humanos.

Palabras clave: Cuidado, espiritualidad, salud, profesional, educación.

INTRODUCCIÓN

En la historia de la humanidad, la educación, la religión y la salud se han entrelazado. Es en este contexto que buscamos encaminar una reflexión sobre la espiritualidad como recurso pedagógico en el cuidado infantil entre los profesionales de la salud.

El tema abordado aquí está justificado porque la educación está vinculada a la religión y la salud en la construcción de la visión integral del ser humano. Esto se percibe, por ejemplo, en las prácticas de los jesuitas, que a lo largo de la historia llevan a cabo acciones integrales a través de instituciones religiosas, enseñanza y salud.  La segunda justificación es la contribución significativa de los métodos pedagógicos para una mejor calidad en la práctica profesional, por ejemplo, en la humanización de la atención. Especialmente en este estudio se trata de la práctica del cuidado infantil promovido por los profesionales de la salud. Para entender mejor la relación entre religión, salud y educación, este estudio busca reflexionar sobre:

a) Puntos de vista etimológicos sobre espiritualidad, pedagogía y salud.

b Conocer la relación teórica y práctica entre pedagogía y espiritualidad, pedagogía y salud;

c) Relación entre la pedagogía y los profesionales de la salud;

d) Relación entre la espiritualidad y los profesionales de la salud;

e) Por último, analizar la contribución de la espiritualidad como recurso pedagógico humanizado para la práctica del cuidado infantil entre los profesionales de la salud.

1. INSTRUCCIONES: PEDAGOGÍA, SALUD DE LA ESPIRITUALIDAD

Conocer las terminologías se vuelve esencial para entender el tema a investigar, es el comienzo más apropiado para el proceso de aprendizaje. Por lo tanto, aquí se acuñarán los siguientes principios: pedagogía, espiritualidad y salud. Asimismo, como elemento de la noción de salud, se definirá la noción de atención, específicamente, la atención promovida por los profesionales de la salud. Se hace hincapié en que no se trata de terminologías y definiciones finales, sino de un parámetro dentro de la comprensión académica de las áreas de religión, educación y salud.

Pedagogía: dentro de la más sue ley, la pedagogía se inserta en el concepto de enseñanza y educación, en su mayoría niños. Etimológicamente “peda”, deriva del griego “paidós”, que significa niño, y gogia en griego, significa guiar o conducir. Hacer la primera unión e interpretación, la pedagogía, en su significado es guiar, para guiar al niño (LIBANEO, 2001). De hecho, la pedagogía puede entenderse como guiar al niño, o denotando un papel de formación de los niños. Sin embargo, entre los siglos XVII y XVIII con grandes avances sociales, políticos y tecnológicos, la educación se repensa con una propuesta para actualizar los procesos pedagógicos, tales como: la comprensión de la fase infantil, y la práctica del maestro (LANZ, 2016). En el siglo XX la educación tiene influencias positivas de otras áreas de conocimiento que se comunican con la visión de la enseñanza y orientación del niño, como la aparición de la psicología y sus estudios sobre el desarrollo y el aprendizaje dieron lugar a una nueva forma de educar y guiar al niño, en este contexto, comenzó a abordar los métodos pedagógicos y los recursos de la enseñanza , con esto, también hay enfoques que significan el significado de la pedagogía. El surgimiento de la noción de Pedagogía Waldorf, en ella, el enfoque pedagógico se basa en la integralidad y el desarrollo físico, espiritual, intelectual y artístico de los niños (LANZ, 2016).  así que:

La pedagogía es, pues, el campo del conocimiento que se ocupa del estudio sistemático de la educación, del acto educativo, de la práctica educativa como componente integral de la actividad humana, como hecho de la vida social, inherente al conjunto de procesos sociales. Es así una práctica humana, una práctica social, que modifica a los seres humanos en sus estados físicos, mentales, espirituales y culturales, que da una configuración a nuestra existencia humana individual y grupal (LIBANEO, 2001, p. 6-7).

Esta noción de pedagogía se vuelve completa y permite reflexiones y relaciones con otras dimensiones importantes del ser humano. Para Paulo Freire (2005) la pedagogía necesariamente necesita contemplar las experienciales del ser humano, sus valores y moral, construir amistad, conexión, solidaridad, promover el sentido y el propósito de la vida. Estos factores que impregnan la noción de pedagogía también se vislumbran dentro de la noción de espiritualidad.

La espiritualidad es una noción que se refiere al estado de la naturaleza del espíritu, algo integrado en el ser humano, que impulsa al ser humano consciente en su conocimiento y opciones vitales, su conocimiento de sí mismo y sobre el mundo: sus valores y moral, amistad, conexión, solidaridad, humanismo, bienestar, sentido y propósito de la vida (SOUZA, 2013, p. 97). En este contexto, la espiritualidad es una dimensión existencial que se desarrolla a partir de las experiencias que se desarrollan en el comportamiento religioso, surgiendo así la práctica religiosa, o religiosidad[2]. En este sentido, la religiosidad y la espiritualidad están asociadas.

Como noción de salud, se entiende como: el ser humano y su condición de vida en un contexto cultural, principios y valores con los que se relaciona, sus objetivos y experiencias, como la amistad, la solidaridad y el sentido de la vida, una situación de completo bienestar físico, mental y social (LUZ, 2009).

Por último, dentro de la comprensión de la práctica de la atención[3] de la salud, Pessini (2002) afirma que es necesario construir la humanización, despertar la solidaridad profesional, la empatía y la simpatía, una mirada que despierte el sentido y la confianza del ser humano.

2. PEDAGOGÍA Y ESPIRITUALIDAD

La espiritualidad está relacionada con la pedagogía en la reflexión integral del ser humano, en los procesos de autoconocimiento, en la construcción humana y sus valores morales y caminos de la verdad, como la bondad, el amor, la vida, la honestidad, la justicia. La espiritualidad también aparece como un ejercicio de espíritu en el proceso de examen pedagógico cuando los educadores buscan encontrar un significado más profundo del ser.  Porque, es en la interioridad en el núcleo del espíritu, es decir, un estado puro de conciencia, personalidad, pensamiento y emociones, que el sentido creativo de las ideas, las conexiones entre los sujetos y las realidades, las abstracciones y la concreción, los pensamientos y referencias de la sabiduría, la auto-reflexión sobre hábitos y comportamientos, en los que el sujeto comienza a conocer y transformar los límites los límites , debilidades y temores en el aprendizaje y las virtudes (GARDNER, 1994).

Como recurso pedagógico, la espiritualidad compone la disciplina de la enseñanza religiosa. Según Boeing, la enseñanza religiosa no es sólo un concepto religioso, sino:

El conocimiento del Fenómeno Religioso, elaborado por las Ciencias de la Religión y sistematizado por el currículo de Educación Básica es parte de la construcción cultural de la sociedad. Con el Espíritu de renunciar a las diferentes dimensiones de la vida humana. Y la Educación Religiosa como componente de la educación ciudadana no se convierte en un espacio de rele lectura y resignación del Fenómeno Religioso, sino también de respeto a la pluralidad de cada contexto sociocultural (BOEING, 2009, p. 10-11)

En este contexto, la espiritualidad es un recurso pedagógico para satisfacer las demandas propuestas de la educación religiosa, porque ocupa un papel intermediario, valora la diversidad cultural religiosa y humana, la libertad religiosa, agrega valores morales significativos como el respeto, el amor y la caridad. Para Delors la educación religiosa tiene:

el propósito de referir al mundo a una mayor comprensión mutua, más sentido de responsabilidad y más solidaridad, al aceptar nuestras diferencias espirituales y culturales. La educación que permite a todos el acceso al conocimiento tiene un papel muy concreto que desempeñar en el cumplimiento de esta tarea universal: ayudar a entender el mundo y al otro para entenderse mejor a los demás (DELORS, 1999, p.50).

3. PEDAGOGÍA Y SALUD

El desarrollo pedagógico se inserta en varios contextos, como las relaciones sociales y familiares, la comunicación, los movimientos políticos y la atención de la salud. Es decir, es en este contexto amplio que se incluye la acción del pedagogo. Especialmente en el área de la salud, se destaca el trabajo pedagógico realizado en hospitales o entornos de salud.

En el ámbito hospitalario, el desempeño del pedagogo se centra en el cuidado de niños, jóvenes, y busca asegurar el desarrollo afectivo, cognitivo y emocional, así como integrar al cuidador en el contexto escolar. Según Aquino, la realización del pedagogo en el contexto hospitalario puede definirse en tres áreas:

 negociar la integración entre el niño, la familia, la escuela y el hospital, haciendo más indulgentes los traumas de la hospitalización, en una propuesta para mitigar la posible desmotivación y el estrés causado por la hospitalización; b) proporcionar una relación y proximidad entre la nueva experiencia del niño y la del adolescente en el hospital con su rutina diaria, antes de la hospitalización; y c) permitir a los niños hospitalizados acceder a la educación, incluso si se encuentran en un entorno hospitalario (AQUINO, SARAIVA, BRAÚNA, 2012, p. 131).

Dentro de estos principios, se entiende que el cuidado del pedagogo a los hospitalizados promueve el bienestar y la integración de los recursos pedagógicos, y tiene como objetivo mejorar el cuadro clínico, ayudando al paciente a hacer frente al sufrimiento causado por la enfermedad. En este contexto, el pedagogo puede, por ejemplo, enseñar una clase o taller de juego cognitivo. El objetivo es el desarrollo del sistema funcional del lenguaje, funciones y capacidades, favoreciendo la reintegración a las actividades diarias (AQUINO; SARAIVA; BRAÚNA, 2012).

Es importante señalar que la Ordenanza No 336 de 19 de febrero de 2002 establece que el pedagogo forma parte del personal clínico de atención psicosocial:

 en cuidados intensivos, consistirá en: a – 01 (uno) médico con formación en salud mental; b – 01 (una) enfermera; c – 03 (tres) profesionales de educación superior entre las siguientes categorías profesionales: psicólogo, trabajador social, terapeuta ocupacional, pedagogo u otro profesional necesario para el proyecto terapéutico.

Sobre el proyecto terapéutico que vislumbra la atención sanitaria y tiene principios pedagógicos:

Analizando de manera más crítica los mecanismos de producción de atención a través de la construcción de “proyectos terapéuticos” y los diferentes modelos de atención sanitaria que definen los perfiles profesionales competentes para operarlos, podemos abrir nuevas tierras para buscar un “nuevo” tipo de competencia profesional dentro de las prácticas docentes de las escuelas, y así gobernar nuestros recursos disponibles y nuestros procesos pedagógicos de otras maneras (MERHY , 1999).

En vista de esto, el pedagogo es: a) un profesional en el área de la educación que tiene calidad para llevar a cabo, rigen los procesos pedagógicos que forman parte del proyecto terapéutico. b) Un profesional calificado para tratar problemas relacionados con la atención médica, especialmente la atención mental, como el proceso de aprendizaje y cognitivo, y la orientación educativa.

Sobre la pedagogía como promotor terapéutico en salud:

El campo de acción del pedagogo que primero llama la atención es lo que hace con el niño. Son las medidas diagnósticas y terapéuticas, los ejercicios pedagógicos, las intervenciones sugeridas por el médico de la escuela y otras. Estas son las llamadas medidas directas de acción en la educación terapéutica. Una de ellas es la postura, es decir, cómo el educador actúa indirectamente en el entorno del niño, cómo puede configurar el entorno y qué efectos tiene esto en el niño. La otra es reflexionar sobre cómo puede actuar de manera educativa-terapéutica sobre el niño, por el tipo y la calidad de su encuentro y su relación con el niño (CALLEGARO, 2014, p.118)

Se entiende que la función del pedagogo terapéutico en el contexto de la salud es crear un método pedagógico que reflexione sobre la atención, es decir, una forma de cuidado que tenga en cuenta el medio ambiente, la realidad, el estado del niño con lo que se pretende aprender, una relación empática de lazos emocionales. En este sentido, la función terapéutica del pedagogo es desarrollar acciones educativas con un aspecto amplio y armonioso, incluyendo otras dimensiones del paciente, sus intereses, propósitos y significados de la vida.

En este contexto, el pedagogo “busca construir conocimiento sobre este nuevo contexto de aprendizaje que pueda contribuir al bienestar del niño enfermo” (FONTES, 2005, p. 122). Para ello, es necesario que el pedagogo tenga en cuenta algunas dimensiones:

La contribución de las actividades pedagógicas al bienestar del niño enfermo pasa por dos aspectos del análisis. El primero desencadena lo lúdico como canal de comunicación con el niño hospitalizado, tratando de hacerles olvidar, por unos momentos, el ambiente agresivo en el que se encuentra, rescatando las sensaciones de la infancia vividas antes de entrar en el hospital. Este aspecto busca distraer al niño y, a menudo, lo que logra molestarlo, y ciertamente no le ayuda a reflexionar sobre su propia experiencia y aprender de ella. La segunda funciona, aunque de una manera lúdica, la hospitalización como un campo de conocimiento a explorar. Conociendo y desmitificando el entorno hospitalario, dimitiendo sus prácticas y rutinas como una de las propuestas de atención pedagógica en el hospital, el miedo al niño, que paraliza acciones y crea resistencia, tiende a desaparecer, emergiendo, en su lugar, intimidad con espacio y confianza en quienes actúan allí (FONTES, 2005, p. 122).

En vista de lo anterior, se entiende que el papel del pedagogo en el entorno hospitalario tiene dimensiones educativas que hacen interfaces con la salud, donde una ocurre en dependencia de la otra. Promover la educación de un niño hospitalizado no es sólo enseñar, sino también ayudar, ayudar a traer salud y bienestar. No será suficiente para el pedagogo promover el conocimiento si el hospitalista no está sano para aprender.  En el espacio hospitalario es necesario despertar dimensiones lúdicas, potenciar la creatividad sobre el conocimiento y el autoconocimiento, dar sentido existencial a los hospitalizados en medio de su sufrimiento y dolor, rescatar esperanza y confianza, crear identidad para establecer la humanización en el proceso pedagógico y la atención hospitalaria y transformar los estados físicos, mentales, cognitivos y espirituales.

4. PEDAGOGÍA EN EL CONTEXTO DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

En una investigación realizada en los colegios de salud: enfermería, medicina, psicología, asistencia social, fisioterapia y fisioterapia (BRASIL, 1989), sólo la enfermería y la psicología tienen temas relacionados con la educación profesional.

En enfermería, la educación sanitaria se estudia con el objetivo de la dimensión educativa del perfil profesional de las enfermeras. El Contenido Programático aborda: la Relación Educativa y la Sociedad; Concepciones pedagógicas, sus propósitos e implicaciones en la educación brasileña; Proceso de enseñanza, aprendizaje, metodología de enseñanza; Estructuras curriculares e integración de enseñanza, servicio, comunidad; Elementos de la evaluación del aprendizaje, su función e implicaciones; Etapas de práctica pedagógica y sus elementos, aplicando en actividades educativas y de salud (BRASIL, 1989). Para Quadros et al. (2019, p. 11):

el beneficio del diálogo entre la pedagogía y la enfermería. Para la enfermería, a pesar de tener espacio para experimentar como educador, tiene mucho que mejorar en esta práctica; y la pedagogía a pesar de tener su visión holística del mundo pensando en sus estudiantes como seres inseparables en sus conceptos políticos, sociales, personales y culturales todavía quieren adquirir nuevos conocimientos sobre los temas más diferentes que surgen en su vida cotidiana, entre ellos la salud.

Según lo anterior, por un lado, la pedagogía contribuye a la enfermería en la visión integral-holística del ser humano y su realidad, por otro lado, la lactancia puede contribuir a la pedagogía en cuestiones de atención, como la forma en que la pedagogía insertada en el entorno de la salud puede reaccionar a las enfermedades y epidemias a través de la orientación sobre higiene, primeros auxilios , indicaciones de enfermedad y otros.

En Psicología, se abordan las cuestiones de pedagogía:

a) En el aprendizaje en el proceso del cognitivismo: La psicología cognitiva busca entender cómo aprender a apoderarse de la información y el conocimiento inmediato de un objeto metálico (CORREIA, 2001).

b) En psicología conductual y aprendizaje, que es:

una teoría del aprendizaje basada en la idea de que todos los comportamientos se adquieren a través del condicionamiento. El acondicionamiento se produce a través de la interacción con el medio ambiente. Los conductualistas creen que nuestras respuestas a los estímulos ambientales dan forma a nuestras acciones (ALVES, 2019).

c) En psicoanálisis y aprendizaje, y:

La educación y el psicoanálisis caminan por un camino complejo, entrelazando sus conocimientos sobre el desarrollo del ser humano. Este entrelazado permitió la encuesta de cuestiones relacionadas con el funcionamiento psíquico del ser humano, la relación entre la transferencia de estudiante-profesor, el placer en el aprendizaje (cuestión de deseo), la terapia de la educación, el lenguaje, etc. Así, el psicoanálisis -como cuerpo teórico- y la Educación -como discurso social- se entrelazaron en un proceso de cambio que afectó tanto en términos de sus áreas de actividad (RIBEIRO, 2014, p. 15).

d) En el humanismo y el aprendizaje que:

Argumenta que la enseñanza debe centrarse en el aprendiz, es decir, cada persona tiene su propio camino y tiene mayor responsabilidad para decidir lo que quiere aprender, haciéndole autónomo en su proceso de aprendizaje. El estudiante trata de descubrir por su propio camino, en una actitud de autorrealización y evaluación de costos, en un proceso de “convertirse en persona”, que es la clave del proceso de aprendizaje (APRENDIZAGEM HUMANISTA, 2019).

e) En psicología y aprendizaje constructivista:

El constructivismo es una de las corrientes comprometidas a explicar cómo se desarrolla la inteligencia humana basándose en el principio de que el desarrollo de la inteligencia está determinado por las acciones mutuas entre el individuo y el medio ambiente. La idea es que el hombre no nazca inteligente, pero tampoco es pasivo bajo la influencia del medio ambiente, es decir, responde a estímulos externos actuando sobre ellos para construir y organizar sus propios conocimientos de una manera cada vez más elaborada (MENDES, 2019).

Además, está en el currículo de Psicología: el enfoque en psicología y la escuela que trata las funciones específicas del psicólogo escolar, las competencias y habilidades del psicólogo escolar; Puntos de vista teóricos de la Psicología Escolar; Instrumentos técnicos para el uso del psicólogo en la escuela; Zonas de intervención del psicólogo en la escuela; Zonas de desafío al Psicólogo Escolar; Posibilidades de reeducación y acciones preventivas (BRASIL, 1989).

En vista de lo anterior, se puede entender que los cursos de enfermería y psicología incluyen en sus planes de estudio temas de educación-pedagogía para relacionar mejor la práctica con la teoría, mejorar la autoevaluación profesional, aplicar métodos de conocimiento de las materias involucradas en la práctica profesional, calificar la práctica profesional, permitir a los profesionales actuar en otros espacios como en las escuelas y en la comunidad en general , y como una educación continua orientada a la humanización en salud (LIBANEO, 2001). Según Batista:

la formación de profesionales para trabajar en el sistema de salud siempre ha sido un desafío. Trayendo el campo de lo real, la práctica diaria de profesionales, usuarios y gerentes es fundamental para resolver los problemas encontrados en la atención de la salud y para la calificación de la atención prestada a las asignaturas. También ha sido necesario el cambio en la educación académica de estudiantes y profesores en el ámbito de la salud (BATISTA, 2011, p. 884).

Se entiende que la formación de los profesionales de la salud ha sido una de las pautas centrales para el éxito de los programas de salud. La formación adquirida por los procesos pedagógicos aparece como el instrumento más eficaz para mejorar el trabajo entre profesionales de la salud y usuarios, como la adquisición de experiencias reales que contribuyan al aprendizaje y a la resolución de problemas.  En este contexto, el Ministerio de Salud en 2004 creó la Política Nacional de Educação Permanente em Saúde (PNEPS) como estrategia del Sistema Unificado de Salud. Se trata de una propuesta de aprendizaje para la práctica profesional, estableciendo una relación entre el aprendizaje y la enseñanza en la vida cotidiana, potenciando y permitiendo así cambios y transformaciones en la práctica de los profesionales de la salud (BRASIL, 2004).

5. ESPIRITUALIDAD EN EL CONTEXTO DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

La espiritualidad en el contexto de los profesionales de la salud es un factor histórico teórico, por ejemplo, el comienzo de la medicina se caracteriza por dimensiones espirituales, tales como: maestros sanadores, magia y el místico de la curación. Esta es una constante en todas las civilizaciones y tiempos (HEIMANN, 2003).

En la Edad Media y al comienzo de la modernidad debido a los avances en los cursos de salud, específicamente en medicina, las universidades de Europa otorgan a los estudiantes de medicina el título de médico con el fin de crear una personalidad profesional, ya que anteriormente los médicos eran vistos como curanderos, figuras místicas y sacerdotales (LANDMANN, 1984).

Sin embargo, para Pitta (1991) sólo en el siglo XIX los profesionales de la salud comenzaron a desarrollar sus prácticas profesionales sin relación directa con las prácticas espirituales.  El advenimiento de la Revolución Industrial tuvo como principio el avance tecnológico, que influyó en la medicina para proporcionar una atención y un servicio de salud de manera técnica (HEIMANN, 2003).

Esto es bueno cuando la tecnología proporciona una mejor calidad de vida, sin embargo, el uso de la tecnología demasiado, incluso si proporciona mejoras positivas en la salud y el estado de la enfermedad puede resultar en impotencia de dimensiones humanas importantes, tales como: respeto a la dignidad humana, comprensión del dolor, valoración de la comunicación, creencias religiosas y cuestiones espirituales. Es en este contexto que un propósito para responder a las dimensiones humanas de los enfermos emanaba entre los profesionales de la salud, entre ellos el espiritual (PERES, 2007).

En un estudio Gerone (2014) investigó cómo los profesionales de la salud entienden el tema de la espiritualidad y la salud. Los resultados de la investigación indican que la espiritualidad ayuda a mejorar la calidad de vida y la salud. Se cree que la espiritualidad no es sólo un apoyo, sino un recurso y un aspecto importante de la atención de la salud.

En tiempos de dolor y sufrimiento, el paciente utiliza su espiritualidad como recurso para hacer frente a la adversidad causada por la ausencia de salud. Por lo tanto, muchos profesionales de la salud reconocen la influencia positiva de la espiritualidad en la salud. La espiritualidad como factor psíquico y trascendental tiene la capacidad de promover la resiliencia y el apoyo emocional, despertar las preguntas del núcleo de la existencia y dar sentido al sujeto en medio del dolor, el sufrimiento y el estrés, y proporcionar la presencia de solidaridad a través del amor, el consuelo y la esperanza (GERONE, 2015).

En vista de esto, los profesionales de la salud están integrando o valorando la espiritualidad en la práctica de la atención como una forma de promover la salud, porque, incluso ante la limitación en el diagnóstico o curación de una enfermedad, es posible cuidar del ser humano, verlo más allá de la enfermedad, un Ser multifacético con una dimensión orbesociospiral, significados y propósitos existentes que trascienden su estado de enfermedad.

6. LA ESPIRITUALIDAD COMO RECURSO PEDAGÓGICO EN EL CUIDADO INFANTIL ENTRE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

Específicamente, los profesionales de la salud en los niños necesitan entender que el cuidado de un niño no es lo mismo que cuidar a un adulto. El profesional necesita tener concepciones pedagógicas para cuidar mejor al niño, como el uso de recursos lúdicos para estimular el tratamiento, hablar en un lenguaje apropiado con el niño, valorar dimensiones como la empatía, la creatividad, el descubrimiento y la acogida (BARBOSA, 2002). Es en este contexto que la espiritualidad puede integrarse como recurso pedagógico, porque la espiritualidad tiene en su esencia significados similares a los de la pedagogía. Al pensar en la espiritualidad, surgen sentimientos tales como: empatía, creatividad, aceptación, valor humano, juguetón y místico. En vista de ello, pone de relieve las convergencias y los resultados de la espiritualidad como recurso pedagógico en la práctica del cuidado infantil entre los profesionales de la salud:

a) La espiritualidad en el cuidado de los niños puede ser un promotor del autoconocimiento. La espiritualidad se desarrolla en la misma perspectiva del autoconocimiento, en una búsqueda intrínseca en un espacio subjetivo de búsqueda de identidad, significados y propósitos de la vida (DANTAS, 2019). En este escenario, se sabe que el proceso de aprendizaje se utiliza más cuando el niño, al aprender, encuentra significado, propósito existencial. Es decir, aprender no se trata de transferir o adquirir contenido, sino de encontrar (in)formación que comparten con la realidad del niño, sus sentidos y propósitos de la vida.

Además, el aprendizaje es un proceso de subjetividad: se aprende a vivir y ser (ALMEIDA, 2019). En este contexto, la espiritualidad como promotor del autoconocimiento permite aprender dimensiones importantes, convirtiéndose así en un recurso pedagógico para la práctica del cuidado. En el que el profesional mediante la integración de la espiritualidad como recurso pedagógico en la práctica del cuidado permite al niño el autoconocimiento: significados y propósitos de la vida, de vivir y del ser.

b) La espiritualidad como formación de valores morales que aseguran el bienestar del niño en el proceso de cuidado. Para Machado (2019) los valores son: a) un conjunto de características personales o sociales que determinan la forma de comportamiento. b) talento, reputación, coraje y coraje. En este sentido, la espiritualidad ayuda al profesional a desarrollar un cuidado infantil que tiene como objetivo la disciplina como recurso pedagógico para asegurar el bienestar y valorar el comportamiento que transmite talento y coraje.

c) La espiritualidad puede ser un recurso para un mejor desarrollo pedagógico y asistencial. El coping se destaca aquí como un recurso espiritual y educativo para la salud. Según Compas (2006) coping es un recurso cognitivo y conductual utilizado para afrontar situaciones problemáticas, estrés y sufrimiento. Coping puede ser: positivo cuando proporciona resiliencia, resiliencia y aceptación. O negativo cuando provoca sentimientos de culpa, vergüenza, miedo, agresión y estrés. Para Takiuti (1997), la etapa de la niñez es una etapa de mucho estrés y turbulencia que interfiere en los estados emocionales, cognitivos y conductuales. Según Takiuti (1997) los niños que presentan coping negativo tienen problemas de conducta, como inseguridad, desobediencia y agresión. En este sentido, el profesional puede insertar la espiritualidad en el cuidado a través de coping positivo y, educar, orientar al niño en sus necesidades cognitivas y emocionales, brindándole sentimientos positivos, como resiliencia en medio de problemas, valentía, autoestima y otros que son importantes para el tratamiento de salud, así como para aprender.

d) Educación terapéutica: es una unión entre pedagogía y psicología. Según la Organización Mundial de la Salud, la educación terapéutica es una forma armoniosa de adquirir, desarrollar, mantener habilidades para manejar la vida en un estado de enfermedad (CALLEGARO, 2014). Para Callegaro (2014) la educación terapéutica tiene algunos aspectos, entre ellos, lo espiritual, que se manifiesta a través de prácticas pedagógicas de lenguaje y gestos.

En el contexto como recursos pedagógicos para el cuidado, el lenguaje se entiende con una comunicación empática y constructiva para hacer frente a la enfermedad. Los gestos son expresiones y actitudes que buscan transmitir sentimientos armoniosos y creatividad para hacer frente a las enfermedades.  Para Piaget (1978) la creatividad es más evidente en la infancia y es un instrumento de cambio, desarrollo y evolución.

e) La espiritualidad como promotor de la educación integral: la noción de educación integral es una visión multidimensional que integra fenómenos, cognitivos, emocionales, psicológicos, sociales, culturales y espirituales. La educación integral está garantizada en la Constitución de 1988 – Estatuto da Criança e do Adolescente, Ley No 8.069/1990 (ECA); Lei de Diretrizes e Bases da Educação Nacional, Ley No 9.394/1996 (LDB); Plano Nacional de Educação, Ley 10.172/2001 (PNE, 2001-2010). Es decir, la educación integral es una visión plena y promoción de los valores del ser humano, entre ellos, la dimensión espiritual, un derecho garantizado en el Derecho (CAMARGO, 2019).

En este sentido, la espiritualidad como aspecto de la educación integral es un cultivador de los valores humanos. En el contexto del cuidado de los niños, se convierte en un recurso pedagógico garantizando el derecho a una educación integral respetando y construyendo los valores humanos, la solidaridad y el respeto, la conciencia del Ser, y la pertenencia y trascendeción (CAMARGO, 2019).

CONSIDERACIONES FINALES

Se considera que el tema es oportuno, porque trata de dimensiones importantes del ser humano, espiritualidad, educación y salud. Como se ve, tales dimensiones están etimológicamente relacionadas. Los significados de las palabras: salud, espiritualidad y pedagogía están relacionados tanto en el aspecto teórico como en el práctico. Por lo tanto, como se ve a lo largo de esta obra, es apropiado reflexionar sobre el tema abordado aquí, que trajo una reflexión interdisciplinaria entre las áreas de salud, educación y religión. Se considera que en el desarrollo de esta obra, se dio cuenta de que no hay manera de hablar de educación sin espiritualidad y salud, y viceversa.

Como se ve en este estudio, es digno de mención que la enfermería y la psicología incluyen en el plan de estudios preguntas sobre espiritualidad y educación. Esto ha permitido nuevas formas de cuidar, guiar, enseñar.

Se considera que en el contexto de la salud, la espiritualidad es un recurso indispensable para el pedagogo, especialmente para aquellos que trabajan en hospitales. La espiritualidad aparece como un promotor de la salud y la educación, y logra dar sentido y propósitos que trascienden el estado de la enfermedad. Es decir, no se limita a la salud y la enseñanza en una condición, sino en la producción de autoconocimiento y aprendizaje.

Se considera que específicamente que los profesionales que trabajan en el entorno infantil necesitan entender y tener concepciones pedagógicas. Algunos recursos pedagógicos se consideran indispensables para que los profesionales de la salud promuevan el cuidado infantil:

a) Utilizar recursos lúdicos para estimular el tratamiento.

b) Hablar en el idioma apropiado con el niño.

c) Valorar dimensiones como la empatía, la creatividad, el descubrimiento y la aceptación.

Se considera que es en estos puntos que hay convergencia para que la espiritualidad sea un recurso pedagógico para el cuidado infantil:

a) en la reflexión sobre el autoconocimiento;

b) en formación disciplinaria;

c) desarrollo cognitivo y conductual;

d) en forma terapéutica;

e) en la visión integral y garantía de los derechos y valores humanos.

Por último, percibimos la necesidad de nuevos estudios que profundicen una reflexión sobre la espiritualidad como recurso pedagógico en la práctica de los maestros y el aprendizaje; sobre la espiritualidad como promotor del conocimiento y el autoconocimiento en el proceso de enseñanza y aprendizaje; sobre la espiritualidad como manifiesto de una educación integral y humanista; la espiritualidad como disciplina en la formación de estudiantes y maestros.

REFERENCIAS

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APÉNDICE – REFERENCIAS A LA NOTA AL PIE

2. Una cualidad de lo que forma parte de la religión, entendida por su etimología latina, religare, que significa “reconexión” entre el hombre y Dios (DERRIDA, 2000, p. 52)

3. Entendido como tratamiento de salud, monitoreo de salud, promoción de la salud.

[1] Máster en Teología por PUC/PR. Tiene una especialización en Comportamiento Organizacional; Especialización en Neuropsicelecdagogía; Especialización en Filosofía y Sociología; Especialización en Enseñanza de la Educación Superior. MBAs en Administración y Gestión con énfasis en espiritualidad y religiosidad en las empresas. Licenciado en Gestión Comercial. Licenciado en Teología. Es Licenciado en Filosofía y Licenciado en Pedagogía.

Enviado: Agosto, 2020.

Aprobado: Septiembre de 2020.

Maestría en Teología de la PUC / PR. Especialización en Comportamiento Organizacional; Especialización en Neuropsicopedagogía; Especialización en Filosofía y Sociología; Especialización en Docencia de Educación Superior. MBA en Administración y Gestión con énfasis en espiritualidad y religiosidad en las empresas. Licenciada en Gestión Comercial. Licenciada en Teología. Es licenciado en Filosofía y Licenciado en Pedagogía.

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