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Cultura de eucalipto en la región sur extrema de Bahía y sus impactos

DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/medio-ambiente/cultura-de-eucalipto
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CONTEÚDO

ARTÍCULO DE REVISIÓN

DIAS, Deusira Nunes Di Lauro [1]

DIAS, Deusira Nunes Di Lauro. Cultivo de eucalipto en la región sur extrema de Bahía y sus impactos. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. año 04, Ed. 07, Vol. 03, págs. 57-68. Julio de 2019. ISSN: 2448-0959

RESUMEN

Debido a que tiene condiciones favorables para el desarrollo de la cultura del eucalipto, la región sur extrema de Bahía ha atraído, en las últimas tres décadas, a grandes empresas que han visto aquí una oportunidad para cultivar y beneficiar esta materia prima esencial en la fabricación pulpa y papel. Sin embargo, con la llegada de estas empresas, hubo muchas transformaciones en el paisaje rural que influyeron directamente en la estructura de la vida urbana de las comunidades ubicadas aquí. Incluso después de tanto tiempo en la región, la cultura de esta verdura todavía causa muchas discusiones sobre sus efectos en la organización del espacio, en la generación de trabajo e ingresos, así como en el espacio natural. Al igual que otros productos beneficiados en la región, el eucalipto es el resultado de las transformaciones de espacios abiertos al desarrollo, ampliamente apoyados por el gobierno brasileño desde 1974. Por estas razones, se pretende discutir y entender esta relación dialéctica entre el eucalipto y el medio ambiente en la perspectiva de pensar en alternativas que reduzcan los impactos causados.

Palabras clave: Cultura de eucalipto, transformaciones en el paisaje, entorno.

INTRODUCCIÓN

Al analizar históricamente la presencia de eucalipto no sólo en la región sur extrema, sino en todo el territorio brasileño, se encuentra que esta verdura ha sido parte de nuestra economía desde 1904, cuando el agrónomo Edmundo Navarro de Andrade presentó eucalipto a la tierras brasileñas, con el objetivo de la compañía ferroviaria Paulista. Más tarde, entre 1975 y 1979, a través del Segundo Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno promovió inversiones en papel y papel. Así, el eucalipto, además de encontrar condiciones climáticas favorables para su desarrollo, comunicó un plan para desarrollar su cultivo oficialmente apoyado.

Se sabe que el eucalipto influye en varios sectores de la vida en una sociedad; sin embargo, además de las cuestiones medioambientales, lo que destaca en la frecuencia de estas multinacionales que benefician a este producto incluido en un territorio es la determinación de su capacidad para generar admisiones en el lugar de trabajo. Es común esperar una abundante oferta de puestos de trabajo de acuerdo con el surgimiento de una gran empresa. Esta expectativa es afirmada por Dias. (2001, p.324) con la siguiente explicación: “En la evaluación de la población, existe una expectativa favorable con respecto a la implementación de estas empresas, ya que, según la población consultada: generarán puestos de trabajo, mejorarán la infraestructura, actividades relacionadas con el comercio y los servicios, etc.” Las comunidades, en general, siguen reclamando el alcance de alcance que se puede generar con la instalación de la empresa tiene la posibilidad de influir en la producción dentro de la región, y no limitado sólo a las oportunidades de empleo que proporciona.

La participación de la Región Nororiental en la producción y procesamiento de eucalipto, en la que se incluye el Extremo Sur de Bahía, en realidad tuvo su introducción en la industrialización nacional durante la década de 1970. Esto dio un gran aliento al mercado de la pulpa y el papel, y en la década de 1980 el Extremo Sur de Bahía se volvió demasiado atractivo a los ojos de la reproducción de bosques de eucaliptos.

Así, de una manera cada vez más intensa, se percibe una transformación del espacio natural de la región, y esto se debe a la alta inversión de empresas nacionales y multinacionales que observaron en eucalipto la posibilidad de obtener beneficios y generar más puestos de trabajo. También vale la pena mencionar que la Región de Bahía Sur Extrema tiene una posición geográfica privilegiada porque se inserta en uno de los pasajes más importantes de la BR 101, encargado de hacer la transición entre el sureste y el noreste de Brasil.

El objetivo de cualquier grupo empresarial, es el ingreso rentable de su producción. En el escenario de las multinacionales de eucalipto, la productividad tiene un vínculo directo con las calas edaphoclimáticas ubicadas en el Extremo Sur de Bahía, así como su posicionamiento geográfico estratégico. En consecuencia, la dependencia de factores fuera de su rango de solución da lugar a un bloqueo de la toma de decisiones: el éxito de la productividad depende no sólo de la construcción o de un cuerpo de trabajadores, sino también de la naturaleza. Exactamente por qué se conjetura la pertinencia del personal técnico (municipal o estatal) para llevar a cabo las negociaciones de las condiciones de instalación de la empresa en el municipio a la vista, o para rumiar una planificación para toda la región. Sin embargo, una calidad de apertura del territorio a favor de esta actividad ocurrió sin tener en cuenta las repercusiones socioambientales, que se articularon un poco, es decir, no sucedió por casualidad; la región se trata como preparada para la recepción de eucalipto. Pedreira (2004, p.1010) disertaciones sobre la unión de elementos: como la permanencia de áreas aptas para la reforestación, las principales condiciones edafoclimáticas e incentivos fiscales, además del patrón de competencia del segmento de pulpa y papel, factores que condicionado de manera mutua para que el Extremo Sur de Bahía se convierta en un área favorecida para el crecimiento y desarrollo de la actividad forestal y la agroindustria de la pulpa. También se observa que estas empresas priorizan las condiciones naturales de la región, además de los incentivos fiscales previstos. La geografía del medio ambiente tiene favoritismo el perímetro de producción y el flujo de sus productos, y por esta razón, las empresas tienen como objetivo “la búsqueda del valor añadido deseado, las ubicaciones de valor de manera diferente. No es en ningún lugar lo que importa a tal o qué empresa” (SANTOS, 2000, p.33). En este caso, no existe una justificación adecuada para la exención de impuestos por un extenso período de actividad de la empresa en la región, teniendo en cuenta los beneficios que se pueden generar para los municipios del Extremo Sur de Bahía.

En 2001, “la exportación de pulpa por Bahía ocupó el tercer lugar en la agenda de exportación del estado” (SILVA, 2001, p. 70), lo que hace cuestionable no reducir el subdesarrollo regional y local incluso con la actividad económica sugerida, lo que demuestra el hecho de que que ningún organismo empresarial (o actividad económica) puede, aisladamente, poner fin a la pobreza de un lugar o región. Según Cerqueira Neto (2008, p. 106), la incapacidad de buscar alternativas que inserten a la población desempleada en la economía da lugar a la adaptación de los líderes políticos con discursos de negocios que llevan al ciudadano, ignorando la consecuencias negativas de los ámbitos social, ambiental, cultural y económico que se generarán. Así, dominantes en las tibieza de la administración pública, las empresas establecen sus propias reglas a través de territorios políticamente frágiles, creando nuevas regiones que a su vez enmarcan el desarrollo regional para la responsabilidad de los grupos empresas en cuestión.

La entrada de grandes empresas de eucalipto en el Extremo Sur de Bahía no dio lugar a la aparición de ningún nuevo municipio, sin embargo, se observó un cambio significativo en la dinámica de ciertos distritos que captaron rutinas de pequeñas ciudades. Entonces hay un superávit catastrófico al considerar que estos mismos distritos, que alguna vez disfrutaron de ambientes tranquilos, sufren para satisfacer las expectativas de las corporaciones mayores que ellos.

PRINCIPALES IMPACTOS DE LA CULTURA DE EUCALYPTUS

Para Dias, N. (2001, p. 322) hay una profunda provocación de transformaciones en su organización sociocultural, ya que estos proyectos instigan a la población, y en consecuencia diferentes costumbres y rutinas en relación con las previstas en la región. Así, es posible demostrar que, en todos sus resorts, el gobierno se convierte en omisso del proceso de eucaliptización de la región. La expansión de la producción de eucalipto en el extremo sur de Bahía se correlaciona con el ricketización político-económica, que está sujeto a interrogatorios, considerando principalmente a los ciudadanos. Según Dias, N. (2001, p. 322), el impacto de estos programas en la precaria infraestructura reconocida sugiere un desgaste significativo de los servicios puestos a disposición de la población, específicamente los que no se han incluido en las nuevas actividades relacionados con la plantación y procesamiento de eucaliptos. La interferencia citada por el autor no es exclusiva de la empresa del eucalipto, siendo un problema propio de la desorganización territorial, ya sea a escala local o global. No hay proyectos en el Extremo Sur de Bahía destinados a inspeccionar ciudades, siendo parte de una red de lugares que han sido sacudidos desde las primeras actividades económicas.

La eucalipto del Sur Extremo se debe a varios factores históricos relacionados con la ocupación territorial en Brasil. Entre las adversidades causadas por la implantación del eucalipto en la región, se tiene en cuenta lo más que se ha tenido en cuenta: el crecimiento de la prostitución y la delincuencia; la desterritorialización de una parte de la sociedad rural; y, por último, el aumento de los bienes inmuebles y la disrupción en el medio ambiente ecológico. Es necesario considerar que el eucalipto comenzó sus actividades en una región cultural y políticamente despreciada y ambientalmente debilitada, correspondiendo demasiado a la explotación de la Selva Atlántica. Por lo tanto, es en el Extremo Sur de Bahía donde el eucalipto prospera en tierras fértiles y con buenas condiciones de expansión, provistos por varias razones, tales como: el financiamiento de la actividad económica a través del Gobierno Federal, a través de la liberación de fondos de la BNDES; los obstáculos para obtener crédito por parte del pequeño agricultor, que a su vez no obtiene condiciones razonables para mejorar su producción, permaneciendo con la tendencia a disponer de la tierra, quedando desempleado; la hinchazón de las ciudades y; disminución de la producción rural. Hasta que aparecieron las actividades en cuestión, otras también se encontraban en las regiones responsables de la urbanización rural y también de los daños al medio ambiente y a los hombres que explotaban la naturaleza local.

Por lo tanto, estos hechos demuestran que estas transformaciones, a pesar de haber impulsado el comercio local, también generaron problemas ambientales hasta ahora considerados pequeñas proporciones como el éxodo rural, la degradación ambiental, entre otros. Además, muchos municipios han obtenido su estructura urbana modificada por problemas sociales como el crecimiento desordenado en las ciudades, la falta de infraestructura, el aumento de la delincuencia, etc., causando a la región muchos más problemas que soluciones.

Se identifica tan pronto como las ciudades no están listas para recibir el nuevo ciclo económico que, incluso trayendo profesionales cualificados, capaces de consolidar parte del Extremo Sur de Bahía en la economía mundial, también proporcionó la llegada de personas con bajo o ningún grado de estudio, hinchando la periferia de las ciudades o promoviendo la aparición de nuevos barrios en el modelo de invasión. Así, en vista de los defectos en la planificación espacial desatendida por los políticos, así como en la proximidad de las industrias de eucaliptos a las comunidades que rodean su territorio.

También según el Instituto del Medio Ambiente de Bahía, una serie de conflictos socioambientales en la región ya han ocurrido debido a problemas de tierras, problemas relacionados con la producción de carbón, robo de madera, deforestación, degradación de los recursos hídricos, no cumplimiento de las limitaciones ambientales de los permisos relacionados con las reservas legales y las áreas de preservación permanente, el uso de insumos químicos en plantaciones, migraciones y éxodo rural.

Otro impedimento motivado por el monocultivo de eucalipto es la mitigación de las zonas agrícolas, la producción agrícola y los puestos de trabajo. La situación afecta a más de 24 municipios, como Nova Visosa, Alcobaa, Caravelas, Mucuri, Eunápolis y Santa Cruz de Cabrália.

A pesar de la estructura oficial y el vigor económico del sector, la expansión agroindustrial vinculada al monocultivo a gran escala es un campo abierto de crítica propuesto por los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales y también por las autoridades, como los fiscales fiscales federales. Sin embargo, varias entidades de la sociedad civil, como la Red Alerta, producen discursos sociales, abogando por el avance del monocultivo en territorios ocupados por pueblos indígenas, quilombolas y campesinos; también ideas con impactos negativos en el medio ambiente, como la reducción de la biodiversidad y el agotamiento de los recursos hídricos en áreas donde prosperan las plantaciones de eucalipto, dirigiendo el apoyo que va en contra del desierto verde y la defensa del discurso de sostenibilidad ambiental y responsabilidad social, muy habitual en el entorno empresarial y gubernamental bajo el nombre en clave de “reforestación”.

El eucalipto es considerado un árbol exótico porque no es nativo de Brasil, es decir, no es parte de los biomas hasta ahora plantados, porque proviene de Australia. Hay mucha controversia en el sector relacionada con los impactos ambientales resultantes de la siembra de eucaliptos y, sobre todo, a las evaluaciones de que este árbol exótico consume mucha agua y contribuye a la reducción del caudal de ríos y arroyos, y puede a su vez lograr la sequía completa. El sector empresarial aboga por la actividad de los “bosques plantados”, como recurso ambientalmente correcto, enumerando factores positivos como la reducción del dióxido de carbono y la restauración de las zonas destruidas por los pastos; también niega la degradación de las fuentes de agua, argumentando que las plantaciones de eucalipto no consumen mucha agua.

Los ambientalistas y las entidades de lucha contra la tierra llaman a las plantaciones del Desierto Verde, y argumentan que el monocultivo no puede ser considerado como “bosque” de acuerdo con la poca biodiversidad en su entorno. Estas entidades buscan proteger a las comunidades tradicionales y a los pequeños titulares siguiendo las ideas de que las plantaciones pueden contribuir a los impactos hidrológicos. El término eucalipto monocultivo se utiliza al retorcer un bosque como un seno de inmensa diversidad de fauna y flora, diferente de lo que ocurre en las plantaciones de dichos bosques. El uso intenso de pesticidas para deshacerse de las hierbas y otras plantas contamina el suelo, y nada más fertiliza la tierra, convirtiéndose así en el popular “desierto verde”.

La expresión desierto verde comenzó a ser utilizado por los ecologistas para atribuir el monocultivo de árboles a gran escala a la producción de pulpa, y ajustar los efectos causados por él al medio ambiente. El eucalipto, el pino y la acacia son los árboles más plantados para este tipo de cultivo. (MEIRELLES, 2006).

Además, el crecimiento del monocultivo de eucalipto en Brasil va acompañado de la prolongación de las quejas y las innegables violaciones de la legislación laboral y de los derechos humanos.

Los eucaliptos cultivados en Brasil son de un linaje de rápido crecimiento, es decir, producen más biomasa al año. El uso excesivo de agua, en comparación con la vegetación autóctona, es necesario para su plantación, lo que resulta en una disminución significativa de los recursos hídricos de las cuencas en las que están instalados. La administración inadecuada de las plantaciones también puede contribuir a la aparición de erosiones y pérdida de nutrientes del suelo. El cultivo de monocultivo a gran escala es de naturaleza silvestre, de soja o de plantación de caña de azúcar, coopera para un desgaste inminente de los recursos naturales esenciales para la preservación de la plenitud física de las fuentes de agua. La plantación de eucaliptos se encuentra en ambientes con una vasta historia de desobediencia a la legislación ambiental, en la que se han acumulado daños durante décadas, proporcionados por el uso imperfecto del espacio agrícola. Las fuentes de agua y el suelo están aún más deteriorados debido a la extensión y concentración de los árboles que crecen rápidamente. El tamaño de las plantaciones se convierte en un factor de extrema importancia, considerando un estudio realizado por la Escuela de Agricultura Luiz de Queiroz de la Universidad de Sao Paulo (ESALQ/USP), que apoya la falta de impactos significativos desde el principio donde las plantaciones forestales ocupan hasta el 20% de la superficie de la cuenca donde se encuentra. Sin embargo, las plantaciones de eucalipto ocupan inmensas áreas, y la falta de respeto al límite previsto causa cambios ambientales.

El Extremo Sur de Bahía no es una excepción, siendo parte de otras regiones que también se ven afectadas por el gran desarrollo de proyectos y también con grandes y sensibles conmutaciones en el medio. La urbanización del Extremo Sur de Bahía creció sin planificación, añadando a la acumulación histórica de inversiones en Salvador y adyacencias, como cita Silva; Silva (2003, p.104): “El tema urbano en Bahía ya no se limita a Salvador y algunas ciudades, como en la década de 1960; hoy prácticamente se manifiesta en todo el territorio estatal (…) incluso en los extremos del territorio”.

Muchas empresas hacen uso de argumentos a favor del uso del monocultivo en su propia defensa, apoyando el discurso de la responsabilidad social y la práctica de la acción armónica con el medio ambiente y la contribución a la protección del medio ambiente. Es inevitable ignorar la crítica negativa, ya que está claro que la cultura del eucalipto produce varias pérdidas sociales: la generación de pocos puestos de trabajo; obstáculos en la reforma agraria – para exigir una gran superficie de siembra, lo que resulta en grandes vacíos de población. También está el daño resultante de la mala gestión de los productores de cultivos, generando impactos degradantes en el consumo de suelo y agua, afectando negativamente a la biodiversidad. Teniendo en cuenta el actual aumento de las plantaciones de eucalipto en el país, las pérdidas sociales y ambientales antes mencionadas se notan rápidamente hasta el punto de que el “desierto verde” se convierta en un efecto característico de Brasil.

Estos impactos ya mencionados pueden tener consecuencias irreversibles para las comunidades si no hay políticas públicas que garanticen la continuidad del progreso, así como el mantenimiento de la biodiversidad en la región.

POSIBLES SOLUCIONES

Mucho se ha cuestionado sobre las posibilidades de coexistencia armónica entre el cultivo del eucalipto y la preservación del medio ambiente, ya que se entiende que esta materia prima ya forma parte de la vida en la sociedad y que no existen otras alternativas para la producción de papel y que tienen un gran uso. Sin embargo, es urgente y necesario encontrar soluciones, alternativas viables para que sus impactos no sean tan agresivos y decisivos para las generaciones futuras.

Se necesita una mejora en la relación entre municipios e industrias, con el objetivo de la producción conjunta de información, la creación de la fundación de centros de estudio, el fomento del conocimiento para reducir los conflictos y encontrar soluciones prácticas para poner fin la deforestación, la siembra de las zonas y preservar los recursos hídricos de la región. Cuando Lefebvre (1999, p.51) cita que “actualmente el fenómeno urbano sorprende por su enormidad; complejidad va más allá de los medios de conocimiento y los instrumentos de acción práctica”, se refiere a la necesidad de compromiso por diversos caminos del proceso, tratando de entender la dinámica, incluso si la transición del medio ambiente se produce diariamente por el Planeta. Santos (1996, p.67) justifica que los medios de trabajo humano se vuelven más complejos con el tiempo y las innovaciones que vienen con él, exigiendo cambios, y a través de ellos, se hace un nuevo medio, una nueva técnica, y así vemos la sustitución de un medio de trabajo por otro , un ajuste territorial por el otro.

Las siguientes acciones se sugieren en un intento de minimizar los impactos de la cultura del eucalipto en la región sur extrema:

  • Creación de leyes más estrictas que incluyan una mayor supervisión y control en las áreas de producción, así como castigos más estrictos a quienes violen acuerdos con los gobiernos locales;
  • Creación, por parte de las empresas, de centros tecnológicos que trabajan en el desarrollo de investigaciones y acciones que contribuyan a la preservación y mantenimiento de los recursos naturales;
  • Proyectos en colaboración con comunidades que promuevan la sensibilización en escuelas, comercio local y empresas de la región;
  • Políticas públicas que promueven incentivos fiscales a las empresas que se comprometen con la preservación del medio ambiente;
  • Gestión de la tierra cultivada para que el suelo pueda reasentarse sin dañar el medio ambiente; etcetera.

Para ello, lo más importante es que todos, los empresarios, el gobierno y la comunidad mantengan un diálogo permanente para construir juntos estrategias, políticas públicas y acciones directas encaminadas a preservar el medio ambiente y mantener la vida humana.

CONCLUSIÓN

No hay duda de que la actividad en cuestión despierta mucho interés desde el Extremo Sur de Bahía. Teniendo en cuenta todas las dimensiones, este es el que utiliza la transformación de la celulosa como el principal medio de comercio. Eucalyptus revolucionó el campo y la ciudad de las regiones sobre sus plantaciones e industrias, así como causó satisfacción y desafíos en diferentes áreas sociales, y su producción se refiere a un nuevo ciclo económico del Extremo Sur de Bahía, presentando controversias, así como cualquier ciclo que se asiente en una nueva región. No hay predicción de cuánto durará el ciclo del eucalipto en el extremo sur de Bahía, sin embargo es necesario consolidar nuevas políticas destinadas a integrar eficazmente entre las empresas y los municipios.

En la investigación realizada por el IMA, por ejemplo, la rectificación del sistema de licencias ambientales (estatales y municipales) para la siembra, el desarrollo de un programa de normalización para orientar al estado y a los municipios el establecimiento de un programa de desarrollo relacionado con la cadena de producción de pulpa, pulpa y madera en el sur y el estado extremo. Además de presentar a las empresas una forma más justa de compartir, con la sociedad, de los beneficios obtenidos por el uso de la biodiversidad en la región.

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[1] Máster en Ciencias de la Educación (Universidad Grendal), postgrado en Lengua Portuguesa (Faculdade Vale do Cricaré), licenciado en Lengua y Literatura Portuguesa (Universidad Estatal de Bahía – UNEB).

Enviado: Junio de 2019.

Aprobado: Julio de 2019.

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