Investigación de campo: un análisis comparativo entre métodos convencionales, orgánicos y sostenibles de producción de tomate

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ingenieria-ambiental-es/produccion-de-tomate
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ARTÍCULO ORIGINAL

MAZZEI, João Roberto Fortes [1], FREIRE, Estevão [2], SERRA, Eduardo Gonçalves [3], MACEDO, José Ronaldo de [4], OLIVEIRA, Angélica Castanheira de [5], BASTOS, Lucia Helena Pinto [6], CARDOSO, Maria Helena Wohlers Morelli [7]

MAZZEI, João Roberto Fortes. Et al. Investigación de campo: un análisis comparativo entre métodos convencionales, orgánicos y sostenibles de producción de tomate. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 06, Ed. 02, Vol. 05, págs. 125-146. Febrero de 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/ingenieria-ambiental-es/produccion-de-tomate, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/ingenieria-ambiental-es/produccion-de-tomate

RESUMEN

La agricultura representa uno de los principales pilares de la economía brasileña, su importancia está relacionada con la seguridad alimentaria y la generación de oportunidades laborales. Sin embargo, es necesario tener una reflexión crítica sobre la sostenibilidad de la siembra. Entre los diferentes tipos de cultivos, el tomate se destacó como una de las frutas más plantadas y consumidas en el mundo. Este artículo ofrece una valoración comparativa entre tres tipos de plantación de tomate: convencional, ecológica y sostenible (TOMATEC®), desde la preparación del suelo hasta la comercialización en el mercado. El trabajo se realizó en el norte del estado de Río de Janeiro, junto con grupos que producen el fruto en estos tres tipos de siembra. La metodología se basó en un cuestionario no estructurado, con respuestas gratuitas, aplicado a los agricultores de la región. Creemos que este estudio contribuirá a la orientación de la sociedad a través de datos obtenidos a partir de criterios serios de tratamiento de la información. Los principales resultados mostraron, a través del sistema de siembra sostenible de EMBRAPA (innovación), que es posible utilizar pesticidas con conciencia ambiental y producir frutos libres de residuos. Las enfermedades, en el sistema convencional, se controlan mediante la aplicación de fungicidas y bactericidas. En siembra sustentable se utiliza una mezcla de detergente casero con aceite de soja, mezcla de Burdeos, leche de vaca, fungicidas de contacto y fungicidas sistémicos, y en el sistema de producción orgánica, es común no dejar que la enfermedad se asiente en la planta, mediante control preventivo. de preparación y protección del suelo. En el control de plagas, el sistema convencional realiza la aplicación de insecticidas compuestos por varios principios activos. En el sistema orgánico, se privilegia el control de insectos equilibrando el suelo, con esto, las plantas adquieren mayor resistencia a enfermedades y plagas. En el sistema sostenible, no hay tratamiento preventivo, sino curativo. Los precios de mercado de la fruta para la siembra convencional fluctúan y dependen de la oferta, mientras que los tomates de sistemas orgánicos y sostenibles no fluctúan. La producción orgánica no tiene la capacidad instalada para satisfacer las demandas del mercado. Con esto, el sistema sustentable ha ido ganando espacio en el mercado y expandiéndose en el Sureste y Sur del país.

Palabras clave: agricultura, tomate, competitividad, sistemas de siembra.

INTRODUCCIÓN

La crisis ambiental en el mundo actual se caracteriza, entre otros factores, por el creciente proceso de calentamiento global, generado por el enorme y creciente volumen de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, por la degradación de los sistemas bióticos y abióticos, por la deforestación, por alto volumen de efluentes líquidos nocivos vertidos en las aguas y el agotamiento de los recursos naturales renovables y no renovables (WHATELY, 2016).

La población mundial alcanzó los 7.700 millones a mediados de 2019, con un crecimiento de mil millones de personas desde 2007 y, según las estimaciones, se espera que alcance los 9.700 millones en 2050 (ONU, 2020).

Las elevadas pérdidas que sufre la agricultura por la infestación de plagas y malezas, además de las enfermedades y el desgaste del suelo, hacen necesario el uso de plaguicidas en la producción. Por estos y otros factores, el uso de plaguicidas debe realizarse de manera racional, ya que el uso indiscriminado de estos productos puede ocasionar impactos negativos en el medio ambiente, perjudicando la salud de los trabajadores y consumidores que directa y / o indirectamente manipulan dichas sustancias. (CARNEIRO, 2015).

La producción agrícola en Brasil está dominada por el modelo de producción a gran escala, con intensa mecanización en las propiedades y que utilizan altos volúmenes de plaguicidas. El uso de la agricultura sostenible, como se expone en este trabajo, es una propuesta de solución para la degradación de suelos que puede ser sistemática, si se adopta a gran escala, ya sea por la acción de los mercados o por la regulación estatal (BACCARIN, 2020).

Según Araujo (2018), el tomate es uno de los principales productos plantados y comercializados por la agricultura mundial. El autor comenta que, debido a la fácil adaptación a diferentes tipos de suelo y clima, el cultivo de tomate es uno de los más extendidos en el mundo.

En 2017, la producción mundial de tomate ascendió a 170,8 millones de toneladas, siendo China, el principal productor de tomate del mundo, el 31% de la producción total, seguida de India y Estados Unidos (NAG, 2017).

Para atender las demandas de los mercados, el uso de plaguicidas en las plantaciones de tomate es cada vez mayor y los residuos de estos químicos son uno de los mayores problemas de este alimento en la mesa del consumidor final y plantadores (ESALQ, 2017) .

En Brasil, las referencias de ANVISA (2018) autorizan 500 ingredientes activos para su aplicación en agricultura. De esta cantidad, 119 plaguicidas se utilizan en la siembra de tomates, y el mismo ingrediente activo puede comercializarse bajo el etiquetado de muchas formulaciones y nombres comerciales, además de mezclas que contengan más de un ingrediente activo en un mismo producto (BRAIBANTE, 2012).

Según SEMACE (2014), Brasil tiene 1.454 marcas de plaguicidas disponibles, que incluyen insecticidas, herbicidas, fungicidas, nematicidas, fumigantes y otros compuestos orgánicos, además de reguladores de crecimiento, defoliantes y desecantes.

Según el Ministerio de Agricultura (MAPA, 2019), el gobierno brasileño autorizó la liberación de 63 plaguicidas más en septiembre de 2019, siete nuevos y el número total de registros en 2019 llega a 325 plaguicidas, un aumento en la liberación en el año en que ya es el más alto en la historia de los plaguicidas en el país.

Según la Unión Nacional de la Industria de Productos Fitosanitarios (SINDIVEG), en 2019 se financiaron aproximadamente R$ 21 mil millones para compras de plaguicidas, en líneas de crédito para productores rurales. La agencia menciona que se generaron 5.000 empleos directos y alrededor de 15.000 beneficiarios indirectos. Se invirtieron R$ 354 millones en activo fijo, investigación y desarrollo, además de la recaudación de R$ 548 millones entre impuestos federales, estatales, municipales y tasas regulatorias. Estos datos refuerzan la característica exportadora de monocultivos de Brasil, en la que cerca del 75% del total de plaguicidas importados por el país se destinan solo a tres cultivos agrícolas.

Según Mazzei (2021), el uso de pesticidas puede tener un impacto en la salud humana y el medio ambiente, lo que puede conducir a una posible contaminación del suelo. El autor cita el sistema sustentable (TOMATEC® – producción no convencional de EMBRAPA), como una alternativa de gran éxito en la reducción de los impactos socioambientales que genera el modelo actual de producción de tomate. Sin embargo, según la investigación, al tratarse de un sistema relativamente nuevo, todavía no existen estudios que comparen los tres sistemas. Así, este trabajo tuvo como objetivo realizar dichas comparaciones y partió de las siguientes premisas:

  • La siembra convencional con uso intensivo de plaguicidas puede no ser respetuosa con el medio ambiente;
  • En comparación con el sistema orgánico, el sistema sustentable proporciona mayor volumen de producción, mayor flexibilidad de uso y cumple con la legislación.

La metodología de investigación para la validación de las hipótesis fue de tipo descriptivo-exploratorio con la aplicación de un cuestionario para los productores de tomate de cada región donde se recolectaron las muestras de suelo.

Carvalho (2016) realizó un estudio similar, comparando el uso de plaguicidas y el manejo de cultivos de tomate en el municipio de Cambuci para plantaciones convencionales y orgánicas. El objetivo del estudio fue conocer detalles sobre la siembra en ambos sistemas, desde la siembra hasta la cosecha de los frutos. El autor aplicó un cuestionario de tipo no estructurado, con respuestas libres.

El presente trabajo recuperó datos de la investigación de Carvalho (2016), sin embargo con la inclusión de la siembra sostenible. La encuesta se realizó mediante la aplicación de un cuestionario de tipo no estructurado, con respuestas gratuitas, y se realizó entre el 17 y el 22 de enero de 2020.

La investigación se aplicó en siete plantaciones de las regiones metropolitanas (municipio de Tanguá – distrito de Mutuapira y São Gonçalo – distrito de Monjolos); Serrana (Municipio de Trajano de Moraes – distrito de Tirol) y Nova Friburgo (Três Picos – 3er distrito), regiones que representan los tres tipos de cultivo de tomate (sistema convencional, sustentable y orgánico) en el estado de Río de Janeiro.

LA CULTURA DEL TOMATE

El tomate es una verdura muy consumida “in natura“, habitualmente en ensaladas, salsas y bocadillos. La plantación de tomates está sujeta a ataques de plagas y enfermedades.

La mosca blanca es una de las principales plagas que afectan a este fruto, siendo Bemisia argentifolii y Bemisia tabaci, las dos principales especies de mosca blanca responsables del daño al cultivo del tomate. Morfológicamente, no hay diferencia entre las dos especies. Sin embargo, el primero es significativamente más agresivo, ya que tiene una mayor tasa de reproducción, afecta a un mayor número de plantas hospedantes y logra completar todo su ciclo de vida en el tomate, además de ser altamente resistente a condiciones ambientales adversas y algunos pesticidas convencionales (ESALQ, 2017).

Los insecticidas y fungicidas son los productos más utilizados por el agricultor a la hora de plantar tomates, debido a la enfermedad denominada tizón tardío, provocada por el insecto Phytophthora infestans, perjudicial para este cultivo. Por esta razón, el control químico constituye alrededor del 30% de los costos de producción del cultivo. El tizón tardío sigue siendo una enfermedad difícil de controlar, incluso con el uso de fungicidas de amplio espectro de acción (FIORINI, 2010).

Payer (2010) realizó estudios sobre la polilla del tomate – Tuta absoluta (Meyrick) (Lep.: Gelechiidae) y menciona que la plaga ataca a varios tipos de solanáceas, preferentemente tomate. El autor comenta que el pico de infestación de plagas se da en los primeros días después de la siembra y coincide con los meses más secos del año, señalando que, a pesar de que el tomate produce todo el año, el período más lluvioso reduce las concentraciones poblacionales de la plaga.

Moreira (2013) refuerza la información de que la polilla del tomate tiene su pico de infestación durante los meses de enero y febrero. El autor agrega que el ciclo de vida de la polilla del tomate es de 38 días y que la fase huevo dura entre tres y seis días, depositándose los huevos en los tallos, flores, frutos y hojas de la parte superior de la planta.

En su investigación, Carvalho (2016), informa que alrededor del 60% de los agricultores realizan hasta dos aplicaciones de plaguicidas por semana. Según el trabajo, los agricultores describen que si surgen enfermedades o el clima es lluvioso, existe la necesidad de un mayor número de aplicaciones, que puede llegar a tres veces por semana. También según este trabajo, las marcas de insecticidas más citadas fueron: Verimec (89,47%), Actara (82,46%) y Karate (75,44%). Los dos primeros se clasifican como moderadamente tóxicos y el tercero como altamente tóxico.

SISTEMAS DE PLANTACIÓN ESTUDIADOS

SISTEMA DE PLANTACIÓN DE TOMATE CONVENCIONAL

Nascimento (2013) señala que debido a la gran demanda del fruto, la necesidad de producción a gran escala y la gran sensibilidad del tomate al ataque de plagas, enfermedades y malezas, para evitar pérdidas en el cultivo, la producción de tomate convencional termina basándose en el uso de productos químicos sintéticos (pesticidas, herbicidas, fertilizantes). El autor menciona que esto ocasiona graves problemas de salud pública y contaminación ambiental, sobre todo, de los recursos hídricos.

Santiago (2014), comparando agricultura convencional y orgánica, señala que el control biológico de la polilla del tomate en agricultura orgánica se realiza con Trichogramma pretiosum Riley (Hym .: Trichogrammatidae). Sin embargo, en la agricultura convencional, debido a las necesidades de inmediatez y alta productividad, la defensa puramente biológica no muestra un buen desempeño, siendo necesario recurrir a la aplicación de pesticidas.

Pocos agricultores consideraron el control biológico natural mediante la conservación de enemigos naturales en la agricultura convencional (EHLERS, 2017).

Payer (2011) comenta que el control biológico es más efectivo cuando se adopta en fase huevo, ya que, de esta forma, se atenúa la probabilidad de pérdidas en la siembra.

SISTEMA DE PRODUCCIÓN DE TOMATE ORGÁNICO

Según Alves (2012), la agricultura orgánica consiste en un conjunto de procesos de producción agrícola basados ​​en la premisa de que la fertilidad es una función directa de la materia orgánica presente en el suelo. Es un sistema de siembra que no utiliza pesticidas y se ha ido expandiendo por todo el mundo, ocupando Brasil la segunda posición en América Latina en producción orgánica. Sin embargo, para Alvarenga (2013), la producción orgánica no tiene capacidad instalada para satisfacer las demandas de producción y las necesidades de la población, ya que las enfermedades y plagas limitan la expansión del cultivo en este sistema.

La acción de los microorganismos en las sustancias presentes o añadidas al suelo de plantación orgánica proporciona el aporte de elementos minerales y químicos fundamentales para el desarrollo de las hortalizas cultivadas. Además, la presencia de una población microbiana atenúa la interferencia de la intervención humana en el medio ambiente. Así, la agricultura orgánica es una forma de cultivo que establece buenas prácticas para la formación de sistemas agrícolas amigables con el medio ambiente, económicamente productivos y de alta eficiencia. En el sistema orgánico, una alimentación adecuada y un ambiente sano dan como resultado plantas más vigorosas y más resistentes a plagas y enfermedades, eliminando el uso de otros recursos, como el uso de pesticidas y fertilizantes químicos (NASCIMENTO, 2013).

Wives (2015) comenta que la agricultura orgánica tiene como objetivo trabajar de tal manera que las interacciones ecológicas y la sinergia entre ellas actúen sobre la fertilidad del suelo. Según el autor, las condiciones de humedad y aireación, junto con el equilibrio del medio ambiente son los factores que determinan la supervivencia y mantenimiento de estos microorganismos, permitiendo su uso como agentes de protección y preservación del suelo. Por ello, uno de los principales aspectos considerados en los cultivos orgánicos es la introducción y mantenimiento de microorganismos en el suelo, con el fin de mantener las condiciones propicias para la transformación biológica.

Bastian (2018) sugiere que para ser considerada orgánica, la siembra debe comenzar en nuevas instalaciones y limitarse al uso de suelos que nunca antes se han explorado. Sin embargo, la sugerencia va en contra de los propios principios postulados por la producción orgánica, ya que la plantación en nuevas tierras promovería la deforestación y generaría desequilibrios ambientales. Así, la conversión de la agricultura convencional a manejo orgánico es el proceso recomendado, aunque requiere más tiempo para consolidarse y es más costoso.

La Instrucción Normativa 007/2016, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA, 2016), en su ítem 1.1, considera como

sistema de producción agrícola e industrial orgánico cualquiera en el que se adopten tecnologías que optimicen el uso de los recursos naturales y socioeconómicos, respetando la integridad cultural y buscando la autosostenibilidad en el tiempo y el espacio, maximizando los beneficios sociales, minimizando la dependencia de las energías no renovables y la eliminación del uso de plaguicidas y otros insumos artificiales tóxicos, organismos genéticamente modificados (OGM) / transgénicos o radiaciones ionizantes en cualquier etapa del proceso de producción, almacenamiento y consumo, privilegiando la preservación de la salud ambiental y humana, asegurando la transparencia en todas las etapas de producción y procesamiento.

INNOVACIÓN – SISTEMA SOSTENIBLE – SPD (TOMATEC)

Según Vieira (2014), aún no ha surgido un sistema de plantación que contemple una producción amigable con el medio ambiente y que satisfaga las necesidades del mercado de tomates.

Una forma alternativa de cultivo para la siembra de tomates surgió tras la investigación de Embrapa Solos y consiste en producir tomates bajo cultivo sostenible. El sistema se basa en la implementación de técnicas de conservación de suelo y agua, con un sistema de labranza cero sobre paja (SPD – sistema de labranza cero), que es la siembra sin volcado del suelo (MACEDO, 2016).

El SPD tiene como objetivo mantener el suelo durante todo el año, aprovechando la biodiversidad de las plantas en desarrollo (gramíneas), que se encargan de cubrir el suelo, o con partes aéreas y / o con sus residuos (pajas muertas) y raíces vivas. .

En este sistema de siembra, Macedo (2016) destaca los diferenciales que permiten la producción de tomate de forma sostenible y a escalas muy superiores a la que ofrece la producción orgánica, que son: planificación de la conservación de suelos, riego por goteo y fertilización a través del propio agua de riego. (fertirrigación), además del uso de cinta para la orientación vertical del crecimiento de las plantas, favoreciendo la circulación del aire y facilitando la brotación; el manejo integrado de plagas (MIP) como una forma de monitorear las plagas y enfermedades de los cultivos. El SPD adopta la protección física de los frutos, realizada mediante el embolsado de los racimos de tomate con papel glassyne o granapel (Figuras 1 y 2), lo que permite una reducción significativa en el uso de pesticidas en cultivos de tomate. Según el autor, estos factores aliados promueven una reducción significativa en el número de aplicaciones de plaguicidas en la plantación y permiten obtener una fruta sin residuos de plaguicidas y, así, agregar valor al producto.

La filosofía de este método de siembra se basa en el cambio de postura y conciencia ambiental de los agricultores, en el que se sustituyen las rutinas exclusivamente manuales por actividades técnicas de observación y seguimiento del crecimiento vegetal. De esta forma, el gasto energético en las etapas de excavación y replanteo durante la conducción del cultivo es reemplazado por la ganancia en calidad de control de la plantación con el manejo integrado de plagas y el ensacado de los frutos. Según el autor, los resultados son frutos de un alto nivel de calidad y producción que pueden competir con los resultados de la siembra convencional.

Figura 1 – Embolsado de los racimos de tomate con papel glassyne o granapel – Momento adecuado para el embolsado

Foto: Adoildo da Silva Melo

Figura 2 – Técnica de embolsado de tomate

Foto: Adoildo da Silva Melo

El sistema ya ha tenido sus frutos validados por el laboratorio INCQS / FIOCRUZ con respecto al límite máximo de residuos recomendado por ANVISA.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

A partir del cuestionario respondido por los agricultores, fue posible conocer detalles sobre la siembra en los tres sistemas, desde la siembra hasta la situación de mercado de los frutos. Las respuestas obtenidas al cuestionario aplicado se discuten a continuación y, según el caso, se oponen a la literatura.

TRATAMIENTO DE PLANTAS

En la plantación de tomate convencional, los pesticidas se aplican de tres a cuatro veces por semana en las estaciones más calurosas del año (primavera y verano) y, en las estaciones más frías (otoño e invierno), entre una y dos veces. En el sistema orgánico, los aerosoles se hacen con la mezcla de Burdeos solo cuando es necesario. El sistema sostenible, por su parte, utiliza una mezcla de control biológico, mezcla de Burdeos, ensacado, insecticidas y fungicidas, en cantidades hasta diez veces menores que las utilizadas en la siembra convencional.

SUSTRATO UTILIZADO

En el sistema convencional se utilizan sustratos, especialmente productos a base de residuos orgánicos reciclados. En el sistema orgánico se aplica un sustrato comercial apto para siembra orgánica certificada y se agrega un 20% de humus de lombriz. En el sistema sustentable se utiliza sustrato de coco, fertilización con residuos orgánicos (estiércol) y fertilización química.

MÉTODOS DE CONTROL DE PLAGAS

En el sistema convencional, se lleva a cabo la aplicación preventiva de insecticidas formulados a partir de diferentes principios activos (Permetrina, Fenpropatrina, Afosfato de Fósforo, Metilo Paración de Fósforo, Clorfluazurón Biológico, Fisiológico), con una frecuencia que, dependiendo de la época del año, puede llegar a una aplicación por semana en invierno, llegando a tres en verano. En el sistema orgánico, se privilegia el control de insectos a través del equilibrio del suelo, lo que permite que las plantas tengan una nutrición equilibrada y, con ello, adquieran una mayor resistencia a las plagas. Los métodos de control biológico basados ​​en Trichogramma pretiosum, insecticidas biológicos basados ​​en extractos de Bacillus thurigiensis (bacterias dañinas para los insectos), también se aplican en el sistema orgánico; azufre, para controlar los ácaros; feromonas de atracción sexual que confunden a los insectos y les impiden aparearse con sus parejas y extracto de neem (planta que repele insectos). Los dos últimos solo se aplican en caso de alta infestación en el sistema orgánico.

En el sistema orgánico, se cultivan plantas que atraen insectos plaga y sus depredadores. Estas plantas se colocan estratégicamente fuera del invernadero. En el sistema sustentable no existe un tratamiento preventivo, sino curativo, tales como: extracto de neem, detergente con aceite de soja para tratar la mosca blanca e insecticidas (solo en casos extremos), ya que la planta está protegida por ensacado desde la floración y el la participación de plagas es menor.

MÉTODOS DE CONTROL DE ENFERMEDADES

En el sistema convencional, el control de enfermedades se realiza mediante fungicidas y bactericidas. En el sistema de producción orgánica, es común no dejar que la enfermedad se asiente en la planta y, para ello, se realiza un control preventivo mediante la preparación y protección del suelo. Según los plantadores de este sistema, solo en casos raros, el control de enfermedades se realiza con la aplicación de la mezcla de Burdeos. En siembra sostenible se utiliza una mezcla de detergente casero con aceite de soja, mezcla de Burdeos, leche de vaca, fungicidas de contacto y fungicidas sistémicos.

MÉTODOS DE CONTROL DEL TIEMPO

Muchos herbicidas están registrados y se utilizan en la plantación de tomates mediante el sistema convencional. En el sistema orgánico se utilizan plantas llamadas malezas, según el caso, como plantas socias y coexisten entre las plantas de tomate, ayudando a proteger el suelo de la erosión y el impacto de las gotas de agua. Las malezas aún funcionan como indicadores de las condiciones del suelo, como pH, deficiencias nutricionales, entre otros, apoyando el suministro de materia orgánica. Por lo tanto, el sistema orgánico utiliza solo el deshierbe manual para evitar la competencia por la luz. En el sistema convencional, la paja distribuida por la plantación tiene como objetivo inhibir las malas hierbas y controlar la humedad.

CULTIVO

Tanto en el sistema orgánico como en el convencional, el tratamiento del cultivo implica la eliminación de brotes de los injertos, una reducción del número excesivo de frutos por racimo (creación de un espacio que permite un mayor crecimiento, aumentando el tamaño de los frutos), orientación del crecimiento de las plantas plantas mediante esquejes (cruzados o paralelos), poda de las extremidades para fortalecer el crecimiento y robustez de las plantas y remoción de las varillas de protección de los tubérculos.

En el sistema orgánico, la conducción con dos tallos produjo más frutos, en comparación con la conducción con un solo tallo, con mayor número de frutos y con mejor calidad por planta. En el sistema sustentable se utilizan cintas de conducción con una planta y dos varillas, lo que permite una mayor aireación del sistema y menor necesidad de aplicación de pesticidas.

En el sistema sustentable, el tratamiento del cultivo se realiza con una mezcla de las técnicas adoptadas en la siembra convencional y orgánica, es decir, basada en la brotación; rejilla, mata, deshierbe y mantillo con césped del propio sitio. Sin embargo, el sistema trae como gran ventaja el replanteo con franjas para la conducción de la planta, manejo integrado de plagas (MIP), que sirve como indicador de control diferencial; embolsado de las manos con papel glassyne y granapel y fertirrigación.

LUGAR DE TRABAJO UTILIZADO

El cultivo convencional requiere menos trabajadores por hectárea que los otros dos sistemas de cultivo. Un solo trabajador puede gestionar 3000 plantas en este sistema. En el sistema orgánico se necesita un trabajador por cada 1000 plantas y en el sistema sustentable, un trabajador por cada 2000 mil plantas. El mayor número de personas involucradas en sistemas orgánicos y sustentables se debe a los pasos de tratamiento, como la preparación de los jarabes, el compost orgánico, el mantillo y el deshierbe (realizado manualmente), que, en general, no son adoptados por el sistema convencional. .

FERTILIZANTES

La fertilización en el sistema convencional se realiza con fertilizantes químicos de alta solubilidad (nitrógeno-fósforo y potasio), superfosfatos y fertilizantes organominerales. En la producción orgánica se utilizan fertilizantes de menor solubilidad y con altas concentraciones de materia orgánica producidos a través de vermiculitas, arroz triturado, trigo y carbonato cálcico, entre otros micronutrientes. Según los agricultores, la fertilización orgánica, preparada mediante el compostaje de excrementos sólidos de bovinos, proporciona la producción de plantas con un crecimiento determinado y rendimiento de frutos comparable al obtenido con la adición de fertilizante mineral.

Según las respuestas de los agricultores, los tomates cultivados en el sistema orgánico se desarrollaron más que las plantas en las que se aplicó fertilización convencional. La fertilización del sistema sustentable a base de urea, cloruro de potasio y fosfato monoamónico (MAP) permitió la producción de frutos equiparables a los producidos por el sistema orgánico y con mayor número de frutos por planta.

PRODUCTIVIDAD

La plantación convencional tiene su producción influenciada por las estaciones climáticas. Según los agricultores, en verano, la producción media es de 3 a 4 kg por planta, mientras que en invierno la productividad es de aproximadamente 5 kg por planta. En el sistema orgánico, la productividad es de 4 kg por planta (en invernadero) y no llega a 2 kg por planta (en plantación abierta). En la investigación se notó que la siembra sustentable logra mayor cantidad de frutos por planta y con mayor constancia de producción entre los tres cultivos, girando alrededor de 6 a 8 kg por planta durante todo el año y con la misma frecuencia de cosecha semanal.

PRECIO ALCANZADO

Los tomates originarios del sistema convencional tienen una fluctuación de precio según la oferta: en el invierno, período de mayor producción, los precios son más bajos, debido a la mayor oferta, que en el verano, con un precio promedio de alrededor de R$ 2,00. a 3,00 por kg. Los precios de los tomates orgánicos no muestran grandes fluctuaciones en el mercado, permaneciendo alrededor de R$ 9,00 en verano y R$ 10,00 en invierno. Sin embargo, el mercado de esta fruta es mucho menor. La siembra sustentable, en cambio, tiene un precio estable durante todo el año, como resultado de su cosecha constante durante todo el período, con valores que van desde R$ 5,00 a 7,00 / kg.

MERCADO

Los plantadores del sistema convencional respondieron que hay muchas posibilidades para la eliminación de sus productos. Además de CEASA, cadenas de supermercados, fruterías, almacenes y otros que absorben toda la producción. En el sistema orgánico, los plantadores comentaron que es más difícil deshacerse de los productos y que, en general, los propios plantadores establecen una pequeña “tienda pequeña” (verdulero), donde venden parte de la producción y cuentan con la ayuda de distribuidores de productos de este tipo, que son sus principales clientes. El sistema sustentable ha ido ganando espacio en el mercado, expandiéndose en los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y Paraná, en alianza con cadenas de supermercados.

ASPECTOS ECONOMICOS

Según la encuesta, el gasto en tomates es alto y supera los R$ 120 mil por hectárea, lo que corresponde a alrededor de R$ 40,00 por caja de 23 kg.

En Brasil, el costo de producción de frutas está directamente relacionado con el costo invertido en insumos, mano de obra y calidad de la tierra, por lo que el análisis económico debe ajustarse de acuerdo con los costos en cada estado. El gasto promedio apunta a elevadas cantidades de insumos, que rondan las 17 toneladas de fertilizantes por hectárea, lo que corresponde al 12% del costo de producción, que junto al costo de los plaguicidas suman el 21% del costo de producción del producto. tomate convencional.

Con base en la investigación realizada con agricultores y con base en los estudios de Carvalho, 2016, fue posible elaborar la tabla 1, que presenta el estudio comparativo entre los tres sistemas.

Tabla 1 – Comparación de los aspectos agronómicos de los sistemas de producción de tomate convencional, orgánico y sostenible, febrero de 2020

Fuente: Aspectos agronómicos Sistema de cultivo
Convencional Orgánico Sostenible
La rotación de cultivos Finalmente
Manejo y preparación del suelo · Arado

· Rejilla

· Ranurado

· Restricción de raíces cada dos ciclos

· Incorporación de superficie

· Mantillo

Preparación del suelo para la incorporación de piedra caliza.

Oración

Rejilla

Es hora de preparar una siembra. Inmediato Inmediato Inmediato
Cultivares utilizados Colorado, Sta. Clara, Carmem, Olimpus, Séculos, Débora, Letícia Jane, Letícia, Raíssa, Débora, Delta, Kada, Grupo Sta. Cruz, Cerejinha Aleka 1, Aleka 2,Onofre, Lucineia, Margareth, Alexandre e Hiran
Semillas utilizadas Pelicula Pelicula Pelicula
Obtención de plántulas Propio Propio Se recomienda que las plántulas se realicen en invernaderos especializados.
Temporada de siembra Año completo Año completo Año completo
Tiempo de trasplante 20-35 dias 20-35 dias 20-30 dias
Tratamiento de plántulas · Insecticidas

· Fungicidas

Mezcla de Burdeos Mixto (Control Biológico + Mezcla Burdeos + Embolsado + Insecticidas y Fungicidas)
Sustrato utilizado Comercial · Comercial, apto para orgánicos

· 20% de humus de lombriz

· Sustrato de coco

· Fertilización con residuos orgánicos (estiércol)

· Fertilizante químico

Control de plantas infestadas Herbicidas Deshierbe manual · Deshierbe manual

· Herbicida

· Desbrozadora al final del ciclo

Control de Enfermedades · Fungicida mancozeb

· Fungicida de estrubirulina

· Fungicida dimetomorfe

· Bactericida Kasugamicida

· Bactericida

· Terramicina

· Equilibrio del suelo

· Mezcla de Burdeos

· Productos curativos

· Mezcla de Burdeos

· Detergente de aceite de soja

· Leche de vaca

· Fungicida de contacto

· Fungicida sistémico

 

Control de plagas Insecticidas:

· Permetrina

· Fenpropatrina piretroide

· Afosfato de fósforo

· Paration Metil fosforado

· Biológico

· Equilibrio del suelo

· Enemigos naturales

· Insecticida biológico

· Feromonas

· Extracto de neem

· Azufre

Productos curativos

· Extracto de neem

· Detergente de aceite de soja

· Insecticidas

Tiempos de mayores problemas Diciembre a febrero Diciembre a febrero · En invierno: Plaga

· En verano: Antracnosis

· Pintura negra

Cultivo · Coles

· Rejilla manual

· Tutoría

· Montón

· Coles

· Rejilla manual

· Tutoría

· Montón

· Deshierbe

· Cobertura del suelo (pastos locales)

· Coles

· Rejilla manual

· Tutoría

· Montón

· Deshierbe

· Cobertura del suelo (pastos locales)

· MIP (indicación de control diferencial)

· Embolsado de los cierres con Glassyne y Granapel

· Fertirrigación

Mano de obra utilizada 1 persona / 3000 plantas 1 persona / 1000 plantas 1 persona / 2000 plantas
Sistema de conducción dos tallos por planta dos tallos por planta · Franjas de conducción

· Dos tallos por planta

Fertilizante · N-P-K 4-14-8· Superfosfato simple

· Abono orgánico comercial

· Pastel de ricino

· Salvado de trigo o arroz

· MB 4 (sílice)

· Caliza de concha

· Harina de pescado

· Micronutrientes

· Urea

· Cloruro de potasio

· MAP (fosfato monoamónico)

 

Inicio de la cosecha 100-115 dias 100-115 dias 110-115 dias
Frecuencia de recolección · Verano: 3 veces / semana

· Invierno: 2 veces / semana

· Verano: 3 veces / semana

· Invierno: 2 veces / semana

· Verano: 3 veces / semana

· Invierno: 2 veces / semana

Productividad · Verano 3,4 kg por planta

· Invierno: 4 kg por planta

En invernadero: 4 kg por planta

Abierto: <2 kg por planta

· Verano de 6 a 8 kg por planta

· Invierno: 6 a 8 kg por planta

Precio alcanzado · Verano: R$ 9,00 / kg

· Invierno: R$ 10,00 / kg

2,00 a 3,00 R$ / kg 4,5 a 6,00 R $ / kg
Mercado · CEASA

· Grandes supermercados

· Distribuidores de producción Orgánico

· Verdulero propio

· Supermercados Zona Sur

· Supermercados Mufatto

. Sandra Honda Market Network

Fuente: Adapada de Carvalho (2016) – Investigación realizada en campo por los autores, 2020

CONCLUSIÓN

El estudio comparativo entre los tres tipos de siembra, permitió observar que la producción orgánica, para garantizar frutos libres de pesticidas, es muy laboriosa y costosa para el productor y, por ello, presenta mayores precios de mercado. Según sus agricultores, “se puede vivir”, genera ganancias normales. Cuando se les preguntó cómo es “dar para vivir”, casi unánimemente respondieron: “garantizar la próxima cosecha y el alimento diario”.

Los agricultores mencionaron que una buena ventaja del sistema orgánico es que, incluso a precios más altos, el consumidor que compra tomates orgánicos no deja de hacerlo. Los consumidores de tomates orgánicos ni siquiera disputan frutas con formas y colores diferentes a los que se ven comúnmente en el mercado y, por lo general, incluso están dispuestos a pagar más por las frutas.

La participación del precio final de la producción de tomate convencional se distribuyó de la siguiente manera: 23% para el productor, 5% para mayoristas y 73% para minoristas. Según el informe, dado que la participación del productor en el precio final en 2014 y 2015 representó el 30%, el resto (70%) se distribuyó entre mayoristas (5%) y minoristas (65%).

En el sistema convencional, las frutas tienen niveles más altos de pesticidas que en el orgánico y sustentable, sin embargo, las concentraciones están dentro de las recomendadas por las monografías autorizadas por ANVISA. En cuanto al precio, en los tomates producidos por el sistema convencional, existe el peso de la desconfianza de la sociedad respecto a los niveles de plaguicidas, lo que hace que los precios bajen en el mercado. Con gastos entre insumos y plaguicidas cercanos al 21%, las ganancias también se ven afectadas en este sistema. Los agricultores del sistema sustentable (TOMATEC) con menor uso de insumos (especialmente pesticidas), los lineamientos técnicos brindados por EMBRAPA y frutas libres de pesticidas con certificación de laboratorio del Instituto Nacional de Calidad en Salud (FIOCRUZ) obtuvieron mejores precios (intermediarios entre anteriores plantaciones), lo que permite una mayor ganancia agregada y aceptación en la expansión en el mercado.

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[1] Maestría en Ingeniería Ambiental (UFRJ / PEA), Metodología de Especialización en la Enseñanza de la Química (FIJ), Graduación Química (UERJ).

[2] Tutor. Doctor en Ingeniería por el Programa de Ingeniería de Minas, Metalúrgicas y Materiales de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul.

[3] Tutor. Doctorado en Ingeniería Oceánica por Coppe / UFRJ; Profesor Asociado de la Escuela Politécnica de la Universidad Federal de Rio de Janeiro y Pro-Rector de Estudios de Grado de la UFRJ.

[4] Tutor. Doctorado en Ciencias por el Centro de Energía Nuclear Agrícola / CENA – Universidad de São Paulo (USP).

[5] Máster en vigilancia de la salud en salud (FIOCRUZ / INCQS).

[6] Doctorado en Vigilancia Sanitaria en Salud (FIOCRUZ / INCQS).

[7] Doctorado en Vigilancia Sanitaria en Salud (FIOCRUZ / INCQS).

Enviado: Enero de 2021.

Aprobado: Febrero de 2021.

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