Uso de sustancias psicoactivas entre estudiantes de medicina de la Universidad Federal de Amapá en 2018

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DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/estudiantes-de-medicina
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ARTÍCULO ORIGINAL

DIAS, Cláudio Alberto Gellis de Mattos [1], FACCO, Lucas [2], FECURY, Amanda Alves [3], MELO, Felipe Rodrigues Martins de [4], AZEVEDO, Eduardo José Lobato de [5], RIZZI, Ana Carolina Miranda [6], OLIVEIRA, Euzébio de [7], DENDASCK, Carla Viana [8], SILVA, Anderson Walter Costa [9], SILVA, Alceu dos Santos [10], CARDOSO, Rosilene Ferreira [11], ARAÚJO, Maria Helena Mendonça [12]

DIAS, Cláudio Alberto Gellis de Mattos. Uso de sustancias psicoactivas entre estudiantes de medicina de la Universidad Federal de Amapá en 2018. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 05, Ed. 05, Vol. 13, pp. 21-31. Mayo de 2020. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/salud/estudiantes-de-medicina, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/estudiantes-de-medicina

RESUMEN

Las sustancias psicoactivas, también llamadas sustancias psicotrópicas, son productos que tienen la capacidad de promover estímulos o cambios sensoriales, influyendo en las emociones y el nivel de conciencia de quienes las utilizan. El objetivo de este estudio era analizar el uso de sustancias psicoactivas entre los estudiantes de medicina de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP) en 2018. Se llevó a cabo un estudio transversal cuantitativo y cualitativo, que utilizó una muestra de conveniencia no probabilística de los estudiantes universitarios. En esta universidad, entre los estudiantes de medicina, se observó que el uso de drogas psicotrópicas ocurre principalmente debido al consumo de alcohol y analgésicos. En el contexto médico, debido al acceso facilitado a los medicamentos recetados, su uso es mucho más amplio en este público de profesionales y académicos, y el uso de tales sustancias a veces se oculta y hay una dificultad para hablar y buscar ayuda.

Palabras clave: Estudiantes universitarios, sustancia psicoactiva, medicina.

INTRODUCCIÓN

Las sustancias psicoactivas, también llamadas sustancias psicotrópicas, son productos que tienen la capacidad de promover estímulos o cambios sensoriales, influyendo en las emociones y el nivel de conciencia de quienes las utilizan. Su estímulo puede ser diferente de persona a persona, ya que, aunque orgánicamente similar, los seres humanos poseen características individuales. Además, los factores que suelen ser determinantes para el grado de estimulación sensorial son la cantidad y el tipo de drogas psicotrópicas, además del contexto en el que se utiliza (BRASIL, 2017).

En Brasil, además de las sustancias ilícitas (anfetaminas, marihuana, cocaína, crack, heroína y otros), existe un amplio consumo de drogas lícitas, como alcohol, tabaco y analgésicos (BRASIL, 2017). Muchos creen que el uso de estos medicamentos es casi exclusivo del público juvenil, pero erróneamente, ya que la tasa de personas mayores que las usan crónicamente ha aumentado (DINIZ et al., 2017).

Tales sustancias pueden causar varios tipos de reacciones en el sistema nervioso del individuo, y pueden ser depresores, causando disminución de las actividades del sistema nervioso, reduciendo factores importantes como la capacidad de enfoque, atención y razonamiento (alcohol, tranquilizantes, heroína y otros). También pueden ser alucinógenos, alterando la realidad percibida por los sentidos (marihuana, LSD, y sustancias de productos naturales como hongos y plantas). Los estimulantes pueden desencadenar cambios nerviosos capaces de generar momentos eufóricos extrapolados , además de ser utilizados como un recurso para tratar problemas de atención y trastornos neurológicos – y despertar al individuo durante un tiempo completo. Ejemplos de estas sustancias son cocaína, crack, tabaco, anfetaminas y, ampliamente difundidas en todo el mundo, cafeína (BRASIL, 2017).

El alcohol, aunque es una droga legal y comúnmente utilizado en las redes sociales, tiene habilidades psicotrópicas. Su uso puede inducir a las personas a presentar alteraciones del comportamiento, y la intoxicación de las mujeres por ella generalmente ocurre más rápidamente, con el fin de tener mayores cantidades de grasa, menores porcentajes de agua y menor producción de alcohol deshidrogenasa (ADH), una enzima responsable de la degradación del alcohol en el cuerpo (SILVA et al., 2019). Se caracteriza como un factor de riesgo para una serie de lesiones, como las de una orden intencional – violencia interpersonal, suicidio – y violencia involuntaria, tales como quemaduras, intoxicaciones, ahogamientos, tuberculosis, cánceres, enfermedades hepáticas, accidentes automovilísticos y varios otros. De todo el alcohol consumido en el mundo, alrededor de una cuarta parte no están registrados, procedentes de fabricaciones hechas a mano, adulteradas o falsificadas (WHO, 2018). En Brasil, esta tasa es de aproximadamente 15% y el público que consume bebidas alcohólicas más abusivamente es hombre, y el grupo de edad más prevalente es de 18 a 34 años (ANDRADE, 2020).

El tabaquismo se caracteriza por ser uno de los principales factores de riesgo de numerosas enfermedades, incluidos los más variados tipos de cánceres y enfermedades cardiopulmonares, y la causa prevenible de muerte. En todo el mundo, más de 7 millones de personas mueren anualmente por problemas de salud causados por el tabaquismo, y de este total, Brasil tiene alrededor de 150.000 muertes. En 2018, el porcentaje de fumadores mayores de 18 años era del 9,3% en el país. En el sector de la salud, Brasil gasta casi R$ 40 mil millones al año en enfermedades derivadas del consumo de tabaco (FIGUEIREDO et al., 2017; BRASIL, 2019).

El alto consumo de analgésicos en Brasil está fuertemente relacionado con la muy alta tasa de prevalencia del dolor crónico (DC) (alrededor del 41% de la población tiene este tipo de dolor). La principal causa de la DC suele ser la actividad realizada en el trabajo. Para el tratamiento analgésico, antiinflamatorios no esteroideos, añadidos a la dipírona y el paracetamol, son la línea de tratamiento más frecuente. Entre los analgésicos, también podemos destacar la clase de opiáceos, utilizados para tratar el dolor moderado e intenso, siendo ampliamente utilizados en el tratamiento del dolor de los pacientes con cáncer (BARROS et al., 2019). En Brasil, en 2015, se encontró que alrededor de 4,5 millones de personas ya habían utilizado opiáceos de una manera no prescrita en algún momento de sus vidas (BASTOS et al., 2017).

Entre las drogas de abuso (drogas que no fueron debidamente prescritas por un profesional de la salud capacitado para ello), como anfetaminas, LSD, crack y cocaína, por ejemplo, podemos destacar la marihuana – Cannabis sativa – porque se ha utilizado desde el comienzo de la humanidad y es la tercera droga más consumida a nivel mundial, siendo el alcohol y el tabaco los más utilizados, respectivamente (VANJURA et al. , 2018). Históricamente, en el siglo XVIII, mucho antes de convertirse en una sustancia ilícita en el país, la marihuana se producía a gran escala en Brasil, con el propósito de utilizarla principalmente para la fabricación de cuerdas en buques portugueses, generando ganancias y favoreciendo la balanza comercial (PEREIRA et al., 2018). En Brasil, la marihuana es la droga ilícita más consumida, y alrededor del 7,7% de los brasileños de entre 12 y 65 años la han utilizado al menos una vez en sus vidas (BASTOS et al., 2017). Sus propiedades abarcan habilidades psicotrópicas, y pueden producir alucinaciones y efectos depresivos en el sistema nervioso. Además, también se utiliza a veces como tratamiento para algunas patologías (VANJURA et al., 2018).

El comienzo del consumo de drogas psicoactivas generalmente ocurre en el grupo de edad de 12 y 24 años. La entrada de estudiantes en universidades de todo el planeta suele ocurrir en el grupo de mediana edad, un factor que, debido a que la universidad representa una etapa de transición y un cambio amplio en la vida del individuo, coincide con la mayor tasa de abuso psicotrópico. Entre las sustancias utilizadas entre los estudiantes universitarios, el alcohol y el tabaco se confirman como los más utilizados, respectivamente, y por lo tanto están de acuerdo con el estándar de clasificación mundial de uso psicotrópico (OLASHORE et al., 2018). El uso de mujeres psicoactivas, y tales sustancias pueden tener impactos negativos en la vida personal y académica de estos estudiantes, debido a la ausencia de clases, retrasos y falta de atención (SANTOS et al., 2019). Sin embargo, las drogas lícitas, como el alcohol, pueden ser factores de riesgo para estos estudiantes, ya que el comportamiento y el juicio de las personas pueden ser alterados negativamente, lo que conduce a actitudes riesgosas, como el sexo sin protección (a veces culminando en una posible contaminación por el virus de inmunodeficiencia adquirida – VIH – o embarazo no deseado, además de otras posibles infecciones de transmisión sexual) , violencia interpersonal y otros problemas (WHO, 2018).

Uno de los cursos con las vacantes más disputadas en Brasil es la medicina. Con el fin de tener la oportunidad de entrar y convertirse en un académico en esta área, el estudiante pre-vestibular necesita una dedicación integral a los estudios, con el fin de construir y cortar sus conocimientos para la prueba vestibular. En medio de este arduo proceso, muchos estudiantes a menudo desarrollan trastornos de ansiedad, demasiado estrés y también depresión. El requisito emocional, ligado a los cargos familiares (a menudo presentes) para su aprobación son factores que pueden incitar a tales trastornos y dañar la salud psicológica del estudiante (SANTOS et al., 2017).

En vista del gran número de factores que causan estrés en el curso médico, la cognición y psicológica de los estudiantes se ven constantemente afectados, además de su condición fisiológica, desencadenando problemas psiquiátricos orgánicos y pérdida en la calidad de vida. Para entender la gravedad de estos factores, es necesario entenderlos, con el fin de encontrar el origen de los problemas para resolverlos (LIMA et al., 2016). El estrés psicológico generalmente se asocia con efectos académicos negativos, como dificultad para dormir, uso de sustancias psicotrópicas, agotamiento, disminución del aprendizaje (y consiguiente impacto negativo en el entrenamiento), falta de empatía con los pacientes e incluso ideación suicida (MCLUCKIE et al., 2018). Sin embargo, para obtener una visión más completa de los problemas, es necesario observar otros factores involucrados en el estudiante, como la posibilidad de problemas financieros, relaciones, falta de tiempo, gran responsabilidad, apoyo y orientación inadecuados en su formación, exposición frecuente a la muerte y sufrimiento de pacientes y otras circunstancias complejas (HILL et al., 2018). Además de estos problemas, muchos estudiantes de medicina terminan no buscando ayuda médica tan a menudo como deberían, sin resolver los problemas que surgen. En general, sólo entre el 8 y el 15% de estos estudiantes buscan ayuda psiquiátrica durante la graduación, incluso si sufren constantemente debido a tales problemas (VASCONCELOS et al., 2015).

OBJETIVO

Analizar el uso de sustancias psicoactivas entre estudiantes de medicina de la Universidad Federal de Amapá en 2018.

MÉTODO

Estudio transversal cuantitativo y cualitativo, que utilizó una muestra de conveniencia, no probabilística, de los estudiantes universitarios. Para la recolección de datos, la muestra contó con 204 estudiantes de seis años del curso de medicina de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP). Se utilizó la parte I del instrumento autoadministrado validado en portugués “Inventário de Triagem do uso de Drogas – Revisado” (Drug Use Screening Inventory-Revised – DUSI-R) (DE MICHELI e FORMIGONI, 2002), desarrollada para evaluar e identificar el abuso de sustancias psicoactivas, lícitas e ilícitas, y que mide el uso de 13 sustancias psicoactivas en el último mes. La aplicación se llevó a cabo a través de formulario en línea y los datos obtenidos fueron organizados y tabulados en hojas de trabajo del programa excel, un componente de la suite Office de Microsoft Corporation.

El proyecto fue presentado y aprobado por el Comité de Ética investigadora (CEP) (CAAE 89616818.2.0000.0003), de acuerdo con el Protocolo de la Plataforma brasil, siguiendo los principios éticos y cumpliendo con las consideraciones éticas establecidas en la resolución Nº 466, de 12 de diciembre de 2012, del Consejo Nacional de Salud (CNS).

RESULTADOS

El análisis muestra que las principales sustancias utilizadas por todas las clases fueron alcohol (67,65%), analgésicos (49,51%) y tabaco (9,80%). La única sustancia psicoactiva que más consume es el alcohol.

Los datos muestran el uso de sustancias psicoactivas en los últimos treinta días por parte de estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por género y tipos de sustancias (Figura 1). El consumo de alcohol y tabaco es mayor en los estudiantes varones (36,27% y 7,37%, respectivamente), y el consumo analgésico es ligeramente mayor en las mujeres (25%).

Figura 1 Muestra el uso de sustancias psicoactivas en los últimos treinta días por parte de estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por género y tipos de sustancias.

Fuente: Producido por los autores con datos de investigación.

En cuanto al porcentaje y tipos de sustancias psicoactivas utilizadas en los últimos treinta días por los estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por sexo (figura 2), en los hombres el número es ligeramente superior (51%) que en las mujeres (49%). Tenga en cuenta la variación anual que demuestra esto casi la igualdad.

Figura 2 Muestra los tipos de sustancias psicoactivas utilizadas en los últimos treinta días por los estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por género.

Fuente: Producido por los autores con datos de investigación.

La Figura 3 muestra los tipos de sustancias psicoactivas utilizadas en los últimos treinta días por los estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por año y por género. En las clases anteriores (2013 y 2014) no se declara el uso de las sustancias descritas. En la clase de 2015 se produjo el uso de éxtasis (0,49%), marihuana (0,49%), alucinógenos (0,49%), tranquilizantes (0,49%) y otros (0,49%), todos para hombres. En la clase de 2016 los datos muestran el uso de todas las sustancias descritas. Este año el uso de anfetaminas (mujeres 0,98% y hombres 0,49%), éxtasis (mujeres 0,98%), cocaína/crack (mujeres 0,49%), marihuana (mujeres 1,47% y hombres 2,94%), alucinógenos (mujeres 0,4 9%), tranquilizantes (mujeres 1,47% y hombres 0,49%), opiáceos (mujeres 0,49%), fenilciclina (mujeres 0,49% y hombres 0,49%), anabólicos (mujeres 0,49%), inalantes / disolventes (mujeres 0,49%) y otros (mujeres 0,49% y hombres 0,49%). En 2017, consumo de anfetaminas (mujeres 0,49% y hombres 0,98%), cocaína/crack (mujeres 0,49% y hombres 0,49%), marihuana (mujeres 0,49% y hombres 0,49% 98%), alucinógenos (hombres 0,49%), tranquilizantes (mujeres 0,49% y hombres 0,98%), opiáceos (mujeres 0,49%), anabólicos (hombres 0,49%) y otros (mujeres 0,49%). En 2018 las sustancias psicoactivas notificadas fueron anfetaminas (mujeres 0,49% y hombres 1,49%), éxtasis (hombres 0,49%), marihuana (mujeres 0,49% y hombres 1,47%), alucinógenos (hombres 0,49%) y tranquilizantes (mujeres 0,49% y hombres 0,49%).

Figura 3 Muestra los tipos de sustancias psicoactivas utilizadas en los últimos treinta días por los estudiantes de medicina entre 2013 y 2018, por año y por género.

Fuente: Producido por los autores con datos de investigación.

DISCUSIÓN

En vista del abrupto cambio de vida y la inserción en el entorno social universitario, el académico pasa por un proceso de transformación psicológica. Además, otros factores que contribuyen a esta modificación orgánica y conductual se derivan del estrés diario de la graduación. Aspectos como la vasta colección de responsabilidades integrales (que aumentan con el curso), la ansiedad, el agotamiento, la distancia familiar (para los académicos de otras localidades e incluso para aquellos que siguen viviendo con sus familias, porque la inmensa cantidad de contenido a estudiar termina privando a los momentos de fraternización y ocio) incurren en la mayor posibilidad de utilizar sustancias psicoactivas , especialmente el alcohol (DELFINO et al., 2018). El uso de drogas psicotrópicas por médicos, estudiantes de medicina y profesionales de la salud en general es común, ya que una porción considerable de ellos hace o ya ha utilizado estas sustancias (TALIH et al., 2018).

Aunque, según los estudios, las mujeres terminan iniciando el uso de sustancias antes (con el uso de marihuana, opioides, ansiolíticos y otros), los machos predominan en relación con el consumo crónico de alcohol y tabaco, y, por sí mismo, el artículo “masculino” está vinculado como un factor de riesgo para el uso de sustancias psicoactivas (FERNANDES et al. , 2017). En cuanto a los factores que predisponen al uso de drogas psicotrópicas, es de contacto que la participación de estudiantes en centros académicos e ingresos superiores a 40 salarios mínimos (alrededor del 92% de los estudiantes que encajan en este tema consumen alcohol, además de aproximadamente el 39% consumen drogas ilícitas) hacen más uso de dichas sustancias (TRINDADE et al., 2018).

En estudios realizados con comparaciones entre algunas universidades de las regiones sureste y noreste, el patrón de consumo de las principales sustancias psicotrópicas por parte de los estudiantes universitarios era muy similar a nivel de género. En la muestra en cuestión, el mayor consumo de alcohol y marihuana se produjo por parte de los hombres, con un 74,5% y un 10,4%, respectivamente, frente al 69,8% del consumo de alcohol y el 7,9% de la marihuana femenina. (TRINDADE et al., 2018). Con el curso y su consiguiente avance de dificultad y demanda, el uso de sustancias psicoactivas también tiende a aumentar, ya que el estrés, la ansiedad, el agotamiento y muchos otros factores negativos también aumentan, lo que conduce al uso más pronunciado de estos.

Ya considerados como factores de riesgo para el uso de drogas psicotrópicas, la tasa de uso de sustancias ilegales es mayor en los hombres (FERNANDES et al., 2017). Con el fin de mejorar su rendimiento académico (mantenerlos despiertos, mejorar su estado de ánimo y memoria, además de mejorar su capacidad de concentración y aprendizaje consecuente) muchos estudiantes de medicina utilizan medicamentos como ritalina (clorhidrato de metilfenidato) y anfetaminas, ambos fármacos estimulantes del sistema nervioso. Sin embargo, aunque se basan en los beneficios de estos fármacos para mejorar su rendimiento, hay numerosas consecuencias negativas de este uso, como el aumento de la presión arterial a niveles peligrosos, sentir euforia, aquipnea (aumento del ritmo respiratorio) y otras implicaciones orgánicas. En un estudio realizado en la Universidad de Ciencias Médicas de Babol, se encontró que de la muestra de 49 estudiantes de medicina que usaron medicamentos estimulantes, 29 de ellos eran hombres, lo que representa un total de aproximadamente el 59,2% del valor de la muestra (FALLAH et al., 2018).

El uso de sustancias psicoactivas entre profesionales médicos y estudiantes de medicina es integral, y este uso puede estar ligado a la demanda educativa y profesional extrema. En vista del amplio acceso a los más variados medicamentos disponibles, existe una alta tasa de uso de sustancias prescritas por médicos y estudiantes de medicina, ya que el agotamiento físico y la capacidad de dependencia de estos fármacos culminan en su amplio uso. Además, aunque existen técnicas que pueden rastrear el uso de este tipo de drogas, existe una gran dificultad para admitir su uso e informar de que un colega pasa por esta situación. Por lo tanto, el uso general de estas sustancias ocurre ampliamente (DUMITRASCU et al., 2014).

CONCLUSIONES

En vista del cambio de entorno social, al ingresar a la universidad, el académico experimenta una serie de transformaciones psíquicas, que están influenciadas por el entorno académico y las interacciones interpersonales proporcionadas por él. En este artículo, se puede incitar al consumo de alcohol y algunas sustancias psicoactivas, como la marihuana.

A nivel nacional, los estudiantes pre-vestibule se enfrentan a grandes desafíos para entrar en el curso de medicina, ya que sus vacantes son muy disputadas y es necesaria una gran dedicación a los estudios para poder ser aprobados. Debido a tales dificultades, muchos terminan desarrollando ansiedad, estrés y trastornos psíquicos.

Debido a las numerosas demandas y responsabilidades del curso médico, varios factores negativos terminan siendo desencadenados en la vida del estudiante, como ansiedad, estrés, agotamiento, dificultad para dormir y otros problemas orgánicos.

Con el fin de prolongar horas de estudio y concentración en actividades médicas, muchos académicos utilizan sustancias psicoactivas ilícitas para aumentar su rendimiento, sin embargo, pueden obtener numerosas consecuencias fisiológicas negativas debido a esto.

En la Universidad Federal de Amapá, entre los estudiantes de medicina, se observó que el uso de drogas psicotrópicas ocurre principalmente por el consumo de alcohol y analgésicos. Sin embargo, incluso si en una pequeña parte de la muestra, también hubo uso de otras sustancias, como tranquilizantes, tabaco, éxtasis, cocaína, crack y otras.

El predominio del consumo de alcohol y tabaco es masculino, correspondiente a los parámetros mundiales, ya que el itesita “masculino” se considera un factor de riesgo para el uso de sustancias psicoactivas. Sin embargo, se observa que el uso de analgésicos es mayor entre las mujeres, y que, en cuanto a otras sustancias – especialmente la marihuana – la tasa de uso es similar.

En el contexto médico, debido al acceso facilitado a los medicamentos recetados, su uso es mucho más amplio en este público de profesionales y académicos, y el uso de tales sustancias a veces se oculta y hay una dificultad para hablar y buscar ayuda.

REFERENCIAS

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[1] Biólogo, Doctor en Teoría e Investigación del Comportamiento, Profesor e investigador del Programa de Posgrado en Educación Profesional y Tecnológica (PROFEPT), Instituto Federal de Amapá (IFAP).

[2] Estudiante del Curso de Medicina de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[3] Biomédico, Doctor en Enfermedades Tropicales, Profesor e investigador del Curso Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[4] Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[5] Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[6] Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[7] Biólogo, Doctor en Enfermedades Tópicas, Profesor e investigador del Curso de Educación Física de la Universidad Federal de Pará (UFPA).

[8] Teóloga, Doctora en Psicoanálisis Clínica. Ha trabajado durante 15 años con Metodología Científica (Método de Investigación) en la Orientación de Producción Científica de estudiantes de Maestría y Doctorado. Especialista en Investigación e Investigación de Mercados con foco en el área de la Salud.

[9] Doctor, Profesor e investigador del Curso Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[10] Doctor, Profesor e investigador del Curso Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[11] Doctor en Ciencias Médicas, Profesor e investigador del Curso Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

[12] Médico, Profesor e investigador del Curso Médico de la Universidad Federal de Amapá (UNIFAP).

Presentado: Mayo de 2020.

Aprobado: Mayo de 2020.

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Teólogo, Doctor en Psicoanálisis Clínico. Ha trabajado durante 15 años con Metodología Científica (Método de Investigación) en la Orientación de Producción Científica de estudiantes de maestría y doctorado. Especialista en Investigación de Mercado e Investigación en Salud.

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