Desafío al modelo astronómico heliocéntrico, sus afirmaciones, la incidencia de los rayos del sol, el experimento de Eratóstenes y la órbita excéntrica de Venus [1]

0
103
DOI: ESTE ARTIGO AINDA NÃO POSSUI DOI SOLICITAR AGORA!
PDF

ARTÍCULO ORIGINAL

FERNANDES, Ivete dos Santos [2]

FERNANDES, Ivete dos Santos. Desafío al modelo astronómico heliocéntrico, sus afirmaciones, la incidencia de los rayos del sol, el experimento de Eratóstenes y la órbita excéntrica de Venus. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 06, Ed. 06, Vol. 03, págs. 97 y 121. Junio de 2021. ISSN: 2448-0959, Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/geografia-es/modelo-astronomico-heliocentrico

RESUMEN

Se nos presenta desde la infancia hasta el conocimiento del modelo heliocéntrico, pero intuitivamente podemos tener otra percepción para los fenómenos astronómicos sobre cómo se podría explicar la interacción Sol, Luna y eclipses. El objetivo de este artículo es aportar una reflexión sobre el modelo astronómico actual, contrastando algunas aclarecimientos de la teoría del siglo XVII, con el fin de presentar incongruencias a través de la lógica, en la que su predicción presenta errores en relación con la realidad. Para realizar estas contraposiciones, se llevaron a cabo experimentos utilizando el modelo de Eratóstenes, observando la perpendicularidad del Sol y su no compatibilidad con la teoría que se basa en un Sol enorme y distante. También se utilizaron observaciones de modelos y programas como Stellarium y sus predicciones, según metodologías utilizadas por Nicolau Copernicus, Tycho Brahe y otros, revisando los hechos y proponiendo una nueva metodología para verificar la no excentricidad de la órbita de Venus y su órbita más elíptica después de Mercurio. Así, con el experimento de Eratóstenes y la observación del programa Stellarium, se propuso una nueva metodología para estos experimentos, con el objetivo de reformular la astronomía aceptada hoy en día, una discusión de los métodos y la comprensión de los mismos para los cuerpos esféricos, reformulando conceptos y un posible nuevo modelo astronómico.

Palabras clave: Astronomía; Modelo cosmológico; Impugnación de modelos astronómicos; Experimento de Eratóstenes.

1. INTRODUCCIÓN

A través del análisis de todo el modelo astronómico instituido por Nicolás Copérnico y consolidado por el Papa Gregorio 13 en el siglo XVII (DOGGETT, 1992), el análisis de experimentos y la observancia de conceptos contradictorios, este artículo plantea el cuestionamiento de que un Sol, emitiendo rayos considerados paralelos, con un radio de 696.000 km, no podría provocar penumbras , y en esta condición, los eclipses lunares ocurrirían en un tiempo más largo y los eclipses solares deberían tener un rango del mismo diámetro que la Luna, para los rayos considerados paralelos.

Eratóstenes y su experimento, que puede y debe ser validado también para demostrar el tamaño del Sol, traza un paralelismo entre su tiempo y el hecho de los 24,05º (latitud de Assuã) que hoy ya no podrían ser perpendiculares.

En este contexto, partiendo de la Tierra como punto de referencia, porque estamos en su superficie, nos ocuparemos de cómo se ve el Sol desde la Tierra, el motivo de su nacimiento y la visualización que tenemos a lo largo de las horas, a través de explicaciones lógicas para estos hechos, teniendo en cuenta que los cuerpos orbitan otros por sus círculos máximos , estos también se orbitarán de la misma manera. A través de una visión lógica, entendemos que estos eventos ocurren de manera diferente cuando se comparan con las predicciones del modelo astronómico actual, ya que de hecho deberían ocurrir para un Sol enorme y distante que diverge y converge y sus influencias en la Tierra.

2. ERATÓSTENES

Eratóstenes vivía en Alejandría cuando descubrió que el 21 de junio, en Asuã, el Sol se centró directamente en el centro de un pozo. Donde, a partir de esta observancia, calcularía más tarde el tamaño de la Tierra comprobando la sombra al mediodía solar, para un Sol a 90º.

De esta manera, hizo su experimento con el objetivo de medir el tamaño de la Tierra, el 1/360° de la Tierra. Observó que la sombra se puso a cero en una varilla de 1 metro correctamente pinchada en la ciudad de Assuã, mientras que en Alejandría se encontró una sombra equivalente a 7,2º (DUANE, 2010; SACROBOSCO, 2006) para 800 km de distancia entre ciudades, encontrando una circunferencia, ahora calculada, a 40.075 km a la Tierra (LASKY, 2000; DUNHAM, 1990).

Sin embargo, Eratóstenes no pensó que sería posible revertir el experimento, no solo para conocer el tamaño de la Tierra, sino también para confirmar el tamaño del Sol. De esta manera, es evidente que un sol enorme tendría que ser perpendicular a un radio inmenso en la Tierra. Sin embargo, con un sol enorme y distante como premisa, esto no ocurre dentro del radio de 555 metros observado (DUANE, 2010; SACROBOSCO, 2006).

El experimento ampliamente repetido durante siglos, puede tener un doble propósito, sabiendo que el Sol está puesto a cero, es decir, perpendicular a 555 metros, que corresponde a 0,01º en la Tierra, para un Sol de 696.000 km de radio (BORGES, 2005; DUTKA, 1993).

Para un sol divergente, el experimento se puede hacer cualquier día, ya que su órbita se produce por sus círculos máximos.Al mediodía solar, donde el Sol está a 89, 50′ (elevación solar, cuya sombra se pondrá a cero, según las previsiones de Stellarium), desde 1,11 km, también, se notará una sombra muy pequeña, confirmando así que un Sol inmenso no sería compatible. Enfatizando que la luz se propaga en línea recta (TREVISAN, 1997; KATZ, 1998).

El modelo astronómico actual admite una convergencia/divergencia de 0,53º. Así que para el experimento de Eratóstenes, el Sol sería perpendicular a un radio sustancialmente mayor, pero, por extraño que parezca, esto no está en un radio de 121,34 km correspondiente a 0,01° de la circunferencia del Sol. Para una divergencia de 0,53°, donde 121,34 km multiplicado por 53 daría como resultado 6.431 km, que deberían ser perpendiculares. Sin embargo, esto no ocurre, siendo perpendicular sólo 1,11 km o un radio de 555 metros, para una curvatura de 111 km o 0,01º en la Tierra (LONGHINI, 2010; CREASE, 2006).

Demostrando que un radio de 555 metros es en realidad perpendicular, lo que es incompatible con un sol inmenso. 121,34 km a 0,01º del Sol, serían perpendiculares a la Tierra, lo que obviamente representaría un radio en la Tierra mucho mayor que sus 0,01º. Sin embargo, si no se queda, está demostrado que el Sol no puede ser inmenso. Recordando que el Sol diverge en 0,53º, en un radio infinitamente mayor debería cubrir esta perpendicularidad, dado que la luz se propaga en línea recta. (MOURÃO, 1987; GULBEKIAN, 1987).

3. RAYOS PARALELOS DEL SOL

El modelo establece que el Sol emite rayos considerados paralelos, por lo que entre el 97% y el 99% serían paralelos. Para justificar un Sol de 696.000 km de radio, en este caso, tendría que emitir rayos considerados paralelos que, en términos estrictamente científicos y prácticos, no pudieran provenir de una fuente extensa, ni pudiera producir penumbras o ángulos, ni podrían ser perpendiculares sobre la Tierra en un radio de solo 555 metros al solsticio. Es absurdo que un Sol paralelo sea perpendicular solo a este radio que corresponde a 0,01º de la curvatura de la Tierra, según el experimento de Eratóstenes, conocido desde hace siglos. Extrañamente, Nicolás Copérnico conocía este experimento y no lo tomó en consideración, si lo hiciera habría observado que su modelo no procedió, porque un inmenso Sol tendría que ser perpendicular a un rayo también inmenso, que la realidad no demuestra. Por lo tanto, esto prueba este error del modelo, recordando, que si el modelo falla en un punto tan importante, se convierte en nulo. El experimento de Eratóstenes se llevó a cabo admitiendo que el Sol emitiría rayos paralelos a Syene y Alexandria, por lo que este concepto del Sol emitiendo rayos paralelos proviene de Aristarco, quien calculó la distancia Tierra/Sol para la cuarta fase creciente de la luna (BOCZKO, 1984).

Un rayo considerado paralelo también tendría que hacerlo en el eclipse lunar para causar una sombra del mismo tamaño que la Tierra. Sin embargo, en el eclipse solar, la sombra de la luna es de 270 km para una Luna de 3.474 km, lo que un radio paralelo no haría, señalando, que el radio paralelo causaría una sombra del mismo tamaño que el mamparo, que en el modelo no se corresponde con lo observado (SAGAN, 1980).

El problema con los rayos considerados paralelos es que el radio del sol solo puede considerarse paralelo si de hecho fuera 100% paralelo. De lo contrario, no puede aceptarse que entre el 97 % y el 99 % se consideren paralelos. Dicho esto, podemos analizar otro problema: los rayos paralelos no formarían penumbras, mucho menos formarían ángulos que solo producirían los convergentes y divergentes. Si estos fueran paralelos, dejaría así que el Sol fuera una fuente extensa para la óptica que formaría penumbra. Teniendo esto en cuenta, el crepúsculo que experimentamos cada día sería una obra de ciencia ficción, pero es real, demostrando así que los rayos del sol no son paralelos, porque un cuerpo esférico tiene que emitir rayos convergentes y divergentes en una pequeña banda que afecta directamente. Al igual que sus 0,01º, se pueden admitir como aparentemente paralelos los que afectan directamente a la Tierra, es decir, exactamente perpendiculares (GASPAR, 2000; AUJAC, 1980).

Un cuerpo esférico como el Sol no podría emitir rayos considerados paralelos, sino más bien convergentes/divergentes, pero teniendo en cuenta el tamaño de 109 veces el tamaño de la Tierra, en este caso, serían paralelos. En un tránsito de Venus y Mercurio, siendo la Tierra casi del tamaño de Venus, para el modelo astronómico actual, todos los días habría iluminación a los lados de la Tierra, ya que la Tierra sería un punto en el centro del Sol, lo que resultaría en un crepúsculo de 12 horas, que no se convertiría en noche absoluta en ningún momento. , ya que la Tierra orbitaría el Sol por su círculo máximo. Así, estos rayos deberían pasar por los lados de la Tierra, dejando a toda la Tierra dentro de este radio, lo que tampoco ocurre en la realidad, ya que la Tierra estaría 23 horas y 56 minutos orbitando el Sol de forma continua y eterna, donde orbitan 2 cuerpos esféricos y son orbitados por sus respectivos círculos máximos. De esta manera, la misma luminosidad solar se emitiría a la tierra en cualquier momento, ya sea de día o de noche, el anochecer debería ocurrir continuamente en las más de 12 horas, si es noche, y directamente la luz solar, a un haz solar infinitamente más grande que pasaría a través de la Tierra, pero si la noche tendría un crepúsculo de 12 horas. En su artículo, el astrofísico Ethan Siegel afirma que los rayos del Sol son paralelos, por lo que no formarían penumbra. En línea, Carl Sagan también reconoce, al hablar del experimento de Eratóstenes, que los rayos del sol son paralelos.

4. CITA DE ETHAN SIEGEL

La razón por la que los rayos parecen tener una forma divergente es debido a la perspectiva y el hecho de que estos rayos de luz verdaderamente paralelos están aterrizando más cerca de nosotros que su punto de origen, justo en el fondo de las nubes. Los rayos del sol son realmente paralelos, pero a menos que vengan perpendiculares a ti, no parecerán así. Esto es simplemente lo que parece cuando ves líneas paralelas a medida que se alejan de ti. (ETHAN SIEGEL)

En realidad, si los rayos del sol se consideran paralelos no pueden formar penumbras o ángulos, ya que para esta hipótesis, el Sol sería realmente enorme y distante. Esta contradicción desapercibida hasta el día de hoy, no puede afirmar conceptos antagónicos como los rayos del Sol que se consideran paralelos y forman ángulos concomitantemente.

Comparativamente para formas geométricas, al ser Sol y Tierra esféricas, su curvatura o superficie, en el caso del Sol, al ser inmenso, sería prácticamente una línea, sin curvatura. En presencia de una tierra diminuta, el Sol se enfocaría paralela y perpendicularmente en casi todo el radio de la Tierra, sin embargo, esto no ocurre. Ejemplificante: en una canica, su superficie o curvatura es en realidad una curva pronunciada, pero en comparación con el Sol, sería prácticamente una línea, es decir, provocaría rayos considerados paralelos, siendo perpendicular a la Tierra, ya que también gira.

La superficie o curvatura del Sol, al ser casi una línea, trazando en consecuencia líneas perpendiculares, sería prácticamente paralela entre sí, dando así sentido a la afirmación de que el sol emite rayos considerados paralelos, pero no formaría penumbras o ángulos, producidos en el mundo real. Caracterizando erróneamente la afirmación del modelo para los rayos del sol, que en realidad convergen y divergen. Recordando también que en la Tierra, no es posible visualizar su curvatura, pero sabiendo, indirectamente, que es esférica. (TIPLER, 2009).

Los rayos crepusculares que se observan, no podrían formarse a rayos absolutamente paralelos o considerados paralelos, de ser así, serían obras de ciencia ficción. No puede existir en el mundo real, ya que los rayos paralelos no forman ángulos ni producen penumbra (CREPUSCULAR RAYS, 2012).

Un cuerpo esférico sólo podría producir rayos convergentes y divergentes, teniendo en cuenta que su origen es circular y debe converger y divergir. No hay cuerpos de grandes proporciones en el universo que no sean esféricos. (WALKER, 1990; BERRY, 1961).

Ejemplificando un lugar peculiar en el mundo: la Torre Eiffel. El Sol sería perpendicular sólo a un radio de 555 metros, demostrando así un pequeño sol. Si el modelo fuera real, el inmenso Sol sería no solo perpendicular a la torre, sino también a un inmenso radio, lo que no es consistente con lo observado.

Por lo tanto, concluimos que el modelo heliocéntrico olvida de nuevo que un Sol divergente, que tiene 0,53º de divergencia, no podría tener este alcance en la Tierra. En el experimento de Eratóstenes, ser perpendicular a un radio de solo 555 metros, que correspondería a 0,01º de la curvatura de la Tierra, es desproporcionado con respecto a los mismos 0,01º de la circunferencia del Sol, que equivalen a 121,34 km. Y la divergencia, ¿se ha olvidado? El sol divergente al modelo astronómico real, de 111 km a 1º en la Tierra y 0,01º del Sol, correspondió a 121,34 km a 0,53º, totalizar 6.431,02 km. Así, en el mundo real, ser perpendicular a un radio de 555 metros es totalmente ilógico para el modelo heliocéntrico (BRETONES, 1999).

5. PRECESIÓN

Assuã, se encuentra a 24,05º de latitud Norte, lo que demuestra que el Sol está disminuyendo su precesión, o reduciendo de 24,05º a 23,5º o 23,27°, es decir, hay una reducción de 0,78º en la precesión, lo que significa que en el pasado, hasta los 24,05º de latitud, el Sol era de hecho perpendicular, como lo demuestra Eratóstenes.

Sin embargo, el programa stellarium señala que en el año 15020, la estrella polaris estará a una elevación de 44°, donde se puede ver desde Porto Alegre / RS. Sin embargo, notamos una idea errónea de Stellarium, ya que este fenómeno ocurriría en contra de lo dicho, donde en el futuro tendríamos el Sol prácticamente bajo el ecuador y dos estaciones, primavera y otoño, desde el punto de vista de la precesión, ya que el Sol siempre estará aproximadamente a 90º con Polaris , al día del día. Así, en el futuro, el Sol tenderá al ecuador, con esta previsión de elevación polaris de 44º totalmente errónea.

Un Sol más pequeño y cercano orbitando la Tierra y tendiendo al ecuador, oscilando hoy a 23,27º, por encima o por debajo del ecuador, en el futuro oscilará solo en el ecuador, como demostró Eratóstenes hace 2.200 años. En estos días, esta precesión se está reduciendo. Sin embargo, Stellarium apunta al año 15020 una precesión de 23,5º + 23,5º, es decir, 47º, lo que provocaría, en el desplazamiento de los trópicos, derritiendo las regiones polares, una tragedia inminente en pocos años; que tampoco se corresponde con los 24,05º (latitud) actuales de Assuã. Por lo tanto, se observa que lo que era perpendicular en el pasado ya no lo es. (ASENSI, 1990; GOLDSTEIN, 2002).

Dado que el Sol oscila 23,27º al trópico de Cáncer o al Trópico de Capricornio, no procede el cálculo del Stellarium de elevación de 47º para Polaris para el año 15020. A una elevación de 90º – 23,27º = 66,73º, es decir, cuando se reduzca 23,27º, Polaris se desplazará en 23,27º, no 44º como se afirma, cuya elevación pasará a 66,73º Norte. Por lo tanto, demostramos que la predicción de Stellarium es incorrecta, porque el Sol también se movería en igual proporción que los trópicos (ZEILIK, 2003).

El Sol, hoy, de hecho, se centra en los trópicos a 23,5º o 23,27º por encima o por debajo del ecuador. Si en 2.200 estuviera a 24,05º, con una reducción de 0,78º, en comparación con la precesión actualmente existente, que ya es bastante significativa, entonces en 65.633 años, tendríamos una reducción de 23,27º, contrariamente a lo previsto por Stellarium. Este hecho está ampliamente documentado, teniendo así aproximadamente 0,78º durante 2.200 años, para una recesión de 23,27º en 65.633 años, no compatible con lo que predice Stellarium. Una recesión de 47º es incompatible con los 2.000 años de reducción de 24,05º a 23,27º, que tenderá a casi cero.

La primera medida de la oblicuidad de la eclíptica se atribuye a Eratóstenes por el valor de 23º 51′ 20″, que está casi de acuerdo con las afirmaciones de este trabajo, en cuanto a la precesión y concomitantemente la oblineidad de la eclíptica.

En la época de Eratóstenes, a 24,05º de latitud, que es la latitud de Assuã, el Sol era perfectamente perpendicular, como se demuestra a través de numerosos y repetidos experimentos realizados por él, siempre a cero la sombra, bajo la justificación de que la precesión en ese momento era otra, reduciendo hoy a 23, 27º. Sin embargo, en el futuro se estima que, con la precesión cercana a cero, tendremos prácticamente dos estaciones: primavera y otoño, lo que conllevaría cambios en el escenario agrícola del mundo, donde tendremos una mayor abundancia de alimentos en algunas regiones que hoy son prácticamente improductivas, surgiendo nuevas zonas fértiles, porque una zona importante puede convertirse en una zona templada durante el año debido al cambio de precesión. (ARAUJO, 2003).

Así, Stellarium predice para el año 15020 una recesión de 47º, lo que no concuerda con la evolución de la precesión observada. Una predicción matemática para el año 15020 no puede estar reñida con 2.200 años de un experimento ampliamente repetido, que demuestra que la perpendicularidad del Sol redujo su precesión de 24,05º a 23,27º, y este hecho está ampliamente documentado. (LONGHINI, 2010).

6. CÓMO SE VE EL SOL DESDE UN AVIÓN A TRAVÉS DE GRANDES DISTANCIAS Y EVIDENCIA FÍSICA

Teniendo en cuenta cómo se ve el Sol desde un avión a las 12 en punto y observando que los cuerpos esféricos orbitan otros por sus respectivos círculos máximos, por lo que visto desde el avión habría que ver el Sol, siendo 150 millones de km, también en el círculo máximo de la Tierra, ya que como referencia el Sol estaría en el círculo máximo de la Tierra\ecuador , en cualquier momento, sólo que el avión estaba volando en la parte del día, siendo el avión que viaja a través del ecuador tendría que ser visto en cualquier momento siempre en la línea del horizonte durante el día, nunca debe ser visto a las 12 en punto a 90º con el avión, admitiendo en un día de equinoccio, como de hecho se ve. Dado que el Sol estaría a 150 millones de km de distancia, y es imposible que el avión vaya a 90 grados con el Sol, siempre estaría en el horizonte, o 150 millones de km por delante o al contrario que el avión, nunca a 90º ya que estaríamos volando sobre la órbita de la Tierra, a 11\12 km de altitud, la referencia del Sol a 90º se vería solo desde la Tierra , por su rotación, tal y como avala el modelo. En el plano no tenemos la misma referencia o rotación de la tierra como razón para ver el sol saliendo hacia el este, a 90 grados a las 12 en punto y declinando hacia el oeste. Si el Sol estuviera en las mediaciones de la Vía Láctea, la Tierra orbitaría el Sol también por su círculo máximo, por lo que viendo desde la Tierra el Sol también tendría que permanecer en su círculo máximo, siempre se vería en la línea del horizonte, un poco por debajo o por encima si recorrieran los trópicos; Pero esto no ocurre, sin embargo el Sol se ve a 90º con el plano a altitud de crucero para la hora de las 12 en punto, cuando en el modelo actual el Sol siempre debe ser visto en la línea del horizonte en cualquier momento, si es día, por lo que el modelo falla de nuevo (JOHN, 2005).

Si el Sol se viera en el horizonte en cualquier momento, por día el modelo sería correcto, pero vemos los 90º con el plano, recordando que el plano está sujeto a la gravedad terrestre, pero está exento de la rotación de la misma, por lo que el Sol no podría ser visto como desde la Tierra, y el modelo establece que la rotación es la responsable de ver el Sol , pero desde el plano esto cambiaría y el Sol debería estar en el círculo máximo, ya que estaríamos más cerca del círculo máximo de la Tierra o a 11 km de ella (en promedio para vuelos). Desde un plano bordeamos la Tierra a 40.075 km, a 11\12 km de altitud, nunca en ningún momento el avión podría estar a 90º con el Sol, por lo que el Sol estaría siempre a 150 millones de km, nunca a 90º, siendo visto en la línea del horizonte, ya sea a la izquierda o a la derecha del plano, siendo el Sol de la dimensión que reclama el modelo (LANCIANO , 2014).

6.1 EL MOVIMIENTO ANUAL DEL SOL

El Movimiento anual del Sol, en el modelo astronómico actual, es visto como un carrusel que gira debido al movimiento de traslación de la tierra sobre el Sol que, a su vez, se vería frente a las 12 constelaciones ecuatoriales en su aparente movimiento anual del día 1. Sin embargo, se observa que de nuevo sería incongruente, ya que en la rotación de la Tierra de 23 horas y 56 minutos también daría 1º día en relación a las constelaciones, que se cancelarían o sumarían, dando 2º. Sin embargo, el modelo atribuye este movimiento a la traslación de la Tierra, pero ¿qué pasa con la 1ª de la rotación? Si se anula no habría movimiento anual en relación con las estrellas y si se añade daría lugar a la 2ª, lo que también sería erróneo. Stellarium demuestra la 1ª en relación con las constelaciones, un hecho ampliamente publicitado de que el Sol tiene un movimiento diario de 1º en relación con las estrellas/constelaciones. Sin embargo, si está inmóvil en el centro de la galaxia, no podría presentar este movimiento, ya que el Sol está más cerca que las estrellas, y si pasara por delante de estas demostraría un movimiento real, como se demostró en el experimento de Eratóstenes, hacia un Sol cada vez más cercano, considerando un modelo geocéntrico (SANTIAGO, 2021).

7. LA ROTACIÓN DE LA TIERRA

La rotación de la Tierra corresponde a 23 horas y 56 minutos y es responsable del nacimiento del Sol y la Luna. Sin embargo, con 23 horas y 56 minutos, el sol aún no ha nacido, necesitando 3,94 minutos para nacer, por lo que tiene que “pedir prestados” 3,94 minutos cada día de la siguiente rotación, totalizar aproximadamente 1.440 minutos en 1 año.

Sin embargo, el sol sale con aproximadamente 24 horas, por lo que el primer día con 23 horas y 56 minutos todavía no veríamos el Sol. En 1 mes, el sol tendría un retraso de 2 horas al nacer, y en 6 meses de 12 horas. Para el ecuador de la Tierra, el Sol tendría que salir durante el amanecer en un período, pero esto no ocurre, porque los 3,94 minutos son acumulativos todos los días, por lo que la razón del nacimiento del Sol no puede ser la rotación de la Tierra. Siendo 24 horas correspondientes a la rotación diaria de 360º de la Tierra, las 23 horas y 56 minutos, equivaldrían a aproximadamente 359º, con 3,94 minutos equivalentes a 1º grado. Por lo tanto, hay un paso en falso entre la rotación y el nacimiento del Sol. Teniendo en cuenta la región Sureste, como el mes de julio, cuando el Sol sale casi todos los días con 24 horas, concluimos que su nacimiento tendría que tener otra razón, tener que desprenderse de la rotación, lo que significaría que el Sol tendría su movimiento independientemente de la rotación, mientras que la rotación sería la responsable del movimiento aparente de las estrellas a 0,985º cada día. Los 3,94 minutos diarios, en 365 días, resultan en 24 horas, y en 1 año, resultarían en 1 día menos en el cálculo total (MÁXIMO, 2011; ALBANESE, 1997).

Con la luna sucede algo interesante, necesita 24 horas y 50 minutos para nacer. Por lo tanto, 50 minutos multiplicados por 365 días dan como resultado 18250 minutos, que divididos por 60, y luego por 24 horas, resultados en 12,67 días. De esta manera, para nacer sólo en excedentaria la luna tendría que “pedir prestado” 12,67 días de una rotación inexistente? Para explicar este fenómeno, el modelo tiene que desvincular realmente el nacimiento del Sol y la Luna de la rotación de la Tierra, teniendo sentido en relación con el movimiento aparente de las estrellas de 0,985º día o aproximadamente 1º, completando el ciclo en 365/366 días (SPECK, 1997).

Es decir, durante 365 días, habría 12,67 días menos para la Luna. En pocos minutos, para el sol tendríamos 365 rotaciones de 23 horas y 56 minutos. Con la 1ª correspondiente a los 3,94 minutos multiplicados por 365 días tendríamos un día menos para la rotación, y para la Luna, los 50 minutos multiplicados por 365 días en el cálculo total darían como resultado 12,67 días menos para la rotación, pero conociendo el movimiento de los diarios de 13º, el razonamiento anterior estaría teniendo en cuenta solo para la rotación de la Tierra (CAMINO , 1985).

Así, el Sol debería salir durante las primeras horas, al igual que sale la Luna, debido a un retraso de 3,94 minutos diarios, ya que la rotación de la Tierra es de 23 horas y 56 minutos de retraso las 24 horas (de media) del nacimiento del Sol. Tener variaciones durante el año, dependiendo de la temporada.

Por lo tanto, tenemos que desvincular el Sol y la Luna de la rotación, porque solo hace 0,985º en movimiento aparente o aproximadamente 1° en relación con las estrellas. (MANTECON, 1998).

8. ECLIPSE LUNAR

El eclipse lunar que ocurre a través de la sombra de la Tierra, siendo causado por rayos paralelos, debería causar una sombra del mismo tamaño que su bulkway, a un diámetro de 12.756 km. Sin embargo, la ciencia calcula el diámetro de la sombra en 9.200 km, y la información es contradictoria, ya que si los rayos del sol se pueden considerar paralelos del 97% al 99%, el cálculo no podría ser tan diverso. Por otro lado, el vértice del cono de sombra de la Tierra es de 0,53º. Sin embargo, si tenemos una noche de 180º, es decir, 12 horas, teniendo en cuenta que durante 24 horas tendríamos 360º en el ecuador cuya variación a lo largo del año es de muy pocos minutos, cómo podría un sol inmenso provocar un vértice de cono de sombra de 0,53º para el eclipse nocturno o lunar, que tiene la misma razón , la sombra de la Tierra? Ya que tenemos la figura de un cilindro recto de 180º, un cono de sombra de 0,53º sería visible para una claridad o penumbra de 180º – 0,53º = 179,47º.Para visualizar lo que dice el modelo tendríamos que tener 179.47° de crepúsculo/penumbra/media luz/iluminación, sin embargo, el modelo establece solo el vértice del cono de sombra de 0.53º de umbra o noche calculada, sin embargo, no vemos que esto ocurra en el cielo, lo que visualizamos es 180º de umbra/sombra/noche al ecuador. Por lo tanto, visualizamos una cosa y el modelo establece otra, completamente diferente de lo que se debe ver. En este caso, los eclipses lunares deberían explicarse de otra manera, ya que teniendo en cuenta el ápice de 0,53º del cono de sombra, una noche correspondería a solo 2,12 minutos. Para que el modelo sea correcto, tendría que tener una noche o un eclipse lunar que ocurra en 2.12 minutos, porque ambos tendrían la misma causa, la sombra de la Tierra (DA SILVEIRA, 2017; BACKRUD, 2007).

9. CONSECUENCIAS DE 0,53º

Además de tener un vértice de cono de sombra de 0.53°, en consecuencia tendríamos que tener noches más pequeñas en el ecuador, pero no lo hacemos. La diferencia entre días y noches es mínima para el ecuador terrestre, pero en el modelo de previsión debería haber una diferencia significativa en las noches y días más grandes, ya que el inmenso sol se centraría en un área mucho más grande cuando el día, pero ¿por qué no tener? Para el ecuador, no tenemos en cuenta los trópicos, que a medida que el Sol se enfoca oblicuamente, habría algunos cambios (LONGHINI, 2010).

La luz que se propaga en línea recta se enfocaría y abarcaría prácticamente toda la Tierra, consiguiendo sólo 0,53º en la sombra\umbra. En el eclipse lunar, que ocurre dentro de la sombra de la Tierra que sería visible desde el cielo a 180º, no se podría ver el vértice del cono de sombra de 0,53º, sería una umbra dentro de otra umbra, que obviamente no sería posible visualizar, porque entonces ambos se cancelarían y el eclipse no ocurriría, o debería ocurrir para cualquier noche , es decir, un eclipse total en cada noche que dura toda la noche, ya que la noche corresponde a 12 horas y no al vértice del cono de sombra de 0,53º, porque el eclipse nocturno y lunar tiene la misma razón: la sombra\umbra de la Tierra (LIMA, 2013).

Nótese que para el modelo astronómico actual, el Sol no está representado 109 veces mayor que la Tierra, mucho menos el ángulo del vértice de los dibujos ilustrativos del modelo corresponde a 0,53º, por lo que la penumbra/crepúsculo/media luz/iluminación sería de 179,47º para la realidad y esto no es lo que vemos por la noche, es decir, no hay 12hs de crepúsculo, ya que 0,53º correspondería a solo 2,12 minutos por la noche. Hacer una regla básica de 3: 360º es para 24hs o 1440 minutos, así como 0.53º sería para 2.12 minutos, que en este caso representaría una noche/eclipse lunar que tiene el mismo motivo, la sombra/umbra de la Tierra, sería de 2.12 minutos para que el modelo sea correcto. Recordando que el modelo sostiene que debido a la distancia, el Sol se vería con su reducido tamaño angular, se observa que si la luz se propaga en línea recta, esta penumbra se propagaría a través de los lados de la Tierra iluminada por el Sol, dentro de un radio de 696.000 km y pasaría a través del radio de la Tierra de 6.378 km, convergiendo la luz a 0,53º, el cielo de 179,47º sería penumbra/iluminación y solo el 0,53º sería umbra, que sería visible en el cielo. Así como vemos la sombra durante un día soleado, también veríamos esta umbra, sin embargo, tenemos una noche de 180º, es decir, 12 hs, al ecuador y no desde un vértice de cono 0,53º de umbra, o 2,12 minutos. Cuando el eclipse se producía en cualquier momento de la noche, no podíamos ver una umbra por la noche dentro de otra umbra de 0,53º, por lo que siendo necesario revisar estos conceptos, ya que en una noche de aproximadamente 12 hs, no podía ser un vértice de cono de sombra de 0,53º (PRINCE JR, 1970).

10. TEMPORADAS

En el modelo, las estaciones se producen debido a la inclinación del eje de la Tierra de 23,5º. En una esfera solo hay un eje, por lo que en un círculo máximo el eje longitudinal u horizontal siempre estará equilibrado con su eje central de gravedad. Si dividimos una esfera en 4 partes, esta división longitudinal será el eje inclinado o principal, mientras que los otros círculos más pequeños serán paralelos a ella, lo que correspondería a los trópicos. Sin embargo, si el Sol es perpendicular a los trópicos, ya no será perpendicular a este eje central, quedando 23,5º desplazado del ecuador, moviéndose así desde Polaris, lo que en realidad no ocurre. Sin embargo, en el modelo, esto debería ocurrir, es decir, en el equinoccio, el Sol estaría en los trópicos a 89.50′ al mediodía solar, mientras que en el solsticio, a 66º.Sin embargo, en el solsticio el Sol debería estar a 89,50′, y Polaris a 90º (aproximadamente) al norte, sin embargo, la elevación solar será de 66º en relación a Polaris, por lo que su visualización se desdibujaría dos veces en el año (QUEIROZ, 2004).

Si el eje estuviera inclinado, no se equilibraría con la gravedad, y este es uno de los problemas de esta hipótesis. La otra es ¿cuál sería la razón de la inversión de la dirección de la pendiente solar que ahora favorece al hemisferio norte o al invertir el sur? El modelo no da una explicación plausible para esta inversión (ANTUNES, 1996).

La pendiente del eje se utiliza para explicar las estaciones, pero para el equinoccio este mismo eje, no está inclinado. En las declaraciones de las estaciones, en el equinoccio, el eje ya no está inclinado, o inclina, el sol por encima o por debajo, en el equinoccio directamente sobre el ecuador, olvidando así, el eje inclinado. Esta misma inclinación corresponde a la precesión de los equinoccios, que en la época de Eratóstenes era de 24,05º (PRECESIÓN, 2011).

Dado que las estaciones se explican solo por el eje de inclinación de la Tierra, se observa que en el equinoccio este eje no estaría inclinado, la precesión pasaría no a 25.770 años, sino que durante 12 meses, Polaris tendría que estar a 90º norte y ahora a 44º, teniendo en cuenta la elevación solar a las 12 en punto, para el año 15020 nos dimos cuenta de que esto no ocurriría en realidad , lo que demuestra otra incongruencia en el modelo. De hecho, la reducción de 0,78º de la precesión de Eratóstenes, que actualmente está en 23,27º, y no en 46,54º como señala el estrellatorio, por lo que en 65.633 años el Sol tenderá al ecuador y la elevación de Polaris será de 66,73º.

El eje de la Tierra, hipotéticamente, estaría dividiendo la Tierra en 4 partes, vertical y horizontalmente. Esta parte que se divide en 2 mitades verticalmente es el eje de gravedad que, casualmente, imaginando una Tierra en el espacio y perpendicular a ella en otro cuerpo, esta apoyándose a 23,5º, saldría de este eje y la tierra se tambaleaba, dejando su eje natural de gravedad. Aún más giratorio, el Sol tendría que privilegiar un hemisferio sobre otro, pero ¿qué fuerza lo haría cambiar su dirección? Si ese fuera el caso, todos los planetas harían lo mismo, orbitando el Sol, pero están en el mismo plano que la eclíptica. Desde la perspectiva de un sol enorme y una tierra diminuta, donde la Tierra sería un punto en relación con ella y estaría orbitando por su círculo máximo, el Sol tendría que iluminar simultáneamente los 2 polos de la Tierra, independientemente de la estación, ya que los cuerpos esféricos orbitan a través de sus círculos máximos. Así, la iluminación se distribuiría equitativamente en ambos polos, independientemente de si el eje estaba inclinado o no. En realidad, un polo se ilumina cuando el Sol se desplaza 23,5º por encima o por debajo del ecuador, sin embargo, el polo opuesto también debe ser iluminado, ya que la Tierra orbitaría por su círculo máximo. Así, la iluminación debe producirse en ambos polos sobre los solstistinos, es decir, cuando el Sol se desplaza 23,5º Norte o Sur, estando en los polos elevados a 23,5º, independientemente del eje, sin embargo, este hecho no vuelve a ocurrir. Así, concluimos que esta hipótesis del modelo es nula (GONÇALVES, 2011).

11. DEFINICIÓN PUNTUAL

Una gota de agua, siendo casi indetectable cuando se agrupan forma océanos. A pesar de su forma curva en la expresión más pequeña, juntos llegarían a ser aparentemente planos en su extensión, pero que en realidad tiene una ligera curvatura en el conjunto. Cuando se utiliza la luz, también se refleja la divergencia (MACHADO, 1986; CLARKE, 1985).

12. EXCENTRICIDAD DE LAS ÓRBITAS DE LOS PLANETAS

El método de la ciencia para calcular la excentricidad de los planetas está determinado por sus distancias al Sol, pensando en un valor cercano a cero, en el que cuanto más cerca de cero menos elíptica es su órbita. Estos cálculos se realizan para todos los planetas. Tomando el mercurio como ejemplo, tenemos que: 69.816.900 -46.001.200 = 23.815.700, sumando ahora, 69.816.900 + 46.001.200 = 115.818.100, haciendo la división: 23.815.700 / 115.818.100 = 0,2056302, llegando a la conclusión de que Mercurio es el más elíptico de los planetas. Y para Venus: 108.942.000 – 107.476.000 = 1.466.000 ahora sumando 108.942.000 + 107.476.000 = 216.418.000, haciendo división: 1.466.000 \ 216.418.000 = 0,0067739, concluyendo que, para la ciencia, esta es la menor excentricidad.

Mediante la observación directa del cielo, sabemos que los planetas tienen órbitas distintas de sus períodos y que podemos observarlos por separado, haciendo una comparación con otros que también tienen órbitas bastante elípticas. Al igual que Venus y Mercurio, se observa que ambos son muy elípticos, por observación directa al pasar por el punto de cero grados, es decir, en la línea del horizonte, en un período totalmente irregular, demostrando su órbita elíptica. Sin embargo, para la ciencia, Venus sería el más cercano a cero para la excentricidad. Un estudio en Stellarium, para la ciudad de Macapá, Mercurio, Venus, Neptuno y su elevación a 0º, muestra que: siempre a las 18, cuando el planeta pasa por la línea del horizonte a la elevación de 0º, vista desde la Tierra, entonces en el orden de la más elíptica a la menos: siempre en la elevación 0º en la que apunta en el horizonte o disminuye , comprobando los periodos de tiempo transcurridos, que serían análogos a la distancia al Sol, se debería dar el mismo patrón, sin embargo para el periodo observado a 0º, alcanzamos números cercanos a 0,100356 a 04\06\2028 o 0,14625 a 13\01\202, dándose cuenta de que su órbita es bastante elíptica para Venus, así como también la de Mercurio. Este fue el factor determinante para Nicolás Copérnico, cuando notó esta misma irregularidad en los períodos en que se veían planetas visibles en la línea del horizonte, deduciendo así que sus órbitas eran elípticas. Sin embargo, el modelo atribuye a Venus una increíble excentricidad que no se puede confirmar en su observación. (LANGHI, 2009)

Si el período es tan irregular, Venus no puede tener la excentricidad más cercana a cero. Calculando por la distancia de Venus al Sol, sería tan elíptica como Marte, Júpiter y Saturno. Así, demostramos que Venus es la segunda más elíptica observando el estelario a 0º en el horizonte, para la latitud de Macapá. Dicho esto, los datos que se muestran a continuación son reales y tomados de Stellarium, por lo que esta misma verificación se puede hacer en otros períodos de 8 años, lo que repetirá el patrón observado a continuación (CANALLE, 2003).

Mercurio visto desde Macapá a las 6:00 p.m. Grados de elevación – tiempo transcurrido; menor tiempo/más largo.

11/12/2020 – 18hs – 0º

12/02/2021 – 18hs – 0º – 63

11/04/2021 – 18hs – 0º – 58 – 63-58=63+58=5/121=0,04132

14/06/2021 – 18hs – 0º – 64 – 58-64=58+64= 6/122=0,04918

10/10/2021 – 18hs – 0º – 118 – 64-118=64+118=54/182=0,29670

23/11/2021 – 18hs – 0º – 44 –

26/01/2022 – 18hs – 0º – 64 – 44-64=44+64=0,18518

23/03/2022 – 18hs – 0º – 56

25/05/2022 – 18hs – 0º – 63 – 56-63=56+63=7/119=0,0588

05/07 /2022 – 18hs – 0º – 41

24/09/2022 – 18hs – 0º – 81 – 41-81=41+81=40/122=0,32786

Venus vista desde Macapá a las 6 pm Grados de elevación – tiempo transcurrido; menor tiempo/más largo.

06/02/2020 – 18hs – 0º

12/02/2021 – 18hs – 0º – 251

13/01/2022 – 18hs – 0º – 337 – 251-337=251+337=0,14625

05/10/2022 – 18hs – 0º – 265

16/08/2023 – 18hs – 0º – 315 – 265-315=254+315=50/580=0,08620

14/05/2024 – 18hs – 0º – 271

25/03/2025 – 18hs – 0º – 315 – 271-315=271+315=44/586=0,07508

16/12/2025 – 18hs – 0º – 266

23/10/2026 – 18hs – 0º – 311 – 266-311=266+311=45/577=0,07798

14/07/2027 – 18hs – 0º – 264

04/06/2028 – 18hs – 0º – 325 – 264-325=264+325=61/589=0,100356

Neptuno visto desde Macapá a las 6 pm. Grados de elevación – tiempo transcurrido:
tiempo más corto /más largo.

16/09/2020 – 18hs – 0º

20/03/2021 – 18hs – 0º – 185

19/09/2021 – 18hs – 0º – 183 – 185-183=185+183=2/368=0,0054347

22/03/2022 – 18hs – 0º – 184

14/06/2060 – 18hs – 0º –

14/12/2060 – 18hs – 0º – 183 -184-183=184+183=1/367=0,0027247

17/03/2100 – 18hs – 0º –

17/09/2100 – 18hs – 0º – 184 – 184-183=184+183=1/367=0,0027247

02/07/2150 – 18hs – 0º –

03/01/2151 – 18hs – 0º – 185 – 185-184=185+184=1/369=0,00271

Dado que para la ciencia Venus es el planeta más excéntrico, debería seguir el ejemplo de Neptuno con un período totalmente predecible en repeticiones sistemáticamente simétricas. Sin embargo, dados los períodos irregulares indicados en 0º, parece que Neptuno es de hecho el más excéntrico debido a su período simétrico, seguido de Venus y Mercurio. Sin embargo, el modelo calcula la excentricidad de Venus por sus distancias, las cuales no corresponden al período que se encuentra a 0º en el horizonte dado por Stellarium, notando la discrepancia en cuanto a los períodos de tiempo y sus distancias, donde se encontraría el mismo resultado. para Neptuno, pero para Venus, sería antagónico, como se demostró (CANTARINO, 2007; DREYER, 1906).

Copérnico, entre varios atributos, fue un astrónomo que, al observar las órbitas y sus aspectos perceptibles, se dio cuenta de que Venus, Marte y Neptuno eran y son los planetas más elípticos, más fáciles de observar a simple vista, demostrando así que los perfectos epiciclos de Ptolomeo y su teoría geocéntrica, basada en planetas que corren en órbitas perfectamente circulares, estaba equivocada. Por tanto, esta misma observación es válida, ya que Venus no puede tener la órbita más excéntrica de 0,006772. Posteriormente, esto también fue verificado por Tycho Brahe y Johannes Kepler, así, precisamente por esta observación, se consolidó el modelo heliocéntrico (DAMASIO, 2011; MATTHEWS, 1994).

Cuanto más cerca se acerque una órbita a 0,00…, más circular o excéntrica será esa órbita, y si la excentricidad es de 0,10 o 0,20 más elíptica será esa órbita. Así, es razonable entender que la órbita de Venus, en este periodo observado, es 0,14625, siendo la segunda más elíptica del Sistema Solar (BELTRAME, 1995).

Así, observando que Venus no es la más excéntrica y que su excentricidad no puede ser 0.006772, un hecho probado por Stellarium, concomitantemente por segunda vez, la misma observación será la base para el cambio de modelo astronómico, considerando que si hay un defecto en una sola observación esta se vuelve nula (GROTZINGER, 2013; MANO, 1998).

13. CONSIDERACIONES FINALES

Observamos no sólo uno, sino varios puntos de incongruencias en el modelo Heliocéntrico, siendo oportuna su reformulación basada en la lógica y la experimentación, apuntando a otra perspectiva, proponiendo metodologías para confirmar o no esta nueva hipótesis, observando el experimento de 2.200 años mediante la verificación del objetivo, para verificar el tamaño del Sol, otro modelo cosmológico a discutir , que agregan puntos de modelos ya muchos discutidos, de observaciones relevantes, pero bajo un nuevo aspecto realineado, confrontando datos, observaciones y reformulando conceptos. Mucho se ha avanzado desde Ptolymy hasta ahora. A través de lo anterior, notamos que Copérnico no observó el experimento de Eratóstenes, la perpendicularidad del Sol en los solsticios y equinoccios. Por lo tanto, la observación del experimento determinará un nuevo modelo que, aunque conocido, fue poco entendido y aplicado no para determinar el tamaño de la Tierra, sino para confirmar el tamaño del Sol. Reafirmando que la ciencia es una evolución eterna del conocimiento que tiene en cuenta la importancia vital de los predecesores en esta evolución.

REFERENCIAS

ALBANESE, A. et. al.  Models in science and in education. 1997.

ANTUNES, C. Geografia e Participação – Introdução aos Estudos Geográficos, Vol.1  Ed. Scipione. Livro 6, 1996.

ARAUJO, M. S. T.; ABIB, M. L. V. S. Atividades Experimentais no Ensino de Física, Diferentes Enfoques, Diferentes Finalidade. Revista Brasileira de Ensino de Física, junho, 2003.

ASENSI, F. I. (1990). Geometría Descriptiva. Madrid: Editorial Dossat, S.A. p. 597.

BACKRUD, M. Evoluation of the Spede instrumento n Smart-1. 2007.

BELTRAME, Z. V. Geografia Ativa – Investigando o Ambiente do Homem. Vol.1, 45ª Edição, Ed. Ática. Livro 3, 1995.

BERRY, A. A short history of Astronomy. New York: Dover Publications Inc, 1961.

BOCZKO, R. Conceitos de Astronomia. São Paulo: Blucher, 1984.

BORGES, A. T. et. al. Os planos dos estudantes para resolver problemas práticos. In: Revista Brasileira de Ensino de Física.  2005.

BRETONES, P. S. Disciplinas introdutórias de Astronomia nos cursos superiores do Brasil. Dissertação (Mestrado), Instituto de Geociências, UNICAMP, 1999.

CAMINO, N. Ideas previas y cambio conceptual en astronomía. Un estudio con maestros de primaria sobre el día y la noche, las estaciones y las fases de la luna. Enseñanza de las ciencias, v.13, n.1.

CANALLE, J. B. G. O Problema do Ensino da Órbita da Terra. Física na Escola. V.4, n.2, 2003.

CANTARINO, C. Profissionais e amadores no universo da astronomia. Com Ciência, 10 de agosto de 2007.

CLARKE, B. Individuals and Points. Notre Dame Journal of Formal Logic 26: 61-75. 1985.

CREASE R. P. The Prism and the Pendulum: the ten Most Beautiful Experiments in Science. 2006.

CREPUSCULAR RAYS. Weather Photography lightning, clouds, atmospheric optics & astronomy. Harald. 2012.

COWLEY. Formation & Perspective. 2012.

DAMASIO, F. O início da revolução científica: questão acerca de Copérnico e os epiciclos, Kepler e órbitas elípticas. Revista Brasileira de Ensino de Física v.33, n.3. 3602, 2011.

DOGGETT, LE (1992), “Calendars”, in Seidelmann, P.Kenneth, Explanatory Supplent to the Astronomical Almanac, University Science Books, IBSN O-93502-68-7.

DREYER, J. L. E. History of the Planetary Systems from Thales to Kepler. Cambridge, 1906.

DUANE, W. Roller. Eratosthenes’ Geography. Fragments collected and translated. Princeton: Princeton University Press, 2010, pp. 18.

DUNHAM, W. Journey Through Genius. New York:  Penguin Books, 1990.

DUTKA, J. Eratosthenes’ Measurement of the Earth Reconsidered. Archive for History of Exact Sciences 46, 1993.

GASPAR, A. Física 2 São Paulo: Ática, 2000.

GÉMINOS. Introduction aux phénomènes by Germaine Aujac; Autolycos de Pitane. La sphère en mouvement, Levers et couchers héliaques, Testimonia. (Collection des Universités de France) by, 1980.

GOLDSTEIN H et. al. Classical Mechanics – 3a. ed., Prentice Hall, 2002. Disponível em: https://docs.google.com/file/d/0B5nvP_eIBydjYWMwMDhhY2QtNzBmOS00NGM5LWE3NWQtZjFiN2NlNTk3ZTNj/edit.

GONÇALVES FILHO, A. TOSCANO, C. Física e Realidade. v.2. São Paulo: Scipione, 2011.

GROTZINGER, John; JORDAN, Tom. Para Entender a Terra – 6.ed., Bookman Editora, 2013, ISBN 8-565-83782-3.

GULBEKIAN, E. The Origin and Value of the Stadion Unit used by Eratosthenes in the Third Century B.C. Archive for History of Exact Sciences 37, 1987.

HAND, L. N.; FINCH, J. D. Analytical Mechanics. 1a. ed., Cambridge University Press, 1998.

JOHN, A. The Book of Clouds, Sterling Publishing Company, Inc., ISBN 9781402728136, 2005.

KATZ, V. J. A History of Mathematics. 2nd ed. New York:  Addison Wesley Longman, 1998.

LANCIANO, N. Ensino de Astronomia na Escola: Concepções, Ideias e Práticas. editado por LONGHINI, Marcos Daniel (org.). Capítulo 9. Campinas: Átomo, 2014.

LANGHI, R. NARDI, R. Ensino de Astronomia no Brasil: Educação formal, informal, não formal e Divulgação Científica. Revista Brasileira de ensino de Física, 2009.

LASKY K. O Bibliotecário que mediu a Terra. Rio de Janeiro. Salamandra, 2000.

LIMA, L. S. Lei de Lambert–Beer, Rev. Ciência Elem., 2013 V1(1):047. Disponível em: DOI http://doi.org/10.24927/rce2013.047.

LONGHINI, M. D. Átomo. Campinas, 2014, p. 169.

LONGHINI, M. D. e MORA, I. M. em: Educação em Astronomia na Escola: Experiências e Contribuições para a Prática Pedagógica, editado por M.D. Longhini. Átomo, Campinas, 2010.

MACHADO, A. Geometria Descritiva. São Paulo: Projeto Editores Associados, 26° ed. p. 306, 1986.

MANTECON, M. C. V. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México. vol.16, 1998.

MATTHEWS, M. R. Science teaching: the role of history and philosophy of Science. Nova York Routledge, 1994.

MÁXIMO, A.; ALVARENGA, B. Curso de Física – Volume 1. Editora Scipione, 1 Edição. São Paulo, 2011, ISBN: 978-85-262-7700-7-AL.

MOURÃO, R. R. F. Dicionário Enciclopédico de Astronomia e Astronáutica. Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 1987.

PRECESSÃO. Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Consultado em 14 de janeiro de 2011.

PRÍNCIPE Jr. Alfredo dos Reis. Geometria Descritiva. V. 1 e 2, 1970.

QUEIROZ, G. P.; LIMA, M. da C. B.; VASCONCELLOS, M. das M. N. Física E Arte Nas Estações Do Ano. Revista Latino-Americana De Educação Em Astronomia, 2004.

SACROBOSCO, J. de. Tractatus de sphæra / Tratado da esfera [1478]. Editado e traduzido por Roberto de Andrade Martins. [Edition and Portuguese translation of Johannes de Sacrobosco’s Treatise on the sphere]. Campinas: Universidade Estadual de Campinas, 2006.

SAGAN, C. [1980]. Cap.1 – As fronteiras do oceano cósmico. Cosmos. Rio de Janeiro: Francisco Alves, 1982.

SANTIAGO, Basílio. Movimento Anual do Sol. encontrado em: https://www.if.ufrgs.br/oei/santiago/fis2005/textos/SC0.htm, acesso: Abril, 2021

SILVEIRA, F. L. da.  Sobre a forma da terra. A Física na Escola (Online), 2017.

SPECK, J. H. e PEIXOTO, V. V. Manual Básico de Desenho Técnico. Florianópolis Editora da UFSC, 1997.

TREVISAN, R. H. et al. Assessoria na Avaliação do Conteúdo de Astronomia dos Livros de Ciências do Primeiro Grau. Caderno Catarinense de Ensino de Física. 1987.

TIPLER, P.; MOSCA, G. Física. Volume 1 a 3, 2009.

WALKER, J. O Grande Circo da Física. Lisboa: Gradiva, 1990.

ZEILIK, M. Astronomy: the evolving universe 9 ed. USA: Cambridge University Press, 2003.

[1]  APÉNDICE – NOTA A PIE DE PÁGINA

El Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento, por su carácter propio, valorando la imparcialidad y transparencia del trabajo que realiza, se hace público para aclarar que sus publicaciones, pasan por pares revisores, no identificados entre sí, así como al autor del artículo. Todos nuestros socios y editores tienen como principio el respeto por la ciencia y su carácter en constante cambio. Creemos que el cuestionamiento y la impugnación son parte del proceso de crecimiento de la ciencia, porque nada es estático en este mundo.

Valoramos la imparcialidad en la difusión del conocimiento científico, por lo tanto, no vinculamos la aceptación del artículo al grado académico del investigador, con el fin de hacer del entorno académico científico un lugar democrático y de acceso a todos!

Con respecto al material titulado: “Desafío al modelo astronómico heliocéntrico, sus afirmaciones, la incidencia de los rayos del sol, el experimento de Eratóstenes y la órbita excéntrica de Venus“, publicado por el autor: Ivete dos Santos Fernandes, a pesar de presentar algunos puntos sensibles, que pueden ser discutidos a través de la producción de otros materiales científicos, y su lenguaje no académico, trae consideraciones y preguntas que merecen ser pensadas en , refutado o probado, y todavía probado por toda la comunidad académica científica.

Estamos disponibles para dar la bienvenida a cualquier material que pueda contribuir a las discusiones planteadas por el autor.
También recordamos que, independientemente de la coherencia del artículo y de su validez científica o no, en un entorno académico debe prevalecer el respeto mutuo y las objeciones deben dirigirse a los argumentos presentados por los autores. Los comentarios no deben basarse en meras demostraciones de odio gratuito. Las posibles controversias presentadas por la obra deben ser respondidas punto por punto sin ataques al autor.

Saludos

Revisor Jefe

[2] Licenciatura en Ciencias Exactas.

Enviado: Octubre de 2020.

Aprobado: Cebrero de 2021.

DEIXE UMA RESPOSTA

Please enter your comment!
Please enter your name here