REPORTE DE CASO
BAYÃO, Kennedy Fernandes [1], SANTOS, Gilson Severo Vilela dos [2], MILHOMENS, Marcelo Rogers [3], COLMAN, Dennis Isaias Escobar [4], DUARTE, Geovani Fabian Meireles [5], MELO, João Italo Fortaleza de [6], BITENCOURT, Lino [7]
BAYÃO, Kennedy Fernandes et al. Tratamiento de úlcera diabética en pie con tecnología de bioimpresión 3D de Rokit Healthcare en el Hospital Distrital de Ñemby-Paraguay: Reporte de caso. Revista Científica Multidisciplinar Núcleo do Conhecimento. Año 10, Número 08, Vol. 02, págs. 160-188, agosto de 2025. ISSN:2448-0959. Enlace de acceso: https://www.nucleodoconhecimento.com.br/salud/tratamiento-de-ulcera, DOI: 10.32749/nucleodoconhecimento.com.br/salud/tratamiento-de-ulcera
El tratamiento de úlceras diabéticas en pacientes con comorbilidades es un desafío debido a la dificultad en la regeneración tisular. Este trabajo tuvo como objetivo reportar el caso del manejo de una úlcera diabética en pie mediante la tecnología de bioimpresión 3D de Rokit Healthcare en el Hospital Distrital de Ñemby. El procedimiento consistió en la extracción de tejido adiposo autólogo por lipoaspiración abdominal, seguido de un riguroso proceso de filtrado para obtener una fracción rica en células madre mesenquimales. El injerto fue moldeado mediante tecnología de bioimpresión 3D para adaptarse a las características específicas de la herida y posteriormente aplicado en el lecho de la úlcera utilizando técnicas que maximizan la integración celular y promueven la regeneración tisular. Hasta la síntesis del procedimiento y en los días posteriores, el paciente no presentó signos de rechazo del injerto, infección ni otras complicaciones. No se dispuso de información adicional del paciente debido a la perdida de seguimiento posterior. Este caso destacó la viabilidad y seguridad del uso de injertos autólogos procesados con bioimpresión 3D, sugiriendo que esta técnica innovadora podría representar una alternativa eficaz para el tratamiento de úlceras complejas.
Palabras-clave: Injerto autólogo, Regeneración tisular, Células madre mesenquimales.
La OMS estima que el número de adultos con diabetes ha superado los 800 millones a nivel mundial, cuadruplicándose desde 1990. Este incremento se atribuye principalmente al aumento de factores de riesgo como el sobrepeso, la obesidad y la inactividad física. La diabetes es una de las principales causas de ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y amputación de miembros inferiores (1,2).
En la Región de las Américas, la prevalencia de diabetes se ha triplicado en las últimas tres décadas, afectando actualmente a 62 millones de personas. La diabetes es la sexta causa principal de muerte y la segunda de años vividos con discapacidad en la región. Este aumento está relacionado con factores como el sedentarismo y la obesidad; se estima que el 68% de los adultos en la región tienen sobrepeso u obesidad (3).
En Paraguay, la prevalencia de diabetes en la población adulta (18 a 69 años) es del 10,6%, según la 2da Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles. En 2022, 126.211 personas con diabetes recibieron atención en los servicios de salud pública, de las cuales el 67% eran mujeres y el 33% hombres. Además, se registraron 115 nuevos casos de diabetes tipo 1, predominando en el grupo etario de 1 a 14 años. El costo de la atención a personas con diabetes en 2022 ascendió a 76 millones de dólares, reflejando un incremento respecto al año anterior (4,5).
La diabetes causa inúmeras condiciones limitantes, elevando la morbilidad de los pacientes donde la úlcera diabética en el pie (DFU, por sus siglas en inglés) es una complicación severa y debilitante de la diabetes no controlada y prolongada, que se presenta como una ulceración, generalmente localizada en la parte plantar del pie. Esta condición es el resultado de una combinación de neuropatía, insuficiencia vascular e infecciones secundarias debido a traumas en el pie. La neuropatía diabética provoca una pérdida de sensibilidad, lo que hace que las lesiones pasen desapercibidas, mientras que la insuficiencia vascular reduce la capacidad de cicatrización (6–8).
La fisiopatología de las úlceras diabéticas en el pie involucra un estado hiperglucémico que activa ciertas vías metabólicas, llevando a la insuficiencia vascular y daños nerviosos, lo que culmina en ulceraciones en las extremidades inferiores debido a presiones plantares y deformidades del pie. La resistencia a la infección es un modulador clave en la imagen fisiopatológica de las lesiones del pie diabético (6,9).
Las úlceras del pie diabético son una fuente importante de morbilidad prevenible en adultos con diabetes, con un riesgo de por vida de desarrollar una úlcera que varía entre el 19% y el 34%. Las consecuencias de estas úlceras incluyen un declive en el estado funcional, infecciones, hospitalización, amputación de extremidades inferiores y muerte. La tasa de recurrencia de las úlceras es alta, con un 65% a los 3-5 años, y la incidencia de amputación de extremidades inferiores a lo largo de la vida es del 20% (7).
La clasificación de las úlceras del pie diabético es esencial para el manejo clínico. Existen múltiples sistemas de clasificación que ayudan a predecir el resultado clínico de las úlceras individuales y a tomar decisiones de manejo clínico (Monteiro-Soares et al., 2020). El manejo estándar incluye desbridamiento quirúrgico, control de la infección y del nivel de glucosa, y evaluación vascular. Además, se han estudiado terapias adyuvantes como agentes de desbridamiento no quirúrgico, terapias de oxígeno y productos biológicos acelulares para mejorar las tasas de cicatrización (10,11).
La prevención y detección temprana de las úlceras del pie diabético a través de un cuidado multidisciplinario guiado por directrices es importante para disminuir la morbilidad y las disparidades asociadas con las úlceras del pie diabético. La educación en salud y el uso de calzado terapéutico son aspectos fundamentales que deben reforzarse para prevenir la aparición de úlceras (7,12).
El tratamiento de las DFU es un desafío significativo debido a factores como la isquemia, infección, neuropatía y desórdenes metabólicos que dificultan la cicatrización de las heridas (13,14).
Una de las áreas más prometedoras en el tratamiento de las DFU es la terapia con células madre. Esta estrategia ha demostrado ser segura y efectiva tanto en estudios preclínicos como clínicos, ofreciendo una alternativa a la amputación para pacientes sin otras opciones de revascularización. Sin embargo, la variabilidad en el tipo y origen de las células madre, así como en las técnicas de administración, complica la interpretación y generalización de los resultados (13,15).
Las estrategias basadas en la ingeniería de tejidos están ganando terreno en el manejo de las DFU. Estas incluyen terapias basadas en señales, sustitutos de piel y tecnologías experimentales como la impresión de piel y la organogénesis cutánea. Aunque estas técnicas están limitadas por la plasticidad de las células humanas adultas, la modificación genética emergente podría desbloquear el potencial regenerativo humano en futuros tratamientos (16,17).
El uso de terapias adyuvantes, como la terapia de presión negativa y productos derivados de membranas placentarias, ha mostrado beneficios en la mejora de las tasas de cicatrización de heridas. Además, se están explorando nuevas tecnologías y medidas, como la revascularización y el trasplante de células madre, para mejorar el manejo clínico de las DFU (18–20).
A pesar de los avances, el tratamiento de las DFU sigue enfrentando desafíos significativos. La heterogeneidad en los estudios clínicos y la falta de ensayos controlados aleatorios bien diseñados dificultan la evaluación de la eficacia de las nuevas terapias. Es importante que futuros estudios se centren en la estandarización de protocolos y en la realización de ensayos clínicos robustos para validar estas innovaciones terapéuticas (15,21).
En este contexto, la tecnología de bioimpresión 3D ha emergido como una solución innovadora para mejorar el tratamiento de estas heridas crónicas. La bioimpresión 3D permite la creación de tejidos bioingenierizados personalizados, lo que ha revolucionado el sector de la salud en la última década. Esta tecnología se utiliza para fabricar sustitutos de piel humana en 3D, que pueden ser aplicados como injertos para promover la cicatrización de heridas. Un enfoque destacado es el uso de tejido adiposo autólogo mínimamente manipulado (AMHAT) combinado con gel de fibrina, que actúa como un andamio biodegradable para estabilizar el injerto (22–26).
Este caso pionero en el Hospital Distrital de Ñemby presenta el primer tratamiento de úlcera diabética en pie utilizando bioimpresión 3D en la región. La innovación y el potencial de esta tecnología para revolucionar el tratamiento de heridas crónicas amerita una documentación detallada del proceso. Esta técnica de la bioimpresión 3D en la cicatrización pude tener una viabilidad de implementación en el sistema de salud paraguayo.
El estudio adquiere particular relevancia en el contexto paraguayo, donde la diabetes y sus complicaciones, específicamente las úlceras de pie constituyen un desafío significativo para la salud pública (4). La investigación busca generar evidencia sobre el potencial de soluciones innovadoras para mejorar los resultados clínicos y reducir las tasas de amputación.
Paciente masculino de 66 años, procedente de Ñemby – Salinas, ingresó el 07/02/2024 por presentar un cuadro de aproximadamente un día de evolución caracterizado por disartria, confusión y dificultad para realizar movimientos de miembros superiores e inferiores. Con el transcurso de las horas, mostró una leve mejoría, aunque persistió con debilidad en miembros, lo que motivó su consulta. Entre sus antecedentes patológicos relevantes se encuentran hipertensión arterial en tratamiento con Losartán 50 mg/día, diabetes mellitus tipo 2 en tratamiento con Metformina 850 mg/día y antecedente de celulitis en miembros inferiores, sin fecha especificada.
Al examen físico, se encontraron signos vitales estables y un examen neurológico con un puntaje de Glasgow de 15/15, sin déficit motor ni sensitivo al momento de la evaluación. En los miembros inferiores se observaron asimetrías con signos inflamatorios y edemas, además de lesiones ulceradas en la pierna izquierda, siendo tres lesiones, dos de ellas de 6×3 cm y 3×2 cm, con características purulentas. El pie derecho presentó pie bot (deformidad congénita).
La impresión diagnóstica incluyó un accidente isquémico transitorio probable, trombosis venosa profunda probable, diabetes mellitus tipo 2, hipoacusia bilateral, malnutrición por exceso y pie bot. En la página 14 del registro clínico se especifica de manera manuscrita el diagnóstico principal, que incluye síndrome confusional agudo probable, accidente cerebrovascular isquémico transitorio probable, trombosis venosa profunda probable y pie bot. Se decidió la internación con la realización de estudios complementarios, incluyendo ecodoppler arterial y venoso, gasometría arterial y control evolutivo.
El 07/02/2024, a las 16:00 horas, el paciente ingresó por emergencias con debilidad en miembros inferiores. Los signos vitales iniciales mostraron: presión arterial de 140/80 mmHg, frecuencia cardíaca de 84 por minuto, frecuencia respiratoria de 20 por minuto, temperatura de 36.6°C y saturación de oxígeno de 96%. Tras la evaluación inicial, se decidió su internación. El 08/02/2024, a las 10:20 horas, se documentó el manejo terapéutico inicial que incluyó Losartán 50 mg cada 12 horas, Atorvastatina 40 mg cada 24 horas, Metoclopramida 10 mg administrada lentamente en caso de náuseas o vómitos y Dipirona 1 g endovenosa en caso de temperatura igual o mayor a 38°C o dolor intenso.
Como medidas generales, se establecieron controles neurológicos con evaluación pupilar cada hora, posición con cabecera elevada a 45°, dieta liviana según indicación del equipo de nutrición, oxigenoterapia si la saturación bajaba a menos de 94%, control de signos vitales cada seis horas, monitoreo estricto de glucemia con objetivos específicos y control de diuresis.
El 09/02/2024 se realizaron estudios complementarios, incluyendo tomografía axial computarizada simple de cráneo, ecodoppler arterial y venoso del miembro inferior izquierdo, y gasometría arterial, además de un control evolutivo de signos vitales y parámetros clínicos. La evolución del paciente fue favorable, con estabilidad hemodinámica, buena tolerancia a la vía oral, diuresis positiva y sin deterioro neurológico. Los registros de enfermería reflejaron un cumplimiento adecuado del plan terapéutico, con controles regulares de signos vitales y administración de medicación según lo prescrito.
Figura 1 – Flujograma del manejo y atencion al paciente
A día 10/02/2024, se llevó a cabo el procedimiento quirúrgico en el paciente, quien fue conducido al quirófano bajo las condiciones requeridas para iniciar la intervención. En primer lugar, se administró anestesia local para garantizar la comodidad y seguridad durante todo el proceso. Posteriormente, se realizó un escaneado preciso de la herida utilizando tecnología inalámbrica, enviando la información al equipo para generar un molde con las dimensiones exactas de la lesión.
Una vez obtenido el molde, se procedió a preparar el equipo para recibir el tejido adiposo. Este tejido fue extraído mediante una lipoaspiración en el abdomen del paciente, asegurando que se obtuviera la cantidad necesaria para el injerto. El tejido adiposo recolectado fue sometido a un meticuloso proceso de filtración que consistió en cuatro etapas, utilizando diferentes filtros diseñados para eliminar los componentes no deseados y preservar únicamente las células útiles, destacando las células madre por su importancia en la regeneración.
Con el tejido adiposo filtrado, se pasó a llenarlo en una jeringa especializada que fue conectada al equipo para iniciar el proceso de llenado del molde. Tras completar esta etapa, el tejido fue sometido a un proceso de congelación, que tiene como objetivo optimizar su aplicación en la herida del paciente. Una vez listo, se realizó una preparación adicional en la zona afectada mediante una leve raspadura para mejorar la absorción y la integración del tejido.
Finalmente, el procedimiento concluyó con el injerto del tejido adiposo en la herida del paciente, garantizando que todo el proceso se realizara de manera precisa y eficiente. Este método fue desarrollado para maximizar la regeneración y cicatrización de la zona tratada.
Figura 2 – Etapas del acto quirúrgico
Previamente a la descripción técnica, considerando la muestra de la marca y fabricante, los autores declaran no poseer ningún tipo de conflicto de intereses, o cualquier tipo de financiación por parte del fabricante o alguien vinculado a ellos.
Secuencia del Procedimiento Quirúrgico – 10/02/2024. La secuencia de fotos a continuación ilustra el procedimiento.
Administración de anestesia local al paciente y preparación para la intervención.
Figura 3 – Análisis inicial de la herida
Uso de herramientas digitales para evaluar y delimitar el área de la herida.
Figura 4 – Análisis inicial de la herida
Uso de herramientas digitales para evaluar y delimitar el área de la herida.
Figura 5 – Configuración del equipo
Presentación del equipo INVIVO utilizado para moldear el tejido adiposo.
Figura 6 – Preparación del paciente
Colocación del paciente para iniciar el procedimiento.
Figura 7 – Molde en proceso
El equipo INVIVO moldeando el tejido adiposo para el injerto.
Figura 8 – Lipoaspiración
Extracción del tejido adiposo del abdomen del paciente para utilizarlo en el injerto.
Figura 9 – Aspirado adiposo que fue drenado y utilizado
El tejido extraído pasa por un proceso de purificación en varias etapas, eliminando componentes no deseados.
Figura 10 – Preparación del molde
Llenado del molde con el tejido adiposo purificado, adaptado a las dimensiones específicas de la herida del paciente.
Figura 11 – Ajustes del molde antes de la colocación
Ajuste fino en las dimensiones del enjerto.
Figura 12 – Raspado de la herida ante colocación
Figura 13 – Preparación de la herida
Visualización de la herida antes de realizar el injerto de tejido adiposo.
Figura 14 – Aplicación del enjerto
Pliegue del enjerto al local de la herida.
Hasta la síntesis del procedimiento y en los días posteriores, el paciente continuó sin presentar signos de rechazo del injerto, ni síntomas de infección u otras complicaciones. Además, no se dispuso de más información debido a la solicitud de no realizar un seguimiento adicional del paciente.
El uso de injertos de tejido adiposo autólogo ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de heridas crónicas y úlceras diabéticas. Bajuri et al. (2023) evaluaron la eficacia de injertos autólogos impresos en 3D con gel de fibrina como andamiaje, logrando la cicatrización completa en 7 de 10 pacientes en 12 semanas sin eventos adversos. Zografou et al. (2013) demostraron en ratas diabéticas que las células madre derivadas de tejido adiposo (ASC) aumentan la angiogénesis, mejoran la supervivencia de injertos y reducen la necrosis, sugiriendo un enfoque terapéutico innovador para heridas complicadas. (39,40).
Wang et al. (2024) encontraron que el injerto de grasa autóloga promovió la infiltración de macrófagos tipo M2, facilitando la remodelación tisular y la regeneración vascular en defectos cutáneos diabéticos, aunque estos beneficios se inhibieron al depletar macrófagos. Vicenti et al. (2017) mostraron que la lipoinyección enriquecida con fracción vascular estromal fue superior a las lipotransferencias estándar al reducir el tamaño de las úlceras y el tiempo de cicatrización en pacientes con pie diabético. Biyao et al. (2021) informaron que la combinación de injerto de grasa y terapia de presión negativa permitió la curación completa de una úlcera severa en un mes (41–43).
En comparación con este caso, los hallazgos destacan que las técnicas avanzadas de procesamiento y aplicación personalizada del injerto pueden optimizar significativamente la regeneración tisular en pacientes con diabetes. Este conjunto de estudios aporta evidencia consistente sobre el potencial terapéutico del injerto adiposo, alineándose con los resultados observados en este paciente.
La aplicación de células madre derivadas de tejido adiposo ha sido evaluada en múltiples contextos para la regeneración de tejidos y la cicatrización de heridas crónicas. Tanios et al. (2021) demostraron que las fracciones vasculares estromales derivadas de tejido adiposo son significativamente más efectivas que las técnicas convencionales en la mejora de la cicatrización de úlceras crónicas. Dinh (2017) destacó que las células madre adiposas autólogas estimulan la proliferación fibroblástica y la secreción de factores de crecimiento esenciales, mostrando un alto potencial en el tratamiento de heridas crónicas. Shingyochi et al. (2015) indicaron en estudios preclínicos que las células madre adiposas no solo se diferencian en tipos celulares esenciales para la cicatrización, sino que también secretan factores solubles que promueven la angiogénesis y la reepitelización (44–46).
Raposio et al. (2016) exploraron el uso combinado de células madre adiposas con plasma rico en plaquetas, lo que aceleró la cicatrización y mostró tasas significativamente mejores de cierre de heridas en comparación con el cuidado estándar. Zhou et al. (2019) observaron que inyecciones múltiples de células madre adiposas promovieron la regeneración de vasos sanguíneos y aceleraron la cicatrización en modelos animales con heridas por quemaduras (47,48).
Los datos analizados en diversos estudios subrayan el papel regenerativo de estas células, confirmando su potencial en el manejo de heridas difíciles, incluidas aquellas asociadas a condiciones crónicas como la diabetes. Los hallazgos en la literatura respaldan la efectividad del procedimiento descrito en este caso, lo que sugiere que el uso combinado de tecnologías avanzadas y células madre adiposas puede ser un avance significativo en el campo de la cicatrización de heridas.
Hubo muchas limitaciones como el acceso a los datos clínicos y quirúrgicos para este análisis presentó diversas limitaciones significativas. En primer lugar, la recopilación de información estuvo restringida debido a la confidencialidad y las políticas internas del centro de salud, lo que limitó la disponibilidad de documentación detallada sobre el procedimiento y el seguimiento postoperatorio. Además, existieron dificultades en la liberación de información por parte del equipo quirúrgico, dado que los registros operativos y las anotaciones intraoperatorias no fueron completamente documentados o estaban incompletos en algunos casos.
El equipo quirúrgico enfrentó barreras relacionadas con la carga administrativa y la estandarización de los registros. La falta de un sistema digitalizado de registro clínico complicó la consolidación de datos y ralentizó el acceso a información crítica. También se observaron disparidades en el nivel de detalle proporcionado por los distintos profesionales de salud involucrados en el proceso, lo que añadió desafíos para obtener una visión clara y uniforme de los procedimientos realizados.
Se recomienda fortalecer la capacitación del equipo quirúrgico en técnicas avanzadas de injerto de tejido adiposo autólogo, asegurando la correcta ejecución de cada etapa del procedimiento y el uso óptimo de tecnologías de procesamiento celular. Es importanteestandarizar el procesamiento del tejido adiposo mediante protocolos uniformes que garanticen la purificación y viabilidad de las células madre, minimizando riesgos de contaminación y asegurando resultados consistentes.
El uso de tecnologías 3D para personalizar los injertos según la morfología de las heridas mejorará la integración y regeneración tisular, especialmente en casos complejos. Por último, se deben implementar protocolos claros de seguimiento postoperatorio que permitan monitorear la evolución de las heridas y optimizar la técnica basada en datos clínicos recopilados de manera sistemática.
La técnica de injerto de tejido adiposo autólogo representa una solución innovadora para el tratamiento de heridas crónicas, especialmente en pacientes con comorbilidades como la diabetes. No obstante, es esencial mejorar la capacitación del equipo quirúrgico, estandarizar los protocolos de procesamiento del tejido, incorporar tecnologías avanzadas como el modelado 3D y establecer un seguimiento postoperatorio riguroso. Además, son necesarios más estudios con cohortes más amplias y seguimientos a largo plazo para validar la eficacia y seguridad de esta técnica, así como para optimizar su implementación en diversos contextos clínicos. Estas medidas contribuirán al desarrollo de un enfoque más sólido y generalizable para la regeneración tisular.
Los autores utilizaron Claude AI versión 3.7 Sonnet para la revisión del texto, la corrección ortográfica y la generación de imágenes, incluyendo diagramas de flujo. Sin embargo, todas las búsquedas de contenido, las evaluaciones de calidad de los artículos y la síntesis de conocimientos, incluyendo la compilación y adaptación al texto, se realizaron de forma independiente.
[1] Médico. ORCID: 0009-0004-6544-3547.
[2] Médico. ORCID: 0009-0003-8659-0434.
[3] Médico. ORCID: 0009-0007-5451-6626.
[4] Médico. ORCID: 0000-0002-3948-6752.
[5] Graduação em Biotecnologia. ORCID: 0000-0002-7887-8062.
[6] Orientador. Biomédico, Médico, Especialista em Imagenologia, Especialista em Educação, Mestre e Doutor em Oncologia. ORCID: 0000-0002-7384-9502. Currículo Lattes: http://lattes.cnpq.br/3077295114011513.
[7] Médico. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-0782-6807.
Material recibido: 5 de mayo de 2025.
Material aprobado por pares: 17 de mayo de 2025.
Material editado aprobado por los autores: 28 de agosto de 2025.
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